Arte, Literatura y Cultura “Las Crónicas Argentinas” del catalán

Ricardo Monner Sans

Gabriela Dalla-Corte Caballero *[1]

 

Derecha: Ricardo Monner Sans

 

Resumen

En este artículo se describe el accionar del catalán Ricardo Monner Sans, establecido en la capital argentina en la última década del siglo XIX, quien contribuyó con su “Crónica Argentina” a la Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio de Barcelona entre 1903 y 1927. En su crónica, el literato se encargó de dar a conocer el pasado, el presente y el futuro de su país receptor en la ciudad condal, informando mensualmente a sus lectores y lectoras sobre las actividades literarias, artísticas y culturales llevadas adelante por los españoles, en especial los catalanes, en la República Argentina.

 

This article describes the actions of Catalan Ricardo Monner Sans, established in Argentina’s capital in the last decade of the nineteenth century, who contributed his “Chronicle Argentina” to the Ibero-American Business Magazine Mercury Barcelona between 1903 and 1927. In his chronicle, the writer was responsible for raising awareness of the past, present and future of his country in Barcelona receiver, reporting monthly to its readers on the activities literary, artistic and cultural carried out by the Spanish, especially the Catalans, in Argentina.

 

Cet article décrit les actions du catalan Ricardo Monner Sans, établis dans la capitale de l’Argentine dans la dernière décennie du XIXe siècle, qui ont contribué sa «Chronique Argentine” à l’entreprise ibéro-américain Magazine Mercury Barcelona entre 1903 et 1927. Dans sa chronique, l’écrivain était responsable de la sensibilisation du passé, le présent et l’avenir de son pays dans le récepteur Barcelone, du reporting mensuel à ses lecteurs sur les activités littéraires, artistiques et culturelles menées par les Espagnols, en particulier les Catalans, en Argentine.

 

Palabras claves: Ricardo Monner Sans, Revista Comercial Ibero-Americana, Mercurio, arte, cultura.

Keywords: Ricardo Monner Sans, Ibero-American Business Magazine, Mercury, art, culture

Mots clés: Ricardo Monner Sans, Business Magazine Ibéro-Américain, Mercure, art, culture.

 

Introducción

 

A fines del siglo XIX, Argentina ponderó un movimiento centrípeto de homogeneización, proyecto en el que encontraron su lugar una serie de intelectuales, filólogos y juristas que pretendieron lograr la uniformidad lingüística como fundamento del Estado-nación. Esta unidad partió del principio de indiferenciación como base de la modernidad que debía sustentar a un país que pretendía, tanto económica como políticamente, consolidarse en el espectro internacional. Se trató de un proyecto complejo, cruzado por la inmigración masiva de población europea, no toda ella española y, por ende, portadora de múltiples tradiciones lingüísticas y artísticas, y de heterogéneas culturas de origen. En ese plan, la élite luchó por mantener el poder en sus manos por debajo de lo que José Luis Romero denominó, en su momento, la “masa popular” y “gauchaje”.[2]

 

El debate se planteó en dos ámbitos de competencias. En primer lugar, la diferencia del castellano del pueblo y de la Academia, que representó la jerarquización del lenguaje literario y académico por sobre el habla oral que, en términos jurídicos, podemos denominar consuetudinaria. En segundo lugar, la diferencia del castellano de la Metrópoli y el de sus colonias, un importante problema de tipo filológico que derivó en la construcción de la literatura argentina como un corpus condensado en torno a tres campos: la literatura gauchesca, la literatura pro-peninsular y la literatura universal. Al hacer dialogar ambos procesos, en apariencia independientes, podemos reconstruir las intenciones del modelo jurídico que sustentaron al proyecto político-filológico. Reflexionar sobre estos problemas enriquece el análisis sobre la construcción jurídica e institucional del Estado y de la cultura.

 

En Argentina, una profusa literatura histórica -gran parte fundamentada en estudios del imaginario simbólico de la Revolución francesa- dio cuenta de este proceso cultural interesado en la lengua, así como en la definición de las fronteras invisibles lingüísticas de finales del siglo XIX y principios del XX. En ese período, tres modelos se superpusieron en el debate sobre los límites y las fronteras de la nación y del Estado, y de la jurisdicción de quienes podían establecer la legalidad del uso de la lengua así como la pertinencia de su uso en el contexto político-institucional: primero, el formulado a partir de la recuperación y creación de rasgos nacionales diferenciados con respecto a Latinoamérica y España, y definidos en derredor de la literatura gauchesca. Segundo, el insinuado por la élite política y literaria a partir de la mitificación de las tradiciones indígenas luego de producida la “Conquista del desierto”, con la consecuente propuesta de la pureza lingüística. Tercero, el que propusieron algunos gramáticos peninsulares radicados en Argentina a fines del siglo XIX basándose en la recuperación del pasado colonial.

 

Enfatizando estos tres modelos íntimamente relacionados, analizo la propuesta del intelectual catalán Ricardo Monner Sans. Establecido en Buenos Aires a finales del siglo XIX, se insertó en la estructura universitaria y fue apoyado por sectores determinados: por entonces, existía un intenso proyecto sustentado por quienes proponían recuperar lo criollo como símbolo nacional, a la par que un importante grupo interesado en la revalorización de la lengua española. En la retórica de los gramáticos y literatos argentinos y españoles radicados en Argentina, puede descorrerse el tenue velo de los debates lingüísticos, y analizar la lucha de poderes en las fronteras simbólicas de la lengua, la cultura y el arte. En este marco, el ideal de recuperar la trascendencia del pasado monárquico a través del arte y la cultura, siguió el camino del proceso lingüístico lineal y uniforme, y fue parte del accionar del literato Ricardo Monner Sans.

 

En el renovado diálogo mantenido entre Argentina y la península, la transformación de los emblemas nacionales jugó un rol esencial. La antigua Metrópoli comenzó a ser llamada “madre patria”, gracias a la gestión cultural y política de literatos y gramáticos peninsulares radicados en Argentina, como fue el caso del catalán Ricardo Monner Sans quien se planteó el objetivo de consolidar un universo simbólico fundado en el ideal hispanoamericano, privilegiar el uso del castellano puro de la etapa de la Ilustración como el arquetipo literario y lingüístico nacional argentino, y oponerse al ideal “criollista”, esto es, a las novelas históricas y de costumbres asentadas en el gauchesco. Monner Sans reforzó su crítica a sus obras gauchescas que “olían a Juan Moreira, ranchos y pulperías”, cuando la “gente decente” de Buenos Aires no solía “ir vestida de chiripá”.[3] En calidad de corresponsal de la revista barcelonesa llamada Mercurio,[4] y nombrado delegado por los miembros de la “Casa de América de Barcelona”,[5] Ricardo Monner Sans impulsó el arte, la cultura y la literatura como las mejores estrategias simbólicas de esa conservación lingüística por la que tanto luchó, y que es objetivo de reflexión en este trabajo.

 

1.- Los inicios de Monner Sans

 

En 1882, el catalán Ricardo Monner Sans fue nombrado Cónsul de Hawái en España, con residencia en Barcelona, el Reino que en el año 1894 adoptó la condición de República. Poco después obtuvo el “regium exequatur” en su cargo de Ministro Plenipotenciario. Poco después editó un informe etnográfico sobre las islas del archipiélago, y lo dedicó a David Kalākaua I, el penúltimo rey, con la finalidad de convencer a las autoridades españolas sobre la necesidad de aumentar la participación mercantil en Hawái. Por ello, el Rey hawaiano lo nombró Caballero Comendador de la Orden.[6] Fue precisamente en ese momento cuando el periódico La Vanguardia se mostró a favor de la anexión de las islas hawaianas a los Estados Unidos de América. En defensa del Reino de Hawái y de su “augusto soberano”, Monner Sans hizo llegar sus quejas al periódico barcelonés, y solicitó que fuese rectificado el texto ya que por entonces Hawái rechazaba la propuesta. La decisión, en última instancia, debía quedar en manos de las Cámaras hawaianas.[7]

 

Para fortalecer la presencia del cuerpo consular barcelonés, en el año 1886 el catalán fundó la revista Ambos Mundos.[8] También entregó a La Vanguardia un ejemplar de la Guía de Hawái, con la intención de dar a conocer los retratos del Rey Kalākaua I y de la Reina consorte, Esther Kapiʻolani.[9] El periódico catalán incluyó entonces un interesante artículo en el que se remarcó la dependencia del reino de Hawái respecto a la más que segura apertura del Canal de Panamá, y la presión sufrida por la población hawaiana frente a la “codicia de naciones tan poderosas como los Estados Unidos, Inglaterra y Alemania”. El Reino era, según los responsables de La Vanguardia, una pequeña nación que debía recuperar el interés de los españoles, ya que sus instituciones estaban representadas por una monarquía constitucional similar a la española.[10]

 

