A doscientos años de la Proclamación de la Independencia de Haití, revalorizar aquella epopeya –además de ser un deber ineludible – se torna indispensable a la hora de aportar una contribución real y efectiva a la lucha por la transformación de la realidad de ese país sumergido en el atraso, la miseria, el hambre, la indiferencia, el menosprecio y la violencia.
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