{"id":5088,"date":"2016-01-25T12:39:59","date_gmt":"2016-01-25T15:39:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=5088"},"modified":"2019-09-28T20:37:33","modified_gmt":"2019-09-28T23:37:33","slug":"las-dictaduras-del-caribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=5088","title":{"rendered":"Las dictaduras del Caribe"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right has-primary-background-color\" style=\"grid-template-columns:auto 58%\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"765\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-normal-font-size\"> Sergio Guerra Vilaboy * <\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Resumen\/ Abstract (<a title=\"VER\" href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=5250\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">VER<\/a>)<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cAs\u00ed, ese Mediterr\u00e1neo de las Am\u00e9ricas se convirti\u00f3 en el mar del crimen, pero tambi\u00e9n en el mar de la esperanza<\/em>\u201d. Juan Bosch.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Derecha: Theodore Roosevelt y la politica del garrote en el Caribe <\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Las dictaduras y los dictadores ensombrecieron la historia del Caribe en toda la primera mitad del siglo XX. El surgimiento de las tiran\u00edas caribe\u00f1as de principios de esta centuria, si bien guardan cierta relaci\u00f3n de continuidad con las dictaduras que les antecedieron en el siglo XIX, fueron diferentes en muchos sentidos, en gran medida debido a que se desarrollaron en un nuevo contexto hist\u00f3rico y en diferentes condiciones socio-econ\u00f3micas. El propio t\u00e9rmino de dictadura hab\u00eda adquirido un significado peyorativo del que carec\u00eda anteriormente, cuando equival\u00eda al sencillo otorgamiento de plenos poderes, en funci\u00f3n del inter\u00e9s p\u00fablico, a una o varias personas, que la asum\u00edan en circunstancias excepcionales, sin limitaciones y en forma absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p>Al parecer, el concepto se emple\u00f3 por primera vez en la antigua Roma para denominar a un magistrado al que le atribu\u00edan los poderes de ambos c\u00f3nsules, esto es, toda la autoridad administrativa del Estado y el supremo mando militar. Adem\u00e1s de asumir las funciones \u00edntegras de la soberan\u00eda y de concentrar en su persona el ejercicio del poder p\u00fablico, los dictadores quedaban facultados para decidir sobre la vida y la muerte y sus \u00f3rdenes eran inapelables. Por regla general, los dictadores eran nombrados en forma legal por cuerpos colegiados y sus poderes absolutos concedidos temporalmente, aunque Sila y C\u00e9sar fueron designados dictadores de por vida.&nbsp; Para el polit\u00f3logo franc\u00e9s Alain Rouquie la dictadura puede ser definida como:<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] un r\u00e9gimen de excepci\u00f3n que, por circunstancias particulares, se ejerce sin control. Ello implica que el poder de los gobernantes sobre los gobernados no conoce ninguna restricci\u00f3n, o sea, dicho ahora en t\u00e9rminos constitucionales, que las garant\u00edas fundamentales se hallan abolidas. Permanecemos as\u00ed muy cerca de una acepci\u00f3n cl\u00e1sica.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Acorde a esta tradici\u00f3n, durante la independencia de Espa\u00f1a a muchos patriotas latinoamericanos se les otorg\u00f3 la condici\u00f3n de dictadores, como ocurri\u00f3 por ejemplo con Francisco de Miranda en 1812, quien fue nombrado por el congreso venezolano, antes de disolverse, con total y plena autoridad, para que tratara de salvar a la primera rep\u00fablica de la feroz ofensiva realista. Lo mismo vale para Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Jos\u00e9 de San Mart\u00edn y otras primeras figuras de la emancipaci\u00f3n que tambi\u00e9n fueron designados dictadores, en circunstancias muy comprometidas de la lucha contra las tropas colonialistas. Incluso en la naciente Rep\u00fablica de Paraguay, acosada por sus vecinos, que le negaban el reconocimiento como estado independiente, el doctor Jos\u00e9 Gaspar de Francia, que era uno de los dos c\u00f3nsules encargados del poder ejecutivo, fue proclamado en 1814, por un congreso popular reunido en Asunci\u00f3n, <em>Dictador Supremo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2598\" height=\"1942\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg 2598w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2598px) 100vw, 2598px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la independencia, el t\u00e9rmino dictadura fue tomando un sentido negativo al ser empleado por los liberales en sus campa\u00f1as contra los caudillos, el despotismo y los gobernantes autoritarios conservadores, aliados a la iglesia, que dominaban la escena pol\u00edtica de Am\u00e9rica Latina y que se caracterizaban por ejercer una autoridad omn\u00edmoda, arbitraria y criminal. Gobernantes como Juan Manuel de Rosas en el R\u00edo de la Plata, Mariano Melgarejo en Bolivia, Rafael Carrera en Guatemala, Gabriel Garc\u00eda Moreno o Ignacio de Veintimilla en Ecuador, Antonio L\u00f3pez de Santa Anna en M\u00e9xico, Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez en Venezuela, Ulises Heureaux en Rep\u00fablica Dominicana, y hasta el propio doctor Francia en Paraguay, fueron calificados con los peores ep\u00edtetos por sus opositores liberales, acu\u00f1ando la palabra dictadura con la carga peyorativa que tiene hoy, como sin\u00f3nimo de tiranos o s\u00e1trapas. Desde