{"id":79,"date":"2010-01-11T19:54:08","date_gmt":"2010-01-11T22:54:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=79"},"modified":"2026-04-01T08:11:09","modified_gmt":"2026-04-01T11:11:09","slug":"la-construccion-del-modelo-economico-social-en-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=79","title":{"rendered":"La construcci\u00f3n del modelo econ\u00f3mico social en la Argentina"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Bernardo Levy y Graciela Volta *<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">INTRODUCCI\u00d3N<\/h3>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide has-light-gray-background-color has-background\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"326\" height=\"257\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Cuidad-de-Buenos-Aires-fin-siglo-XIX.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6109 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Cuidad-de-Buenos-Aires-fin-siglo-XIX.jpg 326w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Cuidad-de-Buenos-Aires-fin-siglo-XIX-300x237.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>\nBernardo Levy y Graciela Volta\n\n<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>La casa de gobierno argentina a fines del siglo XIX<\/em>. Coleccion Witcomb. http:\/\/www.coleccionwitcomb.educ.ar<\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"text-align: justify;\">Todo intento de periodizaci\u00f3n se apoya en supuestos nacidos de la subjetividad del historiador, no siempre es posible la coincidencia. Sin embargo, para la mayor\u00eda de los autores, 1880 resulta una fecha fundacional para la historia nacional: luego de d\u00e9cadas plagadas de conflictos, las <\/span><em style=\"text-align: justify;\">presidencias hist\u00f3ricas<\/em><span style=\"text-align: justify;\"> de Mitre (1862-1868), Sarmiento (1868-1874) y Avellaneda (1874-1880) hab\u00edan logrado eliminar las amenazas internas y externas a la autoridad estatal.<\/span><wp-block data-block=\"core\/more\"><\/wp-block><\/p>\n\n\n\n<p>La coyuntura o \u00e9poca se selecciona en virtud de los desarrollos econ\u00f3micos y pol\u00edticos que permiten ver el proceso de consolidaci\u00f3n del Estado Nacional hasta la crisis actual del mismo con la aparici\u00f3n del modelo neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer per\u00edodo a analizar abarca la tarea de consolidar el Estado moderno y liberal capaz de garantizar la inserci\u00f3n de la Argentina en la econom\u00eda mundial, liderada exitosamente por Gran Breta\u00f1a, desde 1880 hasta la Primera Guerra Mundial, crisis inesperada y (aunque no fue percibido as\u00ed en su momento) final para este modelo que parec\u00eda perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo per\u00edodo comienza en 1914 donde se abre una conflictiva etapa de reacomodamiento mundial que termina, a los fines de nuestro trabajo, en la mayor crisis econ\u00f3mica del siglo: la de 1930.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer per\u00edodo abarca la dif\u00edcil etapa que se abre con la crisis del \u201930 y de la cual surgir\u00e1, con la Segunda Guerra Mundial en 1945, un mundo que fue percibido por sus habitantes como radicalmente diferente del anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuarto per\u00edodo se inicia entonces en esta segunda mitad de la d\u00e9cada de 1940 con el Estado interventor triunfante en todo el mundo y concluye, a mediados de 1970, con el grave cuestionamiento generalizado de este modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El quinto y \u00faltimo per\u00edodo comienza en nuestro pa\u00eds en 1976 y coincide con un avance a nivel mundial de un nuevo paradigma econ\u00f3mico: el neoliberalismo, que no ha sido desplazado hasta la actualidad por otro modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta divisi\u00f3n en per\u00edodos nos acerca a los acontecimientos, es decir al tiempo que Braudel describe como de corta duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><span style=\"text-align: justify;\">a. Desde la consolidaci\u00f3n del capitalismo hasta la Primera Guerra Mundial<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Argentina comenz\u00f3 a insertarse en el mercado mundial en una \u00e9poca cuyas caracter\u00edsticas eran la creciente integraci\u00f3n de los mercados y el r\u00e1pido crecimiento de la producci\u00f3n. Los capitales circulaban libremente entre las naciones,<\/p>\n\n\n\n<p>permitiendo a los pa\u00edses endeudarse a un ritmo mayor que en cualquier momento del siglo XX (Gerchunoff y Llach, 1998). <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Gran Breta\u00f1a era, indudablemente, el l\u00edder mundial, pese a la riqueza creciente de los Estados Unidos. Este liderazgo indiscutido sentaba sus bases no s\u00f3lo en la importancia de su industria: Londres era adem\u00e1s el centro financiero mundial y, como tal, regulaba el sistema de patr\u00f3n oro que reg\u00eda en todo el mundo. Argentina, como otros pa\u00edses productores de materias primas y alimentos, se especializ\u00f3 exactamente al rev\u00e9s que Gran Breta\u00f1a: produciendo lo que \u00e9sta demandaba y demandando lo que \u00e9sta produc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se formaliz\u00f3 de esta manera una relaci\u00f3n bilateral en la cual el lugar ocupado por la Argentina en la divisi\u00f3n internacional del trabajo estaba bien definido: era el productor agropecuario e importador de productos manufacturados de la \u201cf\u00e1brica del mundo\u201d y por lo tanto las escasas y rudimentarias artesan\u00edas regionales fueron decayendo hasta casi desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado nacional no fue un observador impasible de estos cambios, sino un actor firmemente involucrado en asegurar que la Naci\u00f3n obtuviera y conservara este papel considerado de privilegio en el concierto internacional. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-2\"><sup>2<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1880 se configur\u00f3 un nuevo escenario institucional, cuyos rasgos perduraron largamente. (&#8230;) Como ha mostrado Natalio Botana, se aseguraba all\u00ed un fuerte poder presidencial, ejercido sin limitaciones en los vastos territorios nacionales y fortalecido por las facultades de intervenir las provincias y decretar el estado de sitio. Por otra parte, los controles institucionales del Congreso y sobre todo la exclusi\u00f3n de la posibilidad de reelecci\u00f3n aseguraban que este poder no derivara en tiran\u00eda. (Romero, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p>Avalado por sus facultades, el Estado promovi\u00f3 activamente la inmigraci\u00f3n a fin de proveer la mano de obra que la extraordinaria expansi\u00f3n econ\u00f3mica de la \u00e9poca requer\u00eda. Expandi\u00f3 los ferrocarriles otorgando a las empresas brit\u00e1nicas exenciones impositivas y tierras a los costados de las v\u00edas. Las inversiones extranjeras fueron gestionadas y promovidas con amplias garant\u00edas. Las tierras ganadas al indio en la llamada \u201cConquista del Desierto\u201d (aptas para la explotaci\u00f3n agropecuaria) <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-3\"><sup>3<\/sup><\/a> fueron transferidas en grandes extensiones y a bajo costo a particulares generalmente bien relacionados con el poder pol\u00edtico. Los importantes edificios y obras p\u00fablicas de la \u00e9poca muestran la determinaci\u00f3n de identificarse con la cultura y la civilizaci\u00f3n europeas. El Estado se encarg\u00f3, en definitiva, de poner en marcha los mecanismos necesarios para hacer de la Argentina una Naci\u00f3n moderna, seg\u00fan el ideario liberal de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso estaba lejos del liberalismo en estado puro con que a veces se identifica a la Generaci\u00f3n del 80. En todo caso, era un liberalismo pragm\u00e1tico \u2013acaso influido por los \u00e9xitos del desarrollo alem\u00e1n- y dispuesto a abandonar cualquier aspecto doctrinario que se opusiera a la obsesi\u00f3n por el progreso. (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema institucional era perfectamente republicano, pero los mecanismos electorales de la \u00e9poca y sobre todo la fuerte presi\u00f3n del gobierno sobre los mismos, imped\u00edan en la pr\u00e1ctica la llegada al poder de eventuales competidores. En la cima del poder, la selecci\u00f3n de posibles candidatos pasaba por el presidente, los gobernadores y algunos otros prestigiosos funcionarios, un selecto y peque\u00f1o grupo de notables cuyo esp\u00edritu de cuerpo fue caracterizado por Natalio Botana.<\/p>\n\n\n\n<p>En los niveles m\u00e1s bajos, la competencia se daba entre caudillos electorales, que movilizaban maquinarias aguerridas, capaces \u2013con la complicidad de la autoridad- de asaltar atrios y volcar padrones. (Romero, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p>Al rev\u00e9s que en Europa, donde el derecho al voto fue duramente exigido y conquistado mediante procesos democratizadores, aqu\u00ed la manipulaci\u00f3n del sistema electoral descansaba sobre la apat\u00eda generalizada del electorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Para 1890 comienzan a sentirse las frustraciones del proyecto inmigratorio, que hab\u00eda sido vivido por los nativos como \u201cinvasi\u00f3n\u201d. La enorme masa de inmigrantes tampoco demostraba inter\u00e9s alguno en adquirir la ciudadan\u00eda ni en integrarse culturalmente a la naci\u00f3n que los hab\u00eda recibido (al menos en el discurso) con los brazos abiertos. Era necesario homogeneizar y dar forma a esa masa inculc\u00e1ndole los valores \u201cnacionales\u201d que el Estado consideraba imprescindibles. Los mayores esfuerzos se volcaron hacia la educaci\u00f3n primaria, buscando integrar y nacionalizar a todos los ni\u00f1os hijos de extranjeros. La Ley 1420 de 1884 impuls\u00f3 la educaci\u00f3n laica, gratuita y obligatoria, desplazando no s\u00f3lo a la Iglesia Cat\u00f3lica sino tambi\u00e9n a las colectividades extranjeras y sobre todo a los grupos pol\u00edticos contestatarios, de los cuales los anarquistas eran particularmente preocupantes por tener un proyecto de sociedad definidamente revolucionario. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-4\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Ley de Registro Civil y de Matrimonio Civil le restaron a la Iglesia Cat\u00f3lica la presencia hasta entonces excluyente en los actos fundamentales de la vida humana (nacimiento, casamiento, muerte). La Ley de Servicio Militar Obligatorio, por \u00faltimo, colocaba a todos los hombres llegados a la mayor\u00eda de edad bajo la tutela del Estado para ser adiestrados en el uso de las armas, pero tambi\u00e9n disciplinados, controlados y \u201cargentinizados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo el constante flujo de inmigrantes era absorbido por una estructura institucional capaz de formar con ellos (o al menos con sus hijos) ciudadanos \u00fatiles al proyecto que la elite dirigente hab\u00eda decidido llevar adelante. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-5\"><sup>5<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no todo era perfecto en este modelo en el cual la presencia del Estado parec\u00eda llenar todos los resquicios de la vida social.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del cuadro general de progreso permanecieron, e inclusive se acentuaron, graves desigualdades. Sobre todo, se profundizaron las diferencias entre Buenos Aires \u2013o m\u00e1s ampliamente el Litoral- y provincias cuya hora de esplendor ya hab\u00eda pasado. Santiago del Estero, el Noroeste argentino y Corrientes perdieron r\u00e1pidamente posiciones. (Gerchunoff y Llach, 1998).<\/p>\n\n\n\n<p>En torno a esas zonas ahora ricas se asentaron las primeras industrias, en general manufacturas de productos alimenticios que no compet\u00edan con la producci\u00f3n importada de Gran Breta\u00f1a. Por consiguiente, all\u00ed se establecieron tambi\u00e9n las primeras concentraciones importantes de obreros. No tardaron en aparecer los primeros sindicatos, dominados por socialistas y anarquistas, en su mayor\u00eda extranjeros hasta ese momento, y con ellos los reclamos para conseguir mejoras en los salarios y condiciones de trabajo se expresaron a veces violentamente. El conflicto social aparec\u00eda con fuerza en una sociedad aparentemente pr\u00f3spera pero con enormes desigualdades.