{"id":88,"date":"2006-02-25T20:43:19","date_gmt":"2006-02-25T22:43:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=88"},"modified":"2026-04-01T11:29:00","modified_gmt":"2026-04-01T14:29:00","slug":"los-desafios-de-la-historia-del-nuevo-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=88","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos de la historia del nuevo siglo"},"content":{"rendered":"<h3>Historiograf\u00eda<\/h3>\n<p>Sergio Guerra Vilaboy <a title=\"(Ver)\" href=\"http:\/\/adhilac.com.ar\/?p=723\">(Ver)<\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5837 \" src=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/PICT0125-1024x768.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/PICT0125-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/PICT0125-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/PICT0125-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/PICT0125.jpg 1280w\" alt=\"\" width=\"381\" height=\"286\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia llega a la nueva centuria con un saldo lamentable. El siglo termina no s\u00f3lo dejando a la propia disciplina arrinconada por todo tipo de cuestionamientos, sino que nuestro planeta &#8211;aquejado por desastres naturales provocados por la irracional explotaci\u00f3n de sus limitados recursos naturales&#8211; atraviesa dif\u00edciles problemas y grandes desafios: proliferaci\u00f3n de conflictos \u00e9tnicos y regionales, formaci\u00f3n de bloques macroecon\u00f3micos a nivel internacional, agudizaci\u00f3n de los desequilibrios socioecon\u00f3micos entre el Norte y el Sur &#8211;que aumentan la distancia entre los paises desarrollados y subdesarrollados, con sus catastr\u00f3ficas secuelas para el llamado Tercer Mundo&#8211; e intentos por imponer un nuevo orden econ\u00f3mico, comercial y pol\u00edtico supranacional, de signo unipolar, asociado a las tendencias contempor\u00e1neos a la globalizaci\u00f3n neoliberal.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada cierto tiempo conviene hacer una pausa en nuestros trabajos para pasar revista a lo que hemos hecho y valorar donde estamos, los errores cometidos y los \u00e9xitos alcanzados, con el prop\u00f3sito de rectificar y trazarnos nuevas metas. Con m\u00e1s raz\u00f3n ahora, que termina un siglo y un milenio, para que los historiadores, y todos los que de una u otra manera tienen que ver con la historia, realicen un balance del estado actual de nuestra disciplina, de sus perspectivas, incluso del propio sentido de la historia como actividad cient\u00edfica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia llega a la nueva centuria con un saldo lamentable. El siglo termina no s\u00f3lo dejando a la propia disciplina arrinconada por todo tipo de cuestionamientos, sino que nuestro planeta &#8211;aquejado por desastres naturales provocados por la irracional explotaci\u00f3n de sus limitados recursos naturales&#8211; atraviesa dif\u00edciles problemas y grandes\u00a0desaf\u00edos: proliferaci\u00f3n de conflictos \u00e9tnicos y regionales, formaci\u00f3n de bloques macroecon\u00f3micos a nivel internacional, agudizaci\u00f3n de los desequilibrios socioecon\u00f3micos entre el Norte y el Sur &#8211;que aumentan la distancia entre los paises desarrollados y subdesarrollados, con sus catastr\u00f3ficas secuelas para el llamado Tercer Mundo&#8211; e intentos por imponer un nuevo orden econ\u00f3mico, comercial y pol\u00edtico supranacional, de signo unipolar, asociado a las tendencias contempor\u00e1neos a la globalizaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la desaparici\u00f3n del socialismo en Europa Oriental y la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (URSS), la historia como ciencia ha venido siendo cuestionada como nunca antes en el pensamiento occidental. El debate sobre el fin de la historia, puesto sobre el tapete por Francis Fukuyama casi coincidentemente con la caida del muro de Berl\u00edn, hace poco m\u00e1s de diez a\u00f1os, se conjug\u00f3 con las cr\u00edticas postmodernas &#8211;que creyeron confirmados sus planteos de que el conocimiento