entonces, el t\u00e9rmino adquiri\u00f3 la connotaci\u00f3n siniestra con que se utiliza en la actualidad y que alude a un sistema desp\u00f3tico implantado en un pa\u00eds determinado en el cual la arbitrariedad se convierte en norma jur\u00eddica, al margen de la voluntad ciudadana y su poder, basado en una fuerte represi\u00f3n, se ejerce sin contrapeso de ning\u00fan tipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dictaduras establecidas en la primera mitad del siglo XX, en los pa\u00edses ba\u00f1ados por las aguas del mar Caribe, asumieron nuevos rasgos y caracter\u00edsticas en comparaci\u00f3n con las que le hab\u00edan precedido, pues se desarrollaron en tiempos muy diferentes y en circunstancias bien distintas. Nos referimos a que en el siglo XX el Caribe se desenvolv\u00eda en una nueva \u00e9poca hist\u00f3rica, como toda la Am\u00e9rica Latina, marcada ya no s\u00f3lo por los apetitos de las poderosos pa\u00edses capitalistas europeas y los Estados Unidos por apoderarse de sus mercados, sino tambi\u00e9n por lograr el control directo de las fuentes de materias primas y alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p>En respuesta a las apremiantes necesidades de los emergentes monopolios, las grandes potencias industriales, adem\u00e1s de seguir exportando mercanc\u00edas en forma creciente, empezaron a invertir capitales fuera de sus territorios para dominar directamente la producci\u00f3n, dando origen a una agresiva pol\u00edtica recolonizadora en el Caribe, que siempre hab\u00eda sido una especie de frontera imperial, tal como la definiera Juan Bosch en uno de sus libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos de ese proceso de expansi\u00f3n capitalista de nuevo tipo fueron m\u00faltiples, pues con el descomunal avance de la penetraci\u00f3n for\u00e1nea sobre las d\u00e9biles y atrasadas econom\u00edas caribe\u00f1as, poco a poco se fueron especializando en la simple producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de productos primarios. En la pr\u00e1ctica, los pa\u00edses del Caribe quedaron en una desventajosa posici\u00f3n en la divisi\u00f3n internacional del trabajo que se configuraba a escala planetaria y que los ubicaba como simples vendedores de materias primas y alimentos e importadores de mercanc\u00edas elaboradas. As\u00ed, terminaron convertidos en simples productores de uno o dos rubros agr\u00edcolas tropicales (az\u00facar, caf\u00e9, bananos, cacao, tabaco, etc.), con la sola excepci\u00f3n de Venezuela como exportador de petr\u00f3leo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese proceso estuvo acompa\u00f1ado de la vertiginosa y agresiva expansi\u00f3n imperialista de Estados Unidos sobre el Caribe, que hab\u00eda sido fundamentada por el almirante Alfred T. Mahan. &nbsp;En 1897, Mahan dio a conocer su obra<em> Inter\u00e9s de los Estados Unidos en el poder naval<\/em>, donde proclam\u00f3 que una tercera etapa del \u00abdestino manifiesto\u00bb estaba en marcha -la primera hab\u00eda sido la extensi\u00f3n de la frontera al Mississipi y la segunda el arrebato territorial a M\u00e9xico-, la cual exig\u00eda la posesi\u00f3n de una ruta canalera por Centroam\u00e9rica, bases estrat\u00e9gicas en el Pac\u00edfico y el dominio de los pasos del Caribe, entre la costa oriental de Norteam\u00e9rica y Panam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la breve guerra contra Espa\u00f1a en 1898, Estados Unidos se adentr\u00f3 en la tercera etapa se\u00f1alada por Mahan, al iniciar una violenta ofensiva expansionista que combin\u00f3 los viejos m\u00e9todos colonialistas con las m\u00e1s modernas formas de penetraci\u00f3n del capitalismo. El inter\u00e9s por apoderarse de las \u00faltimas colonias espa\u00f1olas en este hemisferio (Cuba y Puerto Rico) no s\u00f3lo ten\u00eda que ver con su valor material -fuente de materias primas y mercados-, sino tambi\u00e9n con su importancia estrat\u00e9gica como futuras bases de operaciones para la irrupci\u00f3n del capital norteamericano por Centroam\u00e9rica y el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2598\" height=\"1942\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg 2598w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2598px) 100vw, 2598px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Una vez ocupado Panam\u00e1 (1903), los Estados Unidos fueron ampliando su influencia e intereses en la mencionada regi\u00f3n mediante variados procedimientos, aunque los m\u00e1s usuales eran el establecimiento de gobiernos adictos y\/o la intervenci\u00f3n militar directa (<em>big sitck<\/em>), bajo el amparo del corolario Roosevelt a la doctrina Monroe.&nbsp; El origen de este corolario se relaciona con la end\u00e9mica insolvencia financiera de los pa\u00edses latinoamericanos, pretexto esgrimido por las potencias acreedoras europeas para intervenir en este continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el presidente norteamericano Teodoro Roosevelt aprovech\u00f3 la quiebra fiscal de la Rep\u00fablica Dominicana en 1904 para lanzar, en su mensaje anual de diciembre de ese a\u00f1o, su doctrina de intervenci\u00f3n preventiva. En ella se\u00f1alaba que si una naci\u00f3n de este continente no cumpl\u00eda con sus obligaciones en el pago de sus deudas, Estados Unidos se ver\u00eda obligado \u00aba ejercer la facultad de polic\u00eda internacional\u00bb.