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del siglo XX, el aumento de la conflictividad social lleg\u00f3 a preocupar seriamente a la \u00e9lite dirigente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una gran huelga en noviembre de 1902 provoc\u00f3 una reacci\u00f3n inmediata en la elite local que, en pocas horas, vot\u00f3 la Ley de Residencia, que autorizaba a expulsar a cualquier extranjero indeseable. La imagen repetida de inmigrantes anarquistas o socialistas revolucionarios que \u201ccontagiaban\u201d a los pac\u00edficos trabajadores, orient\u00f3 las actitudes patronales hacia el enfrentamiento social. Las huelgas continuaron in crescendo y la represi\u00f3n se hizo m\u00e1s dura. La protesta social se extendi\u00f3 hasta los m\u00e1s variados \u00e1mbitos de la vida urbana y se desat\u00f3 bajo la forma de una huelga de inquilinos en 1907; los habitantes de los conventillos se quejaban tanto de las condiciones de trabajo como de las condiciones de vida que les impon\u00eda la codicia de los patrones. (Schvarzer, 1996)<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuestionamientos al sistema electoral fueron tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de contener. En 1890 y en 1905 sendos levantamientos de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical, si bien fueron reprimidos con \u00e9xito, hab\u00edan encontrado en la sociedad un inesperado eco. Es que<\/p>\n\n\n\n<p>las tensiones que recorr\u00edan la sociedad, que expresaban su creciente complejidad, y la cantidad de voces leg\u00edtimas que buscaban manifestarse, resultaban m\u00e1s violentas y amenazantes de lo que intr\u00ednsecamente eran, por la escasa capacidad de los gobiernos para darles cabida y encontrar los espacios de negociaci\u00f3n adecuados. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Con la reforma electoral de 1912 se abri\u00f3 en la Argentina una dificultosa etapa en la cual la convivencia pol\u00edtica ser\u00eda m\u00e1s una expresi\u00f3n de deseos que una realidad. Para el partido gobernante, ceder su lugar de conductor de los destinos nacionales era poco menos que impensable y el avance del radicalismo como expresi\u00f3n de una clase media en ascenso no fue realmente tomado en serio hasta su inobjetable triunfo en las urnas, que marc\u00f3 el final de una \u00e9poca donde primaba la estabilidad pol\u00edtica, aunque sin consenso popular.<\/p>\n\n\n\n<p>En materia econ\u00f3mica, tambi\u00e9n estaba llegando a su fin una etapa: la del crecimiento econ\u00f3mico relativamente f\u00e1cil enmarcado en un esquema internacional estable donde las reglas de juego eran claras y respetadas por todos los participantes. La brillante etapa que luego ser\u00eda recordada con nostalgia como <em>la belle \u00e9poque<\/em>. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-6\"><sup>6<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La guerra puso de manifiesto en forma aguda un viejo mal: la vulnerabilidad de la econom\u00eda argentina, cuyos nervios motores eran las exportaciones, el ingreso de capitales, la mano de obra y la expansi\u00f3n de la frontera agraria. La guerra afect\u00f3 tanto las cantidades como los precios de las exportaciones, e inici\u00f3 una tendencia a la declinaci\u00f3n de los t\u00e9rminos de intercambio. (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Final de una etapa, aunque no fuera percibido de esta manera por la elite dirigente, que esperaba, seg\u00fan coinciden todos los testimonios, que el rumbo de la econom\u00eda \u201cvolviera a la normalidad\u201d. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-7\"><sup>7<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><span style=\"text-align: justify;\">b. Desde la Primera Guerra Mundial a la Crisis del 30<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hobsbawm se\u00f1ala al acontecimiento de la Primera Guerra Mundial como el comienzo real del siglo XX, la \u201cera de las cat\u00e1strofes\u201d. Corolario obligado de la era imperialista, en la cual<\/p>\n\n\n\n<p>se hab\u00eda producido la fusi\u00f3n de la pol\u00edtica y la econom\u00eda (&#8230;) La rivalidad pol\u00edtica internacional se establec\u00eda en funci\u00f3n del crecimiento y la competitividad de la econom\u00eda, pero el rasgo caracter\u00edstico era precisamente que no ten\u00eda l\u00edmites. (&#8230;) Para los dos beligerantes principales, Alemania y Gran Breta\u00f1a, el l\u00edmite ten\u00eda que ser el cielo, pues Alemania aspiraba a alcanzar una posici\u00f3n pol\u00edtica y mar\u00edtima mundial como la que ostentaba Gran Breta\u00f1a, lo cual autom\u00e1ticamente relegar\u00eda a un plano inferior a una Gran Breta\u00f1a que ya hab\u00eda iniciado el declive. Era el todo o nada. (Hobsbawm, 1995)<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de la convulsi\u00f3n de la guerra, la revoluci\u00f3n comunista en Rusia vino a agregar un elemento de intranquilidad m\u00e1s para las clases propietarias en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasada la guerra, los vencedores (excepto EEUU que se retir\u00f3 de las conversaciones) impusieron sobre la vencida Alemania y sus aliados una pesada carga de reparaciones de guerra, entre otras condiciones econ\u00f3micas y militares. Este dur\u00edsimo castigo contribuy\u00f3 a que la recuperaci\u00f3n europea de posguerra fuese muy lenta. Alemania no pudo afrontar el costo de las reparaciones de guerra y cay\u00f3 en una espiral hiperinflacionaria. El desorden monetario no fue exclusivo de los pa\u00edses vencidos, tambi\u00e9n en el resto de Europa las monedas tendieron a la depreciaci\u00f3n y los precios subieron. El mundo no lograba, al parecer, encontrar el orden econ\u00f3mico perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>Gran Breta\u00f1a intent\u00f3 volver a ese orden de preguerra, pero sus d\u00edas de gloria ya hab\u00edan pasado y una nueva potencia mundial se perfilaba en el horizonte: Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os de guerra, el conflicto social en Argentina se agudiz\u00f3 hasta l\u00edmites insospechados. El gobierno democr\u00e1tico de Hip\u00f3lito Irigoyen (1916-1922) tuvo al comienzo una respuesta vacilante frente a las huelgas crecientemente violentas, pero desde 1917\/18 \u00e9stas fueron crudamente reprimidas y los episodios de la Semana Tr\u00e1gica (1919) marcaron el pico m\u00e1s alto del conflicto. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde la huelga de peones rurales en Santa Cruz recordada como <em>\u201cla Patagonia Rebelde\u201d<\/em> dej\u00f3 tambi\u00e9n un saldo de muertos y encarcelados por la represi\u00f3n. Sin embargo, para esa \u00e9poca el conflicto social fue disminuyendo hasta diluirse en el renovado crecimiento econ\u00f3mico de los a\u00f1os 20.<\/p>\n\n\n\n<p>De cualquier manera que se la mire, es inevitable concluir que la d\u00e9cada de 1920 fue una \u00e9poca de alto crecimiento. (&#8230;) La instalaci\u00f3n de capital norteamericano dedicado a la producci\u00f3n de manufacturas sirvi\u00f3 para asentar el incipiente desarrollo industrial argentino sobre bases m\u00e1s firmes. De todos modos, todav\u00eda se estaba en los comienzos (de la industrializaci\u00f3n). La mayor parte de la riqueza argentina todav\u00eda se generaba en el campo. (&#8230;) Segu\u00eda casi intacta la confianza en esa estrategia que tanto \u00e9xito hab\u00eda tenido en el pasado y que tanto depend\u00eda del comercio exterior. (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de Estados Unidos en el panorama mundial trajo para Argentina, adem\u00e1s, otras consecuencias: nuestro pa\u00eds se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en un \u00e1vido comprador de las nuevas exportaciones estadounidenses (autom\u00f3viles, camiones, neum\u00e1ticos, fon\u00f3grafos, radios, maquinaria agr\u00edcola e industrial); pero las tradicionales exportaciones argentinas no encontraban cabida en el mercado norteamericano, que era tambi\u00e9n un importante productor agr\u00edcola, por lo cual esta nueva relaci\u00f3n comercial s\u00f3lo generaba d\u00e9ficit en nuestra balanza de pagos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la inversa, Gran Breta\u00f1a segu\u00eda siendo nuestro principal comprador de carnes y cereales, que pagaban con carb\u00f3n, textiles y las ganancias de los ferrocarriles y otras empresas de servicios.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Sus insuficiencias eran cada vez m\u00e1s evidentes: los suministros eran caros, Gran Breta\u00f1a no pod\u00eda satisfacer las nuevas demandas del consumo y el capital brit\u00e1nico era incapaz de promover las transformaciones que impulsaba el norteamericano. Pero a la vez Argentina carec\u00eda de compradores alternativos.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La Argentina se encontraba, como se\u00f1al\u00f3 Arturo O\u2019Connell, inserta en un tri\u00e1ngulo econ\u00f3mico mundial, sin que fuera posible equilibrar dos relaciones tan diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el final de la d\u00e9cada del 20, la Gran Depresi\u00f3n vino a dar el golpe de gracia al modelo agroexportador, que la elite dirigente intentaba por todos los medios mantener con vida pese a las dificultades que la Primera Guerra Mundial hab\u00eda provocado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Ces\u00f3 el flujo de capitales que tradicionalmente la hab\u00eda alimentado (a nuestra econom\u00eda) y muchos incluso retornaron a sus lugares de origen. Los precios internacionales de los productos agr\u00edcolas cayeron fuertemente \u2013mucho m\u00e1s a\u00fan que en la crisis de 1919-1922- y aunque el volumen de las exportaciones no descendi\u00f3, los ingresos del sector agrario y de la econom\u00eda toda se contrajeron fuertemente. Como el gobierno opt\u00f3 por mantener el servicio de la deuda externa, mucho m\u00e1s gravosa por la disminuci\u00f3n de los recursos corrientes, debieron reducirse dr\u00e1sticamente tanto las importaciones como los gastos del Estado, cuyo d\u00e9ficit pas\u00f3 a convertirse en un problema grave.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La depresi\u00f3n iniciada en 1929 vuelve a debilitar las relaciones comerciales internacionales, apenas recompuestas luego de la Primera Guerra Mundial, con el agravante de que la profundidad y prolongaci\u00f3n de esta crisis llev\u00f3 a los pa\u00edses industrializados a adoptar medidas de car\u00e1cter proteccionista: formaci\u00f3n de bloques y acuerdos bilaterales, devaluaci\u00f3n de las monedas y abandono del patr\u00f3n oro, adopci\u00f3n de controles de cambio y alza de las tarifas aduaneras.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Las mayores trabas a las importaciones disminuyeron a\u00fan m\u00e1s el comercio internacional, agudizando el impacto de la depresi\u00f3n mundial.<\/em> (Ferrer, 1973)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La circulaci\u00f3n de capitales tambi\u00e9n fue afectada fuertemente por la crisis, marcando el final de una \u00e9poca en que los pr\u00e9stamos e inversiones directas hab\u00edan fluido libremente por el mundo, con la sola interrupci\u00f3n de la Primera Guerra.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>El comportamiento posterior a 1929 del comercio internacional y del flujo de capitales afect\u00f3 particularmente a los pa\u00edses especializados en la producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de productos primarios. En estos pa\u00edses la ca\u00edda del volumen f\u00edsico de las exportaciones fue agravada por el empeoramiento de la relaci\u00f3n de intercambio entre los productos primarios y los industriales. En Am\u00e9rica Latina el poder de compra de las exportaciones cay\u00f3 en casi un 50% entre 1928-29 y 1932, como consecuencia del efecto combinado de la ca\u00edda del volumen f\u00edsico de las exportaciones y del empeoramiento de las relaciones de precios.<\/em> (Ferrer, 1973)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las dificultades econ\u00f3micas coincidieron, en nuestro pa\u00eds, con una profunda crisis pol\u00edtica. La segunda victoria de Irigoyen en las urnas, en 1928, exacerb\u00f3 el conflicto pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Es posible que la oposici\u00f3n, abrumada por los resultados electorales, ya hubiera desesperado de desalojar a Irigoyen por m\u00e9todos institucionales, y no apreciara en su real significaci\u00f3n las consecuencias inmediatas de la crisis econ\u00f3mica mundial, estallada en octubre de 1929.<\/em> (Romero, 1994).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En efecto, la oposici\u00f3n encontraba en la edad avanzada del presidente y su lentitud para dar respuestas eficientes frente a las in\u00e9ditas condiciones econ\u00f3micas, argumentos suficientes para exigir su destituci\u00f3n. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-8\"><sup>8<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Para ese momento, el Ej\u00e9rcito se hab\u00eda constituido en un actor social de peso, alentado por una intensa corriente de pensamiento nacionalista <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-9\"><sup>9<\/sup><\/a>y, seguramente, por las clases propietarias, que desde el comienzo desconfiaron del proceso democratizador que hab\u00eda llevado a los radicales al gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>El golpe militar que derroc\u00f3 a Irigoyen en 1930 cont\u00f3, sino con el apoyo expl\u00edcito, al menos con la aquiescencia de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Casi inmediatamente fue buscada una salida pol\u00edtica que llevara al poder a un presidente constitucional, si bien desde ese momento la clase pol\u00edtica busc\u00f3 y puso en marcha procedimientos que mediatizaran la voluntad popular e impidieran el eventual triunfo de los radicales en las urnas. El fraude patri\u00f3tico, apenas disimulado, fue una constante en los procesos electorales de esta etapa, sostenido en las relaciones clientelares entre los candidatos a puestos p\u00fablicos, los caudillos electorales y los votantes como \u00faltimo eslab\u00f3n de una cadena de favores y obligaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La eficacia del nuevo gobierno deb\u00eda quedar demostrada, ante la sociedad en general y particularmente ante las clases propietarias, por su capacidad para enfrentar la dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien al comienzo no se tom\u00f3 ninguna medida novedosa, apel\u00e1ndose s\u00f3lo a las reservas de oro para tratar de sostener la moneda, pronto el gobierno se vio obligado a intervenir en la marcha de la econom\u00eda creando herramientas como el control de cambios, la creaci\u00f3n de nuevos impuestos, el control del gasto p\u00fablico, el control de importaciones y exportaciones, etc. La creaci\u00f3n del Banco Central intent\u00f3 regular las fluctuaciones de la moneda y la actividad de los bancos privados. Los fondos obtenidos del control de cambios se destinaron a sostener el declinante precio agr\u00edcola, para lo cual se cre\u00f3 la Junta Nacional de Granos, y posteriormente la de Carnes con el mismo objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por este camino, el Estado fue asumiendo funciones mayores en la actividad econ\u00f3mica, y pas\u00f3 de la simple regulaci\u00f3n de la crisis a la definici\u00f3n de reglas de juego cada vez m\u00e1s amplias, seg\u00fan el modelo que teoriz\u00f3 el economista brit\u00e1nico John Maynard Keynes y que empezaba a aplicarse en todo el mundo. A la vez, el conjunto de la econom\u00eda fue cerr\u00e1ndose progresivamente a un mundo donde tambi\u00e9n se dibujaban, con nitidez creciente, \u00e1reas relativamente cerradas. Era todav\u00eda una tendencia incipiente, impulsada por factores coyunturales, pero que se fue afirmando progresivamente, y estimul\u00f3 modificaciones que finalmente la har\u00edan irreversible.\u201d (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p><strong><span style=\"text-align: justify;\">c. De la Crisis del 30 a la Segunda Guerra Mundial<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las dificultades que los productos argentinos encontraron en sus mercados de exportaci\u00f3n, generadas por la ca\u00edda de la demanda mundial, se vieron seriamente agravadas por la escalada proteccionista en Europa y Estados Unidos. (&#8230;)La inquietud de los ganaderos argentinos por los problemas que encontraban para exportar se convirti\u00f3 en p\u00e1nico despu\u00e9s de que la Conferencia Econ\u00f3mica Imperial, reunida en Ottawa (en 1931) fijara un sistema de cuotas decrecientes para las carnes argentinas en el mercado ingl\u00e9s. (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>Este fue el motivo principal del pacto Roca-Runciman, que sell\u00f3 las relaciones bilaterales entre Argentina y Gran Breta\u00f1a, conserv\u00e1ndose, as\u00ed, nuestro principal comprador, pero desatando en la opini\u00f3n p\u00fablica (cuando las investigaciones del senador Lisandro de la Torre pusieron al descubierto maniobras fraudulentas de los frigor\u00edficos ingleses) una ola de repudio y un rebrote del sentimiento nacionalista y antiimperialista.<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n industrial, escasa todav\u00eda, fue creciendo al ritmo de las necesidades de un mercado interno que demandaba los productos que el progresivo cierre de las econom\u00edas y la escasez de divisas imped\u00eda importar. Sobre esa base creci\u00f3 el proceso de <em>sustituci\u00f3n de importaciones<\/em> que, si bien hab\u00eda comenzado t\u00edmidamente durante la Primera Guerra Mundial, no hab\u00eda recibido de los gobiernos posteriores ning\u00fan est\u00edmulo para el desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, cuando tanto la Argentina como el resto del mundo comenzaban a salir de la Gran Depresi\u00f3n, los cambios que se hab\u00edan producido como respuesta a las sucesivas crisis hab\u00edan creado un panorama nuevo y ya resultaba evidente que el retorno a la situaci\u00f3n anterior era imposible. El cierre de las econom\u00edas, la intervenci\u00f3n del Estado y el crecimiento industrial, junto con la declinante posici\u00f3n de Gran Breta\u00f1a y el ascenso de los Estados Unidos mostraban que el mundo (y la Argentina dentro de \u00e9l) hab\u00edan tomado un rumbo novedoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la recuperaci\u00f3n post-depresi\u00f3n ya era un hecho en todo el mundo, el comercio internacional se vio nuevamente interrumpido por la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>La Segunda Guerra Mundial tal vez podr\u00eda haberse evitado, o al menos retrasado, si se hubiera restablecido la econom\u00eda anterior a la guerra como un pr\u00f3spero sistema mundial de crecimiento y expansi\u00f3n. Sin embargo, despu\u00e9s que en los a\u00f1os centrales del decenio de 1920 parecieran superadas las perturbaciones de la guerra y la posguerra, la econom\u00eda mundial se sumergi\u00f3 en la crisis m\u00e1s profunda y dram\u00e1tica que hab\u00eda conocido desde la Revoluci\u00f3n Industrial. Y esa crisis instal\u00f3 en el poder, tanto en Alemania como en el Jap\u00f3n, a las fuerzas pol\u00edticas del militarismo y la extrema derecha, decididas a romper el statu quo mediante el enfrentamiento, si era necesario militar, y no mediante el cambio gradual negociado. (Hobsbawm, 1995)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta fue, para Hobsbawm, mucho m\u00e1s que la Primera Guerra Mundial, una guerra de ideolog\u00edas, una <em>guerra total<\/em> donde lo que estaba en juego era lisa y llanamente la supervivencia de las naciones. El tratamiento dado a las zonas ocupadas y sobre todo el holocausto jud\u00edo demostraron al mundo que<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>el precio de la derrota a manos del r\u00e9gimen nacionalsocialista alem\u00e1n era la esclavitud y la muerte. Por ello la guerra se desarroll\u00f3 sin l\u00edmite alguno.<\/em> (Hobsbawm, 1995)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la econom\u00eda argentina, el impacto producido por el acontecimiento de la Segunda Guerra Mundial estuvo ligado nuevamente a las complicaciones para el comercio internacional, agravando todav\u00eda m\u00e1s la carencia de importaciones que ya se hab\u00eda verificado en los dos grandes golpes anteriores: la Primera Guerra y la crisis del \u201930. Esta coyuntura represent\u00f3 un gran impulso para la actividad industrial, cuyo crecimiento ya hab\u00edamos visto como consecuencia de estos golpes mencionados. El desarrollo industrial fue com\u00fan a toda Am\u00e9rica Latina durante la guerra. La Argentina lleg\u00f3 a penetrar con sus productos manufacturados incluso el mercado estadounidense (ya que la industria norteamericana estaba moment\u00e1neamente dedicada a la producci\u00f3n b\u00e9lica).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>El \u00e9xito imprevisto de las exportaciones industriales (&#8230;) se acab\u00f3 con la guerra.<\/em> (Grechunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una fuerte corriente de opini\u00f3n a favor de la industrializaci\u00f3n se encarn\u00f3, sobre todo entre los militares, que luego del golpe de 1930 no hab\u00edan vuelto a intervenir activamente en pol\u00edtica pero se manten\u00edan cercanos al gobierno y avanzaban sobre terrenos no espec\u00edficamente militares. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-10\"><sup>10<\/sup><\/a>De este modo los militares, sobre todo el Ej\u00e9rcito, fueron constituyendo un actor social con un perfil muy definido: el nacionalismo tradicional, antiliberal y anticomunista, xen\u00f3fobo y jer\u00e1rquico, adecuado a la \u00e9poca y preocupado adem\u00e1s por dotar a la Argentina de las industrias estrat\u00e9gicas (acero, armamentos) necesarias para garantizar la autarqu\u00eda nacional en un mundo tan inestable y amenazante.<\/p>\n\n\n\n<p>Argentina mantuvo, como en la guerra anterior, su tradicional neutralidad, a\u00fan despu\u00e9s de 1941 cuando EEUU declar\u00f3 la guerra al Eje e intent\u00f3 arrastrar tras de esa decisi\u00f3n al resto de los pa\u00edses americanos. El mantenimiento de esta postura le cost\u00f3 a la Argentina fuertes represalias econ\u00f3micas por parte del gobierno estadounidense,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>fue excluida del programa de rearme de sus aliados en guerra &#8211; mientras que Brasil era particularmente beneficiado &#8211; y los grupos democr\u00e1ticos, opositores al gobierno, empezaron a recibir fuerte apoyo de la embajada.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La Segunda Guerra Mundial moviliz\u00f3 tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds fuertes corrientes de opini\u00f3n a favor y en contra de los distintos contendientes: el apoyo a los aliados fue identificado con la reivindicaci\u00f3n de la democracia y el ataque a las pr\u00e1cticas fraudulentas del gobierno, sostenido por radicales y distintos grupos de izquierda. Por el contrario, el mantenimiento de la neutralidad (reivindicado sobre todo como una postura de oposici\u00f3n al liderazgo norteamericano en el continente) fue amalgam\u00e1ndose con el creciente sentir nacionalista, un conjunto de sentimientos, actitudes e ideas esbozadas que, seg\u00fan Romero, no pod\u00edan llamarse todav\u00eda una ideolog\u00eda en sentido estricto. El antiimperialismo, oposici\u00f3n visceral no s\u00f3lo a los imperios opresores en cuesti\u00f3n (Gran Breta\u00f1a, EEUU) sino sobre todo a la \u00aboligarqu\u00eda entreguista, \u201cresult\u00f3 un arma ret\u00f3rica y pol\u00edtica formidable, capaz de convocar apoyos a derecha e izquierda.\u201d (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p><strong><span style=\"text-align: justify;\">d. Desarticulaci\u00f3n del Estado benefactor y retorno al modelo cl\u00e1sico. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta la crisis del Estado interventor.<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dice Ferrer que<\/p>\n\n\n\n<p>en el \u00faltimo cuarto de siglo (el libro fue escrito en 1973) la econom\u00eda internacional registra una expansi\u00f3n sin precedentes hist\u00f3ricos, tanto en t\u00e9rminos de producci\u00f3n como de comercio, transferencias de capital y tecnolog\u00eda. Asimismo, se fueron reconstruyendo progresivamente las bases multilaterales de las relaciones comerciales y financieras internacionales que se derrumbaron despu\u00e9s de la gran depresi\u00f3n de 1930.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1944, los acuerdos de Bretton Woods establecieron un r\u00e9gimen monetario apoyado en paridades cambiarias fijas y crearon el Fondo Monetario Internacional, que impondr\u00eda las normas de disciplina fiscal y monetaria a sus pa\u00edses miembros. Un poco m\u00e1s adelante, la creaci\u00f3n del GATT (Acuerdo General de Tarifas y Comercio) redujo las barreras arancelarias y sent\u00f3 las bases para que nuevamente se generalizara el libre comercio mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos de retirarse de las conversaciones de paz como lo hab\u00eda hecho en la primera posguerra, esta vez Estados Unidos tom\u00f3 firmemente su papel de l\u00edder mundial y dirigi\u00f3 la reconstrucci\u00f3n europea y la recomposici\u00f3n de los lazos comerciales y financieros internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, este proceso abarc\u00f3 fundamentalmente las relaciones entre los pa\u00edses avanzados, mientras que los pa\u00edses especializados en la producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de productos primarios continuaron tropezando con elevadas barreras a sus exportaciones y con dificultades crecientes para mantener la expansi\u00f3n de su comercio exterior y el equilibrio de sus transacciones internacionales. De este modo, en el marco de una fuerte expansi\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas internacionales, se produjeron (&#8230;) cambios profundos en la participaci\u00f3n de los diversos grupos de pa\u00edses en el sistema econ\u00f3mico internacional. (Ferrer, 1973)<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses perif\u00e9ricos vieron declinar su participaci\u00f3n en el comercio internacional, en parte por la baja de los precios agr\u00edcolas, en parte por el ingreso al mercado de nuevos pa\u00edses productores primarios, pero sobre todo por el espectacular crecimiento de la productividad de la industria, concentrada en los pa\u00edses desarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva divisi\u00f3n del mundo en dos bloques contrapuestos, el capitalista (liderado por Estados Unidos) y el socialista (la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y sus \u00e1reas de influencia) origin\u00f3 un clima de tensi\u00f3n permanente entre las dos superpotencias que se dio en llamar \u201cGuerra Fr\u00eda\u201d y que tuvo como caracter\u00edsticas la carrera armamentista, la lucha ideol\u00f3gica y los enfrentamientos armados indirectos. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-11\"><sup>11<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica fundamental de esta \u00e9poca fue la difusi\u00f3n y aceptaci\u00f3n generalizada de las ideas keynesianas que hab\u00edan empezado a esbozarse luego de la crisis del 30, de modo que<\/p>\n\n\n\n<p>los gobiernos asumieron la funci\u00f3n de garantizar las condiciones de reproducci\u00f3n del sistema capitalista asegurando niveles de empleo, demanda e inversi\u00f3n. La intervenci\u00f3n se produjo a trav\u00e9s de tres v\u00edas principales: las nacionalizaciones, la planificaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de instituciones que establecer\u00e1n el llamado \u201cEstado de Bienestar\u201d, aunque en distintos grados seg\u00fan los pa\u00edses. (Rapoport, 2000)<\/p>\n\n\n\n<p>En Argentina, y como corolario de las condiciones pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas descritas en el punto anterior, un nuevo golpe de Estado derroc\u00f3 a un gobierno civil sin que la ciudadan\u00eda mostrara ning\u00fan signo de disconformidad. Los militares en el gobierno llevaron adelante una serie de medidas represivas tendientes a mantener el orden social: proscripci\u00f3n del Partido Comunista, intervenci\u00f3n de la CGT y de las Universidades, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Los acuerdos comerciales con Gran Breta\u00f1a, nuestro antiguo socio, se mantuvieron. En cambio, Estados Unidos emprendi\u00f3 una especie de cruzada contra los militares, que se mostraban renuentes a declarar la guerra al Eje, cuestionando as\u00ed en la pr\u00e1ctica el liderazgo que EEUU reclamaba para si.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso de Per\u00f3n dentro del gobierno militar fue, sin dudas, el acontecimiento m\u00e1s importante de la etapa.<\/p>\n\n\n\n<p>Per\u00f3n sobresal\u00eda de entre sus colegas por su capacidad profesional y por la amplitud de sus miras pol\u00edticas. Una estad\u00eda en Europa en los a\u00f1os anteriores a la guerra le hab\u00eda hecho admirar los logros del r\u00e9gimen fascista italiano, as\u00ed como comprobar los terribles resultados de la Guerra Civil Espa\u00f1ola. Clarividencia y preocupaci\u00f3n lo llevaron a ocuparse de un actor social poco tenido en cuenta hasta entonces: el movimiento obrero. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Vincul\u00e1ndose con los dirigentes sindicales (excepto con los comunistas, que ni siquiera fueron convocados) Per\u00f3n comenz\u00f3 a satisfacer las demandas de los trabajadores, a mediar para solucionar sus conflictos con la patronal y a animarlos a organizarse. Progresivamente, Per\u00f3n fue identific\u00e1ndose cada vez m\u00e1s con la <em>clase trabajadora<\/em>, y delineando en su discurso las bases de lo que ser\u00eda el eje de su posterior gobierno: la justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p>La configuraci\u00f3n de la alianza peronista daba algunas claves de lo que ser\u00eda uno de los elementos centrales de la concepci\u00f3n pol\u00edtica del peronismo. Los militares, el \u201cej\u00e9rcito que cuida\u201d, los sindicatos, el \u201cej\u00e9rcito que produce\u201d y la Iglesia, respetada durante los primeros a\u00f1os de gobierno como fuente del \u201cpoder moral\u201d, reemplazaban de hecho al Parlamento como representantes de la sociedad ante un Estado tutor. (Gerchunoff, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede identificar al primer gobierno peronista con los populismos que m\u00e1s o menos en la misma \u00e9poca florec\u00edan tambi\u00e9n en el resto de Am\u00e9rica Latina; sin embargo el peronismo tiene un sello especial, quiz\u00e1s por el extremo carisma de la pareja presidencial (Juan Domingo y Eva Per\u00f3n). Los motivos de la permanente identificaci\u00f3n de la clase obrera con el peronismo, a\u00fan cuando ya su l\u00edder hab\u00eda desaparecido, son todav\u00eda motivo de discusi\u00f3n y de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo era ese Estado peronista que surgi\u00f3 con fuerza incontenible en 1946? Heredero de las crisis y los temores del per\u00edodo anterior, este Estado posee las herramientas necesarias para intervenir activamente en la econom\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la concepci\u00f3n de Per\u00f3n, el Estado, adem\u00e1s de dirigir la econom\u00eda y velar por la seguridad del pueblo, deb\u00eda ser el \u00e1mbito donde los distintos intereses sociales, previamente organizados, negociaran y dirimieran sus conflictos (Romero, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p>Un Estado omnipresente, que intenta (y logra, generalmente) penetrar todos los espacios de la sociedad civil y llevar adelante un <em>vigoros\u00edsimo movimiento democratizador<\/em> sostenido por un nuevo actor social cuya voz hab\u00eda venido surgiendo al calor de las sucesivas crisis econ\u00f3micas: la clase trabajadora.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno peronista tuvo todas las caracter\u00edsticas, tambi\u00e9n, del Estado de Bienestar. Nacionaliz\u00f3 las empresas extranjeras y fue productor de bienes y servicios. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-12\"><sup>12<\/sup><\/a> Estatiz\u00f3 los ferrocarriles, tel\u00e9fonos, y transporte urbano, el servicio de gas y de energ\u00eda el\u00e9ctrica, y fueron creados adem\u00e1s organismos gubernamentales para el control de estos servicios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>El texto constitucional de 1949 consagr\u00f3 esta tendencia, declarando al Estado due\u00f1o natural de los servicios p\u00fablicos (previ\u00e9ndose la compra o confiscaci\u00f3n de aquellos que a\u00fan estuvieran en manos privadas) y de las fuentes de energ\u00eda. <\/em>(Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La nueva Constituci\u00f3n articulaba al Estado con la \u201ccomunidad organizada\u201d a trav\u00e9s de asociaciones y confederaciones que recordaban al fascismo italiano.<\/p>\n\n\n\n<p>El Estado peronista monopoliz\u00f3 adem\u00e1s el comercio exterior, reteniendo de esta manera las ganancias generadas por el sector agropecuario en esta etapa de altos precios agr\u00edcolas, <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-13\"><sup>13<\/sup><\/a> y transfiriendo este ingreso extra al sector industrial mediante cr\u00e9ditos y subsidios.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra fuente novedosa de ingresos para el Estado fue la creaci\u00f3n de las Cajas de Seguridad Social, que ya hab\u00edan recibido un fuerte impulso cuando Per\u00f3n fue Secretario de Trabajo y Previsi\u00f3n durante el gobierno militar de 1943-45. Durante los primeros a\u00f1os de vida del r\u00e9gimen jubilatorio \u00e9ste gener\u00f3 un enorme super\u00e1vit ya que eran m\u00e1s numerosos los aportantes que los beneficiarios del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Como la base de este modelo econ\u00f3mico era el mercado interno, la demanda se expandi\u00f3 gracias a una generosa pol\u00edtica de salarios. Los aumentos de salarios motorizaban la demanda y \u00e9sta a su vez activaba la producci\u00f3n. El alza de los precios que este sistema genera no resultaba preocupante en estos primeros a\u00f1os ya que la bonanza econ\u00f3mica hac\u00eda posible compensar con nuevos aumentos de salarios los mayores costos de los art\u00edculos de consumo popular. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-14\"><sup>14<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las crisis de 1949 y de 1951-52 no alcanzan para explicar el golpe de Estado que derroc\u00f3 al peronismo en 1955, ya que estaban siendo tomadas las medidas econ\u00f3micas necesarias para superarlas y de hecho la econom\u00eda estaba en franca recuperaci\u00f3n para esa \u00e9poca. Romero se\u00f1ala como determinante el conflicto con la Iglesia, que hab\u00eda sido en los inicios uno de los pilares fundamentales del peronismo. El enfrentamiento fue subiendo de tono hasta incluir batallas callejeras entre manifestantes de uno y otro bando. Cuando estall\u00f3 la sublevaci\u00f3n militar del 16 de septiembre de 1955,<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Per\u00f3n hab\u00eda perdido completamente la iniciativa y tampoco manifest\u00f3 voluntad de defenderse moviendo todos los recursos de que dispon\u00eda; sus vacilaciones coincidieron con una decisi\u00f3n de quienes hasta ese momento hab\u00edan sido sus sostenes en el Ej\u00e9rcito, que sobriamente decidieron aceptar una renuncia dudosamente presentada.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El 23 de septiembre asumi\u00f3 entonces un nuevo gobierno militar.<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta social y pol\u00edtica de este nuevo gobierno militar (impuesta adem\u00e1s por el Ej\u00e9rcito a los gobiernos civiles que lo sucedieron) consist\u00eda en la prohibici\u00f3n absoluta del peronismo; m\u00e1s a\u00fan, en los que se dio en llamar la <em>desperonizaci\u00f3n<\/em> de la sociedad. Esta prohibici\u00f3n fue resistida por los sectores populares que, sin embargo, no ten\u00edan la fuerza suficiente para revertir la situaci\u00f3n, gener\u00e1ndose, al decir de Romero, una situaci\u00f3n de empate que se prolong\u00f3 hasta 1966.<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta econ\u00f3mica de la etapa era el <em>desarrollismo<\/em>, un novedoso plan <em>industrializador<\/em> aplicable a cualquier pa\u00eds perif\u00e9rico que deseara pasar de una econom\u00eda agr\u00edcola a una industrial. La teor\u00eda ven\u00eda de la CEPAL (Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina) y se la consideraba opuesta a los planes ortodoxos que el FMI sol\u00eda imponer a sus socios para el otorgamiento de cr\u00e9ditos. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-15\"><sup>15<\/sup><\/a>Inclu\u00eda un amplio programa de obras p\u00fablicas tendiente a facilitar la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo y el gas, estimular la industria qu\u00edmica, la siderurgia y la producci\u00f3n de acero, dotar al pa\u00eds de rutas y aeropuertos a fin de integrar el mercado interno y provocar, de esta manera, el despegue <em>industrializador<\/em> que la Argentina necesitaba. Por supuesto que este despegue necesitaba de una fuerte inyecci\u00f3n de capitales para hacerse realidad; el gobierno Frondizi (1958-1962) promulg\u00f3 una generosa Ley de Radicaci\u00f3n de Capitales Extranjeros, pero los problemas econ\u00f3micos persist\u00edan y fue necesario solicitar cr\u00e9ditos al FMI, con lo cual se volv\u00eda a caer en el c\u00edrculo vicioso del endeudamiento y la p\u00e9rdida de las reservas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>El a\u00f1o que sigui\u00f3 a la ca\u00edda de Frondizi fue probablemente el m\u00e1s confuso de la historia argentina. Nunca fue tan poco claro d\u00f3nde estaba el poder como en el largo a\u00f1o comprendido entre el golpe a Frondizi y la elecci\u00f3n de Illia en julio de 1963. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-16\"><sup>16<\/sup><\/a>Los acontecimientos se suced\u00edan velozmente, las facciones que hasta ayer eran rebeldes hoy eran gobierno, las calles eran un teatro de operaciones militares m\u00e1s vistosas que violentas, todo ante la mirada desconcertada de la ciudadan\u00eda.<\/em> (Grechunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El gobierno de Illia (1963-1966) se diferenci\u00f3 en lo econ\u00f3mico del de Frondizi por su desconfianza sobre el capital extranjero y su apelaci\u00f3n a la reactivaci\u00f3n de la demanda como motor del crecimiento econ\u00f3mico, pol\u00edticas de neto corte keynesiano, donde el Estado segu\u00eda teniendo un activo papel en el control y la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica. Tuvo una posici\u00f3n mucho m\u00e1s nacionalista en general, anulando los contratos petroleros que su antecesor hab\u00eda firmado y sancionando leyes que regulaban el mercado farmac\u00e9utico y la industria automotriz, ambos temas sumamente delicados para las empresas transnacionales que hab\u00edan ingresado en nuestro pa\u00eds con la apertura <em>frondicista<\/em>. Sin embargo, no son \u00e9stos los \u00fanicos factores que pueden ayudarnos a explicar el golpe de Estado que lo derroc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1965, en la Conferencia de <em>West Point<\/em>, donde se reunieron jefes de ej\u00e9rcito americanos, el general Ongan\u00eda, que ya hab\u00eda adquirido primac\u00eda nacional, manifest\u00f3 su adhesi\u00f3n a la llamada \u201cdoctrina de seguridad nacional\u201d:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>las Fuerzas Armadas, apartadas de la competencia estrictamente pol\u00edtica, eran sin embargo la garant\u00eda de los valores supremos de la nacionalidad, y deb\u00edan obrar cuando \u00e9stos se vieran amenazados, particularmente por la subversi\u00f3n comunista. Poco despu\u00e9s complet\u00f3 esto enunciando \u2013esta vez en Brasil sonde los militares acababan de deponer al presidente Goulart- la \u201cdoctrina de las fronteras ideol\u00f3gicas\u201d, que en cada pa\u00eds divid\u00eda a los partidarios de los valores occidentales y cristianos de quienes quer\u00edan subvertirlos. Entre estos valores centrales no figuraba el sistema democr\u00e1tico. (&#8230;) La democracia empezaba a aparecer como un lastre para la seguridad. Desde esta perspectiva tambi\u00e9n lo ser\u00eda, finalmente, para la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica, que necesitaba de eficiencia y autoridad.