Comentarios a la obra de Arturo Ramos Pérez

Feliciano García Aguirre

 

Arturo-Ramos-PerezSi bien durante toda la década anterior lo que se dijo en torno a la globalización, el neoliberalismo y la transformación del Estado fue francamente abrumador, fue tal vez la globalización la que acaparó la mayor parte de las miradas de las izquierdas y derechas. Lo cual agrupó a unos en críticos y pesimistas, a otros en autocomplacientes y diletantes.En la memoria colectiva del presente todavía suena la clasificación que se lanzara desde las cúpulas del poder al tratar de descartar a unos e identificar a otros: globalifóbicos y globalífilicos.

 

Las diversas expresiones adquiridas por tales clasificaciones fueron empleadas para identificar movimientos sociales de resistencia social -contra las medidas de ajuste neoliberal-, pero también para difundir las miradas autocomplacientes en los medio de comunicación veloz. Esto generó fuera de los círculos de expertos y enterados gran confusión, al punto de prácticamente lobotomizar la conciencia  de las masas de votantes que decidirían a favor o en contra de tales opciones.

A esta problemática contemporánea se han dado diversas interpretaciones. Sólo quienes se han dedicado expresamente a seguir las huellas a fenómenos tan complejos como los aludidos poseen la claridad suficiente para tomar partido al respecto. Pero quienes no tienen las condiciones materiales e intelectuales para hacerlo se han visto envueltos en la vorágine de la confusión. Son pocos los esfuerzos nacionales por ofrecer una mirada comprensiva de la globalización, el neoliberalismo y la transformación de los Estados Nacionales. Una de esas que bien podemos llamar pieza imprescindible para entender la polémica que se ha gestado en torno a esos fenómenos nos la ha ofrecido Arturo Ramos Pérez, profesor de la Universidad Autónoma de Chapingo.

 

La obra de Ramos responde a la confusión inducida por la sobre información y el papel de las derechas. Papel expresado por la histeria autocomplaciente en sus tipificaciones y actos represores violentos, que han hacen oídos sordos a todo género de inconformidades. En las que habría que incluir desde el maltrato y despotismo hasta los daños medioambientales e invasiones militares con cualquier pretexto.

 

Quienes han sufrido en carne propia las consecuencias del adelgazamiento del Estado, la reestructuración laboral y la crisis del capitalismo han sido las masas. Las masas de trabajadores, desempleados, desheredados, desposeídos, y desvalidos, que se cuentan por millones en América Latina. Son ellos los que claman ayuda y claridad, porque los beneficiarios del neoliberalismo y la globalización saben perfectamente cuales son sus riesgos y de qué tiene que echar mano para no menguar sus ganancias.

 

Los objetivos de la obra de Arturo Ramos son claros: no pretende entregarnos un diagnóstico de la historia del capitalismo, pero sí busca una opción explicativa de las tendencias del capitalismo actual y sus consecuencias en las relaciones sociales, pero especialmente las que se manifiestan en el mundo del trabajo y la transculturación que afecta el accionar cotidiano de la población. En ello radica su pertinencia y actualidad, pero sobretodo es especialmente provechosa si consideramos en marco referencial de rápidos acomodos de las derechas en Occidente en un momento que son comandadas por una de sus alas más reaccionarias y violentas.

 

La obra esta compuesta de dos partes dedicadas a analizar las maneras en las cuales la globalización y el neoliberalismo han sido tratadas. Una de ellas dedicadas a estudiar el proceso de globalización: historia y coyuntura y otra, el neoliberalismo y formas del Estado contemporáneo. La amplia mirada aquí es indispensable porque de no ser así ¿Cómo dar cuenta de la transformación del Estado liberal decimonónico y las radicales transformaciones de la estrategia del capitalismo que vimos expresarse desde la década de los ochenta en Occidente? El autor trata de rescatar la importancia de las miradas marxistas para ofrecer una alternativa analítica en un momento en el cual el marxismo ha sido prestigiado como obsoleto por las derechas. No son la irrenunciables posición del autor, ni la necedad de sus móviles, lo que le llevan a tratar de rescatar las posiciones del marxismo, sino la falta de alternativas teóricas consistentes expresadas en los pensamiento único y postmoderno.

 

¿Cuántas lecturas soportan las 208 apretadas páginas de la obra de Ramos? Por supuesto, más de una. Se le puede leer desde la confusión y el diletantismo, por mera curiosidad. Igualmente se le puede abordar desde las preocupaciones de los trabajadores y la mirada academicista, pero también desde la posición de los enterados y de quienes se asumen dotados de miradas epistemológicas críticas. Eso es lo que la torna necesaria e indispensable su análisis, pero es más urgente si se busca comprender las polémicas en torno a la globalización, el neoliberalismo, las transformaciones del Estado, las insalvables contradicciones del capitalismo real, las transformaciones ocurridas en el mundo del trabajo, los impactos socioculturales de los pueblos y la violenta hegemonía norteamericana. Es por ello que el esfuerzo de Arturo Ramos Pérez, se agradece y habrá de ser sin duda el papel de la crítica el que le otorgue el lugar que merece. Por ellos no podemos menos que evocar las palabras de A. Mattelart, 1justo al finalizar mis apreciaciones tal sólo para tener presente que el problema apenas se ha planteado comprenderlo cabalmente es sin duda una tarea colectiva de grandes proporciones: “Términos de orígenes distintos merecen fundirse en un crisol : “universal”, “cosmopolita”, “mundial”, “planetario”. Hasta tal punto que se olvida el trasfondo de esta meteórica homologación. No obstante, aunque el vocablo evoca, indiscutiblemente, las nuevas modalidades de interdependencia de las economías, así como de las culturas, la representación de la “comunidad global” que conlleva remite a una particular forma de descomponer el proceso histórico de unificación del mundo. Este sesgo convierte un fenómeno de múltiples dimensiones, simbólicas y reales, en el zócalo de un pensamiento único, y le imprime un carácter de fatalidad. El hecho de que, a la inversa de los que ocurre con la larga lista de conceptos que lo ha sucedido en la historia (universalismo, cosmopolitismo, internacionalismo, imperialismo, etc.), no se presente lastrado por esta connotación doctrinaria corrientemente ligada a las palabras en “ismo”, no cambia para nada la cosa. Indisociable de la religión de la pancomunicación y tan totalizante como ella, una ideología de lo globalización comparte con ésta última una función matricial dentro de la gestión simbólica del proyecto de instauración del orden social y productivo que comporta el capitalismo mundial integrado.”

 

NOTA

  1. Armand Mattelart, “Historia de la utopía planetaria. De la ciudad profética a la sociedad global”, Piados, Barcelona, 2000, pp. 13-14.

 

Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. Vol. 1 a 4. 2006-2009

 

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