{"id":7545,"date":"2025-05-30T20:56:15","date_gmt":"2025-05-30T23:56:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=7545"},"modified":"2025-05-30T20:56:15","modified_gmt":"2025-05-30T23:56:15","slug":"que-rostros-para-los-esclavos-cubanos-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=7545","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 rostros para los esclavos cubanos del siglo XIX?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover alignfull has-custom-content-position is-position-bottom-right\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-7546\" alt=\"\" src=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-1024x768.jpg\" data-object-fit=\"cover\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/que-rostros-esclavos-Capron-1568x1176.jpg 1568w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Elsa Capron<\/strong>*<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Ilustraci\u00f3n: Carolina Crisorio <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resumen<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Ocultar los rostros de aquellos y aquellas quienes mueren o sufren, f\u00edsica o s\u00edquicamente- como los Palestinos de Gaza en este mismo momento- los desaparece de la historiograf\u00eda oficial y les niega el estatus de seres humanos a cambio de cifras que se acumulan, convierten la realidad en una abstracci\u00f3n y edulcoran una tragedia. Sin sorpresa, en la sociedad colonial cubana del siglo XIX, los documentos, escritos o iconogr\u00e1ficos, en que aparecen los esclavos, se preocupan poco y\/o rara vez de comentar o presentar su rostro cuando, justa y parad\u00f3jicamente, los fondos archiv\u00edsticos, los peri\u00f3dicos, folletos y libros de terratenientes, cient\u00edficos, esclavistas, negreros, ide\u00f3logos, historiadores, eclesi\u00e1sticos, rebosan a lo largo del periodo de referencias a estos hombres, mujeres y ni\u00f1os que ocupan un lugar central, tanto en las preocupaciones de sus contempor\u00e1neos como en la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de la isla, en zonas urbanas como rurales. Pero sus rostros no surgen, sino excepcionalmente. Llaman entonces la atenci\u00f3n los casos contados de visibilizaci\u00f3n del rostro esclavo- aqu\u00ed no trataremos de la pintura- por lo que a continuaci\u00f3n, nos proponemos examinar algunos, para intentar entender a qu\u00e9 responden tales representaciones inhabituales frente a una ausencia tan generalizada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras claves<\/strong>: representaci\u00f3n, rostros esclavos, Cuba siglo XIX, anuncios de peri\u00f3dicos, archivos, novelas abolicionistas cubanas.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><strong>Abstract<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hiding the faces of those who die or suffer\u2014physically or psychologically\u2014such as the Palestinians in Gaza at this very moment\u2014erases them from official historiography and denies them the status of human beings, reducing them instead to accumulating statistics. This process turns reality into an abstraction and sugarcoats tragedy. Unsurprisingly, in 19th-century colonial Cuban society, the documents\u2014written or iconographic\u2014in which enslaved people appear rarely, if ever, concern themselves with presenting or commenting on their faces. This is all the more paradoxical given that archival records, newspapers, pamphlets, and books produced by landowners, scientists, slaveholders, traffickers, ideologues, historians, and clergy are replete with references to these men, women, and children. These individuals occupied a central place both in the concerns of their contemporaries and in the economic and social organization of the island, in urban as well as rural areas. And yet, their faces are almost never shown. It is therefore striking when rare instances of the enslaved face being made visible do emerge\u2014though we will not address painting in this context. What follows is an attempt to examine some of these instances, in order to understand what such unusual representations might reveal in the face of such widespread absence.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Keywords: <\/strong>Representation, Faces of Slaves, 19th Century Cuba, Newspaper Advertisements, Archives, Cuban Abolitionist Novels.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El punto de arranque y de interrogante de este breve trabajo consiste en buscar si existen descripciones decimon\u00f3nicas de las caras de las personas esclavizadas, y, cuando las hay, bajo qu\u00e9 rasgos aparecen. Los materiales examinados incluyen, por una parte, documentos conservados en diversos fondos del Archivo Nacional Cubano (ANC) como Asuntos Pol\u00edticos, Esclavitud, Comisi\u00f3n Militar, Fomento, Gobierno General, Gobierno Superior Civil, Hacienda, Miscel\u00e1nea de Expedientes, y, por otra, anuncios de peri\u00f3dicos. En cuanto a material literario, siempre en pos de rostros de esclavos, revisaremos tres obras cubanas, publicadas respectivamente en 1841, 1840 y 1880 aunque gestadas la primera en 1835, la segunda entre 1830 y 1839 y la tercera hacia 1838. <em>Autobiograf\u00eda,<\/em> del ex esclavo Juan Francisco Manzano, <em>Sab<\/em>, novela de la camag\u00fceyana Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda,y <em>Francisco, el ingenio o las delicias del campo,<\/em> de Anselmo Su\u00e1rez y Romero, se enfocan en la esclavitud con el objetivo de denunciarla a trav\u00e9s de las desgracias individuales que narran \u2013 en el caso de Manzano- o ponen en escena- en lo que ata\u00f1e a las novelas abolicionistas. Los apuntes de la viajera sueca, Fredrika Bremer, proporcionan im\u00e1genes de esclavos muy precisas a lo largo de su recorrido y durante sus estancias por diferentes plantaciones de la isla. Sus <em>Cartas desde Cuba<\/em> presentan el inter\u00e9s de ser captadas por un ojo extranjero a la sociedad esclavista colonial. En medio del gran vac\u00edo y al lado de personajes de papel, sus descripciones de seres humanos reales, de carne y hueso y esclavizados, son unas verdaderas fotograf\u00edas, y, por ende, muy valiosas a la hora de reunir informaciones sobre los individuos esclavos en Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contexto hist\u00f3rico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtasenos recordar aqu\u00ed algunos elementos para medir la magnitud de la esclavitud en Cuba. El primero es su duraci\u00f3n, ya que la abolici\u00f3n solo se materializ\u00f3 completamente en 1886<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[1]<\/a>. El segundo es el n\u00famero considerable de africanos deportados mediante la trata negrera, directa o interregional, legal o clandestina, activa hasta el \u00faltimo desembarque conocido, en 1873: aunque por&nbsp; constante tr\u00e1fico ilegal, no sean cifras exactas, se estima que al menos un mill\u00f3n trecientos mil individuos fueron deportados a Cuba<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\">[2]<\/a>. El tercero est\u00e1 en la enorme progresi\u00f3n en t\u00e9rminos absolutos as\u00ed como relativos de la poblaci\u00f3n esclava de la isla entre 1792 y 1868<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\">[3]<\/a>. Por lo dem\u00e1s, la distribuci\u00f3n espacial de estos individuos esclavizados determin\u00f3 en gran medida la extrema diversidad de situaciones concretas, seg\u00fan se era esclavo de campo o urbano, en ingenios, cafetales o fincas ganaderas, criado o echado a ganar, y, seg\u00fan se resid\u00eda en el departamento occidental, central u oriental, con fuertes variaciones del impacto del sistema plantacional en la vida cotidiana de los esclavizados en funci\u00f3n de la regi\u00f3n y del periodo considerados.<\/p>\n\n\n\n<p>Los esclavos estaban en el centro de la <strong>pol\u00edtica <\/strong>metropolitana hacia Cuba. Su peso demogr\u00e1fico era instrumentalizado por la metr\u00f3poli cuya pol\u00edtica de \u201cequilibrio de razas\u201d ambicionaba mantener la provechosa isla bajo dominio colonial<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\">[4]<\/a> : sin la protecci\u00f3n espa\u00f1ola, los criollos correr\u00edan la suerte de los colonos en Hait\u00ed, masacrados por hordas esclavas lideradas por negros y mulatos libres, sus hermanos de color.<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\">[5]<\/a> Ese era el miedo con que Espa\u00f1a se aseguraba la \u201cgarant\u00eda de conservar la integridad del territorio y su dependencia de la metr\u00f3poli.