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el otro extremo del pensamiento pol\u00edtico, los sectores m\u00e1s progresistas de la sociedad se radicalizaban ampliando a la vez su espectro de discusi\u00f3n hasta confluir en lo que dio en llamarse \u201cnueva izquierda\u201d: una amalgama donde primaba la lectura marxista de los acontecimientos, donde pod\u00edan integrarse el peronismo y la revoluci\u00f3n cubana, con una firme base antiimperialista y popular.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Este populismo tendi\u00f3 un puente hacia sectores cristianos, que releyendo los evangelios en clave popular, se interesaron en dialogar con el marxismo, mientras que el antiimperialismo vincul\u00f3 estas corrientes con sectores del nacionalismo, tambi\u00e9n en intenso proceso de revisi\u00f3n.<\/em> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La verdad es que ni en uno ni en otro extremo exist\u00eda la menor confianza en la democracia como instrumento capaz de posibilitar el cambio. Cuando Illia fue derrocado por el general Ongan\u00eda no hubo en la ciudadan\u00eda, nuevamente, ning\u00fan intento serio de defender las instituciones republicanas.<\/p>\n\n\n\n<p>La dictadura de Ongan\u00eda, reaccionaria en lo pol\u00edtico y liberal en lo econ\u00f3mico, mostr\u00f3 una marcada diferencia con los golpes de Estado anteriores: no se fijaba un tiempo para rectificar el rumbo del pa\u00eds y luego llamar a elecciones, sino que se fij\u00f3 un ambicioso plan que concluir\u00eda (se pensaba) por modificar de una vez y para siempre el perfil de la Naci\u00f3n. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-17\"><sup>17<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de poner en pr\u00e1ctica un plan econ\u00f3mico bastante novedoso que cont\u00f3 con el benepl\u00e1cito de los Estados Unidos (gracias al cual los capitales extranjeros volvieron a ingresar libremente al pa\u00eds), el cerrado autoritarismo de Ongan\u00eda y los episodios represivos, como la \u201cnoche de los bastones largos\u201d, <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-18\"><sup>18<\/sup><\/a>las clausuras a diarios y publicaciones opositoras y la censura a las nuevas costumbres culturales, como la minifalda o el pelo largo, terminaron por enajenarle el apoyo popular que pudo haber tenido al inicio de su gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerrados todos los carriles normales por los que puede expresarse el disenso, la disconformidad se expres\u00f3 en forma de protesta popular e incluso de oposici\u00f3n armada. El acontecimiento recordado como <em>\u201cel Cordobazo\u201d<\/em> tuvo un poco de los dos e indudablemente marc\u00f3 el comienzo del fin para la dictadura de Ongan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Mes a mes el gobierno perd\u00eda el poco cr\u00e9dito que le quedaba, en medio de una atm\u00f3sfera cada vez m\u00e1s enrarecida por las acciones de organizaciones como el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo, los Montoneros y las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ya no hab\u00eda razones para sostener a Ongan\u00eda. El asesinato de Aramburu, llevado a cabo por Montoneros a mediados de 1970 fue el empuj\u00f3n final para el malogrado \u201ccaudillo\u201d. Los militares, encabezados por Alejandro Lanusse, decidieron reemplazarlo por el ignoto general Roberto Marcelo Levingston.\u201d<\/em> (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La creciente conflictividad social hizo que Lanusse decidiera conducir personalmente esta \u00faltima etapa del gobierno militar y convocar, lo m\u00e1s dignamente que se pudiera en tales circunstancias, a elecciones. Como muestra irrefutable de que el \u201ctiempo pol\u00edtico\u201d al fin hab\u00eda llegado, sobre el final del gobierno de Lanusse fue abolido el Ministerio de Econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las elecciones llevaron al poder a C\u00e1mpora primero y, luego de su renuncia, a Per\u00f3n que recientemente hab\u00eda vuelto a la Argentina con un in\u00e9dito 62% de los votos a su favor. Pero la violencia instalada en la sociedad y, sobre todo, las distintas (y a\u00fan opuestas) expectativas puestas en la figura de Per\u00f3n, que hab\u00eda sido votado desde la izquierda revolucionaria pero tambi\u00e9n desde la derecha m\u00e1s reaccionaria, desataron una lucha de poder en el entorno gubernamental. A la muerte del anciano l\u00edder, en julio de 1974, asumi\u00f3 su viuda, que pronto mostr\u00f3 su ineptitud para conducir una Argentina convulsionada y violenta. A la acci\u00f3n de los grupos guerrilleros se opuso, desde el gobierno mismo, la acci\u00f3n tambi\u00e9n clandestina de grupos parapoliciales (la Triple A) que amenazaban sobre todo a actores, escritores y m\u00fasicos sospechados de tener simpat\u00eda por la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Ni el orden econ\u00f3mico ni el orden pol\u00edtico pudieron restablecerse. La violencia creci\u00f3 y en los cuarteles comenz\u00f3 a conspirarse m\u00e1s abiertamente. El mandato de \u201caniquilaci\u00f3n total\u201d de la guerrilla que el gobierno imparti\u00f3 a las Fuerzas Armadas no sirvi\u00f3 para calmar la creciente exasperaci\u00f3n militar. El vac\u00edo de poder denunciado por los golpistas exist\u00eda. El 24 de marzo de 1976 se consumaba lo inevitable. Conclu\u00eda por la fuerza la segunda experiencia del peronismo en el poder, ese extra\u00f1o caso de un gobierno que cay\u00f3 casi exclusivamente por las luchas internas en el partido oficial.<\/em> (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><span style=\"text-align: justify;\">e. Hegemon\u00eda del mercado. Desde 1976 en adelante<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de 1970 se inici\u00f3 en el mundo con una crisis econ\u00f3mica seguida de un fuerte aumento de los precios del petr\u00f3leo. Fue necesario acu\u00f1ar un nuevo t\u00e9rmino para definir esa complicada situaci\u00f3n de las potencias industriales: estanflaci\u00f3n, esto es estancamiento econ\u00f3mico acompa\u00f1ado de inflaci\u00f3n. Estos procesos generaron una enorme liquidez en los mercados mundiales, abundantes capitales circulaban sin poder invertirse productivamente dado el bajo crecimiento del producto y la demanda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Esto impuls\u00f3 a la banca internacional a ofrecer a los pa\u00edses en desarrollo, en especial a Am\u00e9rica Latina, amplios pr\u00e9stamos con bajas tasas de inter\u00e9s. La deuda latinoamericana contra\u00edda en esos a\u00f1os obedec\u00eda en parte a la competencia entre bancos internacionales por participar en el atractivo mercado que parec\u00edan ofrecer los pa\u00edses del Tercer Mundo, aprovechando adem\u00e1s que la expansi\u00f3n de la liquidez internacional hab\u00eda debilitado la disciplina financiera ejercida tradicionalmente por el FMI<\/em>. <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-19\"><sup>19<\/sup><\/a> (Rapoport, 2000)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En los pa\u00edses m\u00e1s poderosos, la crisis de los \u201870 tuvo tambi\u00e9n repercusiones pol\u00edticas importantes, llevando al poder a partidos m\u00e1s conservadores que sus antecesores (Ronald Reagan en Estados Unidos, Helmut Kohl en Alemania, Margaret Tatcher en Gran Breta\u00f1a). Si bien los efectos de la crisis no eran similares en todos los pa\u00edses y, por lo tanto, no eran iguales las respuestas a la misma, en general la tendencia impuso que se dejaran de lado las pol\u00edticas econ\u00f3micas y sociales keynesianas y se tendiera firmemente hacia la desregulaci\u00f3n de los mercados.<\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de el permisivo endeudamiento que los bancos internacionales hab\u00edan fomentado en Am\u00e9rica Latina \u00e9sta regi\u00f3n hab\u00eda aumentado enormemente su ya tradicional vulnerabilidad externa.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Por eso cuando el presidente Reagan fracas\u00f3 en su intento por reducir el d\u00e9ficit de los Estados Unidos y las tasas de inter\u00e9s en ese pa\u00eds subieron de manera significativa, la tasa real media de inter\u00e9s de los pa\u00edses menos desarrollados se elev\u00f3 de alrededor del 6% al 14% lo que afect\u00f3 de inmediato las posibilidades de cumplir con los servicios financieros.<\/em> (Rapoport, 2000)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La crisis de la deuda (sencillamente, la imposibilidad de los pa\u00edses deudores de afrontar semejante suba de las tasas de inter\u00e9s con los menguantes recursos de sus econom\u00edas subdesarrolladas) inici\u00f3 una etapa de restricci\u00f3n financiera, los pr\u00e9stamos se suspendieron y el FMI tom\u00f3 entonces el papel de intermediario entre los pa\u00edses deudores y los bancos acreedores, negociando cada caso en particular. En l\u00edneas generales se impon\u00eda a los deudores estrictas condiciones de ajuste que deterioraron la calidad de vida de la poblaci\u00f3n e impidieron por completo el crecimiento econ\u00f3mico; el cumplimiento de estas condiciones era (lo es a\u00fan) controlado por misiones enviadas por el FMI que verifican y corrigen las pol\u00edticas gubernamentales de los pa\u00edses latinoamericanos. Toda la d\u00e9cada del 80 est\u00e1 marcada por este deterioro de la situaci\u00f3n financiera de Am\u00e9rica Latina, que pas\u00f3 de ser una regi\u00f3n receptora de fondos a ser la principal expulsora de fondos l\u00edquidos con destino a los pa\u00edses m\u00e1s ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>A fines de la d\u00e9cada el comercio internacional se increment\u00f3 notablemente aunque conservando el alto grado de proteccionismo de las grandes potencias. Gran parte del comercio exterior se concret\u00f3 en el interior de los bloques econ\u00f3micos que empezaron a funcionar como mercados internos ampliados. El avance tecnol\u00f3gico impuso, adem\u00e1s numerosos cambios en la producci\u00f3n, en las comunicaciones y tambi\u00e9n en la organizaci\u00f3n y funcionamiento de las empresas, como consecuencia del empleo de la rob\u00f3tica y la inform\u00e1tica. El mercado de capitales tambi\u00e9n evolucion\u00f3 llegando a una fluidez y movilidad sorprendentes.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>La constituci\u00f3n de este mercado financiero internacional aceler\u00f3 el proceso de acumulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de capital beneficiando a aquellos pa\u00edses, corporaciones y redes financieras transnacionales que ten\u00edan capacidad para trasladar r\u00e1pidamente sus capitales de acuerdo con su propia l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n. Esto fue m\u00e1s visible a\u00fan en los pa\u00edses receptores de ese capital, para quienes la inestabilidad y volatilidad estaban lejos de constituir un factor de crecimiento econ\u00f3mico y desarrollo social.\u201d<\/em> (Rapoport, 2000)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La inestabilidad de estas condiciones genera un \u201criesgo sist\u00e9mico\u201d, esto es un riesgo de inestabilidad global por la <em>imprevisibilidad<\/em> de las conductas de los agentes financieros que, lejos de resultar en ajustes correctores del modelo, agravan a\u00fan m\u00e1s los desequilibrios, sobre todo en perjuicio de los llamados \u201cmercados emergentes\u201d, como nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Argentina, esta \u00faltima etapa se abre con un nuevo golpe militar que, como en los anteriores, fue recibido por gran parte de la poblaci\u00f3n con indiferencia, sino con cierto alivio. El objetivo declarado del nuevo gobierno militar era, por supuesto, la eliminaci\u00f3n de los grupos armados, en particular el ERP y Montoneros. Pero el plan verdadero iba mucho m\u00e1s all\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>La propuesta de los militares (&#8230;) consist\u00eda en eliminar de ra\u00edz el problema, que en su diagn\u00f3stico se encontraba en la sociedad misma y en la naturaleza irresoluta de sus conflictos. El car\u00e1cter de la soluci\u00f3n proyectada pod\u00eda adivinarse en las met\u00e1foras empleadas \u2013enfermedad, tumor, extirpaci\u00f3n, cirug\u00eda mayor-, resumidas en la m\u00e1s clara y contundente: cortar con la espada el nudo gordiano. El tajo fue en realidad una operaci\u00f3n integral de represi\u00f3n cuidadosamente planeada por la conducci\u00f3n de las tres armas, ensayada primero en Tucum\u00e1n \u2013donde el Ej\u00e9rcito intervino oficialmente desde 1975- y luego ejecutada de modo sistem\u00e1tico en todo el pa\u00eds. As\u00ed lo estableci\u00f3 la investigaci\u00f3n realizada en 1984 por la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas, la CONADEP, que cre\u00f3 el presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn, y luego la justicia, que juzg\u00f3 a los militares implicados y conden\u00f3 a muchos de ellos<\/em>.