{"id":4573,"date":"2014-02-08T08:54:31","date_gmt":"2014-02-08T11:54:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=4573"},"modified":"2015-08-27T19:53:24","modified_gmt":"2015-08-27T22:53:24","slug":"cuba-en-la-%e2%80%9chora-cero%e2%80%9d-de-la-independencia-norteamericana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=4573","title":{"rendered":"Cuba en la \u201chora cero\u201d de la independencia norteamericana"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/BenjaminFranklin.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4583\" title=\"BenjaminFranklin\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/BenjaminFranklin.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/BenjaminFranklin.jpg 289w, https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/BenjaminFranklin-204x300.jpg 204w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a>Wilfredo Padr\u00f3n Iglesias*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Resumen\/ Abstract (<a title=\"Ver\" href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=5161\" target=\"_blank\">Ver<\/a>) <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Arriba: Benjamin Franklin. Museos de Berlin. Foto: Carolina Crisorio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El historiador norteamericano Stephen Bonsal, en su obra <em>When the French were here<\/em>, apunt\u00f3:<!--more--><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reclam\u00f3 as\u00ed la atenci\u00f3n sobre un hecho de marcada relevancia en la historia independentista norteamericana: la contribuci\u00f3n monetaria enviada desde Cuba a las tropas que combat\u00edan por su liberaci\u00f3n de la metr\u00f3poli inglesa, en el verano de 1781; per\u00edodo calificado por este autor como \u201c<em>la hora cero de la Revoluci\u00f3n\u201d<\/em>[2] <em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A favor de la trascendencia de este aporte tambi\u00e9n se han pronunciado otros importantes historiadores, escritores, periodistas y otros intelectuales, que lo han ubicado como el m\u00e1s difundido de la participaci\u00f3n de Cuba en este episodio b\u00e9lico. Una favorable situaci\u00f3n que, sin embargo, no comprende el pleno reconocimiento a la amplia y cuantiosa contribuci\u00f3n material y humana que aport\u00f3 Espa\u00f1a, y de manera particular, su colonia cubana, a la independencia de Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta desatenci\u00f3n -calificada por algunos autores como \u201crealidad olvidada\u201d o \u201cverdad omitida\u201d- ha tributado una amplia gama de factores, que van desde el desconocimiento de los hechos hist\u00f3ricos, hasta la existencia de una intencionada exclusi\u00f3n dirigida a no admitir el importante papel que han desempe\u00f1ado los hispanoamericanos en la historia de Estados Unidos. Para Cuba, en particular, se a\u00f1ade la bicentenaria pol\u00edtica anexionista seguida por los gobiernos norteamericanos, tras el prop\u00f3sito de coartar las ideas independentistas cubanas, de manera particular los proyectos revolucionarios emancipadores iniciados en la segunda mitad del siglo XIX. Una compleja relaci\u00f3n que ha limitado el reconocimiento de los fruct\u00edferos v\u00ednculos existentes entre ambas regiones, desde su poblamiento y desarrollo hasta la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unido a ello debe reconocerse la existencia de diversas y hasta contrapuestas versiones hist\u00f3ricas, que act\u00faan en detrimento del conocimiento de la verdadera naturaleza y alcance de la participaci\u00f3n criolla cubana en dicha contienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una acertada valoraci\u00f3n sobre este particular debe comprender los m\u00e1s importantes factores pol\u00edticos, socioecon\u00f3micos, militares, ideol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos concurrentes en la disputa b\u00e9lica, en el \u00e1mbito de la din\u00e1mica imperante en Europa y Am\u00e9rica en la segunda mitad del siglo XVIII, el desarrollo interno de las Trece Colonias y las peculiaridades de las regiones en conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos presupuestos permiten valorar acertadamente la dimensi\u00f3n internacional que alcanz\u00f3 la lucha independentista norteamericana, tras la activa participaci\u00f3n de Inglaterra, Espa\u00f1a y Francia; en estos dos \u00faltimos casos con una insoslayable presencia de sus respectivas colonias, en particular las hispanas. De igual modo, los diversos escenarios de guerra donde se dirimieron los intereses en pugna, que m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras terrestres y mar\u00edtimas de las Trece Colonias inglesas, abarcaron otra \u00e1reas distantes como Europa, y las m\u00e1s circundantes: el Caribe insular, los mares atl\u00e1nticos, Centroam\u00e9rica y el suroeste de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde esta perspectiva de an\u00e1lisis, se advierte que dentro de la intervenci\u00f3n de Espa\u00f1a en la guerra, el aporte de Cuba fue significativo en sus tres frentes principales: el activo intercambio comercial, destinado al sostenimiento de los gastos b\u00e9licos; el empleo de tropas y medios contra las posesiones inglesas en el Caribe, la costa antillana y el suroeste de las Trece Colonias inglesas en Norteam\u00e9rica; y la entrega directa de cuantiosas donaciones monetarias al ej\u00e9rcito norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo muestra la amplia gama de documentos originales atesorados en los archivos cubanos, norteamericanos, franceses, ingleses y espa\u00f1oles. En el caso cubano, la rica papeler\u00eda reunida en sus instituciones religiosas, administrativas y culturales \u2013base en la que se apoya el presente trabajo- revela con creces la destacada participaci\u00f3n de las autoridades y pobladores de la isla, en los momentos cruciales del surgimiento de Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Declaraci\u00f3n de Independencia norteamericana, efectuada el 4 de julio de 1776, no sorprendi\u00f3 a la alianza borb\u00f3nica franco-espa\u00f1ola. Para la fecha, ambas coronas hab\u00edan dado pasos para entrar en un nuevo per\u00edodo del secular conflicto con Inglaterra, bajo el prop\u00f3sito de desplazarla del progresivo predominio que alcanzaba en el