{"id":3374,"date":"2012-08-08T09:13:42","date_gmt":"2012-08-08T12:13:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=3374"},"modified":"2012-08-08T11:25:28","modified_gmt":"2012-08-08T14:25:28","slug":"el-papel-del-estado-mexicano-en-el-proyecto-de-la-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=3374","title":{"rendered":"El papel del Estado mexicano en el proyecto de la modernidad"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/EmilianoZapata28.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3377\" title=\"EmilianoZapata28\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/EmilianoZapata28.jpg\" alt=\"\" width=\"216\" height=\"312\" \/><\/a>Siglo XX*<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Genny M. Negroe Sierra y\u00a0Pedro Miranda Ojeda**<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n**<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XIX la noci\u00f3n de progreso configur\u00f3 el discurso pol\u00edtico-social que defini\u00f3 las bases de la modernidad. [1]\u00a0Esta modernidad naci\u00f3 del complejo proceso de cambios del orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social que, originado por los ideales de las revoluciones inglesa y norteamericana, durante la revoluci\u00f3n francesa condensaron y precisaron los principios del progreso de los pueblos como alternativa \u00faltima de su evoluci\u00f3n.[2]\u00a0<!--more-->Aun cuando los individuos desempe\u00f1aron un papel importante, el Estado ten\u00eda la responsabilidad de construir la plataforma administrativa, pol\u00edtica, econ\u00f3mica, social, etc. conducente a la escenificaci\u00f3n de cuadros productivos y generadores de condiciones que impulsaran el progreso y, de ah\u00ed, la modernizaci\u00f3n. El progreso constituy\u00f3, en estos t\u00e9rminos, una din\u00e1mica de perfeccionamiento gradual en las condiciones de existencia de los individuos. En otras palabras, el progreso determin\u00f3 el avance paulatino seg\u00fan el comportamiento de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica y cultural, alcanzando un m\u00e1ximo grado de evoluci\u00f3n: la modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La responsabilidad del Estado consisti\u00f3 en crear las condiciones del progreso y responder a los obst\u00e1culos y conflictos generados contra la innovaci\u00f3n e introducci\u00f3n de los cambios necesarios para el progreso.[3]\u00a0En este sentido, los distintos gobiernos emprendieron una intensa campa\u00f1a orientada al fomento del utilitarismo como instrumento conceptual y pr\u00e1ctico de la naturaleza humana. El utilitarismo radic\u00f3 en la explotaci\u00f3n del car\u00e1cter productivo de los hombres mediante la concesi\u00f3n de mayores libertades individuales con el objetivo de conquistar mayores productos y beneficios.[4]\u00a0Los productos y beneficios no se expresaron en signos econ\u00f3micos sino de contribuci\u00f3n seg\u00fan el potencial de cada miembro de la sociedad; es decir, represent\u00f3 la racionalidad compartida y aprovechada por la sociedad y el Estado. La tarea de este \u00faltimo reside en su capacidad de absorber y aprovechar \u00fatilmente el potencial de los individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formulaci\u00f3n de leyes inteligentes, como una de las funciones cardinales del Estado, fomentar\u00eda el utilitarismo. Desde esta perspectiva, se descubre una moralidad que se concentr\u00f3 en la b\u00fasqueda de un bien general interesado en la transformaci\u00f3n gradual de la sociedad, estimulando al mismo tiempo un bien moral: la felicidad.[5]\u00a0La felicidad defini\u00f3 el bien supremo de la sociedad. [6]\u00a0En este escenario, sin duda alguna, las buenas costumbres y la efectividad de las leyes desplegaron una importante avenida en el progreso y en la modernidad. La felicidad, por supuesto, incidi\u00f3 de manera directa en el comportamiento social y en la productividad, en el empe\u00f1o y eficiencia laboral, definitorios de los principios fundamentales del progreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los c\u00f3digos legales sancionados, por su parte, contribuyen en facilitar las condiciones impulsoras del progreso. [7]\u00a0La esencia de estas leyes tuvo desde su origen una naturaleza moral atendiendo a la regulaci\u00f3n de actividades, comportamientos y funcionamiento sociales seg\u00fan los principios del bien com\u00fan. Por lo tanto, el Estado tambi\u00e9n respondi\u00f3 contra las desviaciones del orden establecido, procurando la aplicaci\u00f3n de las leyes y su efectividad en la resoluci\u00f3n de contradicciones y conflictos m\u00faltiples, como la espinosa situaci\u00f3n de las diversiones p\u00fablicas y su regulaci\u00f3n como preocupaci\u00f3n constante en los asuntos de gobierno. El ciudadano, en cambio, representa a la sociedad y forma parte de una realidad contempor\u00e1nea cuando su convivencia cotidiana coincide con un marco legal y de costumbres honestas, trabajador y no transgrede los c\u00f3digos sancionados. De aqu\u00ed la enorme trascendencia de las leyes, el discurso y el Estado en la direcci\u00f3n y r\u00e9gimen de una naci\u00f3n. En 1868, por ejemplo, la Legislatura del estado de Yucat\u00e1n public\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEn la \u00e9poca actual, tanto los ciudadanos como los empleados, tienen leyes que normen sus actos: si los primeros faltan, los segundos impondr\u00e1n las penas que aquellas designan; y si ellos son los que infringen, \u00f3 violan las garant\u00edas de los ciudadanos, las autoridades federales reprimir\u00e1n sus abusos por medio de los juicios de amparo. La Legislatura del Estado, que comprende perfectamente su misi\u00f3n, no se dejar\u00e1 llevar por los caprichos de ning\u00fan partido \u00f3 personalidad, comprende que constituida por la voluntad de los habitantes del Estado, se debe \u00e1 ellos; y \u00e1 su cargo est\u00e1 velar por los intereses p\u00fablicos.\u201d[8]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El marco jur\u00eddico reconocido por el Estado y sancionado por la sociedad defini\u00f3 la convivencia rutinaria en comunidad. No obstante, el derecho consuetudinario tambi\u00e9n desempe\u00f1o un papel relevante, sobre todo en la conservaci\u00f3n de los usos y costumbres. En efecto, la tradici\u00f3n rompe con las construcciones discursivas y los modelos sociales. Aun as\u00ed, el derecho com\u00fan y ordinario transgredi\u00f3 las formulas del modelo progresista y, por supuesto, de los c\u00f3digos. El triunfo de la tradici\u00f3n se explica, como ocurri\u00f3 en el siglo XIX, por la extraordinaria penetraci\u00f3n que la costumbre pose\u00eda en la sociedad. La convivencia entre el derecho sancionado por la pol\u00edtica y el derecho consuetudinario sancionado por la sociedad fue permanente durante el siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La moral social: principios orquestadores de la pol\u00edtica progresista<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moral social defini\u00f3 el conjunto de valores y principios que potenciaron la constituci\u00f3n de un ciudadano ejemplar, productivo y culto, favoreciendo su plena incorporaci\u00f3n, posicionamiento y desenvolvimiento en el discurso social del Estado. La moral religiosa, en cambio, regul\u00f3 costumbres y comportamientos seg\u00fan un c\u00f3digo sancionado por la Iglesia con el objetivo de