\u201d<a href=\"#_edn6\" id=\"_ednref6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el censo de poblaci\u00f3n de 1841, los esclavos llegaron a superar num\u00e9ricamente la categor\u00eda de los blancos por lo que, a partir de mediados del siglo, correspondencia reservada entre el gobierno colonial y las instancias de poder metropolitano e informes dirigidos por los miembros de la burgues\u00eda criolla todav\u00eda esclavista pero ahora antitratista giraban en torno a la cuesti\u00f3n del n\u00famero de esclavos en la isla. Para Espa\u00f1a, era \u00fatil mantenerlo lo bastante alto para frenar el \u00edmpetu independentista, mientras que, para los criollos, la superioridad num\u00e9rica esclava implicaba una amenaza siempre latente de rebeli\u00f3n victoriosa. Por razones de polic\u00eda interior, unos y otros tambi\u00e9n se planteaban la cuesti\u00f3n del reparto espacial de los esclavos, acord\u00e1ndose todos en la necesidad de disminuir el n\u00famero de siervos urbanos<a href=\"#_edn7\" id=\"_ednref7\">[7]<\/a>, quienes, reconcentrados en la capital, formaban, con los libres de color, una masa indistinta potencialmente peligrosa y a la que unos proyectaban transferir a las plantaciones ca\u00f1eras. Motivos de control policial y c\u00e1lculos financieros iban entonces de la mano y alimentaban unas decisiones encaminadas a servir la producci\u00f3n de jugosos beneficios, tanto para el peque\u00f1o propietario urbano como para el poderoso hacendado, para el negrero y para la Real Hacienda en Madrid. As\u00ed, las <strong>preocupaciones econ\u00f3micas<\/strong> en torno a los esclavos eran constantes. Su precio \u2013 variable seg\u00fan la oferta y a menudo pagado a plazo-; los derechos que gravaban su compra; su n\u00famero -siempre insuficiente para los grandes terratenientes cuyas plantaciones devoraban a sus trabajadores desde finales del siglo XVIII pero excesivo para la minor\u00eda criolla temerosa de un nuevo Hait\u00ed-; el inter\u00e9s de proseguir la trata africana o a la inversa de sustituirla por inmigraciones de chinos, yucatecos, irlandeses, o \u2026africanos \u201clibres\u201d, o incluso por criaderos de esclavos criollos; el provecho sacado de innovaciones t\u00e9cnicas relativas a la elaboraci\u00f3n del az\u00facar; la rentabilidad de introducir modificaciones en las pr\u00e1cticas esclavistas \u2013 barrac\u00f3n o boh\u00edo como vivienda, conuco otorgado, entre otros objetivos, para deshacerse en parte del costo de la comida esclava, etc. Esos y muchos m\u00e1s eran temas discutidos en la Sociedad Econ\u00f3mica de la Habana, en la Junta de Fomento, entre poder colonial y poderosos hacendados.<a href=\"#_edn8\" id=\"_ednref8\">[8]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Paralelamente, los miembros de las instancias de poder constituidos por la sacarocracia (por utilizar un t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el historiador cubano Moreno Fraginals) y el gobierno colonial, se escandalizaban de forma recurrente de la ausencia de <strong>moralidad<\/strong> de los esclavos, a los que acusaban de depravaci\u00f3n. En las ciudades, se les echaba la culpa a las esclavas, cuyo n\u00famero se consideraba excesivo y cuyas actividades resultaban sospechosas: se les acusaba de provocar decadencia moral entre los blancos mientras que en el campo, las desviaciones sexuales<a href=\"#_edn9\" id=\"_ednref9\">[9]<\/a> de los hombres esclavos se deb\u00edan, a la inversa, a la escasez de mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que, a lo largo del siglo XIX cubano, -el peor en t\u00e9rminos de cadencias de trabajo infernales-, pese a los esfuerzos de los esclavistas criollos y espa\u00f1oles por relegarlos a un lugar impreciso entre el objeto y el ser animado\/ animal, los esclavos siguieron siendo sujeto pol\u00edtico, es decir \u201ctemas\u201d y \u201cactores\u201d. En efecto, su estatus jur\u00eddico individual de propiedad u objeto que pertenece a un due\u00f1o no logr\u00f3 privarlos de su condici\u00f3n de sujetos colectivos, que se manifest\u00f3 como tal a lo largo de todo el per\u00edodo y en numerosos levantamientos, motines y sublevaciones.<a href=\"#_edn10\" id=\"_ednref10\">[10]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n que se impone a ra\u00edz de este brev\u00edsimo recordatorio es que los esclavos en la Cuba del siglo XIX estaban por todas partes, y ocupaban todas las mentes: la econom\u00eda entera de la isla descansaba en sus hombros y la fidelidad colonial tambi\u00e9n depend\u00eda de ellos. Sin embargo, aunque estuvieran siempre por todas partes, fuera de casos particulares como las investigaciones policiacas tras un asesinato, un suicidio o un alzamiento dentro de una propiedad, resultan escasos los documentos que marcaron inter\u00e9s en los sentimientos que experimentaban los esclavizados o en sus opiniones. Que surgieran algunas l\u00edneas para describir su apariencia f\u00edsica (en los autos criminales se describe el estado de la v\u00edctima) no bast\u00f3 para sacarlos de la reificaci\u00f3n que el sistema esclavista les impon\u00eda, sino todo lo contrario: sin rostro definido, permanec\u00edan en el anonimato.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En los documentos administrativos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los documentos que se inscriben en los \u00e1mbitos jur\u00eddico (derecho) y judicial (justicia y polic\u00eda), no proporcionan m\u00e1s informaci\u00f3n que la recogida en cuestionarios est\u00e1ndar y no describen ninguna parte del cuerpo del esclavo salvo para corroborar una declaraci\u00f3n. Es el caso de las actas de los procesos penales, donde se registraban cuidadosamente los detalles que probaban las lesiones y el mal estado (herida, impedimento, lesi\u00f3n, delgadez o suciedad inusuales, estado depresivo, etc.). El rostro del individuo, al igual que el resto del cuerpo, s\u00f3lo llamaba la atenci\u00f3n cuando era evidente una marca de violencia. As\u00ed lo ilustra el caso de la esclava Teresa, que fue encontrada \u00abcon una gran herida en la frente, al parecer causada por un machetazo calabozo y un golpe en el pescuezo.\u00bb<a href=\"#_edn11\" id=\"_ednref11\">[11]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las denuncias presentadas por los esclavos ante el S\u00edndico Protector o el gobierno civil, si bien recordaban las injusticias y los sufrimientos f\u00edsicos y mentales que \u00e9stas hab\u00edan provocado, tampoco describ\u00edan f\u00edsicamente a los denunciantes, salvo para destacar las consecuencias en ellos de los malos tratos, como un brazo paralizado o una cojera irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p>Los administradores de los distintos dep\u00f3sitos de esclavos (cimarrones, emancipados, judicaturas) registraban las defunciones, consignaban las causas, anotaban las llegadas y salidas, el coste de la manutenci\u00f3n diaria del esclavo y lo que deb\u00eda el propietario, e informaban de los comportamientos considerados anormales (suicidio, locura, melancol\u00eda), sin que apareciera nunca ninguna descripci\u00f3n del individuo ni de su rostro. Es de se\u00f1alar que los datos apuntados relativos a los reos, testigos, denunciantes, no difer\u00edan en funci\u00f3n de la categor\u00eda \u00e9tnica. En efecto, constaban sistem\u00e1ticamente el apellido, nombre, edad y, en caso de un individuo de color, el origen (criollo\/africano con la etnia), el estatuto (libre\/esclavo), el color (negro\/mulato). Para las personas \u201cblancas\u201d tambi\u00e9n se precisaba el origen (nativo de esta isla o peninsular u otro). Nunca aparec\u00edan descripciones f\u00edsicas, y menos de los semblantes de los involucrados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los peri\u00f3dicos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otro tipo de escrito puede deparar catos interesantes como las dos categor\u00edas de anuncios que se publicaban en los diarios y ofrec\u00edan descripciones, aunque parciales, de esclavos: la secci\u00f3n de venta y alquiler de esclavos, y la secci\u00f3n de declaraci\u00f3n de esclavos fugitivos. En ambos casos, aunque por razones distintas, los anuncios se centraban en su aspecto f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Anuncios de venta y alquiler de esclavos <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esta