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Esta f\u00f3rmula permit\u00eda a Estados Unidos satisfacer los intereses y demandas de los acreedores y, al mismo tiempo, mantener en pie la doctrina Monroe, al evitar la intromisi\u00f3n directa de potencias extra continentales en lo que consideraba su traspatio. El garrote que Roosevelt pretend\u00eda blandir descansaba en lo fundamental en el empleo del ej\u00e9rcito norteamericano, cuyos efectivos se hab\u00edan empezado a fortalecer desde la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana de 1898. Adem\u00e1s, la econom\u00eda de Estados Unidos estaba en plena expansi\u00f3n, al extremo que su comercio se triplicar\u00eda entre 1900 y 1910, lo que proporcion\u00f3 una indispensable base interna a la agresiva pol\u00edtica exterior de Roosevelt.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera v\u00edctima de la aplicaci\u00f3n del corolario Roosevelt a la doctrina Monroe fue precisamente la Rep\u00fablica Dominicana (4 de febrero de 1905), a la que Estados Unidos, alegando la inminente amenaza de una intervenci\u00f3n europea -barcos de guerra de las potencias acreedoras, Alemania, Francia, Italia y Holanda, merodeaban por sus costas-, impuso el control de sus finanzas y aduanas, convirtiendo en nominal su soberan\u00eda. No obstante, en 1916 el presidente Woodrow Wilson lleg\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s lejos cuando dispuso la ocupaci\u00f3n militar directa, que se extendi\u00f3 hasta 1924.<\/p>\n\n\n\n<p>A la intervenci\u00f3n norteamericana en Santo Domingo seguir\u00edan muchas m\u00e1s en la regi\u00f3n de Centroam\u00e9rica y el Caribe, algunas de ellas fundamentadas con otros argumentos. &nbsp;Cabe mencionar las que tuvieron lugar en Cuba (1906-1909), Nicaragua (1912-1925), M\u00e9xico (1914 y 1917), Hait\u00ed (1915-1934) y la de Rep\u00fablica Dominicana (1916-1924). &nbsp;Como colof\u00f3n, Estados Unidos compr\u00f3 en 1916 las islas V\u00edrgenes a Dinamarca, con lo que dispuso de una virtual base para controlar todos los accesos a la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este per\u00edodo de brutal expansionismo norteamericano coincidi\u00f3 con los 16 a\u00f1os (1897-1913) consecutivos de gobiernos republicanos de los presidentes William McKinley, Theodore Roosevelt y William H. Taft, quienes se convirtieron en verdaderos campeones del imperialismo. Pese a todas las conquistas y \u201chaza\u00f1as\u201d de estos mandatarios, durante el siguiente gobierno norteamericano del dem\u00f3crata Woodrow Wilson, extendido de 1913 a 1921, Estados Unidos realiz\u00f3 m\u00e1s intervenciones armadas en el Caribe que las de sus tres antecesores republicanos juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de esa ofensiva desenfrenada, Estados Unidos logr\u00f3 convertir al Caribe en un verdadero <em>mare nostrum<\/em> norteamericano, mediante una brutal expansi\u00f3n intervencionista (garrote) y los m\u00e1s sutiles mecanismos de la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica (diplomacia del d\u00f3lar), supuestamente dirigida a sustituir las balas por el capital. La llamada diplomacia del d\u00f3lar fue enarbolada por el sucesor de Teodoro Roosevelt en la presidencia de Estados Unidos, el tambi\u00e9n republicano William H. Taft, y alentaba a los banqueros norteamericanos a refinanciar los bonos de los pa\u00edses latinoamericanos insolventes para prevenir una posible intervenci\u00f3n europea.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas pol\u00edticas agresivas, t\u00edpicas de una potencia imperialista que llegaba tarde al reparto del mundo, termin\u00f3 por convertir a las naciones de la regi\u00f3n en un verdadero rosario de rep\u00fablicas semicoloniales o en simples eslabones de una cadena de virtuales protectorados sometidos al absoluto control de los monopolios de Estados Unidos. Para alcanzar esos resultados, en Am\u00e9rica Central y el Caribe se lleg\u00f3 al extremo de la ocupaci\u00f3n militar -Cuba, Panam\u00e1, Rep\u00fablica Dominicana, Hait\u00ed, Nicaragua fueron ejemplo de ello-, mientras que en otros pa\u00edses del hemisferio, m\u00e1s alejados en la geograf\u00eda, se empleaban t\u00e9cnicas m\u00e1s sutiles como las del control financiero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2598\" height=\"1942\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe.jpg 2598w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2598px) 100vw, 2598px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por tanto, la receta aplicada por Estados Unidos a los pa\u00edses de la Am\u00e9rica Central y el Caribe para situarlos dentro de su \u00f3rbita de influencia fue poner primero sus territorios bajo el control directo de la infanter\u00eda de marina de Estados Unidos. Despu\u00e9s se les impusieron constituciones, leyes y tratados comerciales que facilitaran la ulterior penetraci\u00f3n de los capitales y las manufacturas norteamericanos, en perjuicio de los intereses nacionales y europeos, siguiendo la pauta de lo que hab\u00eda estado detr\u00e1s de la intervenci\u00f3n en Cuba (1898) y la adopci\u00f3n de la Enmienda Platt (1901), f\u00f3rmulas que con tanto \u00e9xito se hab\u00edan vuelto a aplicar en Panam\u00e1 (1903-1904).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, los pa\u00edses \u201cindependientes\u201d del Caribe hispano y Hait\u00ed, terminaron atrapados en las redes del capital for\u00e1neo, fundamentalmente norteamericano, que los convirti\u00f3 en verdaderos prolongaciones o enclaves de su econom\u00eda. Los monopolios de Estados Unidos se fueron apoderando de la producci\u00f3n, el transporte y la comercializaci\u00f3n de los principales rubros de estos d\u00e9biles y atrasados pa\u00edses, liquidando cualquier posibilidad de desarrollo propio y restringiendo al m\u00e1ximo sus soberan\u00eda; esto es, las famosas \u201crep\u00fablicas bananeras\u201d de las que se burlara el escritor humorista norteamericano O. Henry, por lo general coronadas con un dictador como una especie de monarca tropical.