socorrer el alma y purificar el esp\u00edritu en cualquiera de las dimensiones y complejidades de las creencias y concepciones de credo. Por lo tanto, la idea de una moralidad social arrogada al esp\u00edritu pol\u00edtico de principios del siglo XIX rompi\u00f3 en exclusiva significaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta moralidad social, por supuesto, fue el estandarte que se despleg\u00f3 desde los comienzos del M\u00e9xico Independiente en todos los niveles de la pol\u00edtica nacional con la intenci\u00f3n de emprender un nuevo rumbo nacional y, en consecuencia, fue ampliamente divulgado en el discurso decimon\u00f3nico. La moralidad social no pretendi\u00f3 definir una pol\u00edtica sino un modo de comprenderse como sujeto social y, en este sentido, el progreso fue el concepto fundamental que articul\u00f3 la pol\u00edtica y la moral social. Esta articulaci\u00f3n, sin embargo, ten\u00eda una ambici\u00f3n \u00fanica: la modernizaci\u00f3n. Las buenas costumbres fueron una caracter\u00edstica importante de la moral social. De ah\u00ed que la sociedad funcional, moderna y progresista se pretendiera construir gracias a una s\u00f3lida formaci\u00f3n educativa y de civilidad, culta y utilitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este escenario no puede estimarse una vida social ajena a los principios fundamentales del progreso. La moralidad social estuvo presente en todas las actividades cotidianas porque determin\u00f3 un modo de vida que coincide con los intereses nacionales. La representaci\u00f3n individual constituy\u00f3 el eje vertebral de rechazo contra los obst\u00e1culos de la civilizaci\u00f3n que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201c\u2026 alienta los buenos sentimientos y preserva como perfume dedicado \u00e1 las costumbres de la disoluci\u00f3n; que encamina todo esfuerzo, todo trabajo bien y beneficio de la verdadera salud de las sociedades, no puede dilatar su apacible reinado cuando para derribarla conspiran los partidos y lev\u00e1ntense airados los brazos de los ciudadanos que reh\u00fasan someterse \u00e1 su yugo morigerado.\u201d[9]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de las buenas costumbres fue fundamental porque \u00e9stas decidieron la condena del juego prohibido y el privilegiode las artes cultas. La moral social fue indispensable en las tareas de sancionar los principios del correcto comportamiento, propios de la gente educada, culta, progresista, que defini\u00f3 sus lugares en la sociedad. Este lugar social, sin embargo, tambi\u00e9n se estableci\u00f3 por una intensa preocupaci\u00f3n material, impulsada por la modernidad, que gest\u00f3 los principios del consumismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El progreso lleg\u00f3 acompa\u00f1ado de sitios comunes. La idea del progreso se asoci\u00f3 con el individuo respetado, admirado, trabajador, culto y urbano. Aun as\u00ed, el materialismo contribuy\u00f3 al distorsionar esta imagen y a finales del siglo XIX comenz\u00f3 a identificar a sujetos poderosos, productores, cultos y ricos. El exhibicionismo se manifest\u00f3 en las grandes construcciones palaciegas y en la ostentaci\u00f3n de riquezas excesivas. La imagen p\u00fablica fue muy importante y, por lo tanto, la embriaguez se consider\u00f3 la actividad m\u00e1s perniciosa del hombre modelo debido a la imagen negativa y denigrante en este estado. Los valores y principios se diluyen y cualquier estampa positiva y ejemplar no puede posicionarse en el mundo del progreso, proclive a las im\u00e1genes negativas y contradictorias con la moral social. El juego prohibido, sin embargo, nunca caus\u00f3 esta impresi\u00f3n. Las <em>ense\u00f1anzas anti-alcoh\u00f3licas<\/em> divulgadas en lecciones pr\u00e1cticas intentaron salvar aquellas im\u00e1genes perjudiciales de un sistema moral que se resisti\u00f3 a trastocar las bases de lo correcto, estimulando la propiedad de las conductas sanas e higi\u00e9nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, la moral tambi\u00e9n represent\u00f3 un estilo de vida. En el siglo XIX se atribuy\u00f3 a la moral el r\u00e9gimen de las buenas costumbres seg\u00fan el principio del bien o el mal, el vicio y la virtud. [10]<sup><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera mitad del siglo XIX, las fuentes definen la moralidad como una<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cdoctrina o ense\u00f1anza perteneciente \u00e1 las buenas costumbres y al arreglo de la vida.\u2013 La capacidad de las acciones humanas para ser \u00f3 denominarse l\u00edcitas o il\u00edcitas\u201d [11]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cConciencia, discernimiento moral que el hombre posee para juzgar de la bondad \u00f3 malicia de las acciones humanas.\u2013 Inclinaci\u00f3n natural \u00e1 practicar el bien, propensi\u00f3n instintiva que inclina al hombre al cumplimiento de una ley que dice: <em>Haz el bien y lo que es justo, evita el mal y lo que es injusto<\/em>.\u2013 Conveniencia \u00f3 conformidad de las costumbres con los preceptos de una sana moral.\u2013 Cualidad, condicion\u00f3 naturaleza de las acciones, que las constituye buenas \u00f3 malas, l\u00edcitas o il\u00edcitas.\u201d [12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moral y la moralidad fueron escenarios compartidos de la sociedad modelo. La sociedad decimon\u00f3nica se explica como un conjunto de<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201crelaciones estrechas, extendidas y variadas entre los hombres; que comprende \u00e1 la vez el desarrollo del trabajo y de la industria, el progreso de las luces y del gusto, la consolidaci\u00f3n del orden general, el mejoramiento de las costumbres p\u00fablicas y privadas; siendo en parte el fruto de las instituciones pol\u00edticas, civiles y religiosas. Las influencias de la moral pr\u00e1ctica obran poderosamente sobre ella, porque estrechan los v\u00ednculos entre los individuos, fortalecen el respeto \u00e1 la equidad y las disposiciones \u00e1 la benevolencia; estimulan al trabajo y le aseguran su recompensa, protegiendo la propiedad; favorecen las luces, nutriendo el amor \u00e1 la verdad, y secundando los esfuerzos de la meditaci\u00f3n; como tambi\u00e9n el gusto, depurando y ennobleciendo el sentido de lo bello. [&#8230;] El trabajo, sea por \u00e9l mismo, sea por los frutos que de \u00e9l se obtienen, da al hombre el justo sentimiento de su dignidad.\u2019[13]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de progreso constituy\u00f3 el estandarte proseguido en el discurso modernizador. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, en Europa y Estados Unidos, la idea del progreso se posicion\u00f3 como la idea dominante que configur\u00f3 el modelo com\u00fan de las sociedades occidentales, impulsando los principios de la igualdad, justicia social y soberan\u00eda popular. El discurso hegem\u00f3nico tambi\u00e9n comprendi\u00f3 la evoluci\u00f3n de los pueblos mediante el desarrollo art\u00edstico y cient\u00edfico; por este motivo, la ciencia y el cient\u00edfico coincidieron en el vocabulario decimon\u00f3nico. La idea de progreso, al mismo tiempo, estimul\u00f3 la secularizaci\u00f3n de la sociedad, como una fuerza impulsora de las formulaciones modernas del progreso, [14]\u00a0fracturando las cercanas relaciones entre Iglesia y Estado. As\u00ed, desde las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX en el discurso pol\u00edtico se advirti\u00f3 la sensaci\u00f3n de romper con los antiguos modelos que eclipsaron el futuro nacional, propag\u00e1ndose en el esp\u00edritu patriota un discurso cuyo principal componente fue el progreso. La noci\u00f3n de progreso fue copiada con la intenci\u00f3n de reproducir la prosperidad norteamericana y de algunas naciones europeas que gozaban de altos niveles de bienestar social, econ\u00f3mico y cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEs deber capital de todo ciudadano contribuir \u00e1 que compenetre en las masas populares, inculcar y arraigar la creencia de que no es buen ciudadano el que no instruye ni educa \u00e1 sus hijos, he aqu\u00ed la labor ineludible de todo gobernante que ame sinceramente \u00e1 su patria y que aspire al t\u00edtulo de progresista y civilizado.\u201d[15]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La admiraci\u00f3n por una sociedad ansiosa por los conocimientos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos, el cultivo y florecimiento de las artes, la belleza arquitect\u00f3nica de sus ciudades y la avanzada pol\u00edtica que permiti\u00f3 la formaci\u00f3n unos ciudadanos ejemplares, motivaron que el desarrollo europeo y norteamericano, definiera los c\u00e1nones del progreso y modernizaci\u00f3n decimon\u00f3nica. A estas alturas las autoridades pol\u00edticas por supuesto tan s\u00f3lo tienen una imagen construida del progreso de esas naciones y en su anhelo est\u00e1n conscientes que dicho progreso respond\u00eda a realidades hist\u00f3ricas muy distintas a la nacional. Adem\u00e1s, las condiciones econ\u00f3micas y, sobre todo, pol\u00edticas poco favorables, incidieron en el clima de inestabilidad que caracteriz\u00f3 a la mayor parte del siglo XIX. La secularizaci\u00f3n de las instituciones apenas comenz\u00f3 en la segunda mitad de dicho siglo. El progreso intermitente, exclusivo de algunos grupos poderosos de la econom\u00eda y la pol\u00edtica, contrast\u00f3 porque s\u00f3lo se manifest\u00f3 en la magn\u00edfica imagen de modernidad de la ciudad finisecular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las tareas medulares de la pol\u00edtica fue la instauraci\u00f3n de un discurso constructor de valores y principios nacionales que denostaran la inutilidad social sobre las responsabilidades y compromisos ciudadanos. Esto signific\u00f3 que la moral social jug\u00f3 un papel destacado en impulsar el progreso lento, gradual, con el objetivo de cristalizar en una modernidad. De ah\u00ed que el desempe\u00f1o individual y colectivo, de la pol\u00edtica, instituciones y Estado fueran capitales en el progreso y la modernizaci\u00f3n. As\u00ed, en un impreso puede leerse:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00abLas comodidades y conveniencias particulares, no necesarias para la vida del individuo, tienen que ceder ante las exigencias y conveniencias p\u00fablicas, necesarias para el progreso y engrandecimiento de los pueblos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u00abEsta base irrevocable de la prosperidad de las naciones, se funda en la justica de rigurosa preferencia con que el inter\u00e9s general de las masas se sobrepone \u00e1 cualquier inter\u00e9s particular.\u00bb [16]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este discurso, reproducido mediante arengas pol\u00edticos, reglamentos y dem\u00e1s disposiciones jur\u00eddicas, libros de texto, manuales de urbanidad, prensa, etc. fructific\u00f3 casi de manera inmediata en una \u00e9lite reconocida y hermanada con los c\u00edrculos del poder. Las mayores dificultades se facturaron en el pueblo llano, analfabeto, con costumbres irreconciliables con el discurso progresista, con el trabajo de productividad y con inter\u00e9s en actividades culturales. Tampoco hubo demasiado empe\u00f1o en insistir en la propagaci\u00f3n del discurso progresista porque las resistencias al cambio por lo general son m\u00e1s fuertes en las clases subalternas; esto no signific\u00f3 su absoluto abandono sino que se redireccion\u00f3 en lecciones de moral social aplicada en pr\u00e1cticas reconocidas y con mucha aceptaci\u00f3n cotidiana, como el fen\u00f3meno l\u00fadico y las costumbres. En este sentido, la moralidad defini\u00f3 normas de comportamiento, divorciadas de los mexicanos, aquellas asociadas con la violencia y la criminalidad, atribuyendo dichas conductas a la riqueza y a las personas extranjeras y de otras partes del pa\u00eds. Esta apreciaci\u00f3n se manifest\u00f3 principalmente a finales del siglo XIX cuando el advenimiento de una mayor criminalidad, robos, asaltos y asesinatos arengaron la cotidianidad mexicana [17].\u00a0De ah\u00ed que se replicara por una moralidad p\u00fablica debido a que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cLa moral es el primero y m\u00e1s noble elemento de la vida social, como que los sentimientos que de ella emanan son los que inspiran las sanas costumbres y los que producen hasta el hero\u00edsmo de las virtudes p\u00fablicas. Cuando empieza \u00e1 perderse, cuando rota la cadena de su ben\u00e9fico dominio, el vicio se ense\u00f1orea de las masas corrompiendo las costumbres y sembrando el crimen, la sociedad se enerva, como que entonces est\u00e1 enferma, la indiferencia por el bien general se va extendiendo y el ego\u00edsmo m\u00e1s repugnante engendra rasgos dignos de los pueblos b\u00e1rbaros.\u201d[18]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manifiesto del progreso social se disemin\u00f3 entonces en toda la sociedad mexicana y la educaci\u00f3n fue uno de sus estandartes m\u00e1s significativos. De ah\u00ed que, en 1905, aun se recogiera a la instrucci\u00f3n p\u00fablica como garante del florecimiento de los pueblos,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cPalanca poderosa con que los Gobiernos fomentan en sus gobernados las grandes aspiraciones que conducen al perfeccionamiento de la humanidad.\u201d[19]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, no exist\u00edan las condiciones pol\u00edtico-administrativas, tranquilidad p\u00fablica ni Estado suficientemente fuerte capaz de operar este discurso. De ah\u00ed que se privilegiara la funcionalidad administrativa como primer instrumento que intimara con la oportunidad de potenciar las energ\u00edas de funcionarios eficientes y efectivos. La jurisprudencia orquestadora de un sistema legal constituy\u00f3 una herramienta de primer orden porque elabor\u00f3 un cuerpo de leyes \u2013sistematizadas seg\u00fan los valores y los principios de la moral social\u2013 reconocidas y sancionadas por el Estado. Esta modalidad tambi\u00e9n registra una <em>moralidad p\u00fablica<\/em> que procur\u00f3 el afianzamiento de una cultura pol\u00edtica empe\u00f1ada en reestructurar la administraci\u00f3n y mejorar la imagen de los funcionarios p\u00fablicos. En este sentido, constituy\u00f3 una base fundamental de la modernizaci\u00f3n p\u00fablica, administrativa, pol\u00edtica y de sus bases sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto la pol\u00edtica comenz\u00f3 a demandar la incorporaci\u00f3n de funcionarios seleccionados por su competencia, con la formaci\u00f3n suficiente para contribuir en una administraci\u00f3n orientada a la introducci\u00f3n de cambios que estimularan trabajo, productividad, inversi\u00f3n, etc. y, al mismo tiempo, fomentar nuevas ideas. El progreso como recurso inequ\u00edvoco de la modernidad. Los <em>notables,<\/em> ciudadanos reconocidos por un modo honesto de convivencia y una racionalidad de pensamiento fueron, a partir de entonces, los \u00fanicos funcionarios p\u00fablicos. Al mismo tiempo, se presumi\u00f3 que si el candidato pose\u00eda propiedades y recursos econ\u00f3micos suficientes,[20]\u00a0su compromiso por el bien p\u00fablico ser\u00eda m\u00e1s efectivo y la corrupci\u00f3n desaparecer\u00eda gradualmente. Estos <em>valores supremos<\/em> se arrogaron a los funcionarios p\u00fablicos como disfraces de los cambios esperados en opini\u00f3n pol\u00edtica.