secci\u00f3n, dedicada a la transacci\u00f3n financiera, se precisaban la edad, el precio, las aptitudes profesionales y la experiencia del esclavo o esclava, las actividades a las que fue\/ser\u00eda destinado.a, su hiperespecializaci\u00f3n o, al contrario, su polivalencia y los eventuales defectos f\u00edsicos o morales que padec\u00eda, bajo la expresi\u00f3n \u201ctachas y enfermedades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s rara pero no excepcionalmente, el vendedor hac\u00eda hincapi\u00e9 en la apariencia del esclavo o esclava. A principios de siglo, por ejemplo, encontramos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abUna negra, como de 14 a 16 a\u00f1os, muy bonita, en 270 pesos\u00bb <a href=\"#_edn12\" id=\"_ednref12\">[12]<\/a> ,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abuna negra criolla como de 15 a\u00f1os, bonita\u00bb<a href=\"#_edn13\" id=\"_ednref13\">[13]<\/a> o \u00abuna mulata joven, bien parecida\u201d<a href=\"#_edn14\" id=\"_ednref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, el autor o la autora no argument\u00f3 con detalles concretos para justificar su opini\u00f3n. S\u00f3lo podemos imaginar que los rasgos y proporciones de la cara y cuerpo de la esclava mencionada corresponder\u00edan a los c\u00e1nones de belleza de los europeos de la \u00e9poca, trasladados a la colonia.&nbsp; De lo que s\u00ed podemos estar seguros, sin embargo, es de que este \u00e9nfasis en lo f\u00edsico no era simplemente expresi\u00f3n de la sensibilidad est\u00e9tica de los propietarios: se trataba de subrayar un valor a\u00f1adido que merec\u00eda, comparado con aptitudes y edad equivalentes, un precio m\u00e1s alto de la mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas referencias al aspecto agradable de una esclava no eran exclusivas de una \u00e9poca concreta, ya que 30 a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1835, otros anuncios tambi\u00e9n lo subrayaban:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abUna negra gang\u00e1, joven, de buena presencia, buena lavandera y planchadora de liso \u00ab<a href=\"#_edn15\" id=\"_ednref15\">[15]<\/a>. Tampoco se ensalzaba a un grupo \u00e9tnico peculiar, pues este anuncio solo expone que es africana: \u00abuna negra joven que se sac\u00f3 del barrac\u00f3n 6 meses hay [&#8230;] de muy buena presencia.\u00bb<a href=\"#_edn16\" id=\"_ednref16\">[16]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ni se trataba de una focalizaci\u00f3n exclusiva en el sexo femenino, como muestra este aviso:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abEl d\u00eda 14 del corriente fug\u00f3 un negro criollo nombrado Jos\u00e9 Urra Mostecilla, como de 26 a\u00f1os, [&#8230;] no mal parecido.\u00bb<a href=\"#_edn17\" id=\"_ednref17\">[17]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, estas apreciaciones generales no estribaban en elementos precisos que permitieran visualizar rostros. En la secci\u00f3n dedicada a las notificaciones de fuga, se encuentran algunos elementos m\u00e1s concretos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Anuncios de esclavos fugitivos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, para tratar de recuperar a un esclavo fugitivo, los propietarios ten\u00edan que describirlo, destacando se\u00f1ales distintivas, la primera de las cuales, para los esclavos rurales en particular, pod\u00eda ser la carimba, que era la marca de hierro al rojo vivo que indicaba su primer propietario. Se sabe que esta marca pod\u00eda colocarse en la cara o en cualquier otra parte del cuerpo que proporcionara la m\u00e1xima visibilidad.<a href=\"#_edn18\" id=\"_ednref18\">[18]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n serv\u00edan de excelente \u00edndice para identificar, perseguir, localizar y apresar al fugitivo las marcas tribales, indelebles y visibles en la cara. De ah\u00ed el cuidado que pon\u00eda el propietario en dar una descripci\u00f3n precisa, como consta a continuaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abEl s\u00e1bado 11 fug\u00f3 una negra llamada Carlota, carabal\u00ed, con un papel de buscar amo, tiene unas se\u00f1ales en las sienes de su tierra [&#8230;] como de 15 a 16 a\u00f1os, algo pelada [&#8230;]\u00bb<a href=\"#_edn19\" id=\"_ednref19\">[19]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abEl d\u00eda 2 del presente mes fug\u00f3 de la casa de su amo la negra Juana, de 13 a 14 a\u00f1os, con tres rayas en la frente y tres en cada carrillo, vestida con t\u00fanico listado azul y un pa\u00f1uelo encarnado con flores al pescuezo\u00bb<a href=\"#_edn20\" id=\"_ednref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abSe han fugado de la casa de su amo los negros Andr\u00e9s, criollo, como de 30 a\u00f1os, [&#8230;] y Cirilo, lucum\u00ed, como de 40 a\u00f1os, alto y la cara rayada\u201d. <a href=\"#_edn21\" id=\"_ednref21\">[21]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las marcas de escarificaci\u00f3n, exist\u00edan otras <strong>\u00ab<\/strong>se\u00f1ales de sus tierras<strong>\u00ab<\/strong>, que remit\u00edan a la identidad anterior a la esclavitud, como lo eran las modificaciones dentales, fruto de las costumbres de ciertos pueblos africanos. Ambas marcas materializaban el arraigo a una sociedad humana ajena a la colonial y eran huella del pasado libre del individuo tra\u00eddo a la fuerza en tierra de esclavitud. Podemos leer:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abHa fugado de la casa en que estaba encargada la negra Leandra, de naci\u00f3n gang\u00e1, alta de cuerpo y gruesa, bien parecida, ojos dormidos [&#8230;] los dientes de arriba picados a uso de su naci\u00f3n, [&#8230;]\u00bb <a href=\"#_edn22\" id=\"_ednref22\">[22]<\/a> .<\/p>\n\n\n\n<p>Escarificaciones y limaduras de dentadura patentizaban la memoria corp\u00f3rea de una existencia libre y la prueba visible de un v\u00ednculo imborrable con una naci\u00f3n<a href=\"#_edn23\" id=\"_ednref23\">[23]<\/a> del continente originario, hasta el punto de que incluso algunos esclavizados, aunque nacidos en Cuba, quisieron rescatarlo y perpetuarlo como en el caso siguiente: &nbsp;\u00abEl d\u00eda 14 del corriente fug\u00f3 un negro criollo nombrado Jos\u00e9 Urra Mostecilla, como de 26 a\u00f1os, [&#8230;] no mal parecido, dientes picados a lo carabal\u00ed, es calesero, zapatero y se entretiene en hacer sortijas de carey. [&#8230;]\u00bb <a href=\"#_edn24\" id=\"_ednref24\">[24]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Estas pr\u00e1cticas reportadas nos permiten imaginar partes del rostro y de la boca de las personas fugitivas, as\u00ed como otros tipos de cicatrices, tambi\u00e9n mencionadas en los avisos de fuga, que contribuyen a dibujar su cara:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cEl d\u00eda 10 de septiembre fug\u00f3 un mulato nombrado Tomas Villanueva, como de 50 a\u00f1os, zapatero, andaba vendiendo zapatos por las Puentes y el Quemado, tiene un lunar en el blanco de un ojo y una cicatriz en el tobillo [\u2026]\u201d <a href=\"#_edn25\" id=\"_ednref25\">[25]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cEl d\u00eda 11 del corriente ha fugado una negra de naci\u00f3n gang\u00e1, llamada Teresa, 28 a 30 a\u00f1os, cuerpo chico y belfuda, ojos grandes, va vestida con t\u00fanico de zaraza deste\u00f1ido y una manta de crespo amarillo vieja, tiene cicatriz en el tobillo izquierdo.\u201d<strong> <\/strong><a href=\"#_edn26\" id=\"_ednref26\">[26]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Se nota una abundancia de detalles para retratar al pr\u00f3fugo o pr\u00f3fuga lo m\u00e1s fielmente posible y as\u00ed facilitar su captura. En dos diferentes anuncios de 1835, el redactor del aviso se fija en los ojos de su esclava, ya \u201cdormidos\u201d, ya \u201cgrandes\u201d para distinguirla de sus semejantes. Otro rasgo definitorio como la boca ayuda a retratar a una persona, aunque aqu\u00ed se use el adjetivo \u201cbelfuda\u201d, que al referirse normalmente a las bestias<a href=\"#_edn27\" id=\"_ednref27\">[27]<\/a> resulta significativo de la animalizaci\u00f3n del esclavo dentro del sistema ideol\u00f3gico racista de la esclavitud americana del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a la ausencia de pormenores suficientes para tener una idea precisa del semblante de los cimarrones denunciados y de los esclavos puestos en el mercado laboral en diversos peri\u00f3dicos de la isla, de estos informes se desprende que los peque\u00f1os propietarios urbanos memorizaban los detalles que particularizaban a sus esclavos, lo que indica que los miraban, aun fuese con desprecio, y aunque la observaci\u00f3n no cristalizara en detenidas descripciones. Para hallar unas cuantas, es preciso apelar a la literatura contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Literatura cubana del siglo XIX<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autobiograf\u00eda de Juan Francisco Manzano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La autobiograf\u00eda de Juan Francisco Manzano, redactada en 1839, es, en el mundo hisp\u00e1nico, el primer relato directo de un ex esclavo.