mundo, amparada en una superioridad mar\u00edtima y comercial que exhib\u00eda su m\u00e1s plena ascendencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La corte francesa se mostraba dispuesta a participar inmediata y oficialmente en la guerra, y por ende, de reconocer a los independentistas norteamericanos. A ello contribuy\u00f3 su concepci\u00f3n europea del enfrentamiento militar que se avecinaba, dado sus reducidos intereses en Am\u00e9rica y su creciente inter\u00e9s por alcanzar la supremac\u00eda en el Viejo Continente. En las autoridades espa\u00f1olas, sin embargo, a\u00fan predominaba una divergencia de posiciones, que lastraba la posibilidad de alcanzar y consolidar una pol\u00edtica com\u00fan; desacuerdos que podr\u00edan agruparse en dos grupos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado, los que tem\u00edan apoyar una guerra de independencia cuyo ejemplo e ideas, abiertamente republicanas y antimon\u00e1rquicas, podr\u00edan propagarse hacia las vecinas colonias ib\u00e9ricas; de otra parte, un importante sector advert\u00eda la posibilidad de devolver a Inglaterra el golpe recibido en 1763, cuando sus tropas derrotaron la alianza franco-espa\u00f1ola en la Guerra de los Siete A\u00f1os y la obligaron a ceder territorios claves en el \u00e1mbito colonial americano. Un nuevo conflicto abr\u00eda la posibilidad de desplazar definitivamente a los brit\u00e1nicos de sus posesiones en el Caribe y Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la postre, el significativo peso de la segunda posici\u00f3n decidir\u00eda la conducta a seguir por la corona espa\u00f1ola, resuelta esta vez a recuperar las Floridas, Jamaica, toda la franja este del Mississippi y Centroam\u00e9rica; en Europa aspiraban a recuperar Gibraltar y Menorca. A favor de esta decisi\u00f3n influir\u00eda la presi\u00f3n de sus aliados galos, demandantes de hacer cumplir el Tercer Pacto de Familia (1761). Tambi\u00e9n la llegada a Francia, en octubre de 1776, de los comisionados norteamericanos, Benjam\u00edn Franklin, Arthur Lee y Silas Deane, quienes de inmediato establecieron contactos con las autoridades francesas y espa\u00f1olas, con el prop\u00f3sito de forzar su intervenci\u00f3n oficial en el conflicto, elev\u00e1ndolo a una dimensi\u00f3n internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Carlos-III.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4582\" title=\"Carlos III\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Carlos-III.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"289\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Izquierda: Carlos III &#8211; Francisco Goya y Lucientes <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En correspondencia con la l\u00ednea definida por la corona hispana, sus m\u00e1s altos funcionarios sostuvieron contactos con los agentes independentistas, transmiti\u00e9ndoles la decisi\u00f3n de Carlos III de colaborar en los auxilios que necesitaban, a pesar de que la corona espa\u00f1ola a\u00fan no podr\u00eda recibirlos ni develar la ayuda ofrecida, pues ambos pasos establecer\u00edan una postura oficial ante el conflicto.[3]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Comisionados, por su parte, amparados por una resoluci\u00f3n del Congreso norteamericano, expusieron la conveniencia de formar una alianza para enfrentar a Gran Breta\u00f1a. Una propuesta que comprend\u00eda el compromiso de apoyar las acciones que las fuerzas hispanas acometieran contra la regi\u00f3n de Pensacola y hacia las islas brit\u00e1nicas en el Caribe insular.<strong><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para canalizar la ayuda ofrecida Espa\u00f1a se valdr\u00eda de Francia; tambi\u00e9n de una casa bancaria propiedad de un renombrado comerciante espa\u00f1ol: Diego de Gardoqui y Arriquivar y de la corporaci\u00f3n \u201cRodr\u00edguez Hortalez y Compa\u00f1\u00eda\u201d [4].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tiempo que en la corte ib\u00e9rica se dirim\u00edan los grandes intereses concurrentes en la disputa independentista norteamericana, en las colonias americanas asentadas en el Caribe insular y Norteam\u00e9rica, se aprestaban los ej\u00e9rcitos para entrar en una nueva fase de la secular contienda que caracterizaba la regi\u00f3n. Es precisamente en esta \u00e1rea geogr\u00e1fica, donde los intereses coloniales de Espa\u00f1a hab\u00edan sufrido una mayor cuant\u00eda de agravios y afectaciones territoriales, proporcionadas por la corona brit\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se hab\u00eda patentizado en 1763, tras la victoria de Inglaterra sobre la alianza francoespa\u00f1ola en la llamada Guerra de los Siete A\u00f1os. El nuevo reparto territorial establecido por el Tratado de Par\u00eds que sell\u00f3 esta contienda, ampli\u00f3 considerablemente las posesiones brit\u00e1nicas en la parte norte del continente americano y en el Caribe, expulsando a Francia de la mayor\u00eda de sus colonias en esta regi\u00f3n. Tras ello, la alianza borb\u00f3nica francoespa\u00f1ola hab\u00eda quedado recluida a Europa, mientras las fronteras entre brit\u00e1nicos e hispanos se establecieron contiguamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cambios reclamar\u00edan de los funcionarios espa\u00f1oles la introducci\u00f3n de una serie de reformas militares, econ\u00f3micas y administrativas que permitieran la readecuaci\u00f3n de las concepciones defensivas del imperio espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estrategia que se proyect\u00f3 form\u00f3 parte de la pol\u00edtica implementada desde el ascenso de Carlos III al trono de Espa\u00f1a, reconocida como Despotismo Ilustrado. Su principal impulsor fue el conde de Aranda. Tuvo como centro la aplicaci\u00f3n de un conjunto de medidas dirigidas a superar la proyecci\u00f3n militar eurocentrista hispana, pues en un nuevo enfrentamiento con Gran Breta\u00f1a, no resultar\u00eda viable una renovada alianza con los franceses. Tampoco las fuerzas peninsulares ser\u00edan eficaces para defender sus posesiones en Am\u00e9rica, debido a la distancia que exist\u00eda entre ambas partes del mundo y el dominio ingl\u00e9s sobre los mares atl\u00e1nticos. Desde estos presupuestos, la nueva concepci\u00f3n se encamin\u00f3 a incentivar las econom\u00edas