\u201d <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-20\"><sup>20<\/sup><\/a> (Romero, 1994)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En materia econ\u00f3mica, el equipo al mando de Mart\u00ednez de Hoz aplic\u00f3 una serie de medidas tendientes a abrir el mercado argentino a los productos y capitales extranjeros. En primer lugar, ya desde noviembre de 1976 se puso en marcha una gradual reducci\u00f3n arancelaria que termin\u00f3 en un aluvi\u00f3n de productos importados que llevaron al cierre a numerosas f\u00e1bricas nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la reforma financiera de 1977 liber\u00f3 las tasas de inter\u00e9s y descentraliz\u00f3 los dep\u00f3sitos bancarios, pero manteniendo la garant\u00eda del Estado aunque sin ninguna supervisi\u00f3n. El resultado fue una expansi\u00f3n financiera sin precedentes que acab\u00f3 en un verdadero caos, iniciado por una espectacular corrida bancaria en 1980 que termin\u00f3 afectando a todo el sistema financiero. La estrategia anti-inflacionaria en cambio fue bastante err\u00e1tica, sin que se evidenciara la aplicaci\u00f3n de un plan concreto hasta comienzos de 1979 cuando se anunci\u00f3 la \u201ctablita\u201d: un cronograma que fijaba el valor del d\u00f3lar durante los siguientes 8 meses. Sin embargo, la inflaci\u00f3n no cedi\u00f3, con el agravante de que el aumento fijado para el d\u00f3lar (menor que la inflaci\u00f3n) abarataba las importaciones y desalentaba las exportaciones, deteriorando la balanza comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>Para empeorar la situaci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>el gasto p\u00fablico creci\u00f3 en forma sostenida, alimentado primero con emisi\u00f3n y luego con endeudamiento externo. Una parte importante tuvo como beneficiario directo a las Fuerzas Armadas, que se re-equiparon con vistas al conflicto con Chile primero y con Gran Breta\u00f1a por las Malvinas despu\u00e9s, y otra tambi\u00e9n considerable se destin\u00f3 a programas de obras p\u00fablicas de dimensi\u00f3n fara\u00f3nica. (&#8230;) Se gastaba por varias ventanillas a la vez, sin coordinaci\u00f3n entre ellas \u2013un aspecto m\u00e1s de la falta de unidad de conducci\u00f3n pol\u00edtica-, lo que sumado a la inflaci\u00f3n, que tornaba imprevisible lo que efectivamente cada uno recibir\u00eda, hizo borrosa la misma existencia de un presupuesto del Estado. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Para 1982 la situaci\u00f3n del gobierno militar ya se encontraba suficientemente deteriorada cuando dos acontecimientos vinieron a terminar de hundirla: la crisis de la deuda, ya explicada someramente al comienzo de este apartado, y la guerra de Malvinas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>El hecho era que en 1982 el endeudamiento no era s\u00f3lo un problema de los que deb\u00edan sino una amenaza para toda la econom\u00eda. Particularmente preocupantes eran las obligaciones con el exterior, encarecidas por la depreciaci\u00f3n cambiaria y por el aumento de las tasas internacionales de inter\u00e9s. Las deudas de empresas con bancos locales, en tanto, tambi\u00e9n eran una peligrosa amenaza, que pon\u00eda en jaque al sistema financiero. Castigadas por la recesi\u00f3n y los pagos de intereses, las empresas contagiaban sus dificultades a sus acreedores.<\/em> (Gerchunoff, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Previendo ya su retirada, el gobierno militar licu\u00f3 las deudas privadas fijando tasas de inter\u00e9s que (gracias a la inflaci\u00f3n) resultaban negativas y compensando a los bancos privados con cr\u00e9ditos del Banco Central, tambi\u00e9n a tasas reales negativas.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra de Malvinas moviliz\u00f3 profundos sentimientos nacionalistas y antiimperialistas, pero en realidad represent\u00f3 la soluci\u00f3n para los muchos problemas que acarreaba el gobierno militar. Contando con el apoyo de Estados Unidos, que finalmente apoy\u00f3 a Gran Breta\u00f1a, los militares se lanzaron a una aventura riesgosa que, lamentablemente, dej\u00f3 un saldo de m\u00e1s de 700 muertos o desaparecidos y casi 1.300 heridos. La rendici\u00f3n incondicional de las tropas argentinas se produjo el 14 de junio, 74 d\u00edas despu\u00e9s de la tan publicitada ocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota de Malvinas, m\u00e1s que la crisis de la deuda, marc\u00f3 el final de la dictadura. Luego de una multitudinaria marcha por la democracia, la fecha de elecciones fue fijada para fines de 1983.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Mirado desde el umbral del siglo XXI, el proceso de transici\u00f3n institucional cuyo emblema fue Ra\u00fal Alfons\u00edn y cuya fecha fundacional fue el 10 de diciembre de 1983 se distingue como un aut\u00e9ntico punto de inflexi\u00f3n en la ajetreada historia pol\u00edtica argentina. (&#8230;) El ciclo iniciado entonces mantendr\u00e1 inexorablemente un signo distintivo respecto a, por lo menos, el que abarc\u00f3 el medio siglo anterior. Por primera vez en d\u00e9cadas, ha existido a partir de 1983 un consenso abrumadoramente mayoritario acerca de las reglas de juego elementales del sistema pol\u00edtico, acerca de cu\u00e1ndo un gobierno es leg\u00edtimo y cu\u00e1ndo no lo es.<\/em> (Gerchunoff y Llach, 1998)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n entre el gobierno y las Fuerzas Armadas era evidente, sobre todo en la cuesti\u00f3n de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la \u00faltima dictadura. En 1985 se juzg\u00f3 y se conden\u00f3 a los miembros de las juntas militares, pero quedaba sin resolver la situaci\u00f3n de los oficiales de menor graduaci\u00f3n. Finalmente \u00e9stos fueron beneficiados con la Ley de Punto Final que pon\u00eda un l\u00edmite temporal a la presentaci\u00f3n de denuncias, y posteriormente (luego de un levantamiento militar en la Semana Santa de 1987) con la Ley de Obediencia Debida, que cargaba la responsabilidad del genocidio sobre los autores intelectuales, exculpando a los autores materiales. Estas leyes fueron vivenciadas por la ciudadan\u00eda como fracasos frente a los militares y diluyeron en parte el clima de reivindicaci\u00f3n de los derechos humanos de los comienzos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dificultades econ\u00f3micas tambi\u00e9n pesaban en la ciudadan\u00eda como fracasos. La catastr\u00f3fica herencia recibida de la dictadura y la complicada situaci\u00f3n externa imped\u00edan cualquier proyecto de crecimiento. La inflaci\u00f3n continuaba siendo ingobernable y la deuda externa representaba cinco veces las exportaciones anuales. En este dif\u00edcil contexto, el gobierno decidi\u00f3 lanzar un plan econ\u00f3mico cuyo objetivo principal era reducir la inflaci\u00f3n mediante un fuerte ajuste, a\u00fan mayor que el solicitado por el FMI, y un cambio de moneda que deb\u00eda dar a la ciudadan\u00eda una clara se\u00f1al que detuviera la fuerte inercia inflacionaria. La inflaci\u00f3n nunca fue controlada por completo (aunque en una primera etapa se hab\u00eda logrado una importante disminuci\u00f3n) y la falta de crecimiento de la econom\u00eda planteaba al equipo econ\u00f3mico un dilema mayor. En realidad, el gobierno continuaba financiando el d\u00e9ficit p\u00fablico con m\u00e1s emisi\u00f3n monetaria, lo cual hac\u00eda imposible cualquier intento serio por detener la marcha de la inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1987 el partido peronista se hab\u00eda reorganizado, superando las derrotas electorales de 1983 y 1985 y mostrando una faceta m\u00e1s moderna y democr\u00e1tica, acorde con los tiempos que corr\u00edan. Su triunfo en las elecciones represent\u00f3 un fuerte impacto para el gobierno radical. Dos levantamientos militares m\u00e1s, en enero y en diciembre de 1988, adem\u00e1s del extra\u00f1o episodio del intento de copamiento al cuartel militar de La Tablada por parte de un peque\u00f1o, aislado y desconocido grupo terrorista en enero de 1989 aumentaron en la civilidad la sensaci\u00f3n de que el gobierno claudicaba una y otra vez frente a los militares. Estos acontecimientos, sumados a la p\u00e9sima coyuntura econ\u00f3mica, dieron el triunfo en las elecciones presidenciales de 1989 a Carlos Menem, candidato del renovado Partido Justicialista.<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos meses del gobierno de Ra\u00fal Alfons\u00edn transcurrieron dram\u00e1ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de largos per\u00edodos de alta inflaci\u00f3n, hab\u00eda llegado la hiperinflaci\u00f3n, que destruy\u00f3 el valor del salario y la moneda misma y afect\u00f3 la misma producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de bienes.(&#8230;) A fines de mayo la hiperinflaci\u00f3n tuvo sus primeros efectos dram\u00e1ticos: asaltos y saqueos a supermercados, duramente reprimidos. Poco despu\u00e9s Alfons\u00edn renunci\u00f3, para anticipar el traspaso del gobierno, que se concret\u00f3 el 8 de julio, seis meses antes que el plazo constitucional. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed llegaba 1989, el a\u00f1o en que confluyeron dos hechos in\u00e9ditos en la historia argentina: el desborde inflacionario y la transmisi\u00f3n del mando entre dos presidentes de distinto partido elegidos limpiamente. (&#8230;) Si en 1983 el mandato popular hab\u00eda sido antes que nada de naturaleza institucional, el que recib\u00eda Menem era ante todo econ\u00f3mico: hab\u00eda que salir de la hiperinflaci\u00f3n. (Gerchunoff, 1998)<\/p>\n\n\n\n<p>En contra de todo lo que hab\u00eda prometido durante su campa\u00f1a, Menem tom\u00f3 un rumbo definidamente liberal, que<\/p>\n\n\n\n<p>profundizaba y llevaba hasta sus \u00faltimas consecuencias las pol\u00edticas de apertura y desregulaci\u00f3n econ\u00f3micas ensayadas desde 1975. Se liberaron los precios, a\u00fan de aquellos productos donde el precio \u00fanico ten\u00eda valor simb\u00f3lico, como los combustibles; tambi\u00e9n se liber\u00f3 casi por completo la importaci\u00f3n, y en la misma medida se elimin\u00f3 la promoci\u00f3n industrial. El Estado renunci\u00f3 a toda regulaci\u00f3n sobre el mercado financiero, y los bancos oficiales comenzaron a reducir sus operaciones, abriendo camino a la banca privada. (&#8230;) Luego de un cambio de moneda, la Ley de Convertibilidad fij\u00f3 la paridad del nuevo peso, que reemplaz\u00f3 al austral, con la del d\u00f3lar, comprometi\u00e9ndose el gobierno a no emitir sin respaldo.\u201d (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Los \u00faltimos y desdichados acontecimientos en materia econ\u00f3mica, sumados a la percepci\u00f3n generalizada de un estancamiento a largo plazo, posibilitaron la difusi\u00f3n en nuestro pa\u00eds del ideario neoliberal, que revalorizaba al mercado frente al Estado en los diversos campos de la econom\u00eda en los que estaban en conflicto. En coincidencia con esta corriente de ideas, y para reducir lo m\u00e1ximo posible el gasto estatal, el gobierno se desprendi\u00f3 sistem\u00e1ticamente de todas sus empresas, aceptando como parte de pago los t\u00edtulos de la deuda externa. En cuestiones de pol\u00edtica exterior, el gobierno de Menem estableci\u00f3 una estrecha relaci\u00f3n con Estados Unidos, algo in\u00e9dito en la Argentina, y reanud\u00f3 las relaciones diplom\u00e1ticas con Gran Breta\u00f1a renunciando a todo reclamo sobre la soberan\u00eda de las Islas Malvinas. Indult\u00f3 a todos los militares condenados por los cr\u00edmenes cometidos durante la dictadura militar, incluyendo tambi\u00e9n a los jefes montoneros y a los \u201ccarapintadas\u201d sublevados contra el gobierno de Alfons\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>El liberalismo ha impuesto en la opini\u00f3n p\u00fablica no s\u00f3lo sus propuestas sino la misma agenda de problemas. Todo debate p\u00fablico se reduce, casi sin excepci\u00f3n, a la econom\u00eda, y toda la econom\u00eda a la estabilidad. Se han abandonado ilusiones muy caras a la sociedad, como la del buen salario o la del pleno empleo, (&#8230;) y tambi\u00e9n se ha bloqueado la posibilidad, no ya de discutir alternativas sino de plantear otros problemas. (&#8230;) Simult\u00e1neamente se ha constituido el mundo de la pobreza, nutrido de trabajadores mal pagos, peque\u00f1os cuentapropistas, desocupados, marginales de distinto tipo y de un sector \u201cpeligroso\u201d cada vez m\u00e1s amplio. (&#8230;) Vista en su conjunto, la sociedad se ha polarizado. Desaparecidos los mecanismos de redistribuci\u00f3n y de negociaci\u00f3n social, un vasto conjunto se sumerge en la pobreza o ve deteriorado su nivel de vida mientras un grupo visto como los \u201cricos\u201d, que incluye una porci\u00f3n nada despreciable de los sectores medios, prospera ostentosamente y exhibe sin complejos su riqueza, en muchos casos reciente, de modo que las desigualdades no se disimulan sino que se espectacularizan. (Romero, 1994)<\/p>\n\n\n\n<p>Para terminar intentaremos una caracterizaci\u00f3n de la coyuntura inscripta en el proceso de larga duraci\u00f3n de organizaci\u00f3n racional