<a href=\"#_edn28\" id=\"_ednref28\">[28]<\/a> Nacido en Cuba hacia 1797, Manzano fue invitado por Domingo Del Monte, figura c\u00e9lebre de la intelectualidad criolla de la \u00e9poca quien reuni\u00f3 el dinero necesario a la manumisi\u00f3n del poeta, a escribir su autobiograf\u00eda, la cual se public\u00f3 en Londres tras algunas correcciones. Lamentablemente, cincuenta y nueve p\u00e1ginas de la edici\u00f3n en primera persona est\u00e1n truncadas, bien porque la segunda parte anunciada por el autor se perdi\u00f3, bien porque nunca lleg\u00f3 a escribirse. En la parte que lleg\u00f3 a publicarse, el autor, a trav\u00e9s de sus recuerdos de hombre martirizado, entrega dos breves y vagas referencias al aspecto f\u00edsico de las esclavas: en la 4\u00aa l\u00ednea de la 1\u00aa p\u00e1gina, menciona la costumbre de su ama \u00abde tomar las m\u00e1s bonitas criollas entre diez y once a\u00f1os\u00bb,<a href=\"#_edn29\" id=\"_ednref29\">[29]<\/a> para convertirlas en esclavas. Y, de su madre, s\u00f3lo ofrece una valoraci\u00f3n desde el punto de vista de los c\u00f3digos de los due\u00f1os, diciendo de ella que: \u00abera una de las criadas de distinci\u00f3n, de estimaci\u00f3n, o de raz\u00f3n\u00bb.<a href=\"#_edn30\" id=\"_ednref30\"><em><strong>[30]<\/strong><\/em><\/a> Si nos da a entender que su madre pertenec\u00eda a la \u00e9lite de los esclavos dom\u00e9sticos porque su comportamiento y su apariencia se adaptaban perfectamente a la escala de valores de los blancos dominantes, pues pose\u00eda \u00abtodos los atributos de una criada de mano y medio criandera\u00bb,<a href=\"#_edn31\" id=\"_ednref31\">[31]<\/a> &nbsp;Manzano no entra en m\u00e1s detalles. Tampoco lo hace a la hora de recordar a su padre, quien era \u00abel primer criado de la casa\u00bb<a href=\"#_edn32\" id=\"_ednref32\">[32]<\/a> . Le basta con un brev\u00edsimo retrato moral, ya que era \u00ab[\u2026] algo altivo y nunca permiti\u00f3 no s\u00f3lo corrillos en su casa sino que ninguno de sus hijos jugase con los negritos de la hacienda\u00bb<a href=\"#_edn33\" id=\"_ednref33\">[33]<\/a>. Por mucho que insistiera en su cari\u00f1o para con sus hermanos, el poeta no los gratifica con descripci\u00f3n alguna ni se le ocurre proponer su autorretrato. Al ex esclavo Juan Francisco Manzano quiz\u00e1 no le pareci\u00f3 pertinente, siquiera pensable, convertir en sujetos hasta el punto de describirlos detenidamente, a unos seres a quienes, como \u00e9l mismo lo experimentara, el sistema manejaba como a objetos, hasta destrozarlos f\u00edsica y s\u00edquicamente. En el relato del ex esclavo, el rostro de los esclavos, a pesar de ser sus familiares y compa\u00f1eros, tambi\u00e9n brilla por su ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Sab<\/em> de Gertrudis G\u00f3mez de la Avellaneda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La novela rom\u00e1ntica <em>Sab, <\/em>publicada por primera vez en 1841 en Madrid, es una obra precursora por su autor\u00eda femenina y su tono abolicionista y feminista. Relata, con tonalidad sentimental, amores contrariados: Sab, esclavo mulato, seguramente primo de Carlota<a href=\"#_edn34\" id=\"_ednref34\">[34]<\/a>, ejerce el oficio de mayoral en las plantaciones del padre de Carlota, de la que se enamora. Pero Carlota se va a casar con Enrique, hijo de un ingl\u00e9s comerciante mientras que su amiga Teresa, sin recursos materiales, est\u00e1 tambi\u00e9n pero secretamente enamorada de Enrique. Debido a la segregaci\u00f3n racial y a la diferencia de estatuto social, el amor de Sab y, aunque en menor medida, el de Teresa, son imposibles, inconcebibles, inmorales para la Iglesia y las costumbres estamentales. El hecho de que el nombre del esclavo le diera su t\u00edtulo a la novela designaba expl\u00edcitamente a aquel como al protagonista principal. Tal decisi\u00f3n de la autora exig\u00eda una focalizaci\u00f3n en aquel personaje cuyo retrato aparece desde la cuarta p\u00e1gina de la obra:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cEra el reci\u00e9n llegado un joven de alta estatura y regulares proporciones, pero de una fisonom\u00eda particular. No parec\u00eda un criollo blanco, tampoco era negro ni pod\u00eda cre\u00e9rsele descendiente de los primeros habitadores de las Antillas. Su rostro presentaba un compuesto singular en que se descubr\u00eda el cruzamiento de dos razas diversas, y en que se amalgamaban, por decirlo as\u00ed, los rasgos de la casta africana con los de la europea, sin ser no obstante un mulato perfecto.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abEra su color de un blanco amarillento con cierto fondo oscuro; su ancha frente se ve\u00eda medio cubierta con mechones desiguales de un pelo negro y lustroso como alas del cuervo; su nariz era aguile\u00f1a pero sus labios gruesos y amoratados denotaban su procedencia africana. Ten\u00eda la barba un poco prominente y triangular, los ojos negros, grandes, rasgados, bajo cejas horizontales, brillando en ellos el fuego de la primera juventud, no obstante que surcaban su rostro algunas ligeras arrugas. El conjunto de estos rasgos formaba una fisonom\u00eda caracter\u00edstica; una de aquellas fisonom\u00edas que fijan las miradas a primera vista y que jam\u00e1s se olvidan cuando se han visto una vez.\u201d <a href=\"#_edn35\" id=\"_ednref35\">[35]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Por su color \u201cblanco amarillento\u201d, sus rasgos europeizantes \u201cnariz aguile\u00f1a\u201d y \u201cpelo lustroso\u201d (y, seg\u00fan se va enterando el lector a lo largo de la obra, tambi\u00e9n por sus aptitudes intelectuales y altas cualidades morales), en la escala jer\u00e1rquica de la colonial esclavista, Sab est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca de los blancos que de los negros, mucho m\u00e1s de los individuos libres que de los esclavos- \u00e9l mismo confiesa que la ha sido otorgada la libertad. Por ello se expone que no es \u201cun mulato perfecto\u201d- lo cual implicar\u00eda una mayor visibilidad de su ascendencia africana con lo cual podr\u00eda peligrar su \u201cbelleza\u201d \u2013 aunque no aparezca tal vocablo. En su caso, el \u00fanico detalle que delata su sangre africana es el tama\u00f1o y el color de sus labios \u201cgruesos y amoratados\u201d. El brillo de sus \u201cojos negros\u201d deja presentir el car\u00e1cter apasionado del personaje de cuyo retrato se desprende cierto magnetismo<a href=\"#_edn36\" id=\"_ednref36\">[36]<\/a>. Al borrar el marcador racial<a href=\"#_edn37\" id=\"_ednref37\">[37]<\/a>&#8211; su color es blancuzco- y postergar el marcador social -la informaci\u00f3n relativa a su estatuto esclavo es ulterior al retrato- la autora impide que los prejuicios de la \u00e9poca puedan interferir o alterar la excelente impresi\u00f3n producida por el retrato inicial. El proponer un retrato, primero f\u00edsico, de un personaje bello porque tira a blanco y muy alejado por su educaci\u00f3n de la imagen trillada del esclavo, crea condiciones para que el lector sienta empat\u00eda por su desdichada suerte, debida a la injusticia de la esclavitud. As\u00ed se construye la humanidad de Sab, gracias a la imagen que se nos da de su rostro, objeto de innumerables focalizaciones a lo largo de la novela, tras el retrato del \u00edncipit. Desde el primer encuentro con su rival amoroso, surge una personalidad sicol\u00f3gicamente compleja: su sonrisa \u201cera cada vez m\u00e1s melanc\u00f3lica y en aquel momento ten\u00eda tambi\u00e9n algo de desde\u00f1osa.