coloniales, en alianza con los sectores poblacionales dominantes, con el prop\u00f3sito de cubrir los principales gastos b\u00e9licos del imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el orden geogr\u00e1fico, la isla de Cuba y en especial su puerto y ciudad capital, debido a su posici\u00f3n estrat\u00e9gica en el mar Caribe y en el conjunto continental americano, su potencial econ\u00f3mico y sus relaciones con los territorios circundantes, deb\u00eda consolidarse como el centro del proyecto defensivo hispano en la regi\u00f3n del Caribe y toda la costa antillana de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para alcanzar este prop\u00f3sito se emprendi\u00f3 la modernizaci\u00f3n, reparaci\u00f3n y construcci\u00f3n de murallas, fortificaciones y bater\u00edas defensivas en la capital y en las principales ciudades cubanas[5]. Adem\u00e1s, se ampliaron y reforzaron las tropas militares de la isla, para lo que se crearon nuevas unidades y se reorganizaci\u00f3n las milicias criollas y los cuerpos regulares hispanos. Como resultado se elevaron significativamente las capacidades defensivas del territorio, al tiempo que sus fuerzas militares, con una alta presencia de sus pobladores en sus tropas y oficialidad, desarrollaron las capacidades para rebatir ataques enemigos contra la isla, y de ser necesario, derrotarlos en sus propios territorios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito econ\u00f3mico estas transformaciones se basaron en dos pilares fundamentales: los fondos (situados) provenientes de Nueva Espa\u00f1a y la incentivaci\u00f3n de los mecanismos propios de la econom\u00eda colonial cubana[6]. Entre estos \u00faltimos se encuentran una serie de medidas dirigidas a la reorganizaci\u00f3n administrativa y comercial de la isla, que favoreci\u00f3 un notable alza de su intercambio con los m\u00e1s importantes puertos de la metr\u00f3poli y sus colonias; tambi\u00e9n, y de manera significativa, con los colonos norteamericanos.[7]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, la reorganizaci\u00f3n de la hacienda p\u00fablica facilit\u00f3 el aumento de las \u00e1reas de siembra. Mientras que el incremento en la introducci\u00f3n de negros esclavos y en el n\u00famero de ingenios \u2013entre 1762 y 1780 se duplicaron- favorecieron el acelerado desarrollo de la econom\u00eda de plantaci\u00f3n, con un notable aumento productivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conjunto de estas y otras transformaciones prepararon militar, econ\u00f3mica y psicol\u00f3gicamente a los criollos cubanos para entrar en una nueva fase del enfrentamiento con Inglaterra, en el que tendr\u00edan, adem\u00e1s, intereses particulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer orden porque abr\u00eda la posibilidad de devolver a Inglaterra el agravio recibido en 1762, cuando sus tropas sitiaron y ocuparon La Habana. Tambi\u00e9n por los fuertes v\u00ednculos \u2013legales y de contrabando- existentes entre los criollos cubanos y los norteamericanos, expresado con mayor \u00e9nfasis en el intercambio comercial de los productores azucareros de la isla con el mercado licorero de las colonias angloamericanas. Un nexo que lleg\u00f3 a cimentar una fuerte alianza entre la oligarqu\u00eda criolla cubana, con los traficantes, comerciantes y colonos de la Am\u00e9rica del Norte, al margen y hasta en contraposici\u00f3n de los intereses de sus respectivas metr\u00f3polis.[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, las transformaciones implementadas en Cuba y sus fuertes intereses en la contienda del norte, crearon las condiciones que le permitir\u00edan convertirse en el centro de la intervenci\u00f3n hispana en la Guerra de independencia norteamericana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este destacado desempe\u00f1o tambi\u00e9n contribuy\u00f3 la organizaci\u00f3n administrativa de la regi\u00f3n, pues para entonces los territorios de Louisiana se reg\u00edan por la Capitan\u00eda General de Cuba. De esta forma, desde La Habana se coordin\u00f3 el grueso de los abastecimientos militares que se remitieron de Nueva Espa\u00f1a y desde la propia metr\u00f3poli, mientras que Louisiana ser\u00eda el paso por el que se har\u00edan llegar a los insurgentes norteamericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 21 de junio de 1779, desde Madrid se proclam\u00f3 la decisi\u00f3n de entrar en la guerra con Gran Breta\u00f1a y en consecuencia, de reconocer oficialmente su apoyo a los independentistas del Norte. Una decisi\u00f3n que llegar\u00eda al gobierno de la Habana el 17 de julio del propio a\u00f1o y unos d\u00edas despu\u00e9s anunciada a su poblaci\u00f3n, mediante un bando[9] de su Gobernador y Capit\u00e1n General (1777-1781), el general espa\u00f1ol Diego Jos\u00e9 Navarro y Garc\u00eda de Valladares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con anterioridad, el Ministro de Indias, Jos\u00e9 de G\u00e1lvez, hab\u00eda ordenado al entonces Capit\u00e1n General de Cuba (1771-1777), Felipe Fondesviela y Ondeano, marqu\u00e9s de la Torre, la creaci\u00f3n de una red de agentes en las principales ciudades del \u00e1rea en conflicto. La misi\u00f3n de este grupo consist\u00eda en informar sobre los avances de la guerra y de las principales decisiones pol\u00edticas y militares de los l\u00edderes independentistas; adem\u00e1s, en varias ocasiones, intervinieron en la administraci\u00f3n de la ayuda hispana. Con este prop\u00f3sito se envi\u00f3 a Luciano Herrera a Jamaica, al coronel Antonio Raffelin a Hait\u00ed, y a Eligio de la Puente hacia la Florida. Para establecer relaciones con el Congreso Continental y en particular con el general George Washington, se design\u00f3 a Juan de Miralles Trailhon.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la \u00e9poca Miralles ya era un connotado comerciante, contrabandista y traficante de esclavos, considerado el comerciante habanero m\u00e1s activo con las Trece Colonias. Durante el desarrollo de los acontecimientos b\u00e9licos, llegar\u00eda a establecer amplias relaciones con los principales l\u00edderes independentistas, al tiempo que actuaba como garante y conductor de las m\u00e1s importantes decisiones pol\u00edticas y comerciales adoptadas por las autoridades de Cuba.