Ricardo José Vicente Monner Sans, así bautizado el escritor catalán nacido en Barcelona el 26 de octubre de 1853,[11] decidió migrar a la República Argentina en 1889. Desde el inicio, defendió la pureza del idioma castellano por sobre los “americanismos”, y describió también la evolución de las novelas escritas por los españoles en el país receptor.[12] Al estallar la Guerra de Independencia de Cuba, hizo llegar una carta a La Vanguardia barcelonesa con la intención de reivindicar su propia tarea como Cónsul General en España del Reino de Hawái, y para defender especialmente el reinado de David Kalākaua. Los responsables del periódico habían editado un artículo titulado “Los chanchullos del Rey Kalākaua” en el que se daba información sobre la futura suerte de las Islas Sandwich. En su crítica, Monner Sans no sólo se refirió a los errores y a las inexactitudes del texto aparecido en las páginas de La Vanguardia, sino también a la necesidad de vindicar la historia hawaiana para frenar la presión de los Estados Unidos en plena Guerra de Independencia de Cuba.[13]

 

Con esto en marcha, Monner Sans reunió en su casa de Adrogué a un grupo de intelectuales españoles establecidos en Argentina: Dionisio Vidal, Cruz Pió Lanuza, Francisco Alconada, Agustín de Martín, Eugenio Spont (hijo de Simeón Pedro Spont y de Francisca Recaspe, y unido matrimonialmente a Luisa Viste), el médico Esteban Molla Catalán, así como los editores Isidro Solá Sans y Joaquín Sesé que llevaban adelante los “Talleres Litográficos Solá, Sesé y Compañía”. Tras una larga discusión sobre las actividades que debían llevar adelante los propios catalanes para enfrentar la Guerra de Independencia de Cuba, se comprometieron a costear la impresión de la obra teatral Dos Madres en La Plata. Monner Sans adjuntó una interesante introducción en la que legitimó el valor del “amor patrio”, la “madre patria”, y el uso de la lengua castellana como principio de vinculación cultural y social. Monner también pidió al público formado por los españoles establecidos en Argentina que no censurasen agriamente su producción teatral, ya que él era sólo “un arrinconado pedagogo, que se convierte de repente en autor dramático”. Pidió también que se dejase en el olvido al autor del libreto, es decir, al propio Monner Sans, y que se reconociese la composición de la música que hizo Leopoldo Corretjer al renunciar a sus honorarios en favor de la Asociación Patriótica Española. La obra, escrita en calidad de poesía, se estrenó en el Teatro de la Victoria de Buenos Aires, y Monner Sans concluyó que la escena podía repetirse “en cualquier pueblo de España”.[14]

 

2.- Monner Sans en la capital argentina

 

Monner Sans llegó a ser Catedrático de lengua y literatura castellanas en el Colegio Nacional de Buenos Aires fundado por Bartolomé Mitre.[15] Se jubiló en el año 1923.[16] Durante todos esos años produjo diversas obras literarias, educativas e históricas, que fueron publicadas en su ciudad natal y en el país receptor, y que mostraron sus interesantes reflexiones acerca de la expansión de la cultura catalana y española a nivel internacional. En 1903, publicó en Buenos Aires su libro más reconocido: Notas al castellano en la Argentina. Con un prólogo del intelectual rosarino Estanislao Severo Zeballos,[17] esta obra dio a conocer sus ideas sobre la unidad lingüística entre España y sus antiguas colonias americanas. Por ello, la exigencia de dirección de la masa le concedió un lugar central a Ricardo Monner Sans, por el cual se convirtió en uno de los ideólogos más importantes del movimiento de codificación lingüística de fines del siglo XIX y principios del XX. Acabado de llegar al país, se insertó en el aparato educativo y en el periodismo, pero su combate más duradero fue ejercido contra la incorrección en el uso de la lengua. Así, se constituyó en un celoso defensor de la pureza castellana frente a los barbarismos y se enfrentó a los “criollistas”, proponiendo la eficacia de las reglas gramaticales más que el cultivo literario.

 

La legitimidad de esta construcción fue garantizada por la utilización del vocablo “lengua madre” como sinónimo de “lengua castellana”, la herencia más castiza de España en una república que pasó a ser considerada su propia prolongación.[18] Este proceso de recuperación se hizo sentir en la gestión del Ministro de España, Julio de Arellano, quien solicitó al Congreso Argentino que eliminase del Himno Nacional las estrofas que resultasen atentatorias contra la sensibilidad peninsular. Lucio V. López, influido por Monner Sans, decretó la prohibición de cantar en los actos oficiales las estrofas que podían “molestar a la madre patria”. Por orden del propio catalán Ricardo Monner Sans, migrante en la República Argentina, en la marcha sólo quedó el coro y dos fragmentos deslucidos, ya que se eliminaron estrofas que hablaban del león ibérico, y en la definición de los nuevos límites jurisdiccionales, Buenos Aires siguió liderando un extenso e informe sobre el espacio y el territorio. Entre otras estrofas, desaparecieron de los cantos del himno nacional argentino las siguientes frases:

 

….Se levanta á la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación.
Coronada su sien de laureles
Y á sus plantas rendido un león….


….Buenos Aires se pone á la frente
De los pueblos de la ínclita unión,
Y con brazos robustos desgarra
A ibérico altivo león….*

 

Monner Sans se mostró interesado en fijar un criterio transnacional en lugar de establecer una normativa lingüística que coincidiera con límites jurisdiccionales estatales porque cualquier estudio etnográfico de Hispanoamérica podía mostrar la profusión de regionalismos, lo que impedía privilegiar un uso por sobre otro a costa de forzar el desacato de quienes debían someterse a la normativa, provocando así, el anarquismo.[19] Ante la imposibilidad de seguir el uso particular de alguno de los países hispanoamericanos, la alternativa de estos últimos era adoptar plenamente el castellano. Monner tenía en mente volver a conectar el panamericanismo con la península en base a un modelo “universalizador y homogeneizante” con epicentro en la antigua Metrópoli para oponerse así a prejuicios ancestrales, extranjerismos, barbarismos y “todos los demás perniciosos ismos”, queriendo significar, indudablemente, el anarquismo y el socialismo.[20]

 

El literato conservó siempre el término “madre patria” en el marco de la gramática castellana, tal como aparece en sus “Crónicas Argentinas” enviadas mensualmente, y durante las primeras décadas del siglo XX, a los responsables de la Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio de Barcelona.[21] Desde finales del año 1902, Monner Sans se incorporó como corresponsal y cronista de esta publicación catalana que había sido inaugurada en diciembre de 1901, es decir, poco después de la pérdida de las últimas colonias de la monarquía española: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.[22]

 

Hasta su fallecimiento producido en abril de 1927, el literato Monner Sans contribuyó mensualmente con sus crónicas para las páginas de la revista gestada en la ciudad condal, con la intención de mostrar a sus lectores y a sus lectoras barcelonesas el accionar artístico, cultural y mercantil de los inmigrantes españoles y catalanes establecidos en la República Argentina. Fue en ese ámbito periodístico donde expresó públicamente su interés por codificar la lengua y por dejar esa tarea en manos de “varones insignes”, los únicos legitimados para legislar en el terreno lingüístico. Por ello, la primera frase que utilizó como cronista de Mercurio fue la siguiente:

 

“Inaugurar en pleno verano crónicas periódicas para una revista extranjera (Mercurio), es buscar de antemano, no el aplauso que estimula, sino la rechifla que desalienta. Mas, ante el amistoso ruego, y recordando que `obediencia es cortesía, no protesto y cumplo”.[23]

 

3.- La visión artística de la “Crónica Argentina” para Mercurio

 

La segunda contribución de Monner Sans en las páginas de Mercurio se refirió al arte, a la cultura y, en especial, a la necesidad de dignificar a los obreros, es decir, a las masas. En plena celebración del Carnaval que se hizo en la ciudad de Buenos Aires, Monner Sans afirmó que, para él, era “de lo más insulso que puede uno imaginarse”. También hizo referencia al Certamen Artístico-Musical en el que se congregaron “Orfeones y Sociedades”, así como un sinfín de máscaras sueltas que iban en pos de los premios. En realidad, su valor sólo podía beneficiar al país si acrecentaba al arte y al obrero para garantizar “el cimiento moral de las masas”.[24]

 

Por entonces, el personaje principal utilizado en los teatros argentinos era el gaucho Juan Moreira, que fue creado por el novelista Eduardo Gutiérrez, editado como folleto por el diario La Patria Argentina entre noviembre de 1879 y enero de 1880, y divulgado por circos que luego se convirtieron en la pieza fundadora del teatro en el Río de la plata. Juan Moreira representaba la libertad salvaje y el odio a la autoridad policial. Como el propio literato catalán señaló en su tercera contribución a Mercurio, se trataba de una figura similar a la del mozalbete y trasnochador Juan Tenorio. Para el cronista había llegado la hora de sustituir ambas figuras de la “pésima escuela de costumbres”, pero sólo si el objetivo era salvaguardar y recrear el arte, y sostener a esas masas, a esos obreros, que eran la base de la construcción del país receptor.[25]

 

La colectividad española rioplatense –en la cual se encontraba el propio Monner Sans– se encargó de presentar al arquitecto barcelonés Cayetano Buigas Monravá, vinculado estrechamente al modernismo y creador del Monumento a Colón en la zona del puerto de Barcelona.[26] En pleno año 1903, y durante la visita que Buigas hizo a la capital argentina antes de instalarse en Uruguay, el cronista señaló que

“no nos podemos quedar los españoles, y en especial los catalanes, pues en cuanto a arte estamos espléndidamente representados”.