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el gobierno de Estados Unidos, la existencia de dictaduras, respaldadas por un ej\u00e9rcito organizado, entrenado y equipado por sus <em>marines<\/em>, se convirti\u00f3 en la mejor garant\u00eda a sus intereses y en instrumento privilegiado para sostener su dominaci\u00f3n en la regi\u00f3n. Eso explica que ninguno de estos tiranos hubiera podido consolidarse en el poder sin la bendici\u00f3n norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>No por casualidad, casi todos los pa\u00edses caribe\u00f1os que fueron dominados por dictaduras hab\u00edan sido v\u00edctimas de intervenciones militares, ocupaci\u00f3n de territorios y despojos por parte de Estados Unidos, lo que fue el caldo de cultivo de estos reg\u00edmenes tir\u00e1nicos. Al menos dos de los cl\u00e1sicos s\u00e1trapas caribe\u00f1os de principios del siglo XX fueron fruto directo de la intervenci\u00f3n militar norteamericana, que resguard\u00f3 sus intereses, tras la retirada de los <em>marines<\/em>, mediante un nuevo cuerpo armado moldeado por Estados Unidos y encabezados por figuras tenebrosas y sin escr\u00fapulos como Rafael Le\u00f3nidas Trujillo en Rep\u00fablica Dominicana y Anastasio Somoza en Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis de la \u201cno intervenci\u00f3n\u201d fue enunciada en 1928 por el presidente electo estadounidense Herbert C. Hoover, quien declar\u00f3 en Buenos Aires en ocasi\u00f3n de su recorrido por Am\u00e9rica Latina: \u201cEn el futuro, el gobierno norteamericano nunca intervendr\u00e1 en los asuntos internos de otros pa\u00edses y respetar\u00e1 su soberan\u00eda\u201d.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn3\">[3]<\/a> Aunque el propio Hoover inici\u00f3 esa pol\u00edtica, la misma fue consagrada por su sucesor en la primera magistratura de Estados Unidos Franklyn D. Roosevelt durante su mandato de 1933 a 1945, como bien asevera el desaparecido historiador cubano Tabares del Real:<\/p>\n\n\n\n<p>En Cuba y en otros estados de Am\u00e9rica Latina \u2013como Nicaragua y Rep\u00fablica Dominicana-, el militarismo fue engendrado, parteado y respaldado por el gobierno de Franklyn Delano Roosevelt, cuya pol\u00edtica del \u201cbuen vecino\u201d sustituy\u00f3 la intervenci\u00f3n militar directa yanqui por el empleo de tiranos militares locales que ofrecer\u00edan la principal protecci\u00f3n a los intereses de las empresas norteamericanas frente a las justas demandas de las masas.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn4\">[4]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, el dictador caribe\u00f1o devino en una especie de administrador local del capital norteamericano \u2013aunque en algunos casos hicieron gala de cierta autonom\u00eda y de alguna resistencia a las decisiones imperiales que atentaban contra sus propios intereses-, el cual contribu\u00eda a despejar el camino hacia una modernizaci\u00f3n restringida de las relaciones socioecon\u00f3micas, acorde a los necesidades de los monopolios estadounidenses. Para afianzar ese papel, favorecieron los planes de introducir los adelantos t\u00e9cnicos de la \u00e9poca y movilizar los recursos productivos en aras de la expansi\u00f3n primario exportadora, promoviendo la inmigraci\u00f3n de fuerza de trabajo barata y haciendo concesiones impositivas, legales, y otras, que estimularan la inversi\u00f3n extranjera.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo ello, sin permitir una democratizaci\u00f3n real de las relaciones sociales y pol\u00edticas y de eliminar realmente, y no s\u00f3lo en lo nominal, las pr\u00e1cticas precapitalistas, que el bajo nivel existente de las fuerzas productivas convert\u00eda en mecanismo insustituible de la acumulaci\u00f3n originaria. As\u00ed, en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, el Caribe fue dominado por una generaci\u00f3n de dictadores, algunos de los cuales sirvieron de fuente de inspiraci\u00f3n a Miguel \u00c1ngel Asturias para su extraordinaria novela <em>El se\u00f1or presidente<\/em> (1946), obra pionera de la narrativa latinoamericana dedicada al tema de las dictaduras caribe\u00f1as, a la que seguir\u00e1n muchas otras, entre ellas<em> El recurso del m\u00e9todo<\/em> (1974) del cubano Alejo Carpentier, <em>El oto\u00f1o del patriarca<\/em> (1975) del colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y <em>La fiesta del Chivo<\/em> (2000) del peruano Mario Vargas Llosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"765\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A pesar de estar emparentadas por una serie de rasgos comunes, de desenvolverse en escenarios hist\u00f3ricos parecidos, as\u00ed como por su casi completa subordinaci\u00f3n al capital estadounidense, los dictadores de Caribe se diferenciaron entre s\u00ed por muchos elementos que les dieron sus propias singularidades y matices.