[21]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La promoci\u00f3n pol\u00edtica validada a trav\u00e9s de la notabilidad no surgi\u00f3 del cr\u00e9dito personal sino de una acreditaci\u00f3n legal. Los s\u00edndicos del ayuntamiento fueron los funcionarios responsables de despachar unos documentos llamados <em>atestados de buenas costumbres<\/em>, despu\u00e9s de una valoraci\u00f3n de conducta p\u00fablica del candidato a funcionario p\u00fablico. Estas cartas de moralidad y buena conducta aparecieron en 1826 como requisito indispensable antes de calificar como funcionario o de su nombramiento como servidor p\u00fablico. A pesar de las buenas intenciones, lo cierto es que \u00e9stas se entregaban a diestra y siniestra, sin consideraci\u00f3n de la honorabilidad y honestidad de las personas. Por lo tanto, esta pr\u00e1ctica no signific\u00f3 una apuesta ciega por la honestidad y exenta de corrupci\u00f3n, ello determin\u00f3 que en el combate a la corrupci\u00f3n desde 1828 comenzara la aplicaci\u00f3n de suspensiones y arresto de los funcionarios deshonestos y ajenos al ejercicio de sus funciones.[22]\u00a0Aun as\u00ed, a finales del siglo XIX \u00e9stas siguieron siendo un requisito indispensable para aspirar a un cargo p\u00fablico.[23]\u00a0El mal gobierno continu\u00f3 existiendo. En este contexto, Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora escribi\u00f3 con propiedad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cDe nada sirven las mejores [leyes] si no hay costumbres y si hay flojedad o desidia en los funcionarios p\u00fablicos encargados de su cumplimiento.\u00bb [24]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el imaginario pol\u00edtico, la incorporaci\u00f3n de los notables contribuy\u00f3 a defender <em>el buen gobierno<\/em>. La prensa oficial, por su parte, se dedic\u00f3 destacar la moralidad administrativa y el esp\u00edritu democr\u00e1tico de la administraci\u00f3n.[25]\u00a0De ah\u00ed que las autoridades se manifestaran por el compromiso y el deber de la administraci\u00f3n p\u00fablica como rectora de la sociedad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>ES UN DEBER.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">A todos interesa la Administraci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><strong>Influye en el trabajo, en los negocios, en la familia y en todo lo que se relaciona con la vida en sociedad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">A la Administraci\u00f3n p\u00fablica est\u00e1n encadenados los derechos, las garant\u00edas, la libertad y tranquilidad de los ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">Los ciudadanos que permanecen indiferentes cuando la ley y la conveniencia ordenan que pongan toda su buena voluntad en la renovaci\u00f3n de los Poderes P\u00fablicos, dejan su suerte y la suerte de sus familias y de sus asuntos y del Estado en general, en manos de la audacia y \u00e1 merced de los que utilizan el gobierno como un bot\u00edn que se les abandona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">Es una obligaci\u00f3n para todos los yucatecos, expresar en beneficio de esta entidad federativa, la opini\u00f3n que conforme \u00e1 su conciencia tengan acerca de la renovaci\u00f3n de poderes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">La indiferencia es un delito; la falta de valor civil una verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">El que expresa sus sentimientos, ejercita un derecho y cumple con un deber<span style=\"font-size: 9.090909004211426px;\">.[26]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n por establecer un modelo de control del orden p\u00fablico demand\u00f3 la atenci\u00f3n urgente en el siglo XIX ante la inseguridad generalizada. De ah\u00ed que los bandos de buen gobierno inauguraran las medidas de regulaci\u00f3n de la vida social.[27]\u00a0As\u00ed, el buen gobierno puede definirse como un conjunto de medidas pol\u00edticas destinadas al control y soluci\u00f3n de los conflictos y tensiones que inquietan la paz p\u00fablica.[28]\u00a0La paz p\u00fablica, se presumi\u00f3, germinar\u00eda una sociedad que funciona seg\u00fan los principios de urbanidad, sana convivencia y buenas costumbres gracias a la efectividad del r\u00e9gimen pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Revoluci\u00f3n triunfante reclam\u00f3 la transformaci\u00f3n de las instituciones y, por lo tanto, la renuncia de todos los funcionarios p\u00fablicos se convirti\u00f3 en una demanda necesaria con la intenci\u00f3n de moralizar a las autoridades. As\u00ed, esta medida prometi\u00f3 la reorganizaci\u00f3n pol\u00edtica de un sistema caduco y obsoleto a un sistema conciliador con las nuevas orientaciones democr\u00e1ticas. [29]\u00a0En este sentido se asumi\u00f3 el papel del funcionario p\u00fablico como un compromiso con los ideales revolucionarios, de convencimiento, honradez, justicia, compromiso y responsabilidad con la administraci\u00f3n. Un funcionario exento de corrupci\u00f3n y extorsi\u00f3n al capitalista o al pueblo.[30]\u00a0En una pol\u00edtica sin precedentes, se impuls\u00f3 una campa\u00f1a moralizadora de las costumbres p\u00fablicas mediante la prohibici\u00f3n de las corridas de toros, lidias de gallos, venta de alcohol, prostituci\u00f3n reglamentada y otras inmoralidades que desde su perspectiva, en poco contribu\u00edan al progreso del estado.[31]\u00a0Aun as\u00ed, surgieron voces contra los logros revolucionarios que dudaron de sus avances y en el A\u00f1o Nuevo de 1914 describieron una situaci\u00f3n de duelo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cv\u00edctima de supremas angustias y terribles d\u00edas de prueba; la libertad sufre pavorosos estremecimientos y el Progreso ve derrumbado su antes espl\u00e9ndido edificio [\u2026] \u00bfC\u00f3mo ha de ser a nuestro favor el saldo? \u00bfQu\u00e9 derechos tenemos para regocijarnos como en los mejores tiempos, al saludar al nuevo sol, plet\u00f3ricos de alegr\u00eda por nuestros triunfos y sonrientes por nuestras esperanzas?\u201d[32]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Orden y paz p\u00fablicas: necesidades del progreso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1851, un peri\u00f3dico public\u00f3 que la moral constituye<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cuna necesidad de los pueblos; ella no puede existir sin el orden; sin el orden no hay paz, y sin paz las naciones no tienen m\u00e1s que una existencia quim\u00e9rica.