 

Además del arquitecto Buigas, Monner Sans mencionó al escultor barcelonés Torcuato Tasso; al también barcelonés y pintor Eliseu Meifrèn Roig; al músico Joan Goula i Soley, nacido en San Feliu de Guíxols en 1843, y fallecido en Buenos Aires en 1917; a los actores Rubio, Vallés, Mendiguchia, Francisco García-Ortega y José Tallaví; a la actriz dramática Carmen Cobeña; a Matilde Rodríguez; a Concha (Concepción) Català; a Dolores Bremón…. El cronista también hizo una interesante referencia sobre un “nuevo artista”, el joven escultor catalán J. V. Ferrer, que decidió modelar el busto del brasileño Antônio Gonçalves Dias, poeta del amor romántico y autor de Los Cantares. Al escribir sobre Ferrer, advirtió que este último sería

“un artista de valor si su aplauso no le envanece, y trabaja, como hasta ahora, con empeñosa constancia”.

 

En especial se volcó a la actriz Rosario Pino, la cual lograba reunir a lo más selecto de la elegante sociedad porteña en el Teatro Odeón, y que era un verdadero motivo de regocijo entre los españoles. En palabras de Monner Sans, tal como llegaron a Barcelona:

 

“pues no dejaba de ser molesto que cada día nos repitiesen que en España no había ningún cuadro completo de compañía dramática”.[27]

 

Al año siguiente, Ricardo Monner Sans escribió sobre su “paisano”, el escultor José Artal, quien aprovechó los salones de la Casa Fotográfica Witcomb –fundada en la capital argentina por el inglés Alejandro W. Witcomb en la década de 1880–[28] para llevar adelante una exposición de pintura española. Seguidamente mencionó a la Compañía procedente del Teatro Lara, que en Buenos Aires inauguró sus funciones en el Teatro Odeón (es decir, “el punto de reunión de la buena sociedad argentina”), desplazándose luego a las otras dos ciudades más importantes del país: Rosario y Córdoba. Frente a este teatro madrileño, Monner Sans destacó la presencia de la Compañía española dirigida por Serrador y por la valenciana Marí –definidos como “artistas del suelo español”–,[29] que por entonces se encontraba en el Teatro Victoria de la ciudad bonaerense de Berisso, y que iban pregonando por el mundo que en la Península hay algo más que toreros y chulos, golfos y manolas”.[30] Frente a una supuesta carencia literaria, el cronista también mencionó a las actrices Ferri y Barrientos, a los actores Izquierdo y Andrés Perelló de Segurola, en el Teatro Politerama, así como a Palet del Teatro Ópera, personajes que otorgaban el “placer de admirar lo que el talento puede al servicio de la belleza”.[31]

 

A sabiendas de que no podría utilizar las páginas de Mercurio para un “número especial” sobre el arte español en la República Argentina, decidió escribir sobre el tenor catalán Fulgencio Abela, formado en el Gran Teatre del Liceu de la ciudad condal, quien también se presentó en el aristocrático Teatro de la Ópera de la capital argentina. Este “elegante coliseo” fue utilizado también para la fiesta de los Juegos Florales –que habían sido instaurados en Barcelona en 1859–, que fueron diseñados por los catalanes establecidos en Buenos Aires, y que contaron con la participación de diversos actores e intelectuales españoles. El Jurado que debía elegir a “la Reina de la fiesta y a su Corte de amor” quedó en manos de los miembros de la Asociación Patriótica Española –por entonces presidida y dirigida por Antonio Atienza y Medrano–,[32] de los representantes de la prensa, y de diversos invitados especiales, los cuales premiaron al poeta español José María Gabriel Galán, gracias a su poema “El Ama” con el que ya había obtenido similar distinción en los Juegos Florales celebrados en Salamanca. En representación del poeta J. M. Gabriel Galán, el Jurado premió como Reina Soberana a María Edelmira Sánchez, y aprovechó la marcha nupcial Tanhäuser de Richard Wagner. La “Corte de amor” fue representada por María Esther Siusinena, María Lanusse, Lía Molina, Rita Solá, Alcira Obligado y Etila Pando. Llamativamente, Monner Sans unió la creación artística, el reforzamiento económico y la participación femenina con la siguiente frase: “difícilmente volverán a reunirse en una misma noche tantos talentos, tantas hermosuras y tanta riqueza”. Finalmente, formuló la siguiente pregunta:

 

“¿Quedará algo de estos Juegos Florales? Sí, y mucho. Dejando a un lado las bellas composiciones poéticas pronunciadas, no pocas, por desgracia, flores de un día…por encima de todo, lo que perdurará es el entusiasmo de confraternidad hispano-argentina que ellos han logrado reavivar….Ya que `no sólo del pan vive el hombre´, benditos sean los organizadores de esta fiesta, y mil veces bendita ésta, que nos congregó y reunió para, en alas de la belleza y del arte, decirnos una vez más que argentinos y españoles nos abrazamos con sinceridad y nos amamos con imperecedero amor”.[33]

 

Para contrarrestar la gran importancia concedida a las fiestas de los Juegos Florales, el propio Monner Sans también hizo referencia al acontecimiento artístico de la mano del músico catalán Joan Goula Soley, quien además de dirigir en el Casal Català de Buenos Aires el “Himno Gloria a España” diseñado por el más que recordado barcelonés Anselmo Clavè, aprovechó el Teatro Politerama de la capital para la Misa de Réquiem en base a la composición sacra de Giuseppe Verdi de 1874.[34]

 

El cronista hizo llegar a Barcelona la información del nacimiento de un nuevo periódico defensor de los intereses de la numerosa colectividad española, El Diario Español, por entonces dirigido por el periodista madrileño Justo Sanjurjo López de Gomara. Monner Sans especuló entonces que este original periódico podría competir con los grandes diarios argentinos, es decir, La Prensa, La Unión y La Nación, los cuales en ocasiones rechazaban precisamente a España al sentirse más condicionados por el espíritu francés. Es importante señalar que el cronista recalcó que era lamentable que esos tres diarios argentinos continuaran hablando de la “América Latina”, cuando se trataba de naciones descubiertas y colonizadas por España, y no por Francia. Según él, sólo de vez en cuando, y de manera vergonzante, se podía leer en las columnas de los periódicos el verdadero título de “América Hispana”. Su esperanza era que, “poco a poco”, la razón se abriría “paso a paso”. Para este responsable de la “Crónica Argentina”, dicha competencia sólo era posible si El Diario Español conseguía:

 

“…substraerse a la influencia de los politiqueros, que también pululan por aquí, y en vez de entretenerse en averiguar pequeñeces de la política española, que a pocos interesan, y que nos perjudican a los ojos de los argentinos, se empeña en recoger en sus columnas cuanto, siendo verdad, nos engrandezca. Habrá hecho obra meritoria y se captará las simpatías de cuantos entendemos que aquí, en extraño suelo, una sola bandera debe cobijarnos, la roja y gualda, y un solo grito conmovernos, el de ¡Viva España!”.[35]

 

Uno de los primeros diseños implementados por El Diario Español fue un gran concurso a fin de averiguar cuáles eran los novelistas preferidos por el público. La convocatoria se llevó a cabo a finales de 1904, y fueron elegidos tres franceses –Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, Dauder y Georges Ohnet–, dos alemanes –Johann Wolfgang von Goethe y Max Nordau–, un inglés –Walter Scott–, un italiano –Alessandro Francesco Tommaso Manzoni–, una norteamericana –Miss Carlota Braemé–, un ruso –León Tolstói–, así como un único español: Juan Valera Alcalá-Galiano.[36] Sobre este concurso se refirió Monner Sans en su “Crónica Argentina” al afirmar que, mientras Alemania e Inglaterra dominaban el comercio, Francia lideraba la cultura argentina. Sus conclusiones se reprodujeron en las páginas de El Diario de Barcelona, la publicación periódica fundada en la ciudad condal el 1 de octubre de 1792, y que el 31 de julio de 2009, después de 217 años de trabajo, cerró definitivamente sus puertas. En palabras de Monner Sans:

 