\u201d Unas pocas l\u00edneas despu\u00e9s, \u201cvolvi\u00f3 sus ojos negros y penetrantes hacia el extranjero\u201d y, al enterarse de la futura boda de Carlota \u201ccubri\u00f3se su frente de arrugas verticales, lanzaron sus ojos un resplandor siniestro, como la luz del rel\u00e1mpago que brilla entre nubes oscuras\u201d <a href=\"#_edn38\" id=\"_ednref38\">[38]<\/a>. Al presentar a un esclavo atormentado, desgarrado entre su pasi\u00f3n prohibida y su deber de servidor leal, Avellaneda establece una igualdad entre su personaje y su lector.a rom\u00e1nticos, pues comparten valores comunes. Humanidad e igualdad del esclavo se logran mediante su visibilizaci\u00f3n y \u00e9sta a su vez plasma en la descripci\u00f3n de su rostro, cambiante como las emociones que lo atraviesan. El rostro tan singular de Sab, personaje de ficci\u00f3n, sirve el proyecto art\u00edstico y el prop\u00f3sito de la autora. Recursos semejantes para id\u00e9nticas motivaciones se manifiestan en las dem\u00e1s producciones abolicionistas de la \u00e9poca. El personaje principal de la obra m\u00e1s conocida de Su\u00e1rez y Romero es tambi\u00e9n un hombre esclavo y su retrato una como loa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Francisco, el ingenio o las delicias del campo, de Anselmo Su\u00e1rez y Romero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1840, la novela antiesclavista y entre las primeras citadas como costumbrista, <em>Francisco,<\/em> de Anselmo Su\u00e1rez y Romero (1818-1878), fue escrita por solicitud de su amigo Del Monte, que gustaba de titularla de forma ir\u00f3nica \u201cEl Ingenio o las delicias del campo\u201d. Es un drama amoroso de tonalidad t\u00edpicamente rom\u00e1ntica, con desenlace tr\u00e1gico, en un paisaje natural como trasfondo po\u00e9tico, cuando los dos esclavos se encuentran y expresan sus penas y dolores. La idea de Del Monte era pintar los horrores e injusticias de la esclavitud, tanto para los negros que sufr\u00edan y padec\u00edan, como para los blancos que se complac\u00edan vilmente en el \u201cvicio\u201d (moral y sexual). Como en <em>Sab<\/em>, para inspirar m\u00e1s bien un sentimiento de compasi\u00f3n por los negros antes que rebeld\u00eda, Francisco, el esclavo enamorado, \u201cbueno y manso\u201d (sumiso) acaba suicid\u00e1ndose.<a href=\"#_edn39\" id=\"_ednref39\">[39]<\/a>Aqu\u00ed tambi\u00e9n los esclavos son protagonistas y l\u00f3gicamente el autor retrata a Francisco con muchos pormenores:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cAdem\u00e1s de su claro entendimiento y riqueza de coraz\u00f3n, lo hab\u00eda favorecido Dios concedi\u00e9ndole un f\u00edsico encantador; de una estatura aventajada, airosa y f\u00e1cil en los modales, andaba siempre con la cabeza alta; su tez de azabache luc\u00eda sobremanera por el blanco pur\u00edsimo de sus ojos y de sus dientes; y la sonrisa y el mirar melanc\u00f3licos que esparc\u00edan cierta expresi\u00f3n de tristeza en su semblante, aun cuando penetrase en su alma alg\u00fan rayo de alegr\u00eda, y aquel modo de hablar pat\u00e9tico, arrastraban consigo a cuantos le conocieran. La belleza de Francisco ten\u00eda doble valor, a saber: que las facciones revelaban lo noble y generoso de su pecho, a semejanza de las aguas de un r\u00edo cuando reflejan la imagen de la luna que brilla en el azulado firmamento. Hab\u00eda algo que le molestaba profundamente: ser esclavo; el hecho de no poder estar a la altura de las distinciones de su amor; el hecho de que s\u00f3lo pudiera extinguirse muriendo. Este dolor, este tormento insufrible hab\u00edase propuesto sofocarlo, en la persuasi\u00f3n de que, publicando el mal, acaso crecer\u00edan las penas en vez de mitigarse; su genio apacible se hermanaba perfectamente con la resignaci\u00f3n de un cristiano, con el sufrimiento de los estoicos, indicio de un alma grande que permanece serena en medio de los infortunios que la abruman. Por eso, el tinte luminoso de su pecho que retuerce y seduce; el tinte con que se representa a los amos de la fe.\u201d<a href=\"#_edn40\" id=\"_ednref40\">[40]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la novela anterior, aqu\u00ed se usa sin rodeos la palabra \u201cbelleza\u201d para calificar al esclavo, lo que quiz\u00e1 sonara menos indecente bajo una pluma masculina en aquel entonces \u2013 aunque recu\u00e9rdese que no se public\u00f3 <em>Francisco<\/em> hasta 1880. Otra tama\u00f1a diferencia radica en el color, muy oscuro, del personaje, con \u201csu tez de azabache\u201d, cuando la imagen del \u201cazulado firmamento\u201d no deja de remitir a la expresi\u00f3n \u201cnegro azul\u201d que se usa(ba) en Cuba para designar a una persona de piel muy oscura. Pero lo sombr\u00edo del \u201ctinte\u201d viene totalmente neutralizado por la claridad que dimana del alma del personaje: \u201cluc\u00eda\u201d, \u201crayo de alegr\u00eda\u201d, \u201creflejan\u201d, \u201cluna que brilla\u201d, \u201cluminoso\u201d. Tanta luz radiante de su \u201calma\u201d anula el negror de su cuerpo, lo que indica una doble ruptura con la visi\u00f3n imperante. Por una parte, se le atribuye un alma al esclavo, al africano o a su descendiente. Por otra, se borra el esgrimido obst\u00e1culo del color de la piel para priorizar ahora el valor intr\u00ednseco del personaje. Este se distingue por ser de pecho \u201cnoble y generoso\u201d y es comparado a los m\u00e1rtires de la Antig\u00fcedad, de la historia de los europeos, con su \u201calma grande que permanece serena en medio de los infortunios que la abruman.\u201d El autor iguala a Francisco con lo m\u00e1s relevante del patrimonio cultural de los due\u00f1os de esclavos en Cuba y da a presentir que su \u201cestatura, sus modales, su sonrisa\u201d as\u00ed como sus otros muchos atributos le confieren una superioridad innegable. Se invierte la jerarqu\u00eda artificialmente impuesta por el sistema colonial esclavista. La esclavizaci\u00f3n es la causa de lo \u201cmelanc\u00f3lico\u201d, de \u201ccierta expresi\u00f3n de tristeza en su semblante\u201d, y de \u201caquel modo de hablar pat\u00e9tico\u201d que caracterizan a Francisco. Es que como en el caso de Sab, su estatuto le veda el acceso a lo que los rom\u00e1nticos consideraban como la m\u00e1xima felicidad: el amor. Un sentimiento de injusticia se apodera del lector frente a la tragedia vivida por quien aparece como un verdadero h\u00e9roe antiguo. En efecto, m\u00e1s adelante en la novela, se a\u00f1ade que: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cDiciendo que cantaba primorosamente <em>El llanto<\/em>, habremos dado una idea de la dulzura de voz, de la gracia y estilo, que le acarrearon entre los caleseros el sobrenombre de <em>Pico de oro.\u201d <\/em><a href=\"#_edn41\" id=\"_ednref41\">[41]<\/a><em> \u00a1Este semblante es dotado por la imaginaci\u00f3n de un criollo cubano de todas las gracias habidas y por haber, y, como si fuera poco, durante la d\u00e9cada que viera desatarse contra los hombres de color la horrorosa represi\u00f3n de la Escalera! \u00a1Y este semblante viene completado por el cuerpo y el alma perfectos y hasta superiores\u2026de un esclavo! Aun trat\u00e1ndose de un personaje de ficci\u00f3n, el paso dado hacia la igualdad es grande, llev\u00e1ndole la contraria a la percepci\u00f3n sistem\u00e1ticamente negativa en la isla de todo individuo \u201cde color\u201d. Se pudo dar, pero con la intervenci\u00f3n divina, pues \u201cDios lo hab\u00eda favorecido\u201d, extray\u00e9ndolo de cierta manera de entre la masa de sus semejantes y abriendo el camino: el extraordinario Francisco, ser de papel, es, en un principio, bendito por su Creador. Sin embargo, la novela busca, en su denuncia de los estragos causados por la esclavizaci\u00f3n, ser realista; lo es, si se repara en el parecido entre los protagonistas de la novela de Suarez y Romero y los padres de Juan Francisco Manzano, esclavos de carne y hueso ellos quienes, se sabe, le sirvieron de modelo a Romero. Asimismo, quiz\u00e1 inspiradas en esclavas que Su\u00e1rez y Romero conociera (o en otros personajes de ficci\u00f3n, como en la primera versi\u00f3n de Cecilia Vald\u00e9s), se superponen en dos de sus relatos los rostros de dos esclavas llamadas Dorotea. En Francisco, dice que:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cHab\u00eda en la casa una mulata criolla, hija de la negra que diera de mamar a Ricardo, que a causa de su peregrina hermosura y honestidad y recato infundidos por la se\u00f1ora Mendiz\u00e1bal, a cuyo lado se criara, le pareci\u00f3 a Francisco una compa\u00f1era a prop\u00f3sito para aliviar sus padecimientos. Llam\u00e1base Dorotea, y desempe\u00f1aba los oficios de costurera y criada de mano.