Economía, Política, Ideología e Historia. Breve reseña crítica de la Historia del Pensamiento Económico. Parte III

2. La proyección de las escuelas de pensamiento hacia nuestros días

Ariel Filadoro

 

La Economía Convencional Moderna

A partir de la irrupción de la teoría keynesiana, y sobre todo durante la posguerra, se fueron borrando las diferencias en términos teóricos[46] entre keynesianos y neoclásicos. El primer gran paso hacia esta hibridación fue conocido en el mundo académico como la Síntesis Neoclásica donde se trató de demostrar que la propuesta de Keynes no era otra cosa que un caso particular del modelo de análisis neoclásico.

 

A la Síntesis sobrevino el surgimiento de nuevos postulados que pasaron a engrosar la Economía Convencional Moderna [47] (ECM) formada por una conjunción de modelizaciones y teorías como el “monetarismo” de Milton Friedman; la teoría de la “Elección Pública” de Gordon Tullock y James Buchanan; la economía de las “Expectativas Racionales” de Robert Lucas y Thomas Sargent; y del “Ciclo Real de Equilibrio” de John Long y Charles Plosser, entre otras. Dentro de este espectro -que constituye lo que también se conoce con el nombre de mainstream (corriente principal)- existen distintas posturas que difieren en relación con la manera en que los enfoques conciben el comportamiento de los mercados. Hay quienes los consideran más autorregulables -con precios y salarios flexibles- y quienes, por el contrario, sostienen que el Estado tiene que desempeñar un rol más activo para facilitar el mejor desempeño de la economía. Si bien es difícil ponderar los diferentes aportes teóricos en relación con su importancia conceptual dentro de la teoría, es claro que no todos han tenido igual impacto a la hora de guiar las decisiones de política económica.

 

El monetarismo ha sido un claro ejemplo en este último sentido al proveer argumentos que justifican la “necesidad” de un manejo restrictivo de los presupuestos públicos. De esta manera aun hoy brinda un andamiaje conceptual que permite revisar las instituciones y gastos de los Estados de Bienestar que se erigieron conforme a postulados keynesianos. Para el momento en que se consolida el monetarismo, la marcha del capitalismo mundial atravesaba la crisis de los ´70 con graves problemas como resultado de una combinación de estancamiento de la producción e inflación de precios[48] -fenómeno conocido con el nombre de estanflación, es decir, estancamiento con inflación- que desencadenaron una fuerte reestructuración del sistema. Estas condiciones estimularon la difusión de aquellas teorías -como el monetarismo- que sustentaban discursos para revisar las políticas llevadas a cabo durante la posguerra.

 

La corriente monetarista -de la cual Milton Friedman es el fundador- sostiene que los mercados se equilibran en el largo plazo en niveles de pleno empleo en virtud de que consideran precios y salarios “flexibles”. Puesto que los analistas parten de esta tendencia al equilibrio en el largo plazo, la emisión monetaria -que altera las decisiones de los “agentes” en el corto plazo en caso de que exista “ilusión monetaria”- termina siendo nada más que un factor distorsivo. Aunque consiga algunos resultados transitorios, si la emisión crece más que el producto, a la larga sólo genera inflación. Bajo esta perspectiva, los “Chicago Boys”[49] sostienen que es “distorsivo”, y por lo tanto no deseable, que los gobiernos tengan déficits fiscales que luego son cubiertos con emisión monetaria discrecional. De ello se desprende, entonces, una directriz de política que dista en gran medida de las sugerencias de Keynes: bregan por la menor intervención posible sobre los mercados que, tal como sostenían los primeros neoclásicos, se autorregulan[50].

 

Derecha: Milton Friedman

El curso de la ECM -cuyas argumentaciones son cada vez más refinadas microeconómicamente- ha consolidado un individualismo metodológico extremo y así forma parte de los manuales de uso con que se enseña economía. Este tipo de abordajes, en palabras de sus críticos, adolece tanto de la intención holista como de un enfoque eminentemente social del que gozaban los economistas clásicos -desde Smith a Marx- o que en la actualidad exhiben las corrientes heterodoxas. Asimismo, la referencia a las relaciones sociales y económicas en el capitalismo son naturalizadas, desconociendo la historia y el carácter profundamente institucional sobre el que se monta el sistema.