“No hay que extrañar –aparte de la riqueza de su literatura– la preeminencia de los franceses; una gran mayoría de las personas algo preparadas lee francés; las traducciones nacionales e importadas popularizan a los escritores de Francia; nuestra incipiente educación literaria tiene mucho de francesa; en París están fijas las miradas de todos…razones más que suficientes para explicar esa mayoría. Lo inexplicable fuera, precisamente, lo contrario”.[37]

 

4.- El arte y la cultura desde la Primera Guerra Mundial

 

En el año 1906 apareció en la Revista Comercial Ibero-Americana el último informe del cronista, en el cual hizo referencia a los hermanos barceloneses Mateo y Venancio Alonso quienes, de muy jóvenes, se establecieron en la ciudad de Buenos Aires. El escultor modernista, Mateo, había sido discípulo de Venancio Vallmitjana; su hermano, el pintor Manuel, más interesado en la naturaleza y en la placidez del campo, y según el cronista, “más cerca del pincel alemán que del español”, había sido educado por Fuxench y de Casals. En virtud de su condición de inmigrantes, Monner Sans los presentó como creativos artistas catalanes, y concluyó: “y son oriundos de esa tierra, patria de tantos artistas… en letras de molde les digo: Avant, sempre avant.[38]

 

En las navidades de 1913, Monner Sans decidió trasladarse temporalmente a la península, y aceptó impartir una conferencia sobre la “confraternidad hispano-argentina” en el Ateneo de Madrid.[39] Días después expuso sus ideas sobre la situación argentina, y planteó la necesidad de reafirmar la unión entre Cataluña y el país receptor. La conferencia se llevó a cabo en el palacete de la Casa de América de Barcelona en pleno mes de enero de 1914. El acto público llamó la atención de los responsables de La Vanguardia, los cuales también dedicaron una extensa página para reafirmar la gran elocuencia del cronista al describir la evolución prodigiosa de Buenos Aires, pero también para dejar claro que el público interesado en dicha conferencia estaba conformado por miembros de la colonia argentina establecida en Barcelona, muchos de ellos, en realidad, mujeres, como solía ocurrir en la mayoría de los actos artísticos.[40]

 

La Casa de América era la entidad inaugurada en abril de 1911, gracias a los propios miembros responsables de la Revista Comercial Ibero-Americana. En presencia del abogado Frederic Rahola Trèmols -director de Mercurio y recordado por su importante viaje a la República Argentina del año 1903 por orden de la monarquía española-,[41] Monner reconoció su pertenencia a la “Guardia Vieja” de la colectividad catalana en el Río de la Plata, y mencionó a los catalanes históricos del país receptor, en particular los que participaron en la Independencia del Río de la Plata:

 

“Se alza hoy una ciudad moderna, pletórica de vida y ansiosa de competir también con las ciudades más opulentas de ambos hemisferios; una ciudad que alberga a millares de habitantes que os conocen, que os estiman y que os admiran; una ciudad tan altruista que alienta y recompensa el mérito de cuantos en su seno moran, sin averiguar nacionalidad ni procedencia; una ciudad, en fin, señores, en la que casi constituye un título ser hijo de la catalana tierra, de estas antiguas provincias que le han dado a la Argentina hombres de la talla moral e intelectual de Matheu y Larrea; de Cabrer y Toll; de Argerich y de Puiggarí; de Marcó del Pont y de Parera; de Cané y de Maciá y…basta, porque la lista es larguísima y su simple lectura, sin personales comentarios, os aburriría”.[42]

 

De regreso a las páginas de Mercurio en calidad de corresponsal en el extranjero, Monner agregó su condición de delegado de la Casa de América de Barcelona, gracias al pedido que le hizo el presidente de la entidad, Ricardo Méndez de Cardona.[43] Por ello, además de redactar mensualmente su “Crónica Argentina”, se encargó de coleccionar y enviar a la ciudad condal los periódicos editados en Buenos Aires con el objetivo de informar a los catalanes y a las catalanas americanistas sobre las condiciones económicas, políticas y culturales de su país receptor.[44] Entre las grandes tareas que ejerció como delegado, y siempre desde su domicilio particular de la calle Darragueira 2978, Monner Sans incluyó el pedido a la Casa de América de incluir al Ateneo Hispano-Americano de Buenos Aires como socio activo (Imagen 1).[45]

 

Imagen 1



Ricardo Monner Sans entre el Ateneo Hispano Americano de Buenos Aires y la Casa de America de Barcelona, 1914.

 


 

Con la intención de reforzar esos vínculos hispano-argentinos, desde entonces se mostró interesado en describir al actor Morano en el Teatro Victoria; a la actriz María Guerrero y al actor Fernando Díaz de Mendoza que trabajaban en el Teatro Odeón, así como tres Compañías Líricas italianas, la actuación de más de doce teatros establecidos en la capital argentina, y las treinta salas para circos, teatritos alegres y cinematógrafos. Según el cronista, se podía adivinar que la gente, a pesar de la crisis económica que estaba acompañando a la Primera Guerra Mundial, se divertía en grande, pese al dominio creciente que ejercía por entonces Estados Unidos, y pese, también, a la decisión de los españoles de volver a su país de origen:

 

“¡Válgame Dios y con qué tedio se toma la pluma cuando sus rasgos sólo han de exteriorizar desmayos y tristezas! ¡Cuánto apoca el ánimo tener que entristecer a los lectores! Pero como los hechos son tal cual son y no como quisiéramos que fueran, cuando todo anda trastornado. ¿Cómo desear el relato de acontecimientos bonancibles y risueños? Porque es el caso, y vaya por si no lo he dicho ya, que desde la guerra de los Balkanes, la crisis, aunque recatándose, empezó a asomar en Buenos Aires su siniestra fisonomía; comenzó a descorrer su velo en 1913 y acabó por mostrar sus repugnantes desnudeces en este año que ya agoniza…a mí, como a cualquier hijo de vecino, más me placen las noticias agradables que las tétricas”.[46]

 

A partir de entonces, Monner Sans dedicó numerosas páginas de la “Crónica Argentina” a los debates políticos y bélicos, como ocurrió con la mayoría de los diarios y periódicos europeos.[47] El cronista retomó el mundo artístico y cultural a finales de 1915, cuando hizo referencia al Ateneo Nacional presidido por David Peña, quien por entonces buscaba editar anualmente una obra titulada El año literario para dar cuenta del movimiento intelectual argentino. Era necesario dar a luz una obra que mostrase la evolución literaria para enfrentar la ausencia de críticos, así como la ausencia de espacio en los diarios que se mostraban más preocupados por las exigencias informativas.[48] Este proyecto hizo que Monner Sans escribiese en una de sus crónicas que deseaba dejar “la política de lado, que si no me gustó en mi tierra nativa, tampoco me place en esta mi segunda patria”.

 

Con el objetivo de organizar la festividad del Tercer Centenario de Cervantes para el mes de abril de 1916, el Rectorado universitario porteño auspició la formación de una Junta Magna que llevó adelante diversas actividades: la creación del Monumento a Cervantes; la edición de un libro con trabajos monográficos elaborados por argentinos y españoles residentes en la capital del país, entre los cuales se encontraba el propio Ricardo Monner Sans; así como la organización de la lectura de un trozo del Quijote en todos los colegios nacionales, institutos especiales, escuelas normales y escuelas primarias del país, y el día de la celebración del Centenario, es decir, el 23 de abril. Monner Sans agregó en su “Crónica Argentina” que el catalán cervantista Luis Ricardo Fors había decidido poner en venta la segunda edición de su obra Espíritu del Quijote, así como su nueva obra titulada Vida de Cervantes, y que él mismo había publicado en la capital argentina el librito Ensayo de Antología Cervantista. Con cierta felicidad, Ricardo Monner Sans expresó uno de sus grandes deseos, que no era otro que sustituir a los “afrancesados” con personajes que hiciesen revivir al Manco sin par: Cervantes.[49]

 

Gracias a la Embajada Diplomática de reciente creación en España, Buenos Aires recibió a mediados de 1916 a cuatro literatos españoles que, según Monner Sans, eran “lo más selecto de la intelectualidad argentina y lo más saliente de la colectividad española”: el filósofo José Ortega y Gasset;[50] el barcelonés Eduardo Marquina Angulo, poeta, novelista y dramaturgo; el literato José Ortega Munilla; así como el catedrático peninsular Enrique de Leguina, quien conferenció sobre Las mujeres en el Quijote. También mencionó al payador, periodista y escritor Nemesio Trejo; al artista cómico Félix Mesa, que trabajó para la Compañía española de Ceferino Palencia en 1889, y un año después, al acabar la temporada teatral, decidió establecerse definitivamente en Buenos Aires donde trabajó durante un cuarto de siglo en el género chico.[51]

 

Monner Sans también utilizó a Mercurio para cuestionar la estatua levantada por el gobierno argentino frente a la Casa Rosada. Se trataba de Juan de Garay, el fundador de las ciudades de Buenos Aires y de Santa Fe. En representación de la colectividad española, la Asociación Patriótica Española había colocado una lápida en el pedestal del monolito, y el cronista señaló que esta actividad era un canto feliz para la nación descubridora y colonizadora. Pero también agregó que, como obra de arte, “la placa es pobre y pequeña, indignas de la valía de la colectividad que la regalaba”.[52]