\u201d<a href=\"#_edn42\" id=\"_ednref42\">[42]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En <em>El Cementerio del Ingenio<\/em> (publicado en 1864), varios detalles le hacen eco a la primera Dorotea, sin que podamos determinar si fue invento del autor o mujer recordada fielmente en un escrito de corte autobiogr\u00e1fico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cEn uno de los viajes al ingenio hab\u00edamos encontrado, sirviendo en la enfermer\u00eda, una mulata a quien no conoc\u00edamos y que despu\u00e9s supimos llamarse Dorotea. No ten\u00eda pasas, sino lacios cabellos, su tez era casi blanca y todas sus maneras y palabras demostraban que hab\u00eda sido criada de mano de alguna familia decente. Vest\u00eda como las dem\u00e1s esclavas del ingenio, t\u00fanica de rusia; no calzaba zapatos y llevaba el pelo reci\u00e9n cortado de ra\u00edz. Un hijo suyo, muy lindo, estaba en la casa de los criollos, y a Dorotea se le permit\u00eda tres veces al d\u00eda ir a darle de mamar.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cartas desde Cuba, de Fredrika Bremer<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir nuestro breve recorrido entre producciones escritas para descubrir retratos de esclavos, no podemos dejar de revisar las <em>Cartas desde Cuba<a href=\"#_edn43\" id=\"_ednref43\"><strong>[43]<\/strong><\/a><\/em>, escritas durante su estancia de varios meses en la isla en 1851, por la sueca nacida en Finlandia Fredrika Bremer. A partir de la tercera parte de sus apuntes, la viajera describe a los esclavos con quienes se encuentra. Aqu\u00ed, acerca de una esclava dom\u00e9stica, dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cCecilia, la negra, tiene los ojos oscuros m\u00e1s bellos que he visto en un rostro de color (aunque estos en general tienen bellos ojos), dientes como perlas orientales y un car\u00e1cter tranquilo, dulce y extra\u00f1amente serio.\u201d<a href=\"#_edn44\" id=\"_ednref44\">[44]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Su exaltaci\u00f3n de la belleza de aquella mujer cuyo nombre menciona va m\u00e1s all\u00e1 de un retrato pintoresco y superficial pues m\u00e1s adelante, Fredrika relata una conversaci\u00f3n que ha entablado con dicha esclava, quien le ha contado su pasado, la p\u00e9rdida de su madre, que se qued\u00f3 en \u00c1frica. La autora para encontrarse con el Otro, en su diferencia y en su humanidad, la cual le restituye por medio de su nombre y de su rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Bremer se fija tambi\u00e9n en los diferentes grupos \u00e9tnicos de los que propone unas descripciones totalmente contrarias a los estereotipos dominantes, como aquellos promovidos a base de racismo por el ardiente defensor de la esclavitud Jos\u00e9 Ferrer de Couto. Veamos lo que ella dice de sus rostros:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u201cLos negros del Congo tienen un rostro con nariz curvada hacia dentro, boca ancha, dientes soberbios, labios grandes y p\u00f3mulos altos. Sus cuerpos son anchos y robustos, pero no muy altos. Los gang\u00e1s se parecen a ellos. En cambio, los mandingas y los lucum\u00eds, los m\u00e1s nobles de las tribus costeras, son altos, con bellos rasgos (atractivos), a menudo regulares e incluso finos, de car\u00e1cter serio. Entre los carabal\u00eds he visto algunos ejemplares magn\u00edficos. Tienen la nariz m\u00e1s afilada y la cara m\u00e1s ancha que los lucum\u00eds y son menos serios. Todos los negros de aqu\u00ed tienen la cara tatuada, unos, alrededor de los ojos, otros, en los p\u00f3mulos, etc., dependiendo de su naci\u00f3n. (grupo \u00e9tnico). Tambi\u00e9n hay un hombre de la tribu fula: sus rasgos son finos y su pelo largo, negro y brillante, lo que parece ser una caracter\u00edstica de este grupo.\u201d<a href=\"#_edn45\" id=\"_ednref45\">[45]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El resto de las descripciones y comentarios del libro confirma la visi\u00f3n positiva que F Bremer tiene de los negros, libres o esclavizados, revelando de paso su gran libertad de esp\u00edritu y su valent\u00eda, en un contexto estrictamente ajeno a esta percepci\u00f3n de los negros, por no decir contrario, y en el que las ideas y opiniones las manejaban m\u00e1s bien los hombres. La profusi\u00f3n de detalles tambi\u00e9n revela la poderosa atracci\u00f3n que F. Bremer siente por ellos, por su apariencia y por su ser. De hecho, se muestra muy sensible a la belleza de las mujeres esclavas: \u201cVi a dos j\u00f3venes muy hermosas trabajando en ello, con sus brillantes ojos oscuros, sus dientes blancos, su collar de coral rojo alrededor del cuello y un pa\u00f1uelo rojo claro alrededor de la cabeza\u00bb<a href=\"#_edn46\" id=\"_ednref46\">[46]<\/a>. M\u00e1s adelante, exclama: \u00abEs un placer mirar a los peque\u00f1os. [&#8230;] Las madres est\u00e1n preciosas con sus ojos cari\u00f1osos y sus dientes blancos como perlas mientras juegan con sus hijos sanos.\u201d<a href=\"#_edn47\" id=\"_ednref47\">[47]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Bremer se fij\u00f3 en lo que expresaban los rostros y se asombr\u00f3 de la dulzura de los esclavos que, por lo dem\u00e1s, eran tan mal vistos y, en general, tratados. A sus ojos, la bondad de los rostros de los esclavos rivaliza con su belleza:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u00abEn los hombres me veo obligada a admirar muy a menudo figuras herc\u00faleas y rostros en\u00e9rgicos, en los que la fuerza salvaje parece unirse a la bondad masculina, siendo esta \u00faltima especialmente notable cuando hablan a los ni\u00f1os y en la forma en que los miran\u00bb. <a href=\"#_edn48\" id=\"_ednref48\">[48]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, la experiencia del amor y la fidelidad que le expuso una pareja de esclavos ancianos que entrevist\u00f3 le inspir\u00f3 unas reflexiones rom\u00e1nticas que reconocen plenamente su humanidad puesto que la viajera extranjera comparte con ellos esos valores universales. De la mujer, dijo que ten\u00eda \u00abuna figura redonda y sana, sin belleza, pero impregnada de una expresi\u00f3n de bondad y paz\u00bb. Su marido \u00abparec\u00eda tener la misma edad que ella y la misma expresi\u00f3n de bondad. En su sonrisa hab\u00eda un rayo de sol encadenado, una chispa alegre que quer\u00eda brotar y brillar desde lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n\u00bb. <a href=\"#_edn49\" id=\"_ednref49\">[49]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Pero los dientes blancos y las risas de los esclavos no pueden ocultar la barbarie de la esclavitud, que marca sus rostros: \u00abVi all\u00ed caras con expresiones tan oscuras que ni todo el sol de los tr\u00f3picos podr\u00eda haberlas iluminado&#8230; Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n tan amarga y silenciosa&#8230; Es terrible. Nunca olvidar\u00e9 el rostro de una joven en particular\u00bb. En otra plantaci\u00f3n, se\u00f1ala: \u00abPero pasaban hombres y mujeres que miraban, tristes y sombr\u00edos hacia el baile, con una expresi\u00f3n amarga en sus rostros ensombrecidos que daban testimonio de la noche m\u00e1s oscura de la esclavitud, rostros que nunca olvidar\u00e9, sobre todo el de una de ellas, el de una anciana\u00bb. La artista, quien ya hab\u00eda advertido la ambig\u00fcedad de una sonrisa al escribir: \u00aba menudo se ve este rayo de sol aprisionado en los rostros de estos ni\u00f1os encarcelados. Lo llevan consigo, como un regalo de su soleada patria y de la primera \u00e9poca de su vida libre\u00bb, percibe con toda fuerza la miseria y el sufrimiento de los esclavos de Cuba, tanto m\u00e1s cuanto que su s\u00f3lida cultura socialista ut\u00f3pica la predispone a esa mirada fraternal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, la ausencia o escasez de representaciones de esclavos, y en particular de sus rostros, no es, evidentemente, casual. Los animales no tienen rostro, s\u00f3lo cuerpo y cabeza. Deshumanizar a los esclavos con el fin de justificar su esclavitud y el trato precisamente inhumano que se les inflig\u00eda era la \u00fanica forma de hacer el sistema esclavista aceptable tanto para los amos como para los propios esclavos, y garantizar as\u00ed su continuidad. Marginales en su contexto, unas pocas ficciones imaginaron rostros esclavos, unos cuantos viajeros dejaron constancia de lo que vieron. Destacar o enfatizar el rostro de un esclavo era concederle el estatuto -el privilegio- de ser humano, de sujeto, por lo que iba, en aquel entonces, a contracorriente de la ideolog\u00eda dominante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>* Elsa Capron. Universit\u00e9 de la R\u00e9union. LCF, UR 7390.  