depende de su imprevisibilidad&#8211; para poner en solfa la\u00a0teor\u00eda\u00a0progresiva de la historia, concepto teleol\u00f3gico fundamentado en la convicci\u00f3n de que la sociedad humana avanza inexorablemente hacia un final feliz. La infinita relativizaci\u00f3n del proceso de conocimiento lleg\u00f3 acompa\u00f1ada de la deconstrucci\u00f3n de todo el discurso historiogr\u00e1fico establecido, el emplazamiento a los criterios de verdad y a la idea de temporalidad cronol\u00f3gica y sucesiva, abandonando radicalmente los fundamentos cognoscitivos de la cultura moderna occidental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera fue puesta en crisis la concepci\u00f3n com\u00fanmente aceptada de que la labor del historiador consist\u00eda en demostrar que, en efecto, la sociedad constitu\u00eda una totalidad estructurada que hab\u00eda evolucionado en el tiempo guiada por alg\u00fanos principios rectores de validez universal que confer\u00edan unidad al proceso y le dotaban de un cierto sentido. Como se sabe, todo esto se basaba en una visi\u00f3n unitaria de la sociedad &#8211;que no escond\u00eda su h\u00e1lito eurocentrista y evolucionista&#8211;, que pretend\u00eda descubrir las grandes leyes de desarrollo de la sociedad, para revelar sus contradicciones y develar los secretos de la estructura social y sus procesos de cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuestionamiento de la historia como un saber determinista completo y acabado ha llevado tambi\u00e9n a poner en crisis el criterio compartido por la mayoria de los historiadores de estudiar el pasado a partir de las demandas de hoy y el cual sosten\u00eda la utilidad social de esta disciplina en la b\u00fasqueda de soluciones a los graves problemas de la humanidad. De esta manera, las despiadadas criticas postmodernas a la idea de progreso, base filos\u00f3fica com\u00fan de todos los paradigmas historiogr\u00e1ficos desde su inicial elaboraci\u00f3n por los ilustrados escoceses en el siglo XVIII, ha conducido a un decreciente papel de la historia en la cultura occidental. A impulsar este fen\u00f3meno tambi\u00e9n ha contribuido la extendida moda de concebir la historia despojada de explicaciones y dedicada a la narraci\u00f3n de triviales hechos cotidianos, esterilizada del vocabulario hist\u00f3rico ya consagrado, que ha dado lugar a la actual fragmentaci\u00f3n de la disciplina y al irreflexivo y desordenado crecimiento de la producci\u00f3n historiogr\u00e1fica. La proliferaci\u00f3n de temas, g\u00e9neros, m\u00e9todos y teorias es otra de las caracter\u00edsticas de la historiograf\u00eda finisecular en el mundo desarrollado de Occidente que ha llevado a poner fin a la vigencia de los grandes paradigmas historiogr\u00e1ficos contempor\u00e1neos, v\u00e1lidos durante buena parte del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos referimos al quehacer historiogr\u00e1fico predominante desde los a\u00f1os treinta y cuarenta, que entend\u00eda la historia como ciencia y que permiti\u00f3 generar una historia econ\u00f3mica y social, estructural y objetivista, que aspiraba a construir una historia total, sustentada en la necesidad de investigar el pasado para comprender el presente y posibilitar un futuro mejor. Los dos grandes paradigmas historiogr\u00e1ficos que marcaron desde entonces la \u00e9poca contempor\u00e1nea (el marxismo y los Annales), sostenidos por la relativa cercan\u00eda de sus postulados fundamentales y la a\u00f1adidura de determinados componentes extraidos de las principales aportaciones historiograficas del XIX (cr\u00edtica, uso de fuentes, etc.), quedaron consagrados al retroceder la influencia de la historia tradicional, de matriz rom\u00e1ntico positivista: acontecimental, pol\u00edtica, narrativa o biogr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El menosprecio por la reflexi\u00f3n y la teor\u00eda &#8211;otro indiscutible legado de la historiograf\u00eda decimon\u00f3nica&#8211;, la ausencia de debate sobre m\u00e9todos, hip\u00f3tesis y sus interpretaciones, fueron factores que favorecieron, y de alguna manera propiciaron, la