 

Llegó el turno de describir a la Compañía artística dirigida por el actor catalán Joan Vehils, quien por entonces decidió arrendar el Teatro Argentino. Los actores de esta discreta compañía, señaló el cronista, trabajaron con empeño, creyendo que podía asistir el alto número de catalanes establecidos en Buenos Aires. Los resultados fueron diferentes: la soledad sufrida por los catalanes en la sala de espectáculos contrariaba, precisamente, la atropelladora concurrencia que asistía a los Juegos Florales. Para Monner Sans “no estaba el horno para bollos”, y el patriotismo catalán tropezaba con un claro obstáculo para manifestarse. Ese obstáculo no era otro que

“la incapacidad de la sociedad civil de saborear el idioma en que han sido escritas las obras de los dramaturgos catalanes”.[53]

 

Igualmente, pudo celebrar la inauguración de la Compañía del Teatro Colón, la cual incluyó a cuatro celebridades españolas -Elvira Hidalgo, Ofelia Nieto, así como los tenores Fleta y Lázaro-, y a su “paisano” catalán, el músico José Rodoreda.[54]

 

Tras estas significativas reflexiones, el cronista pudo escribir sobre el fin del estruendo de las armas de la Primera Guerra Mundial. Mientras la larga contienda militar había apasionado la lucha, el armisticio de la paz no había logrado aquietar los ánimos de las multitudes, “de esas masas humanas que piensan con el cerebro ajeno”. La guerra, inspirada por el odio y no por fraternal espíritu de concordia, había “sembrado de cadáveres el suelo y entenebreció con odios los vastos horizontes de la vida humana”. El supuesto Tratado de Paz, según Monner Sans, facilitó el retorno de la guerra económica al conservar “la nerviosidad en el mundo entero, cualquier acontecimiento la hace estallar en odios y rencores”.[55]

 

Ese Tratado de Paz, según él, también abrió las puertas a la creación de la República del Rif, gracias a la sublevación de las tribus rifeñas contra la ocupación colonial española y francesa. En pleno año 1921, las tropas españolas sufrieron un gran desastre en Annual, y el propio cronista hizo llegar a Mercurio las imágenes fotográficas editadas por el periódico bonaerense La Nación: en el balcón de la Asociación Patriótica Española aparece el embajador español Marqués de Amposta junto al Intendente de Buenos Aires, frente a una multitud que escucha los discursos que defienden los intereses españoles en Marruecos, y ante los veteranos del ejército argentino que encabezan la manifestación a favor de España.[56]

 

5. Los últimos años de Ricardo Monner Sans

 

Monner Sans informó también a Mercurio sobre la decadencia del teatro tradicional de la Compañía Mendoza Guerrero, frente al arte escénico de la sala de espectáculos llamada Bataclan, que fue inaugurada en París en 1864 por Charles Duval, y que desde 1910 comenzó su gira por América. El propio cronista se sorprendió ante la desnudez femenina y los provocativos bailes franceses en manos de artistas italianos:

 

“Estos espectáculos, que son una amenaza para la moral de los pueblos, se ha hablado durante el invierno en todas partes incluso en los grandes salones, escasa concurrencia lograron artistas de fama paralela bien cimentada como La Cobeña, la Margarita Xirgu, Vilches….No quiero ocultar mi tristeza al ver poco menos que desierta la sala de Cervantes en la que actuaban los ilustres esposos Mendoza Guerrero, y repletas de gente aquellas en que se presentaban los dos citados artistas italianos ¡Cuán veleidosa es la sociedad!”.[57]

 

Según Monner, “la inteligencia española” era bien representada por quienes estaban interesados en afianzar “la confraternidad hispano-argentina,[58] contra la que conspira Francia a cara descubierta”, y que el objetivo perseguido era “estrechar las relaciones intelectuales entre los dos países”. Por ello dedicó una extensa reflexión sobre el músico catalán Conrado Fontova, hermano del violinista León Fontova, quien compuso la música de la poesía El canto de los hispanos de Joan Maragall.[59] Después de tantos años de observar la transformación de la lengua y el mundo artístico, confesó que España se encontraba relativamente ausente de las actividades artísticas argentinas, aún a sabiendas de que su país de origen era un

“espléndido museo abierto para que admiren sus joyas con los entendidos, los simplemente curiosos?”.[60]

 

Lo cierto es que su presencia en Buenos Aires, como la de todos los españoles establecidos en la República Argentina, estaba más enlazada con la prudente Minerva que con el comerciante Mercurio. Una reflexión semejante puso en jaque su propia actuación en el seno de la Revista Comercial Ibero-Americana de la ciudad condal llamada, precisamente, Mercurio. Las razones, según él, tenían más que ver con el afianzamiento cultural y artístico de las relaciones hispano-argentinas, que con el impulso mercantil de la propia España. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1919), escribió en su “Crónica Argentina” que, sin los artistas y literatos, no se hubiese germinado el afecto de los argentinos hacia España:

 

“Día a día se va haciendo más visible y patente el españolismo de los argentinos, y bien creo, en oposición a ajenos pareceres, que al afianzamiento de sentimientos tan dulces, han contribuido más que los positivistas, los idealistas: más trabajaron por el cariñoso acercamiento los discípulos de Minerva que los de Mercurio…sin arte y sin literatura ningún pueblo ejercerá sobre otro predominio. A quien no se conoce, no se ama”.[61]

 

Pese a una afirmación semejante, en 1925 el catalán Monner Sans fue homenajeado en el seno de la Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio al celebrarse en Barcelona las Bodas de Plata de la publicación en pleno 15 de octubre.[62] El entonces director de Mercurio, Mariano Viada y Lluch, eligió a su corresponsal en Argentina, y lo presentó como el escritor catalán más antiguo de la revista. Aprovechando la celebración, se incluyó el retrato del autor de la “Crónica Argentina” en el artículo escrito por el periodista Francisco de Asís Carbonell Tortòs, quien desde 1939, al acabar la Guerra Civil Española, asumió la dirección de la Casa de América de Barcelona (Imagen 2).[63]

 

Imagen 2



 

Ricardo Monner Sans en Argentina

 

Mercurio, 1927

 

En una de las últimas reflexiones que Ricardo Monner Sans hizo para Mercurio, describió a dos intelectuales españoles cuya presencia podía reforzar la conservación del hispanismo en América: se trataba del autor dramático Martínez Sierra, quien por entonces dirigía la Compañía artística de la Bárcena, así como la doctora María de Maeztú, dedicada a la psicología de la infancia y al papel predominante de la mujer. “¡Cuánto bien reportan a España todas estas conversaciones pulcras!”, señaló el Monner antes de concluir que, si algo han enseñado estos intelectuales, “no era lo que vale hoy la madre patria, sino lo que valía durante el tiempo de los Austrias!”.[64] Quizás por el gran impulso pro-hispánico que hizo Monner Sans, el barcelonés Mariano Viada Lluch puntualizó en la portada de la revista Mercurio la solicitud que hizo la Academia Española ante la monarquía española:

 

“El señor don Ricardo Monner Sans es un escritor español que, como saben todos, reside en la República Argentina hace más de cuarenta años, y ha consagrado toda su vida al cultivo y fomento de aquellos dilatados países del idioma y de las letras españolas en toda su pureza y elegancia, y a difundirlos, no sólo en la República en que reside, sino en todas las que hablan nuestra lengua….La Academia Española, que aspira a ser la esencia de la nación en cuanto a letras se refiere, y ve con alegría y amor cuantos esfuerzos en pro de ellas se hacen, así en España como fuera, y procura alentarlos y fomentarlos con certámenes, premios y socorros, acordó en Junta Ordinaria de 15 de abril dirigirse al Gobierno de su Majestad para que se digne conceder una condecoración que sirva como de recompensa a la gigantesca labor del señor Monner Sans, español que nunca ha dejado de serlo en tierra extraña, y no obstante, las ventajas que podría darle el cambiar de patria”.[65]

 

Alfonso XIII aceptó recompensar a Monner Sans por sus cuarenta años de trabajo en la Argentina, y le otorgó una condecoración exclusiva que le llegó a Ricardo poco antes de su fallecimiento producido en abril de 1927. Pocos meses antes, Monner Sans había dado a luz un libro dedicado a la historia de los catalanes establecidos en la Argentina.[66] Lo cierto es que durante todos esos años el literato se había integrado en la “selecta inmigración catalana” que desembarcó en Buenos Aires entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.[67] La Vanguardia también reconoció que en todos esos años de organización del país argentino se diferenciaron tres grupos de inmigrantes catalanes en la Argentina: en primer lugar, los pioneros que abrieron el camino de organización del país; en segundo lugar, los inmigrantes industriales que aumentaron su número después de la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y a partir de la Guerra Civil española (1936-1939), en especial el empresario Francesc Cambó Batlle de la mano de Rafael Vehils Grau-Bolívar, de José Figuerola y de Andrés Bausili;[68] y, en tercer lugar, la inmigración de intelectuales, universitarios, científicos, profesionales y artistas catalanes. Entre estos últimos se incluyó al editor López Llausás, encargado de la Editorial Sudamericana, las artistas María Barrientos y Margarita Xirgu, así como el propio Monner Sans.[69]