Doctorado en estudios hisp\u00e1nicos y latinoamericanos, Universidad Paris 8 Saint-Denis.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1]<\/a> Real Orden suprimiendo el Patronato (ley del 13 de febrero de 1880), dado en Palacio a 7 de octubre de 1886, Mar\u00eda Cristina, El Ministro de Ultramar, in Eduardo Torres Cuevas y Eusebio Reyes: <em>Esclavitud y Sociedad.<\/em> Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1986. p. 270.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[2]<\/a> Juan P\u00e9rez de la Riva: <em>El monto de la inmigraci\u00f3n forzada en el siglo XIX.<\/em> Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.&nbsp; A modo de comparaci\u00f3n, se estima que en Brasil entraron m\u00e1s de 3 millones de africanos eslavizados, en Venezuela, unos 250&nbsp;000, lo mismo que en Colombia<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[3]<\/a> El n\u00famero total de esclavos es multiplicado por dos entre 1775 y 1792 (pasa de 44&nbsp;000 a 86&nbsp;000) luego casi multiplica por tres entre 1792 y 1817 (con 225&nbsp;000 esclavos) y casi multiplicado por dos en 1841 (436&nbsp;000 esclavos). En realidad, se sabe que las cifras oficiales subestimaron siempre el verdadero n\u00famero de esclavos, por la existencia de una trata ilegal desde el principio del comercio negrero y la inexistencia de datos al respecto y, de parte de los hacendados, la no declaraci\u00f3n de todas sus posesiones para eludir los impuestos que se ten\u00edan que pagar por cada \u201cpieza\u201d. Las cifras mencionadas son sacadas de los Censos de poblaci\u00f3n de los capitanes generales Marqu\u00e9s de la Torre en 1774, de Cienfuegos en 1817, de Gir\u00f3n y Pimentel.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[4]<\/a> \u201cDebe sostenerse a toda costa el actual equilibrio entre las poblaciones blancas y de color existentes en la Isla sin que un indiscreto celo nos conduzca a fomentar el aumento de una o haci\u00e9ndolo al propio tiempo de la otra, porque en tal caso se crear\u00edan nuevos riesgos para aquella posesi\u00f3n preciosa [\u2026] Este equilibrio no debe apartarse de la vista del Gobernador Capit\u00e1n General quien para observarle podr\u00e1 adoptar las medidas que su celo le dicte.\u201d Madrid, 1846, Secci\u00f3n de Ultramar del Consejo Real, p.101, vol. IX, in Lev\u00ed Marrero y Artiles: <em>Cuba, Econom\u00eda y sociedad<\/em>. Ediciones Playor, 17 vol., Madrid, 1972-1992.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[5]<\/a> El diputado espa\u00f1ol Vicente Sancho resume el dilema de los criollos con esta frase: \u201cCuba, si no es espa\u00f1ola es negra, necesariamente negra.\u201d Ramiro Guerra y S\u00e1nchez: <em>Manual de Historia de Cuba<\/em>. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, p. 388.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[6]<\/a> Es lo que el capit\u00e1n general de la isla, el verdugo de la Escalera O\u2019Donnell, escrib\u00eda a Madrid, conviniendo la Comisi\u00f3n por \u00e9l nombrada adrede de que el ratio aplicado deb\u00eda de ser de 6 negros para 4 blancos, por lo que un aumento de la poblaci\u00f3n esclava en unos 8&nbsp;000 individuos al a\u00f1o era necesario, in Lev\u00ed Marrero y Artiles, <em>op. cit<\/em>., vol. IX, p. 101.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[7]<\/a> Arango y Parre\u00f1o, el famoso portavoz de los hacendados criollos arremete desde 1811 contra el crecimiento de los esclavos urbanos: \u201cTodos tienen sucesi\u00f3n, y muy numerosa los m\u00e1s, y todos, la facilidad de libertarse [\u2026] de lo cual ha resultado en todas nuestras poblaciones esa infinidad de gente de color [\u2026] El da\u00f1o en esta ciudad llega a tan alto punto que casi est\u00e1n a la par los libres de color con los esclavos.\u201d in <em>Documentos de que hasta ahora se compone el expediente que principiaron las Cortes Extraordinarias sobre el tr\u00e1fico y esclavitud de los negros, <\/em>Madrid, Imprenta de Repulles, 1814.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[8]<\/a> Es el caso del cuestionario que el capit\u00e1n general Ger\u00f3nimo Vald\u00e9s mand\u00f3 a trece magnates del az\u00facar de la isla en 1842 titulado \u201cProyecto de sistema de higiene compatible con la conservaci\u00f3n y el aumento de los esclavos destinados al servicio de las fincas.\u201d, ANC, Fondo Gobierno Superior Civil, Legajo 940, expediente 33158.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[9]<\/a> Biblioteca Nacional Jos\u00e9 Mart\u00ed (BNJM), Colecci\u00f3n Manuscrita Morales, n\u00b09. Expone el padre Jos\u00e9 Agust\u00edn Caballero y Rodr\u00edguez de la Barrera en <em>Escritos varios<\/em>, tomo 2. \u201c<em>Exposici\u00f3n relativa al matrimonio entre esclavos y otros asuntos relacionados con la poblaci\u00f3n de la isla, as\u00ed como algunos aspectos de la vida sexual de los esclavos\u201d, <\/em>lo siguiente: \u201c[\u2026] Si no hay negras con quien casarse, todos los negros son masturbadores, nefandistas y sodomitas. \u00bfQu\u00e9 hacemos? [\u2026] Convendr\u00eda darles mujeres a los negros [\u2026] \u00bfHay en eso algo en contra de la religi\u00f3n? Creo que no.\u201d<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref10\" id=\"_edn10\">[10]<\/a> Suceden esencialmente en las plantaciones, aumenta su n\u00famero a partir de la d\u00e9cada 1830 y culminan con la ola de sublevaciones en la zona de Matanzas en 1843, seguida por la feroz represi\u00f3n de la Escalera en 1844. Las conspiraciones urbanas se organizaron generalmente bajo el liderazgo de hombres \u201cde color libres\u201d como el mulato libre Nicol\u00e1s Morales en Bayamo en 1795, el negro libre Antonio Aponte desde La Habana en 1812.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref11\" id=\"_edn11\">[11]<\/a> ANC (Archivo Nacional Cubano), Fondo: Miscel\u00e1nea de Expedientes, legajo 614, expediente H, Comisi\u00f3n Militar, (Banao, 1839).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref12\" id=\"_edn12\">[12]<\/a>&nbsp; ILL, (Instituto de Literatura y Ling\u00fc\u00edstica), <em>Papel peri\u00f3dico de La Habana<\/em>, 13 de septiembre de 1803.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref13\" id=\"_edn13\">[13]<\/a> <em>Papel peri\u00f3dico de La Habana<\/em>, 7 de marzo de 1805.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref14\" id=\"_edn14\">[14]<\/a> <em>Ib\u00eddem.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref15\" id=\"_edn15\">[15]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 15 de mayo de 1835.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref16\" id=\"_edn16\">[16]<\/a> <em>Papel peri\u00f3dico de La Habana<\/em>, 15 de mayo de 1803.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref17\" id=\"_edn17\">[17]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 21 de agosto de 1835.<\/p>\n\n\n\n<p>https:\/\/www.misrevistas.com\/asia\/notas\/13145\/isabel-esclava-de-barquisimeto-marcada-con-la-carimba \u00abEl pecho, hombros, espalda, brazos, piernas y el rostro eran los lugares m\u00e1s usuales por ser de m\u00e1xima visibilidad para fijar el hierro candente que aseguraba una marca de por vida.\u00bb [consultado el 22\/11\/2023]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref18\" id=\"_edn18\">[18]<\/a> https:\/\/www.misrevistas.com\/asia\/notas\/13145\/isabel-esclava-de-barquisimeto-marcada-con-la-carimba \u00abEl pecho, hombros, espalda, brazos, piernas y el rostro eran los lugares m\u00e1s usuales por ser de m\u00e1xima visibilidad para fijar el hierro candente que aseguraba una marca de por vida.\u00bb [consultado el 22\/11\/2023]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref19\" id=\"_edn19\">[19]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana, <\/em>18 de julio de 1835<em>. [El subrayado es nuestro, E.C]<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref20\" id=\"_edn20\">[20]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 4 de julio de 1841. [El subrayado es nuestro, E.C.]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref21\" id=\"_edn21\">[21]<\/a> <em>La Aurora de Matanzas<\/em>, 11 de mayo de 1852. [El subrayado es nuestro, E.C.]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref22\" id=\"_edn22\">[22]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 12 de junio de 1835. [El subrayado es nuestro, E.C.]