de la sociedad que lleva a la organizaci\u00f3n tanto de la esfera p\u00fablica (Estado, opini\u00f3n p\u00fablica etc.) como de la esfera de acciones privadas (familia, mercado etc.). <a href=\"file:\/\/\/C:\/1_Carolina\/1_Texto\/Ariadna\/2010\/Ariadna%20Historica\/Historia\/La%20construccion%20del%20modelo%20economico%20social%20en%20la%20argentina%20Volta%20Levy.htm#_note-21\"><sup>21<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad precapitalista puede notarse que no hay una adecuaci\u00f3n estrecha entre el sistema social y las normas de convivencia social como se da en la sociedad burguesa. Frente a la sociedad tradicional, desde el punto de vista de la producci\u00f3n, el capitalismo liberal es, para Habermas, el mercado (la racionalidad t\u00e9cnica) que asume tanto la funci\u00f3n de integraci\u00f3n del sistema como la de integraci\u00f3n social. En cuanto a la primera funci\u00f3n el mercado se constituye como principio de direcci\u00f3n del sistema; en cuanto a la segunda funci\u00f3n, en tanto se supone un intercambio justo (cambio equivalente), constituye el principio normativo de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Puesto que la sociedad se integra mediante el principio de mercado libre (intercambio de mercanc\u00edas) y este \u00e1mbito es una esfera privada, separada del Estado, las relaciones de clase que se dan en el campo econ\u00f3mico no tienen forma directamente pol\u00edtica en la medida en que no son inherentes a la estructura del Estado como tal. El Estado liberal se organiza como un marco complementario del mercado autorregulado. De suyo, pretende estar separado de la esfera particular del mercado, entendi\u00e9ndose como \u00e1mbito general de los intereses comunes. Pero por otra parte, en tanto el Estado tiende a garantizar el libre mercado, se pone al servicio de las relaciones de clase que est\u00e1n implicadas en el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el capitalismo pretende legitimarse como expresi\u00f3n m\u00e1xima de la racionalidad instrumental, todo hombre que no encuentre posibilidad de autorrealizaci\u00f3n en el capitalismo (la cual no sea producto de su propia negligencia) es una forma de refutaci\u00f3n, en la medida en que muestra la falta de racionalidad del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las crisis econ\u00f3micas (crisis de direcci\u00f3n del sistema) se convierten en crisis de integraci\u00f3n social que por otro lado se hacen end\u00e9micas de modo que ha permitido a los historiadores hablar de ciclos de crecimiento y de crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Ernest Mandel describe tres rupturas en el desarrollo del capitalismo: la producci\u00f3n mec\u00e1nica de motores de vapor (1848); la producci\u00f3n mec\u00e1nica de motores el\u00e9ctricos y de combusti\u00f3n (\u00faltima d\u00e9cada del siglo XIX) y la producci\u00f3n mec\u00e1nica de ingenios electr\u00f3nicos y nucleares (d\u00e9cada del 40 del siglo XX).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta evoluci\u00f3n se corresponde con tres etapas del capitalismo: fase del capitalismo mercantil, la fase del monopolio o etapa imperialista y la fase del capitalismo multinacional que constituye la forma m\u00e1s pura del capitalismo en tanto comporta una ampliaci\u00f3n del capital hasta territorios antes no mercantilizados. Este capitalismo se relaciona con la destrucci\u00f3n de todas las formas precapitalistas y el ascenso de los medios de comunicaci\u00f3n de masa y de la industria publicitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La cultura atraviesa por tres fases complementarias: realismo, modernismo y postmodernismo. En esta \u00faltima etapa se establece una relaci\u00f3n distinta entre el hombre y la m\u00e1quina dado que se trata de m\u00e1quinas reproductoras (ordenadores, televisores, fotograf\u00eda) de la realidad. Se trata de nuevos procesos reproductivos que representan el contenido. La formaci\u00f3n cultural correspondiente ha generalizado el valor de cambio en una sociedad en la cual la imagen se ha convertido en la forma final de la reificaci\u00f3n mercantil.<\/p>\n\n\n\n<p>La tecnolog\u00eda de nuestra sociedad nos ofrece un esquema de representaci\u00f3n privilegiado a la hora de captar esa red de poder y control (casi imposible de concebir para nuestro entendimiento y nuestra imaginaci\u00f3n) que se ha extendido por todo el mundo. La tecnolog\u00eda simboliza el poder inmenso de la fuerza de trabajo humana acumulada que constituye el horizonte de la praxis colectiva e individual. Es el resultado del desarrollo capitalista y no una causa primera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese capital acumulado en tecnolog\u00eda, dise\u00f1a un espacio en donde todo lo comercializable debe ser expuesto. El discurso posmoderno se vuelve descriptivo en relaci\u00f3n con un hiperespacio construido por el capitalismo avanzado que convierte a todo en mercanc\u00eda, para lo cual es necesario imponer la cultura del simulacro.<\/p>\n\n\n\n<p>Desemboca esto, seg\u00fan Jameson, en una<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>&#8230;rapi\u00f1a de todos los estilos del pasado, la pasi\u00f3n por lo neo, consumidores que padecen una avidez de un mundo convertido en imagen de s\u00ed mismo, un mundo de simulacros (la copia id\u00e9ntica de \/a cual nunca ha existido el original). La cultura del simulacro se ha materializado en una sociedad que ha generalizado e\/ valor de cambio hasta el punto de desvanecer el valor de uso. La imagen se ha convertido en la forma final de la reificaci\u00f3n mercantil.<\/em> (Jameson, 1992)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la coyuntura argentina que analizamos podemos ver su inserci\u00f3n en los grandes ciclos capitalistas mundiales y consecuentemente el desarrollo del Estado Nacional es empujado a su vez a reubicaciones cr\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>La constituci\u00f3n de una estructura Estatal es un proceso de larga duraci\u00f3n y la formaci\u00f3n de las estructuras estatales nacionales constituyen coyunturas propias del desarrollo de la sociedad burguesa en donde la contradicci\u00f3n de las acciones que configuran una esfera p\u00fablica pol\u00edtica con las de la esfera privada econ\u00f3mica se est\u00e1n haciendo cada vez m\u00e1s manifiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Resultar\u00e1 interesante para el historiador observar la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica y el papel del Estado, dada las contradicciones cada vez m\u00e1s evidentes que redundan en la falta de soluciones al problema cada vez mayor del empobrecimiento y exclusi\u00f3n social de sectores cada vez m\u00e1s grandes de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Abraham, T.: <em>Historia de la Argentina deseada<\/em>, Buenos Aires, Sudamericana, 1995.<\/li>\n\n\n\n<li>Aisenberg, Beatriz, y Alderoqui, Silvia (comps): <em>Did\u00e1ctica de la Ciencias Sociales II. Teor\u00edas con pr\u00e1cticas<\/em>. Buenos Aires, Paid\u00f3s, 1998.<\/li>\n\n\n\n<li>Asociaci\u00f3n Madres de Plaza de Mayo. <em>Massera. El genocida<\/em>. Buenos Aires, Editorial La P\u00e1gina,<\/li>\n\n\n\n<li>Bianchi, P.: <em>Construir el Mercado<\/em>, Buenos Aires, Editorial La P\u00e1gina, s\/a.<\/li>\n\n\n\n<li>Braudel, F.: <em>Las civilizaciones actuales<\/em>, Tecnos, Madrid, 1978.<\/li>\n\n\n\n<li>Cavarrozzi, Marcelo, <em>Autoritarismo y democracia (1955-1983) <\/em>, Buenos Aires, CEAL, 1983.<\/li>\n\n\n\n<li>CONADEP: <em>Nunca M\u00e1s<\/em>, Buenos Aires, EUDEBA, 1984.<\/li>\n\n\n\n<li>Chartier, R.: <em>Escribir las pr\u00e1cticas. Foucault, de Certeau, Marin<\/em>. Manantial, 1996.<\/li>\n\n\n\n<li>Devoto, F.: <em>Entre Taine y Braudel, Itinerarios de la historiograf\u00eda contempor\u00e1nea, <\/em>Biblos, 1992.<\/li>\n\n\n\n<li>Dobb. M.: <em>Introducci\u00f3n a la econom\u00edas<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1973<\/li>\n\n\n\n<li>Duby, G.: <em> Atlas Hist\u00f3rico Mundial<\/em>, Madrid, Debate, 1987.<\/li>\n\n\n\n<li>Febvre, L., Combates para la historia, Ariel, Barcelona, 1953.<\/li>\n\n\n\n<li>Ferrer, A., <em>La Econom\u00eda Argentina<\/em>, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1980.<\/li>\n\n\n\n<li>Ferry, J. M., <em>La transformaci\u00f3n de la publicidad pol\u00edtica<\/em>, en Ferry J. M. Y Wolton, D.: <em>El nuevo espacio p\u00fablico.<\/em> Gedisa, Buenos Aires.<\/li>\n\n\n\n<li>Gouldner. A.: <em>La crisis de la sociolog\u00eda occidental<\/em>, Amorrortu, 1979.<\/li>\n\n\n\n<li>Gerchunoff, P. y Llach, L.: <em>El ciclo de la ilusi\u00f3n y el desencanto<\/em>. Buenos Aires, Ariel, 1998.<\/li>\n\n\n\n<li>Habermas J.: <em>Historia v cr\u00edtica de la opini\u00f3n p\u00fablica<\/em>. G. Gilli, M\u00e9xico 1986.<\/li>\n\n\n\n<li>Halper\u00edn Donghui, T.: <em>El espejo de la historia<\/em>. Sudamericana, Buenos Aires, 1998.<\/li>\n\n\n\n<li>Hobsbawm, Eric, <em>Historia del siglo XX 1914-1991. <\/em> Barcelona, Cr\u00edtica, 1995.<\/li>\n\n\n\n<li>Jameson, F.: <em>El Posmodernismo o la l\u00f3gica cultural del capitalismo avanzado<\/em>. Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1992.<\/li>\n\n\n\n<li>Koselleck, R., <em>Critique Enlightenment and Pathogenesis of Modem Society. <\/em> The MIT Press, Cambridge, 1988.<\/li>\n\n\n\n<li>L\u00f3pez, E.: <em>Globalizaci\u00f3n y Democracia<\/em>. Buenos Aires, Editorial La P\u00e1gina, s\/a.<\/li>\n\n\n\n<li>Lozano, C. (comp): <em>Democracia, estado y desigualdad<\/em>. Buenos Aires, Eudeba, 2000.<\/li>\n\n\n\n<li>Mandel, E.: <em>El capitalismo tard\u00edo. <\/em> Era, M\u00e9xico, 1972.<\/li>\n\n\n\n<li>Muchnick, D.: <em>Argentina modelo. 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Las ideas del diario La Naci\u00f3n 1909-1989. <\/em> Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1993.<\/li>\n\n\n\n<li>Taine H.: <em>Les origines de la France Contemporaine<\/em> Hachette, Par\u00eds, 1934.<\/li>\n\n\n\n<li>Torrado, S: <em>Estructura Social de la Argentina: 1945-1983. <\/em> Buenos Aires, Ediciones De La Flor, 1992.<\/li>\n\n\n\n<li>Vazquez, E: <em>PRN. La \u00faltima. Origen, apogeo y ca\u00edda de la dictadura militar. <\/em> Buenos Aires, EUDEBA, 1985.<\/li>\n\n\n\n<li>Vi\u00f1as, D. <em>Literatura argentina y realidad pol\u00edtica. <\/em> Buenos Aires, C. 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(&#8230;) El comercio, las finanzas y las armas constituyeron las herramientas que sujetaron desde el vamos la econom\u00eda argentina a la metr\u00f3poli brit\u00e1nica, hasta convencer a quienes pod\u00edan haber imaginado otra alternativa que esa supeditaci\u00f3n era buena: la mejor frente a las dificultades planteadas por otros modelos de desarrollo para los cuales faltaban las bases materiales espont\u00e1neas.\u00bb<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>De hecho, los favorables t\u00e9rminos de intercambio hac\u00edan m\u00e1s ventajosa la producci\u00f3n agropecuaria, considerando la fertilidad del suelo y lo apropiado del clima, que la incertidumbre de embarcarse en un proyecto industrializador, para el cual no se contaba con capitales, mano de obra ni tecnolog\u00eda propia.<\/li>\n\n\n\n<li>La combinaci\u00f3n de agricultura y ganader\u00eda en un mismo terreno es una caracter\u00edstica particular de la llanura pampeana: las tierras se destinaban alternativamente a cereales, forraje y pastoreo, con lo cual el propietario pod\u00eda conservar cierta flexibilidad para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado mundial (imposibles de controlar, adem\u00e1s, desde nuestro pa\u00eds), aprovechando tambi\u00e9n al m\u00e1ximo el alto rendimiento de las ricas tierras pampeanas.<\/li>\n\n\n\n<li>Los grupos socialistas, si bien tambi\u00e9n representaban un proyecto alternativo, se adaptaron en general al sistema democr\u00e1tico reclamando la limpieza del proceso electoral y buscando participar con candidatos propios en el mismo.<\/li>\n\n\n\n<li>La decisi\u00f3n de \u00abargentinizar\u00bb a la creciente masa de inmigrantes y las pol\u00edticas gubernamentales destinadas al logro de este objetivo pudieron tener como efecto secundario la exacerbaci\u00f3n del sentimiento nacionalista. Dice Romero: <em>\u00abDesde principios de siglo, y sin duda inspirado en el clima europeo de preguerra, empez\u00f3 a predominar un nacionalismo chauvinista (&#8230;) que tuvo su apogeo en los festejos de 1910, cuando las patotas de \u00abni\u00f1os bien\u00bb se complac\u00edan en hostilizar a cualquier extranjero que demorara en descubrirse al sonar las notas del himno.\u00bb<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>Desde aproximadamente mediados de la d\u00e9cada de 1890 hasta la Primera Guerra Mundial se desarrolla esta etapa que, pese a su relativa brevedad, marc\u00f3 profundamente la memoria de las clases propietarias sobre todo en Europa con ciertos rasgos peculiares: el gran dinamismo de la econom\u00eda mundial, el creciente e irrestricto flujo comercial entre las naciones, el desarrollo tecnol\u00f3gico, la integraci\u00f3n de los mercados, la oportunidad de nuevos y redituables negocios. Dice Hobsbawm en La Era del Imperio: <em>\u00abPara \u00e9stas (las clases pudientes) la belle \u00e9poque era el para\u00edso que se perder\u00eda despu\u00e9s de 1914. Para los hombres de negocios y para los gobiernos de despu\u00e9s de la guerra, 1913 ser\u00eda el punto de referencia permanente al que aspiraban a regresar desde una era de perturbaciones. En los a\u00f1os oscuros e inquietos de la posguerra, los momentos extraordinarios del \u00faltimo boom de antes de la guerra aparec\u00edan en retrospectiva como la \u00abnormalidad\u00bb radiante a la que aspiraban retornar.