 

Reflexiones finales

 

Ricardo Monner Sans asumió personalmente la defensa de su “madre patria” en plena Guerra de Independencia cubana, con el objetivo de salvaguardar las últimas colonias en manos de la monarquía española. Las contradicciones y las diversas propuestas que se dieron en el país a fines del siglo XIX y principios de la siguiente centuria en torno a la lengua, la cultura y el arte, forman parte del análisis de este artículo. El modelo de la Argentina “aluvional” inmigratoria tuvo como punto de inflexión la oposición entre diversidad lingüística y uniformidad castellana. En esta diferenciación radica la originalidad y la riqueza del abordaje de la obra literaria, del arte, y de los manuales de gramática de la época. Las discusiones tuvieron como actores principales a gramáticos, intelectuales y políticos, y se inscribieron en un contexto más amplio: el de la consolidación del Estado nacional particular, distinguido tanto de la antigua Metrópoli española como de las soluciones jurisdiccionales latinoamericanas que resultaron del proceso de independencia que ocupó, según las regiones, todo el decimonono.

 

A fines del siglo XIX pareció que las diferencias entre los países eran más importantes que sus similitudes, y éste es un principio fundamental de la construcción simbólica. Para quienes proponían un proyecto nacional en Argentina, tanto el ideal bolivariano como el proyecto político que en su momento hizo Ricardo Monner Sans, respondían a regiones remotas en términos geográficos y culturales. La manera en que se resolvió el debate desde el lado de los peninsulares fue la apelación de que el español era la lengua materna,[70] y no debía ser pensado como un instrumento colonizador porque el vínculo con la Metrópoli no había tenido esta característica inherente de dominación. Este presupuesto coincidió con la política implementada por la Academia Argentina de Historia que, a mediados del siglo XX y por sugestión de Ricardo Levene, resolvió la eliminación del término colonialismo de la literatura histórica.

 

En todo caso, es evidente que la finalidad de negar el carácter colonial de las posesiones ultramarinas, era ocluir el vínculo de dominación. Por ello, el uso de la lengua y el arte han sido el centro de las tradiciones inventadas por las sociedades y por los sistemas políticos para establecer, con el pasado, una relación dialógica legítima. Pensar la construcción del espacio y la demarcación de la frontera en términos no materiales no ha sido usual en la historiografía argentina, pero la lengua y la producción artística constituyen un campo político y académico central en la construcción del sentimiento de la nación, de los mitos y símbolos nacionales, de la definición de la pertenencia no reductible a límites estrictamente geográficos pero que ayudan a caracterizar la frontera simbólica o lingüística. Además, los espacios corporativos representaron lugares de poder para quienes los monopolizaban. Quienes retienen el poder siempre esperan prometedoras ventajas y privilegios que ninguna propuesta de deliberación ni ningún principio teórico de igualdad o de contrato puede hacer frente. Ser académico, o ser considerado como tal por quienes pertenecen a las corporaciones, es el punto de partida de ese modelo excluyente. Cuando vemos aparecer prácticas de este tipo, que intentan fundarse en sempiternas e inveteradas costumbres, usos y prácticas, cuando son, en realidad, creación particular y coyuntural, aparece el interés de los grupos sociales de legitimar determinados lugares de poder, su status, frente a la posibilidad de perder cierta hegemonía en manos de otros grupos sociales.

 

En estos debates, los bordes lingüísticos y artísticos no siempre coincidieron con las fronteras jurisdiccionales. El modelo final condensó parte de cada una de estas diversas propuestas al buscar la tradición de la comunidad en el pasado más reciente. En Argentina, este rol central de la lengua encontró su razón de ser en las políticas estatales que pretendieron conformar la “identidad nacional” con base en la manipulación de elementos simbólicos en el corazón del discurso político y jurídico. Sobre eso se refirió incluso el hijo de Ricardo Monner Sans, José María, al dar a luz un libro colectivo sobre la historia de su padre catalán.[71] En síntesis, un estudio estrictamente lingüístico interesado en la estructura interna de la lengua, debe ser recompensado con un análisis sociolingüístico, vinculado a la relación de la lengua con las circunstancias ocasionales que determinan los usos, en particular el arte, la cultura y la literatura.

 

NOTAS

 

N. de R. : Ariadna Tucma Revista Latinoamericana agradece a los colegas especialistas en este tema externos a esta publicación que evaluaron el artículo. Carolina Crisorio.

* Gabriela Dalla-Corte Caballero es Profesora Titular de Historia de América. Departamento de Antropología Cultural, Historia de América y África. Facultat de Geografia i Història. Universitat de Barcelona. Obtuvo su titulo de Licenciada en Historia (1991) y Magister en Estudios sobre Género (1995) en la Universidad Nacional de Rosario. Doctora en Historia de América (1999) y en Antropología Social y Cultural (2000) por la Universidad de Barcelona. Desde entonces, profesora de Historia de América de la Universidad de Barcelona.

 

[1] Agradezco la evaluación que se hizo de mi artículo presentado a la revista “Ariadna Tucma”, esta última dirigida por Carolina Crisorio.

 

[2] Romero, José Luis, Las ideas políticas en Argentina, FCE, México, 1946, p. 165.

 

[3] Fernández, Sandra y Dalla-Corte, Gabriela, “El límite jurisdiccional de la corporación académica: Ricardo Monner Sans y los debates entre usos y leyes en la lengua argentina”, en Revista de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona, Barcelona, 2002.

 

[4] Dalla-Corte Caballero, Gabriela, La Crónica Argentina de Ricardo Monner Sans. Periodismo, política y cultura en la revista Mercurio de Barcelona, Reial Acadèmia de Bones Lletres (RABL), Barcelona, 2013.

 

[5] Dalla-Corte Caballero, Casa de América de Barcelona (1911-1947). Comillas, Cambó, Gili, Torres y mil empresarios en una agencia de información e influencia internacional, Editorial LID de Historia Empresarial, Madrid, 2005.

 

[6] Monner Sans, Ricardo, El Reino de Hawaii (Hawái). Apuntes geográficos, históricos y estadísticos, Librería de Juan Llordachs, Barcelona, 1883. Véase también: La Vanguardia, Barcelona, viernes 2 de mayo de 1884, p. 4; martes 31 de marzo de 1885, p. 2.

 

[7] La Vanguardia, Barcelona, jueves 24 de septiembre de 1885, p. 5.

 

[8] La Vanguardia, Barcelona, martes 9 de febrero de 1886, p. 2.

 

[9] Almanac and Directory, Honolulu, Tipografía Pacific Commercial Advertiser Steam, 1886.

 

[10] “El Reino de Hawái”, en La Vanguardia, Barcelona, lunes 29 de marzo de 1886, pp. 7-9.

 

[11] Partida de nacimiento de Ricardo José Vicente Monner Sans, Copia del Registro Civil Municipal de Barcelona, libro 4, Registro 3877, 26 de octubre de 1853 (agradezco al abogado argentino Ricardo Monner Sans por compartir esta documentación de su abuelo).

 

[12] Monner Sans, Ricardo, Breves noticias sobre la novela española contemporánea (colaboración en La Nación), Lajouane Editor, Buenos Aires, 1889. Monner Sans, Ricardo, “La religión en el idioma, Adrogué, República Argentina”, Revista Derecho, Historia y Letras, Año 2, Tomo 4, Talleres de la Casa Jacobo Peuser, Buenos Aires, 1899, pp. 264-267. Monner Sans, Ricardo, La Religión en el idioma. Ensayo Paremiológico, Félix Lajouane Editor, Buenos Aires, 1899, un tomo. Monner Sans, Ricardo, El neologismo, Conversación gramatical, Imprenta Didot y Félix Lajouane, Buenos Aires, 1906 (separata).

 

[13] La Vanguardia, Barcelona, miércoles 3 de junio de 1895, p. 4.

 

[14] Monner Sans, Ricardo, Dos madres: a propósito lírico-dramático en un acto (escrito expresamente para la Asociación Patriótica Española, música del maestro Leopoldo Corretjer), Talleres Litográficos (Gráficos) Solá, Sesé y Compañía, La Plata, 1897, pp. 3-5.

 

[15] Monner Sans, A Histórico pasado, risueño porvenir, Poema argentino (carta prólogo del ex presidente Bartolomé Mitre), Imprenta de la Nación, Buenos Aires, 1891.