actual fragmentaci\u00f3n en temas, m\u00e9todos y especialidades, situando a la historia en un relativo retraso y cierta dependencia de otras ciencias sociales, desvincul\u00e1ndola de los m\u00e1s acuciantes problemas de la sociedad a los que deb\u00eda contribuir a solucionar con sus ideas y propuestas. De ah\u00ed que la historia que se promueve en la actualidad en los grandes centros culturales de Occidente ha sido mutilada de uno de sus atributos esenciales: el estudio del hombre en sociedad y la investigaci\u00f3n totalizadora de la historia y de las civilizaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La atomizaci\u00f3n de g\u00e9neros, temas y m\u00e9todos hist\u00f3ricos y el abandono casi por completo de la vieja aspiraci\u00f3n de conseguir la historia global, aunque fuera s\u00f3lo como simple horizonte ut\u00f3pico, ha dado por resultado una visi\u00f3n ca\u00f3tica del pasado, basada en una reproducci\u00f3n infinita de im\u00e1genes, acumulaci\u00f3n de datos deshilvanados, o an\u00e9cdotas fr\u00edvolas, unido a una anarqu\u00eda metodol\u00f3gica y a una superespecializaci\u00f3n &#8211;cada vez sabemos m\u00e1s acerca de menos cosas&#8211; que ha ido distanciando a la historia de las dem\u00e1s ciencias sociales y restringiendo su utilidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que recordar que a este panorama tan poco halag\u00fce\u00f1o se ha llegado como consecuencia directa de los cuestionamientos iniciados en Europa en los a\u00f1os setenta a la historia objetivista, economicista, cuantitativa y estructuralista que predominaba desde la Segunda Guerra Mundial. De ah\u00ed provino el progresivo retorno del sujeto, primero social (historiograf\u00eda marxista angloamericana), despu\u00e9s mental (historia francesa de las mentalidades) y por \u00faltimo tradicional (biograf\u00eda, historia pol\u00edtica, relato). Ese proceso estuvo determinado por las las corrientes historiogr\u00e1ficas que en cierta forma se sucedieron a lo largo del siglo XX: a la historia pol\u00edtica de impronta positivista sigui\u00f3 la historia econ\u00f3mica y social influida por el marxismo y lo que se ha denominado la primera etapa de Annales, y estas a su vez fueron continuadas por la historia desde el sujeto (mentalidades, antropolog\u00eda hist\u00f3rica, nueva historia cultural), concluyendo por ahora con un retorno de la historia politica, matizada por enfoques novedosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda la manifiesta incapacidad de la historia para comprender, e incluso advertir, sucesos tan trascendentes como la crisis del socialismo en Europa Oriental, han servido para dar sustento a la tesis postmoderna de que la sociedad humana no marcha indefectiblemente hacia el progreso y que el sujeto de la historia es m\u00e1s libre y el futuro m\u00e1s impreciso y abierto a diversas alternativas de lo que supon\u00eda la historiograf\u00eda precedente. Por eso uno de los primeros\u00a0desaf\u00edos\u00a0que tienen por delante los historiadores en el nuevo siglo que se avecina tiene que ver precisamente con el replanteo de una nueva idea racional del progreso, no teol\u00f3gica, que deber\u00e1 incluir necesariamente rupturas y revoluciones politicas y sociales, culturales y cient\u00edficas, que coloquen al sujeto en el centro de la historia y que parta de aceptar el papel movilizador de las utopias posibles &#8211;que puedan o no realizarse es otra cosa&#8211;, aunque sin confundirla con la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy ya no es posible descalificar o menospreciar de antemano, un tema o un g\u00e9nero historiogr\u00e1fico espec\u00edfico como sucedi\u00f3 en el pasado con la ecohistoria o la historia del entorno, sin antes analizar los problemas planteados, los m\u00e9todos aplicados y los resultados obtenidos. La actual amplitud tem\u00e1tica no tiene precedentes y constituye sin duda una conquista irreversible de la historiograf\u00eda contempor\u00e1nea, aunque se ha obtenido a costa de la atomizaci\u00f3n de la historia en m\u00faltiples objetos desconectados entre si que impiden