\u201d[33]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente sin una estabilidad pol\u00edtica, militar y clima social favorable no exist\u00edan las condiciones necesarias para el efectivo funcionamiento de las instituciones. Las instituciones, al mismo tiempo, direccionan el marco pol\u00edtico que rige el sistema social a trav\u00e9s de un conjunto de disposiciones orientadas a la creaci\u00f3n, conservaci\u00f3n y proyecci\u00f3n de un marco social de tranquilidad y paz p\u00fablicas. La ausencia de alguna de ellas desemboca en tensiones, crisis o conflictos; la ausencia de ambas genera desordenes y descontentos graves que obstaculizan el funcionamiento social y pol\u00edtico. A lo largo del siglo XIX, sucedi\u00f3 una u otra situaci\u00f3n porque hubo un mayor predominio de la inversi\u00f3n pol\u00edtica y personal. Los caudillos y luchas por el poder y repetido intento de control caracterizaron la mayor parte de este siglo. En estas condiciones no existi\u00f3 ni orden ni progreso, conceptos configurados en la escena nacional como orquestadores del progreso nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sentencias contra el desorden, la criminalidad y la vagancia urbana fueron algunas de las primeras medidas instrumentadas en la pol\u00edtica renovadora de la sociedad decimon\u00f3nica. En las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX naci\u00f3 el principio de <em>orden y progreso,<\/em> a menudo asociado con el porfiriato. Este lema triunfalista de finales del siglo se origin\u00f3 como instrumento discursivo de los objetivos nacionales. Sin embargo, en t\u00e9rminos generales, hubo escasa efectividad. Aun as\u00ed, el orden no resuelto en el terreno pol\u00edtico y militar no fue el mismo que el generado en las ciudades. En la ciudad decimon\u00f3nica hubo control del orden gracias a una serie de herramientas distintas que evitaron el colapso social y, adem\u00e1s, que las intrigas y coyunturas de la pol\u00edtica nacional se atomizaran en los rincones cotidianos. Esto no signific\u00f3 que no existieran conflictos de las contradicciones entre modernidad y tradici\u00f3n. [34]\u00a0Ciertamente, la principal dificultad de las instituciones fue la divulgaci\u00f3n de un discurso que, por un lado, defenestr\u00f3 costumbres populares y, por otro lado, autoriz\u00f3 las costumbres elitistas y cultas. La barrera psicol\u00f3gica entre ambas complic\u00f3 la aceptaci\u00f3n del discurso modelo porque de repente, desde el poder, se pretende que el pueblo abandone comportamientos, tradiciones y modos de vida. La respuesta, por obvias razones, rechaz\u00f3 cualquier oportunidad de un di\u00e1logo conciliador porque desde las primeras medidas floreci\u00f3 el descr\u00e9dito de \u00e9stas, estigmatizadas como b\u00e1rbaras, incivilizadas. El progreso, la moral social y el ciudadano ejemplar fueron los representantes \u00fanicos aceptados en el concierto social. De ah\u00ed que los conflictos florecieron con intensidad y las rupturas del orden fueran consideradas como peligrosas para el progreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El orden social se finc\u00f3 en los principios del buen gobierno que intent\u00f3, seg\u00fan su c\u00f3digo de valores, aplicar la justicia. La consolidaci\u00f3n del valor social de las instituciones radic\u00f3 en garantizar la tranquilidad y paz p\u00fablica, sin alterar las relaciones de poder que objetivan el progreso porque m\u00e1s importante que el orden fue conservar el control social del pueblo llano, evit\u00e1ndose as\u00ed conflictos may\u00fasculos por no consentir la utilizaci\u00f3n de su propio c\u00f3digo de valores. La aplicaci\u00f3n del orden, por lo tanto, expresar\u00eda sanciones efectivas y persecuciones interminables que romper\u00edan el fr\u00e1gil equilibrio del orden simulado del siglo XIX. En este sentido, el discurso moral comenz\u00f3 a divulgarse como valor de cambio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cLa moral da fuerza, porque coliga las inteligencias y las voluntades para hacer el bien. La moral civiliza, y la civilizaci\u00f3n es la luz que ense\u00f1a el camino de las buenas acciones; y con la fuerza y la luz se puede atravesar una senda escabrosa y ver m\u00e1s all\u00e1 de un horizonte sombr\u00edo. Sin moralidad, se relajan los resortes del orden social; los ciudadanos, hermanos entre s\u00ed por su origen y sus necesidades, se ven como enemigos y se desgarran cual tigres.\u201d[35]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, los conflictos florecieron en todo momento. El siglo XIX fue una representaci\u00f3n de inestabilidad, rebeliones, revueltas, motines, asonadas, motines y levantamientos. La compleja y agitada convivencia secular incidi\u00f3 en que a menudo se le denomine el convulso siglo XIX. La templanza de las autoridades contra las pr\u00e1cticas vulgares, grotescas, b\u00e1rbaras o incivilizadas, como fueron conocidas, puede explicarse como un intento simulado de sortear los enfrentamientos directos contra las costumbres, evitando de esta manera los potenciales conflictos con la poblaci\u00f3n mayoritaria de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El discurso del orden p\u00fablico entonces comenz\u00f3 a asociarse con las costumbres. El orden respondi\u00f3 a los principios de control situacional de la tranquilidad p\u00fablica como contribuyentedel funcionamiento social. De ah\u00ed que, en 1824, el Congreso del Estado autorizara el allanamiento de residencias sin las formalidades prescritas por la Constituci\u00f3n y prohibiera las reuniones p\u00fablicas no autorizadas; en 1825, la Constituci\u00f3n para el gobierno interior de los pueblos demand\u00f3 seguridad y el orden p\u00fablico. El orden p\u00fablico, coincidente con los conceptos comodidad y seguridad, aseguraba la conservaci\u00f3n de los bienes ciudadanos. [36]\u00a0En esta coyuntura, en 1831, el jefe pol\u00edtico superior de Yucat\u00e1n destac\u00f3 que la tranquilidad de la sociedad s\u00f3lo es posible gracias a la sanci\u00f3n de leyes con la capacidad de reprimir y controlar los conflictos.[37]\u00a0En los mismos t\u00e9rminos, el Congreso estatal de 1833 insinu\u00f3 que el orden p\u00fablico \u00fanicamente pod\u00eda conservarse mediante leyes dr\u00e1sticas; en efecto, desde este mismo a\u00f1o, se autoriz\u00f3 a las autoridades expulsar de los l\u00edmites estatales a los individuos considerados una amenaza de la tranquilidad p\u00fablica. [38]\u00a0Una circular datada en 1837 adujo que los hombres proclives a las discordias y subversiones por lo general tienden a generar descontento entre los ciudadanos; en este \u00e1nimo se destinaron mayores recursos en la vigilancia y control del orden, mediante la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda suficiente \u201c\u00e1 fin de que se conserve \u00e1 toda clase el sosiego social.\u201d [39]\u00a0Un lustro m\u00e1s tarde, en 1842, se orden\u00f3 la formaci\u00f3n de un registro estatal de armas de fuego.[4o]\u00a0De ah\u00ed que los c\u00f3digos penales (1872, 1896 y 1905) incluyeran un articulado supresor, sin la licencia respectiva, de la portaci\u00f3n de armas. El orden ciudadano, el orden social, el orden c\u00edvico determin\u00f3 los intereses de la pol\u00edtica p\u00fablica; la tranquilidad constituy\u00f3 el estadio ideal del orden y la escenificaci\u00f3n de la realidad pol\u00edtica.