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de ciertas diferencias formales, variantes de estilos, as\u00ed como el propio perfil moral y sicol\u00f3gico de cada tirano, las dictaduras de G\u00f3mez en Venezuela, Machado y Batista en Cuba y Trujillo en Rep\u00fablica Dominica, junto a las dinast\u00edas de los Somoza en Nicaragua y los Duvalier en Hait\u00ed, tuvieron en com\u00fan la absoluta dependencia de Estados Unidos y su extracci\u00f3n militar, con la excepci\u00f3n de los dos dictadores haitianos. Tambi\u00e9n est\u00e1n relacionadas por el uso indiscriminado del terror y la represi\u00f3n m\u00e1s despiadada contra sus enemigos, el ejercicio del poder autocr\u00e1tico, su car\u00e1cter patrimonial y la prolongada duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Cuba, Gerardo Machado gobern\u00f3 en forma ininterrumpida por poco m\u00e1s de ocho a\u00f1os, mientras Fulgencio Batista, que lo hizo en dos etapas separadas entre s\u00ed, fue el hombre fuerte por poco m\u00e1s de tres lustros; Juan Vicente G\u00f3mez estuvo 27 a\u00f1os al mando de Venezuela, los Duvalier, padre e hijo, tres d\u00e9cadas seguidas en Hait\u00ed, casi el mismo tiempo que dur\u00f3 la era de Trujillo en Rep\u00fablica Dominicana. El r\u00e9cord fue sin duda del clan Somoza, que mantuvo a sangre y fuego el control de Nicaragua durante 42 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Las seis tiran\u00edas brotaron en sociedades capitalistas atrasadas, dependientes e inestables, donde era muy extendida la miseria en que se hallaba sumida la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, casi toda rural. Por otra parte, salvo en Cuba, la burgues\u00eda y las capas medias no ten\u00edan un gran desarrollo y estaban constre\u00f1idas por el atraso secular y la presencia avasallante del capital extranjero, fundamentalmente norteamericano. Tampoco exist\u00eda una clase obrera significativa, siendo otra vez el caso cubano la excepci\u00f3n que confirma la regla.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender el papel jugado por estas dictaduras caribe\u00f1as, y el relativo apoyo interno que algunas de ellas consiguieron en determinados momentos, hay que partir de la situaci\u00f3n de crisis social y econ\u00f3mica prevaleciente en muchos de esos pa\u00edses, caldo de cultivo de &nbsp;reg\u00edmenes de fuerza. El atraso y la ignorancia fue un factor que facilit\u00f3 a los dictadores erguirse sobre las diferencias sociales y raciales para la b\u00fasqueda de cierta base entre los sectores marginados, m\u00e1s pobres y despolitizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Trujillo, por ejemplo, en los primeros momentos de su dictadura, impuls\u00f3 cierta pol\u00edtica paternalista con el campesinado humilde, de la misma forma que lo intent\u00f3 Batista, en su condici\u00f3n de jefe del ej\u00e9rcito cubano a fines de los a\u00f1os treinta, con sus escuelas rurales c\u00edvico militares, el Plan Trienal y la ley de coordinaci\u00f3n azucarera. Lo mismo puede decirse de Francois Duvalier, quien explot\u00f3 en su provecho las creencias ancestrales de la poblaci\u00f3n m\u00e1s atrasada y discriminada<\/p>\n\n\n\n<p>Casi todos los dictadores propiciaron el apoyo de figuras destacadas de la intelectualidad, a las que entregaron prebendas y privilegios de diversa \u00edndole. A su vez, algunos escritores, historiadores, soci\u00f3logos y polit\u00f3logos creyeron ver en los reg\u00edmenes fuertes \u2013\u201ccesarismo democr\u00e1tico\u201d le llam\u00f3 el venezolano Laureano Vallenilla Lanz- &nbsp;una soluci\u00f3n a los end\u00e9micos males de sus pa\u00edses, marcados por lo que consideraban, imbuidos por la filosof\u00eda positivista entonces en boga, una fatalidad \u00e9tnica, que los hab\u00eda hundido en la pobreza, el atraso, la inestabilidad y la anarqu\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunas personalidades de la intelectualidad caribe\u00f1a de ese periodo, entre los que pueden citarse a los venezolanos, C\u00e9sar Z\u00fameta, Jos\u00e9 Gil Fortuol y el ya mencionado Vallenilla Lanz, al dominicano Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a, al nicarag\u00fcense Jos\u00e9 Coronel Urtecho y a los cubanos Ramiro Guerra y Alberto Lamar Schweyer, por s\u00f3lo mencionar algunos nombres representativos, la preocupaci\u00f3n por las sombr\u00edas perspectivas de sus pueblos ante el atraso secular \u2013unido en algunos casos a su propio beneficio personal-, los llev\u00f3 a dar su apoyo a gobiernos fuertes y estables \u2013del que muchos fueron ministros y embajadores-, en aras de preservar el orden y evitar la anarqu\u00eda, aun cuando fuera a costa de restringir la democracia y los derechos ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo as\u00ed puede explicarse el respaldo brindado por Vallenilla Lanz a Juan Vicente G\u00f3mez o Ramiro Guerra a Gerardo Machado, pues se basaban en la consideraci\u00f3n que estas dictaduras representaban un paso adelante en el desarrollo de sus pueblos y la \u00fanica alternativa posible para estabilizar sus pa\u00edses, impedir la absorci\u00f3n total por el poderoso vecino del Norte y el acercamiento a los patrones de desarrollo y civilizaci\u00f3n de los pa\u00edses industriales europeos y los propios Estados Unidos. Algo de esto hay, por ejemplo, en la percepci\u00f3n que tuvo Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a del r\u00e9gimen de Trujillo, ponderado en varios de sus textos y al cual sirvi\u00f3 en puestos diplom\u00e1ticos, encandilado por la eliminaci\u00f3n del protectorado financiero de Estados Unidos (1940), la emisi\u00f3n de una moneda nacional (1947) y otros espejismos tempranos de su administraci\u00f3n en materia educacional y agraria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p>Varios dictadores pretendieron perpetuarse en el poder a trav\u00e9s de sus hijos, a los que incluso otorgaron cargos, grados militares y condecoraciones siendo todav\u00eda ni\u00f1os. Entre esos casos pueden mencionarse los de Ramfis Trujillo en Rep\u00fablica Dominicana, Jean Claude Duvalier en Hait\u00ed y los Somoza en Nicaragua, donde incluso una tercera generaci\u00f3n ya estaba lista para el relevo, lo que explica la ferocidad de <em>El<\/em> <em>Chig\u00fcin<\/em>, Tachito Somoza Portocarrero, en la lucha contra la revoluci\u00f3n sandinista que har\u00eda esfumarse sus planes de sucesi\u00f3n. Los proyectos din\u00e1sticos acariciados por Juan Vicente G\u00f3mez con su hijo Jos\u00e9 Vicente en Venezuela fracasaron estrepitosamente y obligaron al dictador a alejarlo del pa\u00eds. En cambio, las dictaduras de Somoza y Duvalier fueron las \u00fanicas que lograron continuar por un tiempo con sus descendientes, aunque s\u00f3lo est\u00e1 \u00faltima se autoproclam\u00f3 vitalicia.