a la la historiograf\u00eda finisecular ofrecer una visi\u00f3n de conjunto del pasado de la humanidad. As\u00ed otro de los grandes desaf\u00edos futuros es que los paradigmas historiogr\u00e1ficos del siglo XXI deber\u00e1n ser m\u00e1s globales y universales que todos los anteriores, que permita un nuevo tipo de s\u00edntesis que integre de manera coherente los datos de la historia pol\u00edtica, social y cultural, para permitir una mayor interacci\u00f3n entre distintos tipos de historia y entre las diversas historiograf\u00edas nacionales. La pluralidad innovadora en el m\u00e9todo es imprescindible para la construcci\u00f3n de las concepciones historiogr\u00e1ficas de la pr\u00f3xima centuria. Para lograrlo es necesario la asimilaci\u00f3n de los aportes del innovador instrumental postmoderno paralelo a la recuperaci\u00f3n de la capacidad de la historia para hacer una reelectura del pasado con vistas a influir en la explicaci\u00f3n del presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los problemas a los que debe buscarse respuesta es el de que la creciente atomizaci\u00f3n de la historia ha disminuido sustancialmente su papel en la educaci\u00f3n ciudadana y en la formaci\u00f3n de valores en la sociedad, casi al mismo ritmo con que la disciplina se ha ido convirtiendo en una mercancia m\u00e1s en un mundo en el que cada vez m\u00e1s se imponen las reglas de la comercializaci\u00f3n y consumo caracter\u00edsticas del orden neoliberal. Este \u00faltimo problema, que amenaza con vender la historia al mejor postor, y cuyas consecuencias no han sido todav\u00eda advertidas en toda su magnitud y complejidad, constituye otro reto para la disciplina en la nueva centuria que se nos viene encima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>La aspiraci\u00f3n a lograr la indispensable conexi\u00f3n entre la micro y la macro historia, junto al impulso que deber\u00e1 volver a imprimirse a las investigaciones hist\u00f3ricas realmente totalizadoras, constituyen otros tantos desaf\u00edos para los historiadores del siglo XXI. Este cambio de escala, la articulaci\u00f3n de los espacios y de los tiempos, pueden ayudar a despejar el camino para la esperada generalizaci\u00f3n metodol\u00f3gica y te\u00f3rica de la historia, superando la presente parcelaci\u00f3n de objetos y m\u00e9todos y las todav\u00eda dominantes tendencias centr\u00edfugas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s los historiadores no pueden seguir dedic\u00e1ndose, como ha sucedido hasta el presente, a la simple recopilaci\u00f3n de datos emp\u00edricos que nutren a las dem\u00e1s ciencias sociales, relegando las reflexiones te\u00f3ricas, lo que ha debilitado a la historia frente a otras disciplinas m\u00e1s preocupadas por la teor\u00eda como la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda o la cr\u00edtica literaria. Por ello, otro de los grandes retos de la historia del pr\u00f3ximo siglo es sin duda el desarrollo de las consideraciones te\u00f3ricas y metodol\u00f3gicas derivadas de sus investigaciones, &#8211;que tomen en consideraci\u00f3n los cambios ocurrido en todo el saber cient\u00edfico&#8211; para contribuir a que todas las ciencias sociales jueguen un papel m\u00e1s activo y din\u00e1mico en la b\u00fasqueda de soluciones a los acuciantes problemas del mundo actual. Junto al desarrollo de la metodolog\u00eda, la historiograf\u00eda y la teor\u00eda de la historia, es indispensable el reencuentro de la historia con las m\u00faltiples ramas en que se ha fragmentado, as\u00ed como con las dem\u00e1s disciplinas de las ciencias sociales y human\u00edsticas. De ah\u00ed que se hagan llamados a superar las actuales estructuras atrasadas de las ciencias, a abrir las ciencias sociales, a desdibujar las barreras entre ellas, a destacar la interrelaci\u00f3n que existe entre ellas, a adoptar una concepci\u00f3n m\u00e1s flexible, a reconocer que los estudios sobre la sociedad requieren de la interdisciplinariedad de las ciencias o incluso de la urgencia de una ciencia social \u00fanica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer los paradigmas historiogr\u00e1ficos que deber\u00e1n corresponder al siglo XXI s\u00f3lo podr\u00e1n emerger de nueva racionalidad cient\u00edfica, de signo relativista y transdisciplinar. De ello depende tambi\u00e9n, en gran medida, que la historia pueda recobrar el lugar que le corresponde en la sociedad, recomponiendo su compromiso de contribuir a lograr un mejor porvenir para toda la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Del an\u00e1lisis de las experiencias hist\u00f3ricas se desprende que el futuro necesariamente ser\u00e1 plural, que nada es seguro o irremediable, pero que no se puede perder la esperanza de conseguir un desarrollo mejor para todo el planeta. Para lograrlo se requiere de un nuevo racionalismo, una nueva ilustraci\u00f3n, que nos permita seguir progresando, para demostrar la utilidad cr\u00edtica y social de la historia, rescatando su presencia en el sistema educativo, en los proyectos prioritarios de investigaci\u00f3n, en los medios masivos de difusi\u00f3n y en general en todas las esferas de la vida social. Sin duda una mayor reflexi\u00f3n sobre el quehacer historiogr\u00e1fico, que haga suyo el debate suscitado por el pensamiento postmoderno y por su teor\u00eda del fin de la historia, contribuir\u00e1 a profundizar la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, a una mejor compresi\u00f3n global del pasado y a una superior interrelaci\u00f3n con las dem\u00e1s ciencias, redundando en una mayor contribuci\u00f3n de la disciplina a la soluci\u00f3n de los acuciantes problemas del siglo XXI. Se impone, por tanto, defender para la pr\u00f3xima centuria una historia di\u00e1fana, sistematizada y cient\u00edficamente configurada, ya que, en \u00faltima instancia, el historiador no puede renunciar a la construcci\u00f3n totalizadora del devenir hist\u00f3rico, por lo que su labor no puede ser diferente a la de cualquier otro cient\u00edfico, esto es, encontrar un orden en la estructura ca\u00f3tica de la realidad para intentar comprenderla y contribuir a transformarla. Esta reelaboraci\u00f3n de una teor\u00eda de la historia mundial significa, por \u00faltimo, esclarecer si el modelo capitalista desarrollado es el futuro previsible para todo el planeta o si las m\u00faltiples divergencias de las diferentes sociedades contempor\u00e1neas posibilitan otras alternativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina no se puede hablar de una crisis de la historia de la misma magnitud y caracter\u00edsticas de la que existe en el pensamiento occidental, pues en realidad este debate incide s\u00f3lo de manera muy tangencial en los acuciantes problemas sociales y econ\u00f3micos que enfrenta este Continente. As\u00ed, por ejemplo, el retorno de la historia pol\u00edtica y la narraci\u00f3n tiene aqu\u00ed poco espacio, pues todav\u00eda no ha concluido en los medios acad\u00e9micos el proceso de desalojo de las formas m\u00e1s tradicionales de escribir y pensar la historia y de construcci\u00f3n de una nueva disciplina y cuando incluso la propia crisis de la idea de progreso, que ha llegado al Continente a trav\u00e9s de ecos secundarios, tiene poco que ver con el drama del atraso, la miseria y el hambre de las grandes mayor\u00edas de la poblaci\u00f3n que no pueden renunciar a su leg\u00edtima aspiraci\u00f3n de alcanzar un futuro mejor. Por ello no es extra\u00f1o que en estas condiciones se siga incrementando y desarrollando la producci\u00f3n de los historiadores latinoamericanos en muchos de los campos que hoy son cuestionados por sus colegas europeos y que los grandes paradigmas historiogr\u00e1ficos del siglo XX, adaptados a estas y otras peculiaridades latinoamericanas, adquieran una vitalidad y vigencias incomparables con las que tiene en la Europa finisecular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina, donde la ciencia hist\u00f3rica es a\u00fan joven, se aprecia hoy un auge de la producci\u00f3n historiogr\u00e1fica, en particular de tem\u00e1tica contempor\u00e1nea, junto a un florecimiento, de calidad desigual, de la historia local y regional, de la historia econ\u00f3mica, de una