[10]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Louisiana, las acciones b\u00e9licas comenzaron bajo la gu\u00eda de Lu\u00eds de Unzaga y fueron continuadas por su sucesor, el general novohispano Bernardo de G\u00e1lvez. Las tropas de este destacado militar espa\u00f1ol -integradas por 667 efectivos; de ellos, m\u00e1s de 150 veteranos de las fuerzas criollas de La Habana- avanzaron sobre las Floridas, dominando a su paso a Manchac, Panmure y Baton Rouge; posteriormente, en marzo de 1780, alcanzar\u00eda la rendici\u00f3n de Mobila. Para esta \u00faltima acci\u00f3n, desde Cuba recibi\u00f3 un refuerzo de 120 hombres del Regimiento del Pr\u00edncipe, 121 del de Navarra y 100 pertenecientes a la infanter\u00eda ligera de Catalu\u00f1a. Tambi\u00e9n varias decenas de soldados criollos y tropas de las milicias habaneras, integradas en un cuerpo de artiller\u00eda y una parte del Batall\u00f3n de Pardos y otra del de Morenos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el prop\u00f3sito de incrementar sus efectivos y medios militares en las \u00e1reas de conflicto, la corona ib\u00e9rica organiz\u00f3 el denominado Ej\u00e9rcito de Operaciones, un fuerte contingente que parti\u00f3 de C\u00e1diz en los d\u00edas finales del mes de abril de 1780. Pero el escorbuto y otras enfermedades diezmar\u00edan sus filas, oblig\u00e1ndolos a realizar varias escalas en el Caribe -Guadalupe, Dominica, Martinica, Santo Domingo y Puerto Rico- para resguardar los enfermos de la expedici\u00f3n. Finalmente, su arribo a La Habana se produjo entre el 3 y el 5 del propio a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las autoridades militares, civiles y eclesi\u00e1sticas de la isla, que ya hab\u00edan dispuesto importantes medidas para la nueva etapa b\u00e9lica, viabilizaron las disposiciones para la acogida del Ej\u00e9rcito de Operaciones en distintos puntos de la ciudad, sobre todo en barracas de madera y yagua levantadas en el llamado Campo de Marte. Los aquejados m\u00e1s graves fueron atendidos en los hospitales de San Juan de Dios, de San Ambrosio, varias instituciones religiosas y en casas particulares habilitadas como enfermer\u00edas. Entre los oficiales que integraron este portentoso ej\u00e9rcito hispano se destacan dos figuras: Juan Manuel de Cagigal y Monserrat, y Francisco de Miranda y Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cagigal, de origen cubano, tuvo un lugar destacado en esta etapa de conflicto con los ingleses, ya que por m\u00e1s de un a\u00f1o se desempe\u00f1\u00f3 al frente de la gobernatura y capitan\u00eda general de Cuba (1781-1782). Miranda, por su parte, fungi\u00f3 como su edec\u00e1n, posici\u00f3n que facilit\u00f3 su notable intervenci\u00f3n en la guerra. Entre sus misiones sobresalen su participaci\u00f3n en el sitio y asalto a Pensacola; el favorable desarrollo de un canje de prisioneros con las autoridades inglesas en Jamaica y, simult\u00e1neamente, la investigaci\u00f3n de las fuerzas militares enemigas en esta isla, en 1781. Un a\u00f1o despu\u00e9s, condujo el Pacto de Capitulaci\u00f3n de las fuerzas brit\u00e1nicas que dominaban el archipi\u00e9lago de Las Bahamas.[11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido al maltrecho estado en que arribaron las tropas enviadas por la corona, fue preciso completar las requeridas por Bernardo de G\u00e1lvez con fuerzas habaneras, provenientes de la Guarnici\u00f3n de Veteranos, del Batall\u00f3n de Voluntarios de Blancos y del de Morenos; tambi\u00e9n artilleros y trabajadores de fortificaciones. Con estos refuerzos, en febrero de 1781 se inici\u00f3 el sitio a Pensacola, considerada la capital de la Florida occidental. La victoria hispana se alcanzar\u00eda el 9 de mayo de 1781, pese a los hombres y medios empleados por los brit\u00e1nicos en defensa de la plaza. El general John Campbell y el Almirante Peter Chester, principales jefes de las fuerzas enemigas, fueron hechos prisioneros junto a 1 400 soldados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras esta victoria, desaparecieron las posesiones brit\u00e1nicas en la costa antillana de Norteam\u00e9rica y el golfo de M\u00e9xico, posibilitando a la corona espa\u00f1ola controlar la cuenca del r\u00edo Mississipi y garantizar el paso de los barcos espa\u00f1oles, franceses, habaneros y norteamericanos, destinados a abastecer las tropas independentistas de George R. Clark, John Montgomery y Oliver Pollock. Tambi\u00e9n desarticul\u00f3 la ruta comercial-militar inglesa por el canal de las Bahamas y logr\u00f3 disminuir la capacidad de las fuerzas enemigas, que deb\u00edan realizar sus operaciones contra los insurrectos norteamericanos.[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s, los hispanos lanzar\u00edan una nueva expedici\u00f3n conquistadora contra los ingleses que ocupaban el archipi\u00e9lago de Las Bahamas. Dirigida por Juan Manuel de Cagigal, se integr\u00f3 con 2 000 hombres, entre los que se encontraban fuerzas veteranas, milicias de pardos y morenos y tropas voluntarias de Cuba. El 8 de mayo de 1782 se alcanzar\u00eda la victoria. Adem\u00e1s de la estrat\u00e9gica posesi\u00f3n de las islas, se capturaron 274 soldados regulares, 328 milicianos, 199 ca\u00f1ones y 868 fusiles; as\u00ed como 12 buques corsarios y 65 mercantes ingleses.[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las posesiones inglesas en el Caribe insular, ser\u00eda la isla de Jamaica el \u00fanico territorio que no pudieron ocupar las tropas espa\u00f1olas, pese a los importantes planes que se proyectaron al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tercer \u2013y quiz\u00e1 m\u00e1s destacado- frente de la intervenci\u00f3n criolla cubana en la contienda independentista norte\u00f1a se desarroll\u00f3 en el \u00e1mbito financiero, mediante la entrega de dinero proveniente de los fondos gubernamentales, las contribuciones personales y la aplicaci\u00f3n de impuestos a mercanc\u00edas y transacciones comerciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llevar a v\u00edas de hecho este importante aporte, desde la metr\u00f3poli se dictaron varias disposiciones indicando la cuant\u00eda, los mecanismos a seguir y las v\u00edas para la recogida y entrega del dinero. Una de las m\u00e1s indicaciones m\u00e1s significativas fue la Real Orden fechada el 17 de agosto de 1780, en la que se orden\u00f3 que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c&#8230;por una vez, y con calidad de donativo, me contribuyan s\u00f3lo un peso todos los hombres libres, as\u00ed Indios, como de las otras castas, que componen el Pueblo, y dos pesos los espa\u00f1oles, y Nobles, comprendiendo en esta clase cuantos sujetos distinguidos la constituyen en Indias, y permitiendo a \u00e9stos que puedan satisfacer la cuota respectiva a sus criados, y sirvientes para descontarla despu\u00e9s, si quisieren, de sus salarios, o jornales.