 

[16] Monner Sans, Ricardo, Antología Escolar Hispano-Argentina, para enseñanza secundaria y normal, Ángel Estrada y Cía. Editores, Buenos Aires, 1920. Cullen, Tomás, Conferencia del Director del Colegio Nacional de Buenos Aires, Tomás Cullen, en ocasión de los Homenajes al Profesor Ricardo Monner Sans con motivo de su jubilación, s/d, Buenos Aires, 1923, p. 8.

 

[17] Monner Sans, Ricardo, Notas al castellano en la Argentina (con prólogo de Estanislao Severo Zeballos), Imprenta Carlos Parral, Buenos Aires, 1903. Segunda edición, corregida y aumentada por el autor, Imprenta de los Sucesores de Hernando, Madrid, 1917; también editado por Cabaut & Cía. Editores, Buenos Aires, 1917; así como  Edición de la Agencia General de Librería y Publicaciones, Madrid, 1924; también lo hizo la Librería de A. García Santos, Buenos Aires, 1926 (2º edición corregida y aumentada); y, según nuestros datos, el último fue Estrada, Buenos Aires, 1944.

 

[18] Monner Sans, Ricardo, “El Buenos Aires de ayer y el de hoy”, conferencia leída en la Casa de América, de Barcelona, 12 de enero de 1914, en Labor de confraternidad, Imprenta de los Sucesores de Hernando, Buenos Aires, 1914, pp. 29-45. Monner Sans, Ricardo, “Las Bellas Letras como vehículo de la confraternidad hispano-argentina”, conferencia leída en el Ateneo de Madrid, 19/01/1914, en Labor de confraternidad, Imprenta de los Sucesores de Hernando, 1914, pp. 69-90.

 

[19] Monner Sans, Ricardo, Minucias lexicográficas, Tata, tambo, poncho, chiripá, Félix Lejouane Ed., Buenos Aires, 1896. Monner Sans, Ricardo, De Lexicología, Separata de la Revista Derecho, Historia y Letras, Tomo XLVI, noviembre, Buenos Aires, 1913, p. 5.

 

[20] Cullen, Tomás, Conferencia del Director del Colegio Nacional de Buenos Aires Tomás Cullen, en ocasión de los Homenajes al Prof. Ricardo Monner Sans. Con motivo de su jubilación, Buenos Aires, 1923, p. 8.

 

[21] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Fiestas chilenas. Opiniones del Senador Gálvez. Política. El arte español. Explotación de estos mercados” (Buenos Aires, 31 de mayo de 1903), Mercurio, Año III, Tomo 2, nº 20, 4 de julio de 1903, pp. 167-168. También del autor, “Política. Visita brasileña. Aniversario. Dos muertos ilustres. Un nuevo escultor. Buenos Aires en 1902”, Mercurio, Año III, Tomo 2, nº 22, 4 de setiembre de 1903, p. 220; “Veraneo. Presupuesto. Balances de 1904. Política exterior. Concurso de La Nación. Nuevo Ministro argentino en España”, Mercurio, Año V, Tomo 4, nº 40, 1 de marzo de 1905, pp. 382-383.

 

[22] Dalla-Corte Caballero, Gabriela, Cultura y negocios: el americanismo catalán de la Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio (Barcelona, 1901-1938), Casa América Catalunya (Km 13774 Editor), Barcelona, 2012. Dalla-Corte Caballero, Gabriela, “La Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio (1901-1938). Vínculos culturales entre Barcelona y las Repúblicas del Plata”, en Begoña Cava Mesa (coordinación y edición), América en la Memoria: conmemoraciones y reencuentros, Tomo II, Universidad de Deusto, Asociación Española de Americanistas, Bilbao, 2013, pp. 227-242.

 

[23] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: La república Argentina. Buenos Aires” (Buenos Aires, 1 de febrero de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 16, 4 de marzo de 1903, p. 54.

 

[24] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: El carnaval: certamen artístico musical. Comercio de exportación. ¿Por qué se estaciona el español? Despertemos” (Buenos Aires, 1 de marzo de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 17, 4 de abril de 1903, p. 92.

 

[25] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Elección presidencial. El porvenir de la Argentina y del Comercio Español en ella. La enseñanza del idioma italiano. El Teatro Argentino” (Buenos Aires, 31 de marzo de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 18, 4 de mayo de 1903, p. 120.

 

[26] Bassegoda Nonell, Juan, “El Monumento a Colón, y su autor. Cayetano Buigas, un arquitecto modernista poco conocido”, La Vanguardia Española, domingo 15 de octubre de 1972. Cabe señalar que el periódico mencionado fue creado en Barcelona a finales del siglo XIX con el nombre de La Vanguardia. Durante la dictadura de Francisco Franco, se impuso el término de “Española”. Desde la recuperación de la democracia en manos de la monarquía española, el periódico recuperó su nombre tradicional.

 

[27] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: La elección presidencial y los partidos políticos. La juventud de Buenos Aires. Llegada de la delegación chilena. Cayetano Buhigas y los artistas españoles. El problema de las carnes” (Buenos Aires, 30 de abril de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 19, 4 de junio de 1903, p. 144. “Crónica Argentina: Fiestas chilenas. Opiniones del Senador Gálvez. Política. El arte español. Explotación de estos mercados” (Buenos Aires, 31 de mayo de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 20, 4 de julio de 1903, pp. 167-168. “Crónica Argentina: Fiestas chilenas. Regreso del Dr. Quirno Costa. Política. Mausoleo a Belgrano. El Almirante Soller. La compañía Pino” (Buenos Aires, 30 de junio de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, tomo 2, núm. 21, 4 de agosto de 1903, pp. 195-196. “Crónica Argentina: Política. Visita brasileña. Aniversario. Dos muertos ilustres. Un nuevo escultor. Buenos Aires en 1902” (Buenos Aires, 31 de julio de 1903), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año III, Tomo 2, núm. 22, 4 de setiembre de 1903, p. 220. “Crónica Argentina: El presupuesto. El General Roca. Manifestación sangrienta. Cervantes. Menéndez Pidal. Archivo de Sevilla. El millón. Artistas españoles” (Buenos Aires, 30 de mayo de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, tomo 4, núm. 44, 1 de julio de 1905, p. 513.

 

[28] Fernández García, Ana María, Arte y emigración: la Pintura Española en Buenos Aires (1880-1930), Universidad de Oviedo, Oviedo, 1997, p. 75.

 

[29] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Elección presidencial. El Dr. Figueroa Alcorta. Revolución en San Luis. General Mitre. Estatua de Garibaldi. Exposición de pinturas. Compañía del Lara. Compañía Serrador” (Buenos Aires, 31 de junio de 1904), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año IV, Tomo 3, núm. 33, 1 de agosto de 1904, pp. 193-194.

 

[30] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Política. Elección. Estadística. Ley de residencia. Don Alfonso XIII. Arte” (Buenos Aires, 31 de julio de 1904), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año IV, Tomo 3, núm. 34, 1 de septiembre de 1904, pp. 216-217.

 

[31] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: El presupuesto. El General Roca. Manifestación sangrienta. Cervantes. Menéndez Pidal. Archivo de Sevilla. El millón. Artistas españoles” (Buenos Aires, 30 de mayo de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, tomo 4, núm. 44, 1 de julio de 1905, p. 513.

 

[32] “Juegos Florales, Asociación Patriótica Española de Buenos Aires”, La Vanguardia, Barcelona, domingo 22 de mayo de 1904, p. 7.

 

[33] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Política. Nueva presidencia. Juegos florales. El tenor Abela” (Buenos Aires, 26 de octubre de 1904), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año IV, tomo 3, núm. 37, 1 de diciembre de 1904, pp. 297-299.

 

[34] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: El mensaje. Proyecto monetario. Estadística española. Acontecimiento artístico” (Buenos Aires, 28 de abril de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Año V, Tomo 4, núm. 43, 1 de junio de 1905, p. 479.

 

[35] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Fin de año. Política. Decreto moralizador. Desfalco. Curación de la tisis. Dr. Segovia. Nuevo diario. Misión comercial” (Buenos Aires, 27 de diciembre de 1904), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Año V, tomo 4, núm. 39, 1 de febrero de 1905, pp. 358-359. “Crónica Argentina: Revolución. Inmigración. Comunicaciones. Ganado en pie. Instrucción pública. Nuevo Diario Español” (Buenos Aires, 27 de febrero de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, Tomo 4, núm. 41, 1 de abril de 1905, pp. 407-408. También véase Monner Sans, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de septiembre de 1926), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXVI, Tomo 25, núm. 510, 14 de octubre de 1926, pp. 250-251.

 

[36] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Veraneo. Presupuesto. Balances de 1904. Política exterior. Concurso de La Nación. Nuevo Ministro argentino en España” (Buenos Aires, 30 de enero de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, Tomo 4, núm. 40, 1 de marzo de 1905, pp. 382-383.