<\/p>\n\n\n\n<p>La violenta represi\u00f3n contra los opositores \u2013del que fueron v\u00edctimas todos los sectores y clases sociales sin exclusi\u00f3n, hasta la propia burgues\u00eda-, el clima de terror, las torturas y asesinatos no fue exclusivo de los Somoza, pues se convirtieron en caracter\u00edstica com\u00fan a todas las satrap\u00edas caribe\u00f1as, algunas de las cuales cometieron cr\u00edmenes fuera de sus fronteras, donde muchos opositores debieron exiliarse. El asesinato del l\u00edder revolucionario cubano Julio Antonio Mella en M\u00e9xico por esbirros de Machado o el del l\u00edder obrero dominicano Mauricio B\u00e1ez en La Habana, por \u00f3rdenes expresas de Trujillo, dan fe de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de estos reg\u00edmenes desp\u00f3ticos provocaron una gran emigraci\u00f3n de sus ciudadanos, huyendo de los desmanes y persecuciones. En el exterior, muchos exiliados vertebraron grupos opositores, de distinto signo pol\u00edtico y filosof\u00edas, que llegaron a enviar expediciones armadas para intentar desalojar a las crueles y arbitrarias tiran\u00edas asentadas en sus naciones de origen. &nbsp;Incluso se lleg\u00f3 a organizar en los a\u00f1os cuarenta una especie de internacional democr\u00e1tica, la famosa Legi\u00f3n del Caribe, responsable de promover la lucha contra varios dictadores y muy en especial para derribar a Trujillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los s\u00e1trapas caribe\u00f1os fueron, sin excepci\u00f3n, depredadores de las arcas p\u00fablicas y no tuvieron escr\u00fapulos de ning\u00fan tipo para enriquecerse a costa del Estado y del sector privado que le hiciera sombra, aunque siempre tuvieron el tino de no tocar al todopoderoso capital extranjero, fundamentalmente norteamericano, con el cual algunos trataron de asociarse cuando existi\u00f3 esa posibilidad. Todos se valieron del control del aparato estatal para favorecer sus negocios personales y familiares, extendidos sobre las principales \u00e1reas econ\u00f3micas de sus respectivos pa\u00edses, utilizando para ello los instrumentos de poder y los recursos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, los reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos terminaron por crear poderosos patrimonios familiares \u2013quiz\u00e1s solo a Machado en Cuba le falto tiempo para lograrlo- que lesionaban los intereses y \u00e1reas de influencia de otros sectores burgueses nacionales. Este poder econ\u00f3mico, fuera de toda regulaci\u00f3n, fue un factor adicional que ayud\u00f3 y compuls\u00f3 las largas permanencias en el poder de estos reg\u00edmenes autoritarios, a veces m\u00e1s all\u00e1 de la desaparici\u00f3n del dictador fundador de la dinast\u00eda, como ocurri\u00f3 con Somoza en Nicaragua, asesinado en 1956, y Duvalier en Hait\u00ed, muerto por causas naturales en 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, Somoza y Trujillo fueron probablemente los que m\u00e1s lejos llegaron en su control monop\u00f3lico de \u00e1reas y ramas completas de la econom\u00eda nacional, extendido, en ambos casos, a m\u00e1s de la mitad de las empresas y esferas productivas en sus pa\u00edses. Aunque Batista trat\u00f3 de imitarlos, sobre todo durante su segunda dictadura, las condiciones cubanas eran muy diferentes, exist\u00eda una burgues\u00eda mucho m\u00e1s poderosa y el tiempo de que dispuso fue demasiado breve, poco m\u00e1s de seis a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento com\u00fan a muchos de estos dictadores fueron sus intentos de aparentar respeto por las normas constitucionales, tolerar la supervivencia de los partidos tradicionales \u2013este no fue el caso de Trujillo ni de G\u00f3mez- y el uso de ficciones legales para justificar su permanencia en el poder. Por esta raz\u00f3n, todos \u2013con la excepci\u00f3n de Machado y los Duvalier- &nbsp;en determinados momentos entregaron formalmente la primera magistratura a alguno de sus testaferros y ac\u00f3litos, aunque siguieron supervisando tras bambalinas la gesti\u00f3n gubernamental. En muchas ocasiones manteniendo la jefatura de las fuerzas armadas &nbsp;\u2013fuente casi absoluta de su poder-, como le gustaba hacer a Juan Vicente G\u00f3mez desde Maracay y a Batista desde el campamento de Columbia en Marianao. &nbsp;Con raz\u00f3n Bosch, que padeci\u00f3 en carne propia a varios de estos reg\u00edmenes tir\u00e1nicos, escribi\u00f3 en los a\u00f1os cincuenta que<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026] las tiran\u00edas actuales \u2013y recordamos que estamos refiri\u00e9ndonos a las del Caribe- descansen sobre todo en sus ej\u00e9rcitos. Los cuatro reg\u00edmenes desp\u00f3ticos que est\u00e1 sufriendo esa regi\u00f3n se asemejan en el hecho de que en todos ellos el ej\u00e9rcito es un partido que ha conquistado el poder gracias al predominio de las armas. El fusil ha suplantado al voto, la bala a la idea, y el resultado l\u00f3gico ha sido el reino del terror en la Rep\u00fablica Dominicana y en Nicaragua, en Venezuela [se refiera a la de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, extendida de 1952 a 1958 (SGV)] y en Cuba.