\u201d[14]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cumpliendo estas orientaciones, el Obispo de Cuba, Santiago Jos\u00e9 de Hechavarr\u00eda, dirigi\u00f3 una Carta Pastoral: <em>\u201c\u2026a todos los fieles de su Obispado, en ocasi\u00f3n de un donativo pedido por S. M. para la Guerra\u201d<\/em>.[15] Por su parte, el Intendente General del Ej\u00e9rcito y Real Hacienda de Cuba, Juan Ignacio de Urriza, emiti\u00f3 varias disposiciones a los funcionarios coloniales bajo su mando, comunic\u00e1ndoles la orden de la corte madrile\u00f1a y organizando la recogida del dinero en La Habana y en el interior de la isla.[16] <em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Louisiana, Bernardo de G\u00e1lvez tambi\u00e9n recibi\u00f3 la orden de allegar las contribuciones. Mas, seg\u00fan explica en una carta fechada en Nueva Orle\u00e1ns, el 19 de julio de 1781, enviada al Ministro de Indias, Jos\u00e9 de G\u00e1lvez, los pobladores de la regi\u00f3n deb\u00edan exceptuarse del pago:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026a causa de las repetidas desgracias y p\u00e9rdidas que han sufrido en los Huracanes, e inundaciones en la Colonia, y el considerable atraso que se les ha seguido en sus cosechas, con motivo de haber sido esta provincia el teatro de la guerra\u201d.[17]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La excepci\u00f3n solicitada por G\u00e1lvez no limit\u00f3 que desde el territorio bajo su mando se asistiera a los independentistas norteamericanos. En la propia misiva da cuenta de haber prestado al agente norteamericano Olivero Pollock, cinco mil pesos fuertes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 en la misma condici\u00f3n y bajo las circunstancias que se ha practicado en otras ocasiones\u201d.[18]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras estos hechos se desarrollaban, las tropas independentistas norteamericanas ten\u00edan una situaci\u00f3n muy desfavorable. As\u00ed lo reflej\u00f3 George Washington en su diario, el 1 de mayo de 1781:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026en una palabra, en lugar de tenerlo todo dispuesto para ir a la campa\u00f1a, no tenemos nada; y en vez de tener la previsi\u00f3n de una gloriosa campa\u00f1a ofensiva ante nosotros, no tenemos sino una confusa y defensiva, a no ser que recibamos poderosa ayuda en barcos, tropas de tierra y dinero de nuestros generosos aliados; y esta, por ahora, es demasiado eventual como para poder contar con ella.\u201d[19]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apremiado por estas circunstancias, entre el 28 de mayo y el 11 de junio de 1781, el comandante de las tropas francesas, Mariscal Rochambeau, escribi\u00f3 tres cartas al almirante franc\u00e9s Fran\u00e7ois Joseph Paul, Conde de Grasse, solicit\u00e1ndole una importante colaboraci\u00f3n. Esta consist\u00eda en atacar con sus naves a las tropas inglesas posicionadas en la ribera atl\u00e1ntica del territorio norteamericano, el reforzamiento del ej\u00e9rcito independentista con hombres y armas, y el pronto env\u00edo de una cuantiosa suma, ascendente a 1 200  000 libras, para el imprescindible pago de las tropas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para satisfacer la petici\u00f3n recibida De Grasse solicit\u00f3 ayuda a las autoridades de su pa\u00eds, pero estas no pudieron socorrerlo. En Saint Domingue, base de sus naves desde mediados de julio de ese a\u00f1o, alist\u00f3 unos 3 000 hombres, reuni\u00f3 armas y dispuso su flota para la asistencia naval en Norteam\u00e9rica. Respecto al dinero, una vez convencido de la imposibilidad de culminar sus esfuerzos en este territorio colonial franc\u00e9s, utiliz\u00f3 de intermediario al Director General de Aduanas residente en Santo Domingo, Juan de Salavedra, para hacer llegar la necesidad financiera al Gobernador y Capit\u00e1n General de Cuba, Juan Manuel de Cagigal y Monserrat.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, el 5 de agosto de 1781, la flota del Conde de Grasse parti\u00f3 de Cabo Haitiano con destino a Norteam\u00e9rica, sorteando las rutas m\u00e1s conocidas para evadir la armada inglesa y, a su vez, aproximarse a las costas cubanas. A unas millas al norte de la regi\u00f3n cubana de Matanzas se le uni\u00f3 la goleta Aigrette, que hab\u00eda sido enviada a La Habana en busca del dinero y que tra\u00eda a bordo el considerable monto de quinientos mil pesos.[20]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta importante contribuci\u00f3n monetaria se ha convertido en el hecho m\u00e1s difundido, de la desconocida intervenci\u00f3n de los pobladores y las autoridades de Cuba en la Guerra de Independencia de Norteam\u00e9rica. Sin embargo, tal atenci\u00f3n no ha podido superar la existencia de importantes desaciertos sobre el proceso que se sigui\u00f3 para reunir la cuantiosa suma y organizar su traslado a territorio norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de ellos plantea que la recogida del dinero se efectu\u00f3 en un breve per\u00edodo de tiempo, por lo general enmarcado entre 5 y 24 horas[21]. Una determinaci\u00f3n a la que pudo contribuir una inadecuada interpretaci\u00f3n de las palabras del historiador norteamericano Charles Lee Lewis, incluidas en su libro <em>Admiral de Grasse and the American independence<\/em>, cuando afirm\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cFive hours after the arrival of the frigate Aigrette, sent by de Grasse, the sum of 1,200,000 livres was delivered on board\u201d[22],<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que en su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol ser\u00eda:<em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">Cinco horas despu\u00e9s del arribo