 

[37] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Política. General Capdevila. Nuevo plan de enseñanza. Centenario en proyecto. Misión española” (Buenos Aires, 28 de marzo de 1905), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, Tomo 4, núm. 42, 1 de mayo de 1905, pp. 446-447. Véase también Álvarez Calvo, Joaquín, Diario de Barcelona: su fundación e historia, 1792-1938, Imprenta La Neotipía, Barcelona, 1940.

 

[38] [En castellano, “adelante, siempre adelante”]. Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: El Arte en la Argentina”, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año V, tomo 4, núm. 48, noviembre de 1905, pp. 640-641.

 

[39] Monner Sans, Ricardo, “Las Bellas Letras como vehículo de la confraternidad hispano-argentina, conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 19 de enero de 1914”, en Labor de confraternidad, Imprenta de los Sucesores de Hernando, Madrid, 1914, pp. 69-90.

 

[40] La Vanguardia, Barcelona, domingo 4 de enero de 1914, p. 6.

 

[41] Rahola Trèmols, Federico, Sangre Nueva. Impresiones de un viaje a la América del Sur, Tipográfica La Académica de Serra Hermanos y Russell, Barcelona, 1905 (reeditada como Serie Española de Validación Argentina de la Institución Cultural Española, Editorial Peuser, Buenos Aires, 1943).

 

[42] Monner Sans, Ricardo, “El Buenos Aires de ayer y el de hoy” (Casa de América de Barcelona, Barcelona, 2 de enero de 1914), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XIV, Tomo 13, núm. 194, 22 enero de 1914, pp. 18-21.

 

[43] Biblioteca del Pabellón de la República, Universidad de Barcelona, Anexo documental del Archivo de la Casa de América, Caja 2 (1916-), salidas, Carta enviada por Ricardo Méndez de Cardona, presidente de la Casa de América de Barcelona, a Ricardo Monner Sans, Buenos Aires, 30 de julio de 1917.

 

[44] Biblioteca del Pabellón de la República, Universidad de Barcelona, Anexo documental del Archivo de la Casa de América, Caja 2 (1916-), salidas, Carta enviada por Ricardo Méndez de Cardona, presidente de la Casa de América de Barcelona, a Ricardo Monner Sans, Delegado, Buenos Aires, 10 de noviembre de 1926.

 

[45] Biblioteca del Pabellón de la República, Universidad de Barcelona, Anexo documental del Archivo de la Casa de América, Caja 19 (1916-), salidas, Carta enviada por Ricardo Monner Sans , Buenos Aries, a presidente Casa de América, Barcelona, 16 de febrero de 1914.

 

[46] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina: Crisis. El mensaje. El censo. Teatros. Gómez Carrillo y Gay” (Buenos Aires, junio de 1914), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XIV, Tomo 13, núm. 206, 9 de julio de 1914, p. 312. También véase de Monner Sans: “Crónica Argentina”, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XV, Tomo 14, núm. 219, 7 de enero de 1915, p. 8. “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de agosto de 1917), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVII, tomo 16, núm. 288, 30 de agosto de 1917, pp. 270-271.

 

[47] Cagiao Vila, Pilar, “Miradas españolas a las celebraciones de los centenarios de la independencia: así lo contó la prensa”, en Cagiao Vila, P.  y Portillo Valdés, J. M. (coords.), Entre imperio y naciones. Iberoamérica y el Caribe en torno a 1810, Servizo de Publicacións e Intercambio Científico, Santiago de Compostela, 2012, pp. 459-484.

 

[48] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 6 de octubre de 1915), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XV, Tomo 14, núm. 241, 11 de noviembre de 1915, p. 370.

 

[49] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 4 de junio de 1915), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, XV, T. 14, núm. 234, 5 de agosto de 1915, p. 242. Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina”, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVI, Tomo 15, núm. 254, 11 de mayo de 1916, p. 170. “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 3 de julio de 1916), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVI, Tomo 15, núm. 261, 17 de agosto de 1916, pp. 273-275. Véase también: Monner Sans, Ricardo, Ensayo de Antología Cervantina (C. R. A. de la Historia, Catedrático de Literatura Castellana), Buenos Aires, Editores Otero y Cía., 1916.

 

[50] Véase en particular: Ortega y Gasset, José, Personas, Obras, Cosas, La Lectura, Madrid, 1922

 

[51] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 6 de julio de 1919), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año 1919, Tomo 18, núm. 340, 28 de agosto de 1919, pp. 211-212. Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 7 de agosto de 1916), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVI, Tomo 15, núm. 263, 14 de setiembre de 1916, p. 301. “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 2 de setiembre de 1916), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVI, Tomo 15, núm. 264, 28 de setiembre de 1916, p. 317.

 

[52] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de julio de 1917), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XVII, Tomo 16, núm. 286, 2 de agosto de 1917, pp. 247-248.

 

[53] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de enero de 1918), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año 1918, Tomo 17, núm. 299, 31 de enero de 1918, p. 30.

 

[54] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de junio de 1922), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXII, Tomo 21, núm. 414, 29 de junio de 1922, pp. 183. “Crónica Argentina” (s/d), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXII, Tomo 21, núm. 424, 30 de noviembre de 1922, pp. 331-332.

 

[55] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 10 de diciembre de 1918), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año 1919, Tomo 18, núm. 324, 16 de enero de 1919, p. 16. “Crónica Argentina”, s/d, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXI, tomo 20, núm. 395, 6 de octubre de 1921, pp. 286-288.

 

[56] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina”, s/d, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXI, Tomo 20, núm. 377, 27 de enero de 1921, pp. 20-23.

 

[57] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de septiembre de 1924), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXIII, Tomo 22, núm. 447, 4 de octubre de 1923, pp. 315-316.

 

[58] Filippi, Alberto (director de la investigación), González Martínez, Elda y González Leandri, Ricardo (comp.), Argentina y Europa. Visiones españolas, ensayos y documentos (1910-2010), Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Buenos Aires, 2011.

 

[59] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de septiembre de 1924), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXIII, Tomo 22, núm. 447, 4 de octubre de 1923, pp. 315-316. “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de julio de 1924), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXIV, Tomo 23, núm. 470, 21 de agosto de 1924, pp. 260-261. Véase también: Fuentes Codera, Maximiliano, Un viaje por los extremos. Eugeni d´Ors entre la Gran Guerra y el Fascismo (1914-1923), Tesis Doctoral. Universitat de Girona, Girona, 2011.

 

[60] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de enero de 1925), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXV, Tomo 24, núm. 483, 19 de febrero de 1925, p. 38.

 

[61] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 10 de setiembre de 1918), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona,  Año 1918, tomo 17, núm. 318, 24 de octubre de 1918, pp. 262-264.

 

[62] Rocamora, Joan, Catalanes en la Argentina, Centenario del Casal de Catalunya, Librería Fausto, Buenos Aires, 1992; Ribas, Frederic, Retrat d’una elit catalanista, Deixebles i hereus de Cambó, vint personatges, Editorial Sunya, Barcelona, 2008.

 

[63] Carbonell Tortòs, Francisco de Asís, “Las relaciones periodísticas entre España y América”, en Bodas de Oro de la Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXV, Tomo 24, núm. 500, pp. 274-275.

 

[64] Monner Sans, Ricardo, “Crónica Argentina” (Buenos Aires, 1 de septiembre de 1926), Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXVI, Tomo 25, núm. 510, 14 de octubre de 1926, pp. 250-251.

 

[65] Viada Lluch, Mariano, “Ricardo Monner Sans”, Revista Comercial Ibero-Americana Mercurio, Barcelona, Año XXVI, Núm. 526, 14 de octubre de 1926, p. 241.

 

[66] Monner Sans, Ricardo, Los catalanes en Argentina, Coni, Buenos Aires, 1927.

 

[67] Monner Sans, Ricardo, Mi labor en El Plata, de marzo de 1889 a marzo de 1922, Schenone Hermanos y Linari, Buenos Aires, 1922.

 

[68] Véase la visión que nos dejó el catalán Bausili respecto a la gestión catalana en la Argentina: Bausili, Andrés, Cambó y el desarrollo. Acontecer económico en su época y en el mundo contemporáneo, Publicaciones de la Institución Cultural Española, Buenos Aires, 1974; Bausili, Andrés, Argentina, la tragedia de la prosperidad, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1989.

 

[69] La Vanguardia Española, Barcelona, miércoles 26 de mayo de 1976, p. 55.

 

[70] Prado, Gustavo H., Las lecciones historiográficas de Rafael Altamira en Argentina (1909): Apuntes sobre Ciencia, Universidad de Oviedo, Oviedo, 2011.

 

[71] Monner Sans, José María, “Breves apuntes biográficos”, en La vida y la obra de Ricardo Monner Sans, 1853-1927, Librería de A. García Santos, Buenos Aires, 1929, pp. 423-435.

 

* Himno Nacional Argentino completo ver. (N. de R.)

 

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Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. Nº 8. Marzo 2013 – Febrero 2014. Volumen II

 

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