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn5\">[5]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Las maniobras de dejar en la primera magistratura a un presidente t\u00edtere, sin embargo, no dejaron de tener sus riesgos, de lo que fueron exponentes los casos de Leonardo Arg\u00fcello en Nicaragua y Miguel Mariano G\u00f3mez en Cuba, quienes una vez en posesi\u00f3n de la presidencia en sus pa\u00edses pretendieron gobernar por su cuenta. En ambos casos, Somoza Garc\u00eda y Batista reaccionaron con prontitud y energ\u00eda. Vali\u00e9ndose del control que ambos preservaron sobre el ej\u00e9rcito, obligaron a sus respectivos legislativos a destituir a los dos ariscos mandatarios: el de Nicaragua s\u00f3lo pudo estar en el poder tres semanas y el de Cuba unos pocos meses. Trujillo y G\u00f3mez, en cambio, no tuvieron estos problemas con las marionetas que pusieron en sus ejecutivos y los Duvalier nunca lo intentaron siquiera, como tampoco lo hizo Machado.<\/p>\n\n\n\n<p>Una regularidad de todas las tiran\u00edas caribe\u00f1as fue su capacidad para adaptarse a los vaivenes de la pol\u00edtica norteamericana. Eso explica las \u201caperturas democr\u00e1ticas\u201d impulsadas por Somoza, Trujillo y Batista en la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial, para borrar de paso el mal recuerdo de sus previos devaneos facistoides y sus coqueteos con el falangismo espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"765\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5092\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/TheoRoosevelt-en-Caribe-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Para ponerse a tono con los acontecimientos mundiales de mediados de los cuarenta, se apresuraron a legalizar a los partidos de oposici\u00f3n y fuerzas de izquierda \u2013incluyendo al Partido Comunista-, estableciendo relaciones diplom\u00e1ticas con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Sin duda, el primero que dio este giro teatral de ciento ochenta grados, y el que tambi\u00e9n m\u00e1s lejos lleg\u00f3, fue Batista que, aliado a los comunistas, tras adoptarse la avanzada constituci\u00f3n cubana de 1940, ocup\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica hasta 1944. Esa mutaci\u00f3n le oblig\u00f3 a ceder el poder en las elecciones de ese a\u00f1o y a abandonar, por el momento, el gobierno, hasta que en 1952 pudo reimplantar sin cortapisas su dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdaderos maquiavelos en el arte de la metamorfosis, Somoza y Trujillo, sin ning\u00fan escr\u00fapulo, dieron otro vuelco dram\u00e1tico a la hora de la Guerra Fr\u00eda y el macartismo en Estados Unidos, aplastando con el mismo entusiasmo, y toda su fuerza represiva, a las propias organizaciones obreras y partidos de izquierda que hab\u00edan fomentado en la anterior coyuntura internacional, convertidos ahora en campeones del anticomunismo, al extremo de que el dominicano lleg\u00f3 a considerarse un l\u00edder continental en la materia. El propio Batista, que regres\u00f3 al poder tras el golpe de estado de 1952, har\u00eda tambi\u00e9n profesi\u00f3n de fe anticomunista durante su segundo dictadura, persiguiendo con sa\u00f1a a su antiguo aliado electoral, el Partido Socialista Popular (PSP), junto a otras organizaciones democr\u00e1ticas, y rompiendo relaciones diplom\u00e1ticas con la URSS.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos mismos tres dictadores mencionados, al igual que Machado, resistieron e incluso desafiaron las exigencias norteamericanas para abandonar el poder cuando dejaron de ser \u00fatiles a los intereses de Estados Unidos. En los cuatro casos, Machado en 1933, Batista a fines de 1958, Trujillo desde principios de los sesenta y Somoza en las postrimer\u00edas de la d\u00e9cada del setenta, fueron presionados por Washington para que dejaran el gobierno y permitieran soluciones pol\u00edticas mediatizadas que evitaran el triunfo de las revoluciones populares desencadenadas por el desenfreno de sus reg\u00edmenes intolerantes. S\u00f3lo dos de los dictadores caribe\u00f1os, Juan Vicente G\u00f3mez y Francois Duvalier salieron de sus cargos por causas naturales, pues el hijo de este \u00faltimo tambi\u00e9n debi\u00f3 huir del pa\u00eds por un estallido de c\u00f3lera popular.<\/p>\n\n\n\n<p>La negativa de Machado, Somoza y Batista a apartarse del poder en el momento en que Estados Unidos lo consideraba oportuno, junto al fracaso de las maniobras de \u00faltimo minuto para dejar en sus sitios a t\u00edteres suyos \u2013el general Alberto Herrera, el magistrado Carlos Piedra y Francisco Urcuyo respectivamente- facilitaron el aplastante triunfo revolucionario que precisamente se quer\u00eda evitar con sus precipitadas salidas. Ello oblig\u00f3 a los tres dictadores a huir en forma precipitada, poniendo a buen recaudo una parte apreciable de sus fortunas, aunque los negocios e intereses que dejaban detr\u00e1s fueron por regla general expropiados con posterioridad al ser considerados bienes malversados.