de la fragata Aigrette, enviada por de Grasse, la suma de 1  200 000 libras fue llevada a bordo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apoy\u00e1ndose en las cartas del almirante De Grasse, fechadas entre julio y agosto de 1781, Lewis precis\u00f3 que en <em>cinco horas<\/em> el dinero fue llevado a bordo; valga se\u00f1alar que no asever\u00f3 que fuera recogido en tan breve lapso. La incongruencia ha consistido en asumir que el tiempo empleado en trasladar el dinero a la embarcaci\u00f3n francesa, fue el utilizado para su recaudaci\u00f3n en la capital habanera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el an\u00e1lisis de esta problem\u00e1tica tambi\u00e9n se ha utilizado la obra de Stephen Bonsal, titulada <em>When the French were here<\/em>. En ella se explica que mediante una carta enviada a Rochambeau, fechada en Cabo Haitiano el 8 de julio de 1781, De Grasse le inform\u00f3 que contaba con un contingente de 3 000 hombres y varias piezas de artiller\u00eda, pero que no hab\u00eda podido recaudar el dinero solicitado. Le notific\u00f3, adem\u00e1s, que se propon\u00eda enviar una fragata a La Habana con la solicitud pecuniaria.[23] En otra misiva, esta vez fechada en las aguas del Mar Caribe el 18 de agosto del a\u00f1o en curso, le comunic\u00f3 que ten\u00eda en su poder un <em>\u201cmill\u00f3n de ducados\u201d<\/em> que hab\u00edan cedido las <em>\u201cladies of Havana\u201d<\/em> al general Saint Simon, por entonces comandante de las tropas de desembarco[24]. O sea, sobre el proceso de recogida del dinero en La Habana, las misivas analizadas por Bonsal s\u00f3lo mencionan la intervenci\u00f3n de las damas habaneras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo desacierto, que tambi\u00e9n pudiera derivarse de las comunicaciones del almirante De Grasse, es la de atribuirle a este insigne marino la primicia de transmitir a La Habana la necesidad de recoger los fondos para las urgencias de la guerra. Una perspectiva que desconoce el amplio proceso de recaudaci\u00f3n monetaria que se desarroll\u00f3 en Cuba, en cumplimiento de las \u00f3rdenes cursadas por su corona y bajo el particular inter\u00e9s de las autoridades y pobladores de la isla. Como parte de ello, las comunicaciones establecidas a trav\u00e9s de la red de agentes y las sistem\u00e1ticas relaciones comerciales y militares con los colonos del norte, facilitaron a las autoridades hispanas en Cuba, conocer las dificultades y necesidades del Ej\u00e9rcito Continental norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, la entrega del dinero a los emisarios franceses debi\u00f3 realizarse entre los d\u00edas 14 o 15 de agosto de 1781, como indican las cartas de De Grasse y otros documentos de la \u00e9poca, pero el grueso de su recaudaci\u00f3n cont\u00f3 con la intervenci\u00f3n de las autoridades eclesi\u00e1sticas y gubernamentales, junto a sectores populares[25]. Una vez recogidos los fondos monetarios, su traslado y embarque fue muy expedito:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026a pocas horas de haber entrado en este puerto la fragata Aigrette (\u2026) sin p\u00e9rdida de instante regres\u00f3 el Buque con tan importante socorro\u201d.[26]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a lo planeado, las naves francesas expulsaron la flota brit\u00e1nica de la bah\u00eda de Chesapeake y cercaron las tropas del general Charles Cornwallis; los hombres comandados por George Washington, por su parte, pusieron sitio a Yorktown. Veinte d\u00edas despu\u00e9s, en octubre de 1781, los ingleses rindieron la plaza en capitulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la importante suma enviada desde Cuba se convirti\u00f3 en un factor de significativo peso para el avance de las tropas independentistas norte\u00f1as, pues:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026la batalla decisiva se gana con soldados que han sido pagados con el dinero procedente de La Habana, y que se resist\u00edan a avanzar antes de recibir ese dinero.\u201d[27] <em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La notable actitud mantenida por el gobierno colonial de Cuba y sus pobladores, ser\u00eda ampliamente reconocida por el rey Carlos III, su Ministro de Indias y otros importantes funcionarios de la corona. De manera individual, mediante la Real Orden del 5 de septiembre de 1781, fueron destacados por la corona los marqueses C\u00e1rdenas de Monte Hermoso y del Real Socorro[28] as\u00ed como el Obispo de Cuba, Santiago Jos\u00e9 de Hechavarr\u00eda. Para este \u00faltimo, las congratulaciones vendr\u00edan remitidas por Jos\u00e9 de G\u00e1lvez, debido al:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 insigne testimonio del empe\u00f1o con que le promueve no solo con su persuasi\u00f3n sino tambi\u00e9n con su autorizado ejemplo, un recibo que acredita haber puesto en la Tesorer\u00eda del Ej\u00e9rcito de La Habana ocho mil pesos fuertes para atender a los grandes y urgentes gastos de la guerra.\u201d[29]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En similar sentido, las autoridades francesas exaltaron la cuant\u00eda y celeridad de la contribuci\u00f3n monetaria reunida, calific\u00e1ndola como: <em>\u201c\u2026una acci\u00f3n la m\u00e1s loable por todas sus circunstancias.\u201d<\/em>[30]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 3 de septiembre de 1783 el gobierno brit\u00e1nico acept\u00f3 los t\u00e9rminos del Tratado de Par\u00eds, mediante el que se puso fin oficial a la guerra de independencia de las Trece Colonias norteamericanas. Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, a\u00fan se intenta reducir la participaci\u00f3n de Espa\u00f1a y particularmente de Cuba, en este trascendental acontecimiento. Para ello se circunscribe su intervenci\u00f3n a una determinada contribuci\u00f3n monetaria o se limita el accionar de sus tropas a un \u00e1rea geogr\u00e1fica como Pensacola o Louisiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, se desconoce que Cuba y su principal puerto y ciudad: La Habana, se convirtieron en el centro de la asistencia monetaria, de abastecimiento de pertrechos b\u00e9licos y base de operaciones del operativo militar espa\u00f1ol que cubri\u00f3 todo el Caribe y la costa antillana de Norteam\u00e9rica<em>.