nueva historia social, pol\u00edtica y de las relaciones internacionales, a la vez que crece el inter\u00e9s por la cr\u00edtica historiogr\u00e1fica y la filosof\u00eda de la historia, public\u00e1ndose obras relevantes de historia sobre temas, periodos, regiones y pa\u00edses espec\u00edficos que no hab\u00edan sido tratados con anterioridad. Tampoco la historiograf\u00eda latinoamericana ha renunciado a la aspiraci\u00f3n de conseguir una historia totalizadora, ni tampoco a su papel en la transformaci\u00f3n de la sociedad y en la creaci\u00f3n de nuevos valores, como parte de la aspiraci\u00f3n de las grandes mayor\u00edas explotadas y discriminadas de este Continente de luchar por cambiar el injusto y desigual orden existente. Por eso quienes fuimos formados en la idea de hacer la historia para comprender la sociedad y ayudar a transformarla, y que mantenemos enhiestos nuestros compromisos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos, aprendimos tambi\u00e9n la necesidad de considerar los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos desde sus m\u00e1s profundas y multifac\u00e9ticas ra\u00edces, econ\u00f3micas, jur\u00eddicas, religiosas, sociales, art\u00edsticas, culturales o de la vida cotidiana y las mentalidades, que no pueden ser independientes entre s\u00ed del todo social. Adem\u00e1s la tarea de hacer an\u00e1lisis globales, de alcance nacional, es imprescindible para la formulaci\u00f3n de una nueva historia que a\u00fan est\u00e1 en proceso de construcci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina que incluya y refleje la diversidad regional, pero no como un relato sellado, sin fisuras, sin resquicios o matices, sino que comprenda las dis\u00edmiles tendencias y din\u00e1micas que influyen sobre las diferentes regiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica Latina ha tendido a predominar un tipo de historia, la llamada historia pol\u00edtica, con un apego a veces exagerado al documento escrito, ignor\u00e1ndose las aportaciones de la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la etnohistoria y otras ramas. El predominio de la historia pol\u00edtica, entre otros factores, se relaciona con el problema del fortalecimiento de la identidad nacional, pero el cultivo de estos temas a veces ha carecido del rigor necesario, han abusado del dato y del lenguaje denso o han tendido a dar una visi\u00f3n esquem\u00e1tica del proceso hist\u00f3rico, lo cual ha llevado a un desinter\u00e9s por los estudios hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante en Am\u00e9rica Latina, aunque en forma m\u00e1s laxa y bajo sus propias particularidades, tambi\u00e9n se ha ido abriendo paso la tendencia al pluralismo y a cierto eclecticismo metodol\u00f3gico en los estudios hist\u00f3ricos, bajo el influjo de los mismos cuestionamientos realizados a los grandes paradigmas contempor\u00e1neos, aunque matizado aqu\u00ed por las arraigadas despreocupaciones te\u00f3ricas de los historiadores latinoamericanos. La fragilidad te\u00f3rica, tanto en la formaci\u00f3n como en la pr\u00e1ctica historiogr\u00e1fica de muchos historiadores latinoamericanos, ha ido imponiendo el predominio del eclecticismo y el enmascaramiento de la teor\u00eda por los m\u00e9todos y las t\u00e9cnicas, lo que a su vez se ha reflejado en las limitaciones de las aportaciones reflexivas, la frecuente ausencia de fundamentos s\u00f3lidos en la labor investigativa y la escasez de estudios valiosos de cr\u00edtica historiogr\u00e1fica. El viejo problema del desfasaje te\u00f3rico desinter\u00e9s y metodol\u00f3gico de nuestro Continente, unido a las propias problem\u00e1ticas de un escenario econ\u00f3mico social bien distante al de los grandes pa\u00edses desarrollados del mundo occidental, hacen que en la Am\u00e9rica Latina las nuevas corrientes historiogr\u00e1ficas a veces cobren fuerza, se renueven o recompongan cuando ya han sido cuestionadas o abandonadas en sus lugares de origen. Ese es el caso, por ejemplo, de la llamada nueva historia de Am\u00e9rica Latina, que empez\u00f3 a imponerse en los medios acad\u00e9micos e