<sup><sup>[41]<\/sup><\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, la tranquilidad pol\u00edtica y p\u00fablica incidieron en la direcci\u00f3n de las pol\u00edticas rectoras de un convulso, militar y pol\u00edtico, siglo XIX. La alternativa pol\u00edtica del imperialismo de la d\u00e9cada de 1860 no diluy\u00f3 la crisis sino la intensific\u00f3 en un conflicto armado que devino en una transici\u00f3n al porfiriato resolutivo y transformador. Aun cuando el discurso imperialista asumi\u00f3 el compromiso de armon\u00eda p\u00fablica y la enorme significaci\u00f3n del orden, la situaci\u00f3n pol\u00edtica opositora desestabiliz\u00f3 las nobles intenciones pol\u00edticas. Aun as\u00ed, el discurso oficial se empe\u00f1\u00f3 en justificar un modelo social de car\u00e1cter populista, leg\u00edtimo y sistem\u00e1tico que contribuir\u00eda al fortalecimiento del Estado.<sup><sup>[42]<\/sup><\/sup> Este discurso se despleg\u00f3 en los peri\u00f3dicos oficiales, como La Nueva \u00c9poca que public\u00f3 acerca del orden<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201ctriunfo de la raz\u00f3n [\u2026] la brillante aurora del orden administrativo, del imperio de la moralidad y de la justicia y el t\u00e9rmino de los males que nos hac\u00edan ir para atr\u00e1s \u00e1 pasos agigantados cada d\u00eda.<span style=\"font-size: 9.090909004211426px;\">\u00ab[43]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, coincidi\u00f3 con la administraci\u00f3n, la moral y la justicia, el orden se expres\u00f3 como un instrumento necesario del inter\u00e9s nacional. El orden, al mismo tiempo, limit\u00f3 el poder en el umbral de los valores supremos de la naci\u00f3n.[44]\u00a0Un articulista redact\u00f3 en el \u00faltimo tercio del siglo XIX<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cese decaimiento moral de que hoy adolecen todos los caracteres y que ha amortiguado la noble energ\u00eda de los esp\u00edritus [\u2026] es la desmoralizaci\u00f3n general que se extiende desde las esferas m\u00e1s elevadas hasta las m\u00e1s humildes, desde el gobernante hasta el ciudadano, desde las instituciones hasta las costumbres, desde la pol\u00edtica hasta las \u00faltimas manifestaciones de la vida social.\u201d[45]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pol\u00edtica de orden y progreso, la c\u00e9lebre <em>pax porfiriana<\/em>, las noticias coinciden en una ley mordaza que elimin\u00f3 libertades y las veces opositoras fueron claudicadas por la c\u00e1rcel y la represi\u00f3n inmediata. La prosperidad se finc\u00f3 potenciar las enormes oportunidades de una mayor\u00eda destinada a la servidumbre, beneficiando a una minor\u00eda cercana con el poder pol\u00edtico. Por este motivo, en 1905, se manifiesta sin inquietudes ni perturbaciones significativas de la tranquilidad y la paz p\u00fablica.[46]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relativa tranquilidad del periodo revolucionario prosper\u00f3 gracias a los intereses pol\u00edticos por conservar la paz p\u00fablica. En el mismo discurso pol\u00edtico se subray\u00f3 acerca de la importancia de que reinara un ambiente de armon\u00eda y tranquilidad, necesarios para la seguridad y la prosperidad del pueblo yucateco.[47]\u00a0Una circular de septiembre de 1911 defendi\u00f3, en este sentido, la responsabilidad de lograr la conciliaci\u00f3n pol\u00edtica entre los bandos con el prop\u00f3sito de evitar conflictos y, por consiguiente, en un decreto se condonaron los delitos cometidos por el fragor pol\u00edtico.[48]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Imaginarios y representaciones del progreso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los imaginarios del progreso inundaron cualquier cantidad de discursos pol\u00edticos y art\u00edculos period\u00edsticos. La moral social, como estandarte de pr\u00e1cticas cotidianas que definieron las buenas maneras, arregl\u00f3 la esencia de un ciudadano ejemplar contra los sujetos in\u00fatiles, ajenos del proceso civilizador en construcci\u00f3n. En efecto, la construcci\u00f3n simb\u00f3lica del progreso fue el motor que el Estado utiliz\u00f3 para fomentar la ruptura de las costumbres y usanzas consideradas incivilizadas, b\u00e1rbaras e inmorales en el nuevo c\u00f3digo de sociedad decimon\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La representaci\u00f3n social gener\u00f3 una notoria contradicci\u00f3n del imaginario social. Aun cuando las pol\u00edticas modernizadoras impulsaron un discurso contra la tradici\u00f3n y las costumbres, poco pudo hacerse contra el arraigo de determinadas conductas. El pueblo grotesco e inculto fue una caracter\u00edstica signada a todo aquel sujeto no part\u00edcipe de los cambios.Las grotescas im\u00e1genes del pueblo incivilizado tambi\u00e9n acompa\u00f1aron la imagen de ciudad que los extranjeros reprodujeron en sus memorias de viaje. Esta imagen agresiva contra la intenci\u00f3n progresista constituy\u00f3 una l\u00e1pida que era preciso eliminar con rapidez. No obstante, el discurso progresista promovi\u00f3 un discurso oculto que, al mismo tiempo, brind\u00f3 condiciones para la conservaci\u00f3n de las tradiciones resistentes al cambio. En este doble discurso existieron, por obvias razones, muchos intereses del grupo dominante. [49]\u00a0La arenga p\u00fablica, como manifestaci\u00f3n social de las funciones y moderadoras de los comportamientos, fracas\u00f3 en la primera mitad del siglo XIX porque su representaci\u00f3n configur\u00f3 un doble discurso: el de la sanci\u00f3n y el de la conducta. Ambos no coincidieron una comunidad que sancion\u00f3 seg\u00fan criterios sin una clara definici\u00f3n y, por lo tanto, las conductas funcionaron sin una determinaci\u00f3n regida por los c\u00f3digos vigentes. Las pr\u00e1cticas prohibidas no se ocultaron, como a menudo suced\u00eda, porque las autoridades toleraron su existencia.[58]\u00a0El comportamiento pol\u00edtico impredecible favoreci\u00f3 el descontrol social de las ideas proclamadas desde el progreso e interrumpi\u00f3 durante la primera mitad del siglo XIX el avance hacia la modernizaci\u00f3n. En el discurso oculto no s\u00f3lo describi\u00f3 el comportamiento negativo del pueblo llano sino tambi\u00e9n de las \u00e9lites que activaron un conjunto de reglas dom\u00e9sticas y privadas (residencias y clubs), ausentes del escenario p\u00fablico, en los que convivieron las familiar y los personajes m\u00e1s reputados de la sociedad. La inmoralidad y ciertas costumbres llamadas b\u00e1rbaras, en lo \u00edntimo y privado, fueron comunes y continuaron practic\u00e1ndose. Los discursos y campa\u00f1as contra estas pr\u00e1cticas, aunque no siempre fueron perseguidas con ah\u00ednco, florecieron en lo p\u00fablico con el prop\u00f3sito de continuar en direcci\u00f3n del progreso y civilizaci\u00f3n de las costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este escenario pol\u00edtico, liberales y conservadores, tuvieron cierta compatibilidad hasta la ruptura radical de los segundos. La apuesta por una monarqu\u00eda europea tuvo la intenci\u00f3n de inyectar un modelo de modernizaci\u00f3n eficiente y potente desde el interior de la misma Europa. En efecto, en la d\u00e9cada de 1860 se reconoci\u00f3 el fracaso mexicano en su empresa modernizadora. Las innumerables luchas pol\u00edticas y militares colapsaron cualquier intento de \u00e9xito ante una econom\u00eda en bancarrota, conflictos pol\u00edtico militares interminables, violencia y criminalidad urbana en crecimiento y un pueblo marginado en grandes proporciones. La soluci\u00f3n del trastorno nacional, un hombre, una monarqu\u00eda: el Segundo Imperio de Maximiliano. La prensa oficial justific\u00f3 su nombramiento como el redentor de la naci\u00f3n.