<\/em> Acciones que contribuyeron, de manera notable, a favorecer el avance y la victoria de las tropas independentistas norteamericanas. En primer orden, porque oblig\u00f3 a Gran Breta\u00f1a a emplear numerosas tropas y medios en varios escenarios de guerra; en consecuencia, las victorias hispanocubanas menguaron el poder militar de los brit\u00e1nicos. Tambi\u00e9n por los cuantiosos recursos financieros y en pertrechos de guerra que Espa\u00f1a y sus colonias, en particular Cuba, enviaron a los insurgentes de Norteam\u00e9rica, contribuyendo al sost\u00e9n de la campa\u00f1a b\u00e9lica. Paralelamente, el continuo intercambio comercial de los rebeldes con los puertos hispanoamericanos, principalmente con el de La Habana, posibilit\u00f3 el aprovisionamiento de los recursos necesarios para el sostenimiento de los hombres participantes en el conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por estas razones, la contribuci\u00f3n de Cuba a la guerra de independencia de las Trece Colonias de Norteam\u00e9rica, no merece continuar como una historia olvidada, omitida o negada, porque este malsano o incauto desd\u00e9n no alcanzar\u00eda a ocultar la verdad hist\u00f3rica: la independencia de Estados Unidos debe a Cuba, lo que la independencia de Cuba no debe a Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* Wilfredo Padr\u00f3n Iglesias es Licenciado en Estudios Socioculturales y Doctor en Ciencias Hist\u00f3ricas. Escuela Provincial del Partido, Pinar del R\u00edo, Cuba. Profesor de Historia y Vicedirector de Investigaciones y Posgrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Stephen Bonsal: <em>When the French were here<\/em>, The country life Press, New York, 1945, 117.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[2] Ib\u00eddem, 116.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[3] As\u00ed lo confirm\u00f3 una carta enviada por el Primer Ministro hispano, el 27 de junio de 1776, a su embajador en Francia, Pedro Pablo de Abarca y Bolea y Xim\u00e9nez de Urrea, conde de Aranda, comunic\u00e1ndole que el rey estaba informado de los contactos sostenidos con Charles Gravier, conde de Vergennes: \u201c\u2026sobre el asunto de la ayuda que la corona se propon\u00eda hacer llegar a los rebeldes en las colonias brit\u00e1nicas y la otra asistencia que ellos planean proporcionarles en secreto(\u2026)Su majestad aplaudi\u00f3 las acciones de la corte francesa y las considera convenientes a los intereses comunes de Espa\u00f1a y de Francia (\u2026) Su majestad me ha instruido en conformidad para enviarle a Su Excelencia el cr\u00e9dito adjunto por un mill\u00f3n de \u2018libras turnois\u2019 para ser usadas en esta empresa(\u2026) Su excelencia est\u00e1 por la presente concediendo poner a discusi\u00f3n con el conde de Vergennes la mejor forma de utilizar esta suma de dinero y la mejor forma que llegue a las fuerzas rebeldes\u201d. Citado por William F. Wertz y Cruz del Carmen Moreno de Cota: <em>La Espa\u00f1a de Carlos III y el sistema americano<\/em>, en http:\/\/www.schillerinstitute.org\/newspanish\/institutoschiller, 2011.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[4] Gardoqui recibir\u00eda, provenientes de la Tesorer\u00eda General de Guerra y la Administraci\u00f3n de Rentas Provinciales, m\u00e1s de 12 000 pesos para su env\u00edo a los insurgentes americanos; tambi\u00e9n remiti\u00f3 cuantiosas mercanc\u00edas por valor de 946 906 reales. En el mismo sentido, a trav\u00e9s de \u201cRodr\u00edguez Hortalez y Compa\u00f1\u00eda\u201d, se emplearon dos millones de libras. Herminio Portell Vil\u00e1: <em>Juan de Miralles, un habanero amigo de Washington<\/em>, Sociedad Colombista Panamericana, La Habana, 1947, 15.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[5] A partir de 1763 se emprendi\u00f3 la reconstrucci\u00f3n de las murallas que rodeaban la villa, se erigieron fortificaciones militares como Santo Domingo de Atar\u00e9s (1767), San Carlos de La Caba\u00f1a (1774) y El Pr\u00edncipe (1779) as\u00ed como se levantaron las bater\u00edas de La Pastora, el Polvor\u00edn y Bataban\u00f3; tambi\u00e9n se reconstruyeron el Castillo de los Tres Reyes del Morro, La Fuerza y San Salvador de La Punta. Para completar este sistema defensivo se erigieron los Castillos de San Severino, en Matanzas; el de Sagua, en Cienfuegos; y del Morro, en Santiago de Cuba.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[6] Por su magnitud, los montos empleados en la esfera militar llegar\u00edan a convertirse en un componente de crecimiento de la isla. Francisco P\u00e9rez Guzm\u00e1n: <em>La Habana, clave de un imperio<\/em>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997, 168.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[7] Por ejemplo, en 1783 el Intendente de Hacienda de La Habana envi\u00f3 varios informes a Floridablanca, manifestando su molestia por la alta presencia de barcos norteamericanos en el principal puerto cubano, en perjuicio del intercambio con Espa\u00f1a y M\u00e9xico. Archivo Nacional de Cuba (En lo adelante ANC.), Tribunal de Cuentas, Cuba, Libro VII, f. 397.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[8] En la d\u00e9cada de 1770 las mieles cubanas encontraban en Rhode Island 30 destiler\u00edas, que anualmente produc\u00edan, s\u00f3lo para exportar al \u00c1frica, 1 400 bocoyes de ron. Manuel Moreno Fraginals: <em>El ingenio: Complejo econ\u00f3mico social cubano del az\u00facar<\/em>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1978, 45.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[9] ANC., Asuntos Pol\u00edticos, Legajo 106,  f. 2.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[10] En los fondos del Archivo Nacional de Cuba se encuentran comunicaciones que permiten valorar el alcance de las gestiones de Miralles. Un grupo de estas, fechadas entre el 11 de junio y el 29 de diciembre de 1780, dirigidas por el Intendente de Ej\u00e9rcito de La Habana a Jos\u00e9 de G\u00e1lvez, informan sobre la llegada a puerto habanero de numerosas embarcaciones de las colonias, fletadas por el agente espa\u00f1ol en Filadelfia, con carga de arroz, harina, pasas y otros productos. A la orden del Capit\u00e1n General, fueron regresadas cargadas de az\u00facar, miel, caf\u00e9, ron, etc\u00e9tera. ANC., Asuntos Pol\u00edticos, Legajo 99, f. 67.