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sintom\u00e1tico que en su estampida final estos mismos s\u00e1trapas buscaran refugi\u00f3 bajo el amparo de otros dictadores, como hicieron Machado y Batista con Trujillo o Somoza en el Paraguay l\u00fagubre de Alfredo Stroessner, donde muri\u00f3 en un atentado en 1980. S\u00f3lo Trujillo se neg\u00f3 tajantemente a ceder a las presiones norteamericanas y a abandonar el poder, lo que en definitiva le cost\u00f3 la vida en 1961, v\u00edctima de un complot organizado por los servicios de inteligencia estadounidenses con miembros del c\u00edrculo \u00edntimo del propio gobernante ca\u00eddo en desgracia. Pero frente a la desesperada maniobra imperialista para desviar el curso de la historia mediante la permanencia del trujillismo sin Trujillo en la Rep\u00fablica Dominicana, se interpuso la revoluci\u00f3n de abril de 1965, que s\u00f3lo pudo ser liquidada con la intervenci\u00f3n militar directa de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo la larga dictadura de Trujillo gest\u00f3 una revoluci\u00f3n popular y democr\u00e1tica que el gobierno norteamericano no pudo impedir, dirigida a sepultar y barrer todas las lacras del pasado. Tampoco en Cuba los Estados Unidos pudieron evitar que las dictaduras de Machado y Batista fueran derrocadas por sendas revoluciones de masas, la segunda de ellas tan radical que implant\u00f3 el socialismo. Del mismo modo, en Nicaragua el imperialismo estadounidense poco pudo hacer para detener la expulsi\u00f3n de Somoza por una revoluci\u00f3n al estilo de la cubana, la sandinista. Quiz\u00e1s algo de esto ten\u00eda en mente ese singular pensador y pol\u00edtico caribe\u00f1o que fue Juan Bosch cuando, antes de que este desenlace ocurriera, advirti\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>Decir tiran\u00eda, en el poker de espanto del Caribe, vale tanto como decir hampa. Pero esta la otra faz, en la cual la revoluci\u00f3n significa ejercicio de la dignidad.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_edn6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-luminous-vivid-orange-color\">\u21e6<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-huge-font-size has-vivid-cyan-blue-color\">\u21e8<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>* Sergio Guerra Vilaboy   <strong><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/adhilac.com.ar\/?p=723\" target=\"_blank\">Ver CV<\/a><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref1\">[1]<\/a> Alain Rouqui\u00e9: \u201cDictadores, militares y legitimidad en Am\u00e9rica Latina\u201d, en Julio Labastida Mart\u00edn del Campo [Coordinador], <em>Dictaduras y Dictadores<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI, 1986, p.11.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref2\">[2]<\/a> En Leslie Bethell [editor]: <em>Historia de Am\u00e9rica Latina<\/em>, Cambridge University Press-Editorial Cr\u00edtica, 1991, t. 7, p. 89.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref3\">[3]<\/a> Tomado de Bernardo Vega: \u201cLa Era de Trujillo, 1930-1961\u201d, en Frank Moya Pons [Coordinador]: <em>Historia de la Rep\u00fablica Dominicana<\/em>, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas\/Academia Dominicana de la historia\/Ediciones Doce Calles, 2010, p. 465.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref4\">[4]<\/a> Jos\u00e9 A. Tabares del Real: \u201cProceso revolucionario: ascenso y reflujo (1930-1935), en Instituto de Historia de Cuba: <em>La neocolonia, organizaci\u00f3n y crisis. Desde 1899 hasta 1940<\/em>, La Habana, Editora Pol\u00edtica, 1998, p. 321.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref5\">[5]<\/a> Bosch, Juan: <em>P\u00f3ker de espanto en el Caribe. Trujillo, Somoza, P\u00e9rez Jim\u00e9nez, Batista<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), 2009, p. 36.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Carolina\/01-CARO-2012\/1_Texto\/Ariadna\/2015\/para%20evaluar\/DICTADORES%20DEL%20CARIBE.docx#_ednref6\">[6]<\/a> Ibid., p. 215.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba 10. Marzo 2015 \u2013 Febrero 2016. Volumen II<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Publicado por \u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Contacto: info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n\n\n\n<p>INDICE (<a title=\"VER\" href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=4068\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">VER<\/a>)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">ARIADNA TUCMA Revista Latinoamericana<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">ISSN 1853-9467 <\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">Revista de la Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC)<strong> <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">www.adhilac.com.ar <\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">info@adhilac.com.ar <\/p>\n\n\n\n<p style=\"background-color:#fdf7f1;color:#147aa6;font-size:16.5px\" class=\"has-text-color has-background has-text-align-center\">@AdhilacInfo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Guerra Vilaboy * Resumen\/ Abstract (VER) \u201cAs\u00ed, ese Mediterr\u00e1neo de las Am\u00e9ricas se convirti\u00f3 en el mar del crimen, pero tambi\u00e9n en el mar de la esperanza\u201d. Juan Bosch. Derecha: Theodore Roosevelt y la politica del garrote en el Caribe<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[205,56,297,113],"class_list":["post-5088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-america-central","tag-caribe","tag-dictadura","tag-imperialismo","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5088"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5088\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6431,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5088\/revisions\/6431"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}