[51]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas de la moral social y progreso continuaron siendo importantes. La racionalidad fomentada en la administraci\u00f3n fue un nuevo valor incorporado con la intenci\u00f3n de construir una pol\u00edtica social seg\u00fan cuatro principios. 1) Necesidad urgente de elaborar un cuerpo legislativo eficiente y efectivo com\u00fan a los ciudadanos sin distinci\u00f3n. 2) Necesidad individual de asumir su papel en la sociedad, aplic\u00e1ndose en las actividades de mayor competencia, sin intervenci\u00f3n de la religi\u00f3n. Se confirm\u00f3 la importancia de la secularizaci\u00f3n realizada en la Reforma. [52]\u00a03) Necesidad de reconocer y organizar un Estado fuerte capaz de impulsar el funcionamiento de las instituciones e instrumentar los c\u00f3digos sancionados. 4) Necesidad de combatir la tradici\u00f3n y las ideas retr\u00f3gradas, impulsando cambios y mejoras asociados al progreso con el objetivo de conquistar un esp\u00edritu exitoso y estimulante de los beneficios colectivos. La raz\u00f3n del progreso contra la irracionalidad de la tradici\u00f3n.[53]\u00a0En este periodo pueden advertirse incipientes manifestaciones de progreso. La discontinuidad del proceso fue determinada por las luchas pol\u00edticas, los enfrentamientos militares y, sobre todo, el repudio popular que limit\u00f3 la efectividad del programa pol\u00edtico. Los imperialistas, incapaces de controlar esta coyuntura, firmaron su fracaso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soluci\u00f3n del progreso no cristaliz\u00f3 con los gobiernos liberales. La estabilidad floreci\u00f3 durante el periodo conocido como porfiriato. Los tiempos del orden y progreso se instauraron en este r\u00e9gimen. Con la estabilidad pol\u00edtica y b\u00e9lica lograda durante la administraci\u00f3n de Porfirio D\u00edaz, en efecto, se transform\u00f3 el escenario pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico.<sup><sup>[54]<\/sup><\/sup> De ah\u00ed que en su programa administrativo de gobierno, Guillermo Palomino, estableciera que su \u00fanico anhelo se sintetizara en \u201cel progreso en todas sus nobles manifestaciones, as\u00ed intelectuales como materiales, como del orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social\u201d.[55]\u00a0La modernizaci\u00f3n se conquist\u00f3 en la sociedad mexicana con caracter\u00edsticas reproducidas en los modelos sociales occidentales, cuyo modelo a menudo trastoc\u00f3 sus cimientos a trav\u00e9s de una moralidad fingida porque favoreci\u00f3 la introducci\u00f3n de una nueva modernidad en la lectura; ciertamente, las libertades defendidas por la modernidad impulsaron una moral amparada en<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\">\u201cla inversi\u00f3n de los m\u00e1s respetables principios sociales, como una entidad depravada que se tambalea por la embriaguez de los vicios m\u00e1s nefandos, sobre las ruinas del sentido com\u00fan.\u201d[56]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta misma fragilidad en la modernizaci\u00f3n se cobij\u00f3 en una superficie artificial que solo incorpor\u00f3 a ciertas familias pudientes y a una pr\u00f3spera clase media, esquivando a la mayor\u00eda india, trabajadora del campo. Las desigualdades en el equilibrio social comenzaron a fracturarse a partir de la Revoluci\u00f3n triunfante de 1910. Salvo excepciones menores, los conflictos del movimiento revolucionario no se manifestaron de manera importante en la ciudad. De ah\u00ed que Jos\u00e9 Zulueta, un autor de principios del siglo XX, estableciera que el nacimiento de la democracia revolucionaria s\u00f3lo pod\u00eda fructificar en la medida de que pudieran materializarse los elementos modernos de la civilizaci\u00f3n.<span style=\"font-size: 9.090909004211426px;\">[57] <\/span>La moral social involucr\u00f3, asimismo, como bandera central la figura del trabajador. En efecto, el modelo social insisti\u00f3 en una orientaci\u00f3n pol\u00edtica, distinta de la antigua noci\u00f3n de progreso, que trat\u00f3 de establecer la igualdad de los hombres y procurar la repartici\u00f3n equitativa de la riqueza en las mayor\u00edas y, por este motivo se asumi\u00f3 que cuando el sistema fracasa tiende a florecer la pobreza, sin\u00f3nimo de retraso y fractura del progreso, de manera que es preciso construir<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cuna senda de la bienandanza, es preciso que nosotros tendamos a llevarlo hacia adelante, impulsarlo con nuestras energ\u00edas al derrotero del progreso y de la ciencia, con todos nuestros esfuerzos y entusiasmos.\u00bb[58]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las libertades alcanzadas gracias a la Revoluci\u00f3n motivaron, por un lado, una cr\u00edtica feroz contra el porfirismo y, por otro lado, defenestrando la denominada <em>Teor\u00eda de los hombres necesarios<\/em> en la medida que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cha ocasionado mayores males \u00e1 las democracias incipientes que los dem\u00e1s trastornos con que \u00e1 cada paso tropiezan en los inciertos comienzos de su vida.\u00bb[59]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la advertencia y demanda de un ciudadano comprometido y responsable del progreso. Este progreso, incluido en la educaci\u00f3n, se destac\u00f3 en todos los niveles debido a la urgente necesidad de una ley \u00fanica.[60]<span style=\"font-size: 9.090909004211426px;\"> <\/span>El papel de los individuos, por lo tanto, presumi\u00f3 su plena incorporaci\u00f3n en el proyecto nacional, apoyado por un aparato institucional que favorezca las condiciones necesarias para su desempe\u00f1o. La democracia implic\u00f3 igualdad de condiciones para todos los individuos y por ello, se concedi\u00f3 a los presos, detenidos por delitos menores y hayan cumplido la mayor parte de su sentencia, el derecho del indulto.[61]\u00a0Esto quiere decir que el progreso revolucionario se asoci\u00f3 con la constituci\u00f3n de un s\u00f3lido cuerpo legislativo en defensa de los trabajadores, igualdad, derechos, libertad, trabajo, etc. Estos factores representaron el estandarte del modelo social que impuls\u00f3 el reconocimiento del individuo, con un Estado garante de las condiciones necesarias y fundamentales, para que asumiera su papel de compromiso, responsabilidad y dedicaci\u00f3n, seg\u00fan los principios de una estricta moral social, exenta de cualquier influencia objetiva del raciocinio.[62]\u00a0De la misma manera, la noci\u00f3n de utilidad social se reconoci\u00f3 en todos los individuos y, en respuesta, la autoridad revolucionaria trat\u00f3 de conciliar los intereses p\u00fablicos con los intereses privados. Por este motivo, trat\u00f3 de abortarse el indicio de la fe, religi\u00f3n e Iglesia en la medida que se consideraron subjetivas, irracionales y causantes de la ignorancia de los pueblos. En este sentido, nacionalismo revolucionario procur\u00f3 la regeneraci\u00f3n de un nuevo hombre: educado, sin vicios, racional, ateo, organizado y cooperativo, disciplinado y trabajador. Este nuevo significado de progreso y civilizaci\u00f3n se advirti\u00f3 en el reconocimiento pol\u00edtico de los tiempos de la Revoluci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cYucat\u00e1n est\u00e1 despertando a la luz. Tras de largos y dolorosos a\u00f1os de oscurantismo, de ignominia y de tiran\u00eda, y despu\u00e9s de sufrir en la \u00e9poca nefanda de Olegario Molina, la opresi\u00f3n m\u00e1s cruel y m\u00e1s salvaje, \u00e9poca de perversidades y de abyecci\u00f3n donde el pueblo era considerado como paria, seg\u00fan la escuela de Porfirio D\u00edaz, <em>nuestro Estado comienza a disfrutar de los beneficios de la civilizaci\u00f3n<\/em>, a conocer los goces de la libertad, a saber lo que significa la ciencia, el arte, la cultura y todo cuanto para elevar y dignificar a los hombres. Emancipados los ciudadanos del ominoso yugo que los manten\u00eda en la opresi\u00f3n, en el error y en la mentira, ya inician su marcha hacia el progreso, hacia el ideal magn\u00edfico en donde la humanidad entera tiene puesto los ojos y sus esperanzas mejores.