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[11] Para ampliar sobre la actuaci\u00f3n de Miranda en el trienio de 1780 a 1783, puede verse: Wilfredo Padr\u00f3n Iglesias: <em>Cuba en la vida y obra de <\/em><em>Francisco de Miranda<\/em>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010. Sobre su presencia en la guerra independentista norteamericana, ver del mismo autor: <em>Francisco de Miranda en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias: \u00bfRealidad o leyenda?,<\/em> Cuadernos Americanos: Nueva \u00c9poca, a\u00f1o XXIII enero-marzo, vol. 1 (N<sup>o<\/sup> 127), P\u00e1g. 47-66.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[12] Eduardo Torres-Cuevas: Obra citada, 167.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[13] Albi de la Cuesta: <em>La defensa de las Indias (1764-1799)<\/em>, Ediciones Cultura Hisp\u00e1nica, Madrid, 1987, 165.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[14] ANC., Asuntos Pol\u00edticos, Legajo 3,  f. 55.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[15] \u201cEn la Habana. En la Imprenta de la Curia Episcopal y Real Colegio Seminario de San Carlos. A\u00f1o de M. DCC LXXXI.\u201d El documento est\u00e1 fechado en la villa de Santiago de las Vegas el d\u00eda 24 de enero de 1781. ANC., Asuntos Pol\u00edticos; legajo 99, f. 72.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[16] ANC., Asuntos Pol\u00edticos; legajo 106, f. 3 y legajo 99, f. 72.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[17] ANC., Legajo 15, f. 79.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[18] \u00cddem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[19] Samuel Eliot Morrison: <em>Historia del pueblo americano<\/em>, Ganduxer, Barcelona, 1972, 315.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[20]<sup> <\/sup>La cuant\u00eda se\u00f1alada en el presente trabajo -establecida por otros autores en diferentes magnitudes- responde a la mencionada por los documentos de la \u00e9poca. As\u00ed lo confirma la carta enviada al Cabildo de La Habana, a nombre de De Grasse, por Jos\u00e9 \u00c1lvarez, el 27 de noviembre de 1781. Acta del Cabildo de La Habana. Archivo Hist\u00f3rico del Museo de La Habana (En lo adelante AHMC.), Actas Capitulares de La Habana del 1\u00ba de Enero de 1780 al 20 de Diciembre de 1781.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[21] Por ejemplo, el historiador espa\u00f1ol Julio Albi de la Cuesta declara: \u201c&#8230; en Agosto de 1781 de Grasse pudo reunir en La Habana en solo seis horas el mill\u00f3n doscientas mil libras que sirvieron para pagar al ej\u00e9rcito de Washington\u2026\u201d. Julio Albi de la Cuesta: Obra citada, 194. Existe otra afirmaci\u00f3n que lo enmarca \u201c\u2026en solo cinco horas\u201d. F\u00e9lix Pita Astudillo: Francisco de Miranda. La historia \u2018olvidada\u2019 del combate de Yorktown, Peri\u00f3dico Granma, Cuba, 3 de noviembre de 2007, 4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[22] Charles Lee Lewis: Admiral De Grasse and American independence, United status Naval Institute, Nueva York, 1945, 138.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[23] Idem.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[24] Ib\u00eddem, 141.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[25] Documentos de la \u00e9poca reconocen el apoyo de las ricas damas de la sociedad criolla de Cuba. Su contribuci\u00f3n debi\u00f3 realizarse en el proceso de recogida de los fondos, aunque tambi\u00e9n pudo organizarse alguna colecta p\u00fablica durante las pocas horas que debi\u00f3 permanecer la goleta francesa en la rada habanera. Al respecto, es necesario se\u00f1alar que tambi\u00e9n existen, al menos, otras tres versiones sobre la fuente del dinero: los ricos comerciantes de La Habana, los fondos de la corona en la Isla, y una tercera que une a las damas, los comerciantes y los fondos gubernamentales.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[26] Contestaci\u00f3n del Ayuntamiento de La Habana al Comandante General de la  Marina, Jos\u00e9 Solano, 12 de diciembre de 1781. Acta del Cabildo de La Habana, 14 de diciembre de 1781. AHMC., Actas Capitulares de La Habana del 1\u00ba Enero de 1780 al 20 de Diciembre de 1781.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[27] Emilio Roig de Leuchsenring: \u00bfQui\u00e9n debe gratitud a qui\u00e9n? Aporte de Cuba a la independencia de los Estados Unidos, INRA, La Habana, 1961, 6.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[28] AHMC., Acta del Cabildo de La Habana, 11 de enero de 1782.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[29] Archivo del Arzobispado de La Habana, Comunicaciones 1, Legajo 2, f. 70.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[30] Oficio enviado al Cabildo La Habana por Joseph Solano, a nombre del Conde de Grasse,\u00a0 27 de noviembre de 1781. AHMC, Actas Capitulares de La Habana del 1\u00ba Enero de 1780 al 20 de Diciembre de 1781.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba 9. Marzo 2014 \u2013 Febrero 2015. Volumen I<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Publicado por \u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contacto: info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>INDICE (<a title=\"VER\" href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=4068\" target=\"_blank\"><strong>VER<\/strong><\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wilfredo Padr\u00f3n Iglesias* &nbsp; Resumen\/ Abstract (Ver) &nbsp; &nbsp; Arriba: Benjamin Franklin. Museos de Berlin. Foto: Carolina Crisorio &nbsp; I &nbsp; El historiador norteamericano Stephen Bonsal, en su obra When the French were here, apunt\u00f3:<\/p>\n","protected":false},"author":98,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[186,201,329,380],"class_list":["post-4573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-cuba","tag-espana","tag-independencia","tag-trece-colonias-inglesas-en-norteamerica","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/98"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4573"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4573\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4635,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4573\/revisions\/4635"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}