<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref23\" id=\"_edn23\">[23]<\/a> \u00abNegros de naci\u00f3n\u00bb, expresi\u00f3n que equival\u00eda a decir africano, opuesto a criollo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref24\" id=\"_edn24\">[24]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 21 de agosto de 1835.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref25\" id=\"_edn25\">[25]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 2 de octubre de 1835. [El subrayado es nuestro, EC].<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref26\" id=\"_edn26\">[26]<\/a> <em>Noticioso y Lucero de La Habana<\/em>, 14 de septiembre de 1835. [El subrayado es nuestro, EC].<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref27\" id=\"_edn27\">[27]<\/a> pues el sustantivo designa \u201ccada uno de los dos labios del caballo y de otros animales\u201d antes de pasar a designar \u201ccada uno de los dos labios del hombre, especialmente el inferior, cuando son muy abultados\u201d. (Diccionario RAE).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref28\" id=\"_edn28\">[28]<\/a> Para una amplia y excelente presentaci\u00f3n del autor y su obra, ver <em>Autobiograf\u00eda, cartas y versos de JF Manzano, con un estudio preliminar de Jos\u00e9 Luciano Franco<\/em>. Cuadernos de historia habanera, dirigidos por E. Roig de Leuchsenring, 1937.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref29\" id=\"_edn29\">[29]<\/a> Juan Francisco Manzano: <em>Autobiograf\u00eda de un esclavo. <\/em>Digitalizaci\u00f3n y maquetaci\u00f3n: Dem\u00f3filo, diciembre de 2018. <a href=\"http:\/\/www.omegalfa.es\/\">Biblioteca Libre<\/a>, Omegalfa. p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref30\" id=\"_edn30\">[30]<\/a> Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref31\" id=\"_edn31\">[31]<\/a> \u00cddem, p.7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref32\" id=\"_edn32\">[32]<\/a> \u00cddem, p. 6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref33\" id=\"_edn33\">[33]<\/a> \u00cddem, p.53.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref34\" id=\"_edn34\">[34]<\/a>&nbsp; El lector va entendiendo que es hijo natural no reconocido del hermano (don Luis) de su padre (don Carlos), y de una esclava oriunda del Congo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref35\" id=\"_edn35\">[35]<\/a> Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: <em>Sab<\/em>. C\u00e1tedra, Letras Hisp\u00e1nicas, Edici\u00f3n de Jos\u00e9 Servera, Madrid, 1997. p. 104 (cap\u00edtulo primero).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref36\" id=\"_edn36\">[36]<\/a> No creo que las figuras del \u00e1guila y del cuervo desprestigien al muchacho de \u201cprimera juventud\u201d; la connotaci\u00f3n del \u00e1guila es la nobleza y la del cuervo la sabidur\u00eda; su presencia quiz\u00e1 indique la importancia central de la libertad, encarnada por esas dos aves impresionantes.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref37\" id=\"_edn37\">[37]<\/a> Para ilustrar sobremanera la cuesti\u00f3n del color como criterio est\u00e9tico mayor todav\u00eda en 1860, fecha de la redacci\u00f3n de lo que sigue, he aqu\u00ed este parecer de un famoso racista: \u201cPara entender mejor esto de la <em>mujer bonita, <\/em>s\u00e9pase que la carta alude a las mulatas esclavas, entre las cuales las hay tan blancas, rubias y hermosas como cualquiera de las mujeres de nuestra raza\u201d. (en bastardilla en el original) in Jos\u00e9 Ferrer de Couto: <em>Los negros en sus diversos estados y condiciones; tales como son, como se supone que son y como deben ser.<\/em> Imprenta de Hallet, Nueva York, 1864. p.168.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref38\" id=\"_edn38\">[38]<\/a> Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: <em>op.cit<\/em>., p. 108 y 111.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref39\" id=\"_edn39\">[39]<\/a> <em>Cf.<\/em> Mich\u00e8le Guicharnaud Tollis&nbsp;: <em>L\u2019\u00e9mergence du Noir dans le roman cubain du XIXe si\u00e8cle<\/em>. L\u2019Harmattan, Paris, 1991. Estudio completo de la sociedad esclavista (1820-1868) y las cuestiones raciales, entre escritores que, en su mayor\u00eda, condenan la esclavitud, pero no combaten el sistema colonial en su totalidad, por la censura o las contradicciones locales.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref40\" id=\"_edn40\">[40]<\/a><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/francisco-el-ingenio-o-las-delicias-del-campo--0\/html\/ff20adea-82b1-11df-acc7-002185ce6064_6.html#I_0_\">https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/francisco-el-ingenio-o-las-delicias-del-campo&#8211;0\/html\/ff20adea-82b1-11df-acc7-002185ce6064_6.html#I_0_<\/a>, pp. 53-54.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref41\" id=\"_edn41\">[41]<\/a> \u00cddem, p. 55.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref42\" id=\"_edn42\">[42]<\/a> Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref43\" id=\"_edn43\">[43]<\/a> Fredrika Bremer: <em>Cartas desde Cuba<\/em>. Instituto Cubano del Libro, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref44\" id=\"_edn44\">[44]<\/a> \u00cddem, p.64<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref45\" id=\"_edn45\">[45]<\/a> \u00cddem, p.78<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref46\" id=\"_edn46\">[46]<\/a> \u00cddem, p.88<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref47\" id=\"_edn47\">[47]<\/a> Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref48\" id=\"_edn48\">[48]<\/a> \u00cddem, p.100<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref49\" id=\"_edn49\">[49]<\/a> \u00cddem, p. 102.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:29px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"796\" src=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/ATRL-Logo-2025-bloque-1-1024x796.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7543\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/ATRL-Logo-2025-bloque-1-1024x796.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/ATRL-Logo-2025-bloque-1-300x233.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/ATRL-Logo-2025-bloque-1-768x597.jpg 768w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/ATRL-Logo-2025-bloque-1.jpg 1325w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td><\/td><\/tr><tr><td>ATRLA N\u00ba 15\/16 &#8211; Enero 2023 &#8211; Marzo 2025<\/td><\/tr><tr><td><\/td><\/tr><tr><td><strong><em>N\u00fameros anteriores <\/em><\/strong><\/td><\/tr><tr><td><\/td><\/tr><tr><td><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-admin\/post.php?post=7505&amp;action=edit\">ATRLA N\u00ba 13\/14 Marzo 2019 &#8211; Diciembre 2022<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6275\">ATRLA N\u00ba 11\/12 Marzo 2016 &#8211; Febrero 2019<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6270\">ATRLA N\u00ba 10 Marzo 2015 &#8211; Febrero 2016<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6200\">ATRLA N\u00ba 9 Marzo 2014 &#8211; Febrero 2015<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6186\">ATRLA N\u00ba 8 Marzo 2013 &#8211; Febrero 2014<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6177\">ATRLA N\u00ba 7 Marzo 2012 &#8211; Febrero 2013<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6159\">ATRLA N\u00ba 6 Marzo 2011 &#8211; Febrero 2012<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6138\">ATRLA N\u00ba 5 Marzo 2010 &#8211; Febrero 2011<\/a><\/td><\/tr><tr><td>\ufeff<\/td><\/tr><tr><td><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=5921\">ATRLA N\u00ba 1 a 4 2006 &#8211; 2009<\/a><\/td><\/tr><tr><td><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n<\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=6661\">Qui\u00e9nes somos<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?page_id=809\">Normas de publicaci\u00f3n<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ilustraci\u00f3n: Carolina Crisorio Resumen: Ocultar los rostros de aquellos y aquellas quienes mueren o sufren, f\u00edsica o s\u00edquicamente- como los Palestinos de Gaza en este mismo momento- los desaparece de la historiograf\u00eda oficial y les niega el estatus de seres humanos a cambio de cifras que se acumulan, convierten la realidad en una abstracci\u00f3n y &hellip; 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