\u201d[63]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Consideraciones finales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, puede decirse que la administraci\u00f3n lejos de perfeccionarse a menudo cay\u00f3 en letargo debido a que los notables no ten\u00edan la preparaci\u00f3n para los negocios de gobierno[64].\u00a0Esta falta de preparaci\u00f3n se explica porque por lo regular el \u00fanico instrumento de ense\u00f1anza pol\u00edtica de los nuevos funcionarios fueron los denominados catecismos pol\u00edticos, peque\u00f1as obras informativas sobre derecho patrio, pol\u00edtico y constitucional, econom\u00eda pol\u00edtica, comercio y agricultura, cuestiones fundamentales en la administraci\u00f3n p\u00fablica.[65]\u00a0La sociedad decimon\u00f3nica vivi\u00f3 en un mundo artificial porque fue eclipsada por una modernidad manifiesta en la riqueza y bonaza de ciertas familias de la \u00e9lite, en algunas representaciones de la llamada alta cultura europea y en las grandes construcciones arquitect\u00f3nicas de las ciudades, mientras que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n vivi\u00f3 en situaciones paup\u00e9rrimas y a expensas de las pol\u00edticas que favorecieron su utilidad seg\u00fan demandaran los grandes capitales de inversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1LVAREZ, Francisco:<em>Anales hist\u00f3ricos de Campeche.<\/em> Campeche. H. Ayuntamiento de Campeche, 1991, 2 vols.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BAUMAN, Zygmunt: \u201cModernidad y ambivalencia\u201d, JosetxoBeriain (comp.). <em>Las consecuencias perversas de la modernidad.<\/em> Barcelona.Anthropos, 1996, pp. 73-119.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00c1MARA VALES, Nicol\u00e1s:<em>Mensaje le\u00eddo por el gobernador constitucional del estado, C. Dr. \u2026, ante el congreso local, el d\u00eda 1\u00ba de enero de 1913, <\/em><em>al inaugurar la mencionada c\u00e1mara el actual per\u00edodo de sesiones y contestaci\u00f3n del presidente del expresado congreso C. Dr. Urbano G\u00f3ngora.<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n. Imprenta Oficial del Gobierno del Estado, 1913, 22 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Diccionario de Autoridades<\/em>: Edici\u00f3n facsimilar. Madrid. Gredos, 1990, 3 vols.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Diccionario de la lengua castellana<\/em>: Madrid. Imprenta Real, 1832, 789 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Diccionario universal de la lengua castellana, ciencias y artes. Enciclopedia de los conocimientos humanos<\/em>: Madrid.Astord Hermanos, Editores, 1878, 14 vols.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EGUIARTE SAKAR, Ma. Estela: \u201cHistoria de una utop\u00eda fabril: la educaci\u00f3n para el trabajo en el siglo XIX\u201d, Armando Alvarado, Guillermo Beato <em>et al<\/em>. <em>La participaci\u00f3n del Estado en la vida econ\u00f3mica y social mexicana, 1767-1910.<\/em> M\u00e9xico. Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia, 1993, pp. 273-314.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio<\/em>: Publicado por Francisco de P. Mellado. Madrid. Establecimiento de Mellado, 1854, 50 vols.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESCALANTE GONZALBO, Fernando:<em> Ciudadanos imaginarios. Memorial de los afanes y desventuras de la virtud y apolog\u00eda del vicio triunfante en la Rep\u00fablica Mexicana \u2013Tratado de moral p\u00fablica\u2013.<\/em> M\u00e9xico. El Colegio de M\u00e9xico, 1998, 395 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GIDDENS, Anthony: \u201cVivir en una sociedad tradicional\u201d, <em>Modernizaci\u00f3n reflexiva. Pol\u00edtica, tradici\u00f3n y est\u00e9tica en el orden social moderno.<\/em> Madrid. Alianza Editorial, 1997, pp. 75-136.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00d3MEZ SERRANO, Jes\u00fas: \u201cUna ciudad pujante. Aguascalientes durante el porfiriato\u201d, Anne Staples (coord.). <em>Historia de la vida cotidiana. Bienes y vivencias. El siglo XIX. <\/em>M\u00e9xico. El Colegio de M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, tomo IV, 2005, pp. 253-286.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HALE, Charles A.:<em> El liberalismo mexicano en la \u00e9poca de Mora, 1821-1853.<\/em> M\u00e9xico. Siglo XXI Editores, 1982, 347 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERN\u00c1NDEZ CH\u00c1VEZ, Alicia:<em> La tradici\u00f3n republicana del buen gobierno.<\/em> M\u00e9xico. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, El Colegio de M\u00e9xico, 1993, 224 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HOBSBAWM, Eric J.:<em> La era de la revoluci\u00f3n, 1789-1848.<\/em> Buenos Aires. Cr\u00edtica, 1997, 340 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LANGEWIESCHE, Dieter: \u201cLiberalismo y burgues\u00eda en Europa\u201d, Joseph Mar\u00eda Fradera y Jes\u00fas Mill\u00e1n (eds.). <em>Las burgues\u00edas europeas del siglo XIX. Sociedad civil, pol\u00edtica y cultura.<\/em> Madrid. Ediciones Biblioteca Nueva, Universitat de Val\u00e8ncia, 2000, pp. 169-201.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MOLINA, Olegario:<em> Mensaje le\u00eddo por el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic. \u2026 ante la H. legislatura, el d\u00eda 1\u00b0 de enero de 1906 al inaugurar su actual per\u00edodo de sesiones. Contestaci\u00f3n del C. diputado Lic. Jos\u00e9 I. Novelo.<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n. Imprenta \u201cGamboa Guzm\u00e1n\u201d, 1906, 44 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NEGROE SIERRA, Genny Mercedes:<em> Santuarios en Yucat\u00e1n. Pasado y Presente<\/em>. Hannover.Verlagf\u00fcrEthnologie, 2004, 364 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NISBET, Robert:<em>Historia de la idea del progreso<\/em>. Barcelona.Gedisa, 1981, 494 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PATR\u00d3N CORREA, Fernando:<em>Colecci\u00f3n de leyes, decretos, ordenes y dem\u00e1s disposiciones de tendencia general expedidos por los poderes legislativos y ejecutivos del estado de Yucat\u00e1n, formada con autorizaci\u00f3n del gobierno por\u2026<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n. Imprenta \u201cLoret de Mola\u201d, 1912.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00c9REZ GARZ\u00d3N, Juan Sisinio: \u201cLa trayectoria de la filosof\u00eda y la cristalizaci\u00f3n de las ideolog\u00edas de la modernidad\u201d, Julio Ar\u00f3stegui, Cristian Buchrucker y Jorge Saborido (dirs.). <em>El mundo contempor\u00