intelectuales a partir de los setenta, despu\u00e9s del debate abierto por la teor\u00eda de la dependencia y los modos de producci\u00f3n en el cual, por cierto, los historiadores tuvieron una muy escasa participaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por este motivo entre los desaf\u00edos que tiene por delante la historiograf\u00eda latinoamericana en el siglo XXI est\u00e1 el de acercarse m\u00e1s a la historia de otros pa\u00edses e impulsar los estudios de historia comparada. As\u00ed como recuperar el sentido a la labor del historiador, cuando esta se basaba en hacer la cr\u00edtica de la sociedad vigente y de su legitimaci\u00f3n ideol\u00f3gica, con el fin de preparar a la sociedad para un futuro m\u00e1s igualitario y justo. Necesitamos renovar por completo nuestros m\u00e9todos y enriquecer nuestro bagaje te\u00f3rico, lo cual no lograremos sin el trabajo colectivo y la estrecha colaboraci\u00f3n con otras ciencias sociales. En el caso latinoamericano estamos a tiempo de no llegar a los extremos en que ha ca\u00eddo la historiograf\u00eda occidental a la vez que preservamos nuestras aportaciones y preservamos la identidad historiogr\u00e1fica de la historiograf\u00eda latinoamericana. As\u00ed en los \u00faltimos tiempos la historiograf\u00eda continental ha venido enfrentando los nuevos retos y desbrozando nuevos caminos y temas, con nuevas formas de hacer historia, a abordar desde perspectivas innovadoras de g\u00e9neros un tanto olvidadas y a utilizar los m\u00e9todos, t\u00e9cnicas y hasta el estilo narrativo que nos ofrecen otras ciencias sociales y human\u00edsticas, apareciendo trabajos que ofrecen alentadoras perspectivas.<\/p>\n<p>En cualquier caso, hoy en todas partes se hace imprescindible recuperar el car\u00e1cter cr\u00edtico de la historia para superar los desaf\u00edos finiseculares y los historiadores, sea cual sea su procedencia, se hallan inmersos, desde hace ya algunos a\u00f1os, en un profundo debate historiogr\u00e1fico de cuyo desenlace depender\u00e1 en gran medida el destino futuro de nuestra disciplina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La Habana, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Anderson, Perry: <em>Los fines de la historia<\/em>, Barcelona, Editorial Anagrama, 1996.<\/li>\n<li>Barros, Carlos (editor): <em>Historia a Debate, <\/em>Actas del Congreso Internacional A Historia a Debate, Santiago de Compostela, Carlos Barros editor, 1995, seis tomos.<\/li>\n<li>Barros, Carlos: \u00abLa historia que viene\u00bb, en <em>Prohistoria, debates y combates por la historia que viene<\/em>, Rosario, primavera de 1977, # 1.<\/li>\n<li>Chomsky, Noam: <em>Pol\u00edtica y cultura a finales del siglo XX. Un panorama de las actuales tendencias<\/em>, Buenos Aires, Ariel, 1996.<\/li>\n<li>Fontana, Josep: <em>La historia despu\u00e9s del fin de la historia<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 1992.<\/li>\n<li>Juli\u00e1, Santos: \u00abRecientes debates sobre historia social\u00bb, en <strong>Tu\u00f1on de Lara y la historiograf\u00eda espa\u00f1ola<\/strong>, Madrid, Siglo XXI, 1999.<\/li>\n<li>Loyola, Oscar: \u00abReflexiones sobre la escritura de la historia en la Cuba actual\u00bb, en <em>Temas<\/em>, La Habana, abril-junio de 1996, #6.<\/li>\n<li>Torres, Constantino: <em>La ciencia hist\u00f3rica ante el nuevo siglo y la producci\u00f3n historiogr\u00e1fica cubana,<\/em> Ponencia presentada en II Congreso de Historia a Debate, Santiago de Compostela, julio de 1999.<\/li>\n<li>Wallerstein, Immanuel: <em>Impensar las ciencias sociales<\/em>, Madrid, Siglo XXI, 1998.<\/li>\n<li>Zanetti, Lecuona, Oscar: \u00abLa historiograf\u00eda social en Cuba\u00bb, en <em>Temas<\/em>&#8216;, La Habana, marzo de 1995, # 1.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. Vol. 1 a 4. 2006-2009<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<strong>Publicado por\u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historiograf\u00eda Sergio Guerra Vilaboy (Ver) La historia llega a la nueva centuria con un saldo lamentable. 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