Mientras la ECM encuentra su columna vertebral en la corriente neoclásica y el universo conceptual parte de los mismos “microfundamentos” -agentes racionales que maximizan y, al cabo de operaciones matemáticas de mayor o menor complejidad, encuentran “puntos de equilibrio”- la vigencia de una ideología más próxima a Chicago que a Keynes ha guiado políticas que modificaron profundamente las estructuras sociales en América Latina durante los años ´90.

 

Corrientes heterodoxas

A pesar de la intencionalidad totalizadora y totalitaria de la teoría neoclásica[51] existen importantes escuelas en la actualidad que proponen conceptualizaciones contrahegemónicas y alternativas. Las corrientes de pensamiento que pueden llamarse heterodoxas, en general, lo son en virtud de la distancia que toman de los postulados neoclásico-keynesianos que niegan la posición asimétrica entre capitalistas y trabajadores[52]. La magnitud de esta distancia así como la razón por la que cuestionan a la corriente hegemónica son, entonces, los criterios que permiten clasificar a la heterodoxia. A continuación se comentarán algunos rasgos de distintas escuelas de pensamiento heterodoxo simplemente con el objeto de hacer notar tanto su vigencia como, cuando menos, su existencia.

 

El marxismo ha continuado desarrollando sus tesis con distintas variantes. A partir de la obra de Marx, se han disparado diversas interpretaciones y sobre ellas montado esquemas teóricos que señalan implicancias múltiples. El marco conceptual ha brindado explicaciones a las diferentes crisis por las que atravesó el capitalismo del siglo XX, particularmente las de 1930 y 1973. Básicamente, los distintos enfoques comparten la postura crítica en torno al capitalismo y a la explotación de la clase trabajadora. Por su parte, los análisis en relación con la superación del capitalismo abren un abanico muy amplio de teorías y posturas políticas.

 

La Escuela de la Regulación está constituida por un conjunto de economistas franceses que comparten la idea de que el capitalismo está regulado por distintas formas institucionales (la relación salarial, los regímenes monetarios, los tipos de competencia, los regímenes internacionales y el Estado)[53]. Iniciada por Michel Aglietta con la publicación de Regulación y Crisis del Capitalismo (1976) reconoce en sus inicios una filiación marcadamente marxista. Según esta corriente de pensamiento, el capitalismo consigue su reproducción a partir de cambios en las instituciones que permiten la superación de las crisis. Fuertemente críticos a la noción de equilibrio general neoclásico y a su individualismo metodológico, plantean el estudio de la economía desde una perspectiva más estructural. Los textos de Benjamín Coriat en relación con la forma salarial en el taylorismo, fordismo y toyotismo son probablemente las obras de mayor difusión[54].

 

Los radicals norteamericanos forman parte, también, del universo de críticos a la Economía Convencional Moderna -fundamentalmente neoclásica- dominante. Agrupados a partir de los años ´60 en torno a la Union for Radical Political Economics (URPE) reconocen influjos de diversas corrientes de pensamiento que son reprocesadas por la teoría[55]: el marxismo, historicismo, institucionalismo, etc. El espectro de temas abordado por sus expositores es amplio: desde los clásicos problemas de la economía política hasta cuestiones de racismo, toyotismo o agotamiento de recursos naturales.

 

Otras corrientes de pensamiento[56] que han cuestionado la ortodoxia actual y reformulado teorías predecesoras son los postkeynesianos (Michal Kalecki y Joan Robinson), los neoinstitucionalistas (G. Hodgson), los neorricardianos (Piero Sraffa), y los neoevolucionistas[57], entre otros.

 

¿Cómo sigue la historia?

Los cambios sociales, económicos, políticos y culturales acontecidos a lo largo de los últimos dos siglos y medio han, sin duda alguna, revolucionado el mundo. En esta carrera vertiginosa de cambios e innovaciones las capacidades productivas se han multiplicado hasta niveles insospechados, a tal punto que el concepto mismo de escasez de recursos, pilar sobre el que se erigió el edificio neoclásico, reconoce fronteras; o, por decirlo en otras palabras, son difíciles de establecer los límites de lo posible en términos de capacidades productivas. El conocimiento científico, por su parte, ha sido la fuerza dinámica que propició este conjunto de cambios, alcanzando avances espectaculares en todas -o casi todas- sus disciplinas.

 

Pero hay más. A pesar de estos avances, subsisten fuertes problemas de pobreza, marginalidad, exclusión social y subdesarrollo. El reparto de los beneficios de la técnica -y del esfuerzo- es profundamente inequitativo en sociedades donde conviven sectores extremadamente ricos -y poco numerosos- con grandes masas de población extremadamente pobres. El trabajo, medio por el cual la gran mayoría de la población accede a los bienes básicos para su reproducción, también está heterogéneamente distribuido. La gama de los “incluidos” va desde empleados calificados con altísimas remuneraciones hasta precarizados con magros salarios y condiciones laborales infrahumanas.

 

Es evidente la existencia de un muy grave problema: ¿por qué existiendo tantas potencialidades para multiplicar la riqueza y la producción aún nace gente a la cual no le espera más que pobreza y exclusión, o, con suerte, desempleo y precarización?

 

Está claro que éstos -y no otros- son los problemas a los que tiene que responder la teoría económica: producción y distribución, como se ha dicho. Dada su condición de ciencia social, los avances en el conocimiento económico no son neutrales, mucho menos “objetivos”. Cada concepto o idea, remitirá, tarde o temprano, a ciertas prácticas de política con beneficiarios y perjudicados. Es una disciplina profundamente humana. Y es por ello que las teorías son inseparables de los objetivos que, en general, se definen por fuera de ella. Es a partir de un proyecto de sociedad que se construye una teoría; y las teorías parten, dialécticamente, de la realidad social.

 

Cuando, a partir del surgimiento de la teoría neoclásica, se extirpó a la Economía Política su segundo término -para pasar a llamarse Economía a secas- tuvo lugar un giro ideológico muy fuerte. El pensamiento económico perdió su dimensión filosófica y política y, con ello, dejó de estar a la medida de los problemas a los que tiene que dar solución. Dejó de estar, en suma, a la medida del Hombre. Pues en lugar de contribuir a la objetividad esta sangría contribuyó a la negación de parte de la realidad humana.

 

Es tarea pendiente de la teoría económica la de extender y desarrollar conceptos que contribuyan a conseguir mayor libertad e igualdad. Pues la libertad también consiste en un orden social, económico y político que garantice derechos humanos básicos –por ejemplo, la vida-, distribuyendo equitativamente las capacidades productivas, el esfuerzo y las oportunidades. En la medida en que esto no ocurra, habrá que revisar la teoría y la práctica.

 

Glosario

 

Balance comercial:

Es el resultado de la diferencia entre exportaciones menos importaciones de bienes y servicios a lo largo de un año. El balance será favorable si el país exportó en mayor cuantía de lo que importó y viceversa. En épocas del mercantilismo, ante un balance positivo, el país exportador acumulaba metales. Actualmente, ante la sustitución del oro por otros activos, el país exportador se hace acreedor del país importador conservando papeles de deuda o divisas internacionales.

 

Capitalistas:

Sector social que es dueño de los medios para llevar adelante la producción. Perciben ganancias a partir del valor generado en los establecimientos de los que son propietarios. Las diferentes corrientes económicas justifican la existencia de la ganancia como resultado de distintas explicaciones.

 

Ilusión monetaria:

Metáfora utilizada por la teoría económica para caracterizar un tipo de reacción de los “agentes económicos”. Esta tiene lugar cuando se da un aumento en el gasto de los “agentes” como resultado de un aumento en la cantidad de billetes que emite el Banco Central sin tener en cuenta la tasa de inflación. Si a un “agente” le suben el salario 10% pero la inflación del mes es de 10%, ese “agente” no es más rico que antes; y si decide gastar más porque percibe -equivocadamente- que es más próspero, entonces sufre “ilusión monetaria”.

 

Modo de producción:

Es un modo concreto de organización de la producción en que la sociedad se ordena para producir y distribuir los bienes y servicios necesarios para la reproducción de su población. Los modos de producción variarán entre sí de acuerdo a las formas particulares que adopte la producción y distribución del excedente económico. El modo en que se lleva adelante el trabajo; el uso de la técnica; la distribución del esfuerzo y el producto; y la distribución del poder político son algunos de los elementos constitutivos de los diferentes modos de producción. El esclavismo, feudalismo y capitalismo son algunos de los tipos de modos de producción conocidos a lo largo de la historia.

 

Modo de producción capitalista:

Forma de organización de la sociedad y la producción donde una clase social detenta el monopolio de acceso a los medios de producción (capitalistas) y otra se ve obligada a vender su fuerza de trabajo en el mercado para asegurar su reproducción (obreros). En este esquema, los capitalistas se apropian del excedente generado por los obreros en la producción misma. Marx llamó plusvalía a esta porción no pagada a los trabajadores que es apropiada por los dueños de los medios de producción. De este modo, el capital no es más que trabajo humano que con anterioridad fue expropiado a los trabajadores y ahora confiere poder a los capitalistas. La propiedad privada de los bienes y los medios de producción es una característica necesaria para la reproducción del modo de producción capitalista.

 

Modo de producción feudal:
Forma de organización de la sociedad y la producción donde el excedente económico es extraído directamente como resultado de una coacción extraeconómica. Este excedente es generado por productores primarios poseedores de los bienes de producción -campesinos- que no gozan de libertad política puesto que están sujetos a relaciones de dominio y servidumbre en relación con otro sector de la sociedad –los señores feudales. Las diferencias sociales-estamentales y políticas fundan la posibilidad de apropiación del excedente. El factor mediante el que se ejerce el poder puede radicar en un ejército, obras hidráulicas o fuertes colectores de tributos locales.

 

Monopolio:

Estructura de mercado donde existe un único oferente.

Obreros:

Sector social que necesita vender su fuerza de trabajo para reproducirse. Como resultado de la mercantilización de la vida en el capitalismo, a través del salario consigue los bienes que necesita. Se encuentra en una relación de debilidad en relación con el capitalista. Las diferentes teorías justifican la retribución que reciben de distinta manera.

 

Productividad:

Relación que se establece entre los insumos (trabajo, tierra y capital) y el producto obtenido. Un aumento en la productividad del trabajo, por ejemplo, se presenta cuando con igual cantidad de horas de trabajo se consigue mayor producción.

 

Renta:

Monto de dinero que recibe el propietario de un inmueble para ceder su uso a un tercero. En el caso de la renta agrícola, se trata del valor que se paga a los dueños de las tierras para la explotación productiva. Los montos pagados están regidos por la productividad relativa.

 

Teoría del valor trabajo:

Según esta teoría, lo que confiere valor a las mercancías es el trabajo humano incorporado en ellas. Por lo tanto, el intercambio entre bienes producidos equivalentes se efectuará al igualar las horas de trabajo contenidas en cada uno de los bienes. El énfasis para explicar el valor viene dado desde la producción, es decir, desde la oferta.

 

Teoría subjetiva del valor:

Según esta teoría, el valor de las mercancías proviene de la valuación que hacen los individuos de los bienes. Son las preferencias las que determinan el valor. Así, siguiendo el principio de la escasez, los individuos compiten por el lado de la demanda elevando los precios. En estos casos, el precio es un indicador directo del valor de las mercancías. El énfasis es puesto en la demanda, mientras que la oferta señala la escasez relativa de bienes.

 

Utopía:

Vocablo introducido por Tomás Moro con la publicación del libro del mismo nombre hacia 1516. El libro describe la visita de un viajero a la isla de la Utopía donde tenía lugar una sociedad que, a los ojos del narrador, se presentaba como ideal. A partir de entonces el vocablo ha sido utilizado para referir a sociedades imaginarias venideras donde queden a un lado las miserias del mundo moderno. Aunque coloquialmente se utilice el vocablo para referir a lo imposible, en términos políticos refiere a la idea y lucha por una sociedad libre de los problemas actuales. La importancia del concepto radica en la fuerza movilizadora que han adquirido distintos ideales de sociedad. Véase Utopía de Moro (varias ediciones) y para un estudio de la utopía como estructura del imaginario social véase Baczko, Bronislaw: Los imaginarios sociales. Memorias y esperanzas colectivas, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1991.

 

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NOTAS


[46] No así en términos de política económica donde los postulados keynesianos continuaron siendo los principios para la intervención del Estado hasta la afronta del neoliberalismo de los años ´80 y ´90.

[47] Así nombra Paul Samuelson en su manual de texto Economía a este conjunto de teorías.

[48] En términos económicos se cuadruplicaron los precios del petróleo durante 1973 dos años después de que EEUU rompiera la convertibilidad del dólar con el oro, vigente desde el Acuerdo de Bretton Woods a la salida de la 2da Guerra Mundial. En términos sociales y políticos grandes acontecimientos venían conmocionando al mundo: el Mayo Francés, la Primavera de Praga en Checoslovaquia y la matanza de Tlatelolco en México –todos en el año 1968- mientras que en Argentina tenía lugar el Cordobazo un año después. Eran tiempos de gran efusividad social donde la Guerra Fría todavía agitaba el espectro del comunismo en Occidente.

[49] Los principales exponentes del monetarismo forman parte de lo que se conoce con el nombre de Escuela de Chicago en virtud del espacio universitario donde se desarrollan este tipo de teorías: la Universidad de Chicago en E.E.U.U. En general se relaciona a la Escuela de Chicago con la ortodoxia más extrema en relación con su creencia en la necesidad de “desregular” mercados para que funcionen de manera más “natural” y flexible.

[50] Otro gran difusor de este tipo de postulados que abonan el neoliberalismo en la actualidad ha sido el austríaco Friederick von Hayek -más popular por sus afirmaciones que por sus aportes teóricos- quien condenó el Estado de Bienestar Keynesiano desde sus orígenes. Luego de la crisis de los ´70 y la caída del comunismo soviético en 1989 su prédica por achicar el tamaño del Estado, debilitar los sindicatos, liberalizar el movimiento de flujos financieros y aumentar la ganancia de los empresarios, tomó cuerpo en numerosos países, aunque con diferente intensidad en cada uno: desde de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en EEUU e Inglaterra respectivamente hasta Augusto Pinochet en Chile o la dictadura militar primero y luego el gobierno de de Carlos Menem en Argentina.

[51] Michel Aglietta señala que la teoría neoclásica es totalizadora en su afán de explicar todos los fenómenos desde el concepto de equilibrio general, y totalitaria porque niega aquellas características de la realidad que no pueden ser explicadas por la teoría. Véase la Introducción de Aglietta, Michel: Regulación y Crisis del Capitalismo, Siglo XXI Editores, México DF, 1999

[52] Guerrero, Diego, Op. cit. Es preciso aclarar que esta separación entre ECM y corrientes heterodoxas no es tajante. Obviamente existen analistas, por ejemplo discípulos heterodoxos de Keynes, que podrían ser incluidos en una u otra según se tomen diferentes criterios. Esta dificultad para delimitar la frontera no implica que las diferencias que caracterizan al conjunto heterodoxo sean de menor importancia.

[53] Véase Boyer, Robert y Saillard Yves (eds.): Teoría de la Regulación: estado de los conocimientos, Oficina de Publicaciones del CBC, UBA, Buenos Aires, 1996

[54] Se trata de El taller y el Cronómetro; El taller y el robot; y Pensar al revés.

[55] Véase Barceló, Alfons: Economía Política Radical, ed. Síntesis, Madrid, 1998.

[56] Entre paréntesis se señalan los autores más representativos.

[57] Véase Guerrero, Diego, Op. cit.

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Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. 1 a 4. 2006-2009


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