\u00bb<\/em> (Hobsbawm,1987)<\/li>\n\n\n\n<li>Son m\u00faltiples los testimonios en este sentido que presenta Schvarzer en <em>La industria que supimos conseguir<\/em>. Uno de los ejemplos m\u00e1s cl\u00e1sicos es el de la producci\u00f3n de lana, que se exportaba sucia a Gran Breta\u00f1a hasta 1914, luego se inici\u00f3 la industria local del lavado durante la guerra, para ser suspendida inmediatamente despu\u00e9s de finalizado el conflicto b\u00e9lico, cuando se vuelve a exportar la lana sin lavar. En un art\u00edculo publicado en los Anales de la Sociedad Rural Argentina en 1925 un productor agropecuario se\u00f1ala: <em>\u00abNo podemos olvidar que viv\u00edamos tranquilos en el mejor de los mundos (&#8230;) Bajo el r\u00e9gimen ingl\u00e9s ten\u00edamos siquiera una ventaja, al estabilidad de los precios. Con el progreso tra\u00eddo de Chicago se perdi\u00f3 la confianza en la estabilidad del negocio y hemos llegado a recordar con \u00absaudades\u00bb los tiempos que permit\u00edan hacer fortuna a quienes se dedicaban a la noble tarea del campo.\u00bb<\/em> (Schvarzer, 1996)<\/li>\n\n\n\n<li>Circulaban en este sentido rumores que rayaban en el rid\u00edculo, como aquel que sosten\u00eda que el anciano presidente recib\u00eda todos los d\u00edas un diario falso impreso por su entorno s\u00f3lo para mantenerlo alejado de la realidad. (Romero, 1994)<\/li>\n\n\n\n<li>De entre todas las voces que convergieron en el golpe de Estado del 1930, dice Romero, <em>\u00abla m\u00e1s vocinglera era la de los nacionalistas, que r\u00e1pidamente tomaron la iniciativa. Su voz hab\u00eda sido muy eficaz como ariete contra el radicalismo por el talento pol\u00e9mico de sus voceros, por su capacidad para articular discursos diversos, que apelaban a distintas sensibilidades, as\u00ed como para expresar y legitimar lo que para otros era inconfesable: un elitismo autoritario del que se enorgullec\u00edan\u00bb<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>Bajo el gobierno de Castillo se crearon la Direcci\u00f3n General de Fabricaciones Militares y el Instituto Geogr\u00e1fico Militar. No debemos olvidar que el contexto internacional, con sucesivas guerras masivas y crisis demoledoras facilitaba la idea de que la defensa nacional deb\u00eda ser una prioridad, y que el avance tecnol\u00f3gico (sobre todo en defensa) no pod\u00eda ser descuidado sin exponer a la Naci\u00f3n a consecuencias imprevisibles.<\/li>\n\n\n\n<li>Los enfrentamientos armados se desarrollaron algunos con la participaci\u00f3n directa de alguna de las superpotencias (como en Vietnam) o por medio de terceros pa\u00edses (como en Corea). Estados Unidos estaba determinado a contener la expansi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y con ese objetivo interven\u00eda en diferentes zonas y con distintas estrategias, por ejemplo inyectando fuertes montos de capital en la Alemania Occidental; la URSS respondi\u00f3 a esta provocaci\u00f3n militarizando sus \u00e1reas de frontera, avanzando sobre Europa Oriental y acelerando la construcci\u00f3n de armas at\u00f3micas, reacciones que motivaban nuevos movimientos de Estados Unidos, realiment\u00e1ndose de esta manera una continua escalada de provocaciones y enfrentamientos.<\/li>\n\n\n\n<li>La actividad del Estado como productor en realidad ya hab\u00eda comenzado durante el gobierno militar de 1943-45 con la creaci\u00f3n de Fabricaciones Militares y el horno sider\u00fargico instalado en Zapla, Jujuy.<\/li>\n\n\n\n<li>Lo hizo a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n del IAPI (Instituto Argentino para la Promoci\u00f3n del Intercambio); los productores estaban obligados a venderle el total de su producci\u00f3n al Estado que les pagaba un precio sost\u00e9n; el Estado vend\u00eda luego esa producci\u00f3n en los mercados internacionales a un precio mayor (gracias a los favorables t\u00e9rminos de intercambio) y reten\u00eda la ganancia extra.<\/li>\n\n\n\n<li>Esta bonanza econ\u00f3mica se termin\u00f3 r\u00e1pidamente y ya en 1949 la crisis oblig\u00f3 al gobierno a tomar algunas medidas no deseadas. La breve recuperaci\u00f3n de 1950 se agot\u00f3 en una nueva crisis en 1951-52, recordado \u00e9ste \u00faltimo como el a\u00f1o m\u00e1s dif\u00edcil por la profundidad de la crisis y por la muerte inesperada de Eva Per\u00f3n, que era sumamente querida por las clases populares.<\/li>\n\n\n\n<li>Las pol\u00edticas ortodoxas del FMI imponen, por ejemplo, la reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico, mientras que el desarrollismo utiliza el gasto estatal como motor de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica;<\/li>\n\n\n\n<li>Tanto Frondizi como Illia ganaron en elecciones convocadas por gobiernos militares en las cuales el partido peronista estaba proscrito. Estas caracter\u00edsticas te\u00f1\u00edan a sus dos gobiernos de cierta ilegitimidad, sobre todo a los ojos de la clase trabajadora, mayoritariamente peronista, que no se sent\u00eda representada por ninguno de estos dos gobiernos. Para complicar a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n, los militares ejercieron durante todo el per\u00edodo una especie de tutela de las instituciones republicanas amenazando con tomar el poder (como efectivamente lo hicieron) cuando estos gobiernos tutelados no pudieran impedir el acceso de los peronistas a cualquier cargo electoral.<\/li>\n\n\n\n<li>El plan abarcaba tres etapas bien definidas: un tiempo econ\u00f3mico, en el que se har\u00eda de la Argentina un pa\u00eds rico, un tiempo social en el que todos pasar\u00edan a compartir el bienestar dado por esa riqueza, y por fin un tiempo pol\u00edtico donde se instaurar\u00eda un sistema pol\u00edtico permanente y estable. \u00abLa revoluci\u00f3n no tiene plazos, sino objetivos\u00bb era el lema.<\/li>\n\n\n\n<li>Acontecimiento en el cual la polic\u00eda entr\u00f3 literalmente a palazos y con gases lacrim\u00f3genos en algunas facultades, golpeando y encarcelando a gran cantidad de docentes y estudiantes que hab\u00edan tomado pac\u00edficamente los edificios en protesta por la intervenci\u00f3n y la supresi\u00f3n de la autonom\u00eda universitaria.<\/li>\n\n\n\n<li>La deuda externa de Am\u00e9rica Latina en su conjunto era de 7.200 millones de d\u00f3lares en 1960 y en 1970 hab\u00eda trepado a 20.900 millones. Pero en 1980 se deb\u00edan 243.000 millones de d\u00f3lares, lo cual significaba un incremento del 1.162% con respecto a 1970 y del 3.373% si se la compara con 1960. (en Rapoport, 2000, pg.734)<\/li>\n\n\n\n<li>Los escalofriantes m\u00e9todos empleados por los militares para el secuestro, tortura, detenci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de miles de personas de todas las edades y para el robo de beb\u00e9s de las familias asesinadas se encuentran detallados en el informe de la CONADEP, publicado bajo el t\u00edtulo de \u00abNunca M\u00e1s\u00bb. Sobre el verdadero objetivo del genocidio dice Romero: <em>\u00abLas v\u00edctimas fueron muchas, pero el verdadero objetivo eran los vivos, el conjunto de la sociedad que, antes de emprender su transformaci\u00f3n profunda, deb\u00eda ser controlada y dominada por el terror y la palabra. El Estado se desdobl\u00f3: una parte, clandestina y terrorista, practic\u00f3 una represi\u00f3n sin responsables, eximida de responder a los reclamos. La otra, p\u00fablica, apoyada en un orden jur\u00eddico que ella misma estableci\u00f3, silenciaba cualquier otra voz.\u00bb<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>Los t\u00e9rminos de p\u00fablico y privado, como forma sustantiva de se\u00f1alamiento de una realidad, surgen, seg\u00fan Habermas, en Alemania en el siglo XVIII; lo que hace suponer que la funci\u00f3n de lo p\u00fablico se reconstruye en esa \u00e9poca. Pero en la actualidad podemos se\u00f1alar por lo menos tres sentido generales de los t\u00e9rminos indicados: p\u00fablico y privado, relacionados ambos de tal manera que cada uno de ellos puede ser entendido como l\u00edmite y determinaci\u00f3n del otro. Estos sentidos, surgidos de las distintas redes significativas hist\u00f3ricas en las que fueron colocados en virtud de la \u00e9poca, se superponen y se interrelacionan de manera tal, que s\u00f3lo un an\u00e1lisis hist\u00f3rico puede llegar a desentra\u00f1arlos. En su sentido m\u00e1s simple, lo p\u00fablico es tanto como lo publicitado, es decir lo que aparece frente al otro. Lo que se expone es siempre aquello que una \u00e9poca determinada considera apropiado para ser exhibido y, a la vez, dispuesto residualmente a la reificaci\u00f3n. As\u00ed, lo privado como opuesto a lo publicitado, define una esfera de realizaci\u00f3n subjetiva, lo no dispuesto a la apropiaci\u00f3n es decir lo inapropiado, que escapa a la determinaci\u00f3n publicitaria. As\u00ed, lo \u00edntimo coincide con la libertad de conciencia pero se hunde en la finitud de aquello que no es expuesto. En segundo lugar, lo p\u00fablico est\u00e1 relacionado con lo com\u00fan a todos. Es el mundo del hombre conformado por sus productos y los asuntos comunes a atender. Se trata del mundo en tanto mundanidad que define y posibilita los proyectos humanos. En este sentido, lo privado, es posible seg\u00fan el mundo en que vive el sujeto, es decir permite la formaci\u00f3n de lo privado como lo propio. Coincide con las propiedades del sujeto individual: puede ser: el producto de las labores familiares o m\u00e1s \u00edntimamente mis pertenencias, adquiridas o producidas por mi cuerpo. En este sentido lo <em>privado<\/em>, como lo propio, puede considerarse como una esfera en donde cada sujeto conserva su <em>se\u00f1or\u00edo<\/em>. Por \u00faltimo, y como consecuencia clara de la instalaci\u00f3n del capitalismo y la raz\u00f3n instrumental, lo p\u00fablico se convierte en lo propio del Estado por contraposici\u00f3n a la <em>propiedad privada<\/em> de los medios de producci\u00f3n. El Estado es due\u00f1o de lo p\u00fablico en tanto vehiculiza la concepci\u00f3n de Estado Benefactor. La organizaci\u00f3n de las grandes burocracias estatales se justifican en tanto establecen la necesidad de instrumentalizar y reificar los asuntos comunes. Lo p\u00fablico se convierte en <em>cuerpo social<\/em>. La contracara de esto, es lo privado en tanto riquezas acumuladas sobre las cuales el propietario tiene autonom\u00eda de decisi\u00f3n. Es decir, se opone a la propiedad colectiva y a las propiedades estatalizadas y significa la apropiaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n o de los beneficios econ\u00f3micos del capital privado. Desde un punto de vista hist\u00f3rico, la constituci\u00f3n de la esfera (dominio) p\u00fablica, es decir de todas aquellas actividades leg\u00edtimamente publicitadas, que surgen de la vida en com\u00fan y significan una divisi\u00f3n social de funciones, puede seguirse desde Gracia y permiten entender en un tiempo de larga duraci\u00f3n las distintas propuestas sociales o la manera en que el hombre hace uso de la raz\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. Vol. 1 a 4. 2006-2009<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Publicado por \u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">\/<\/span><\/p>\n\n\n\n<p>Contacto: info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bernardo Levy y Graciela Volta * INTRODUCCI\u00d3N Bernardo Levy y Graciela Volta La casa de gobierno argentina a fines del siglo XIX. Coleccion Witcomb. http:\/\/www.coleccionwitcomb.educ.ar Todo intento de periodizaci\u00f3n se apoya en supuestos nacidos de la subjetividad del historiador, no siempre es posible la coincidencia. Sin embargo, para la mayor\u00eda de los autores, 1880 resulta &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=79\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa construcci\u00f3n del modelo econ\u00f3mico social en la Argentina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":29,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[34,36,16,35],"class_list":["post-79","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-historia-argentina","tag-historia-contemporanea","tag-historia-economica","tag-historia-politica","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/79","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/29"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=79"}],"version-history":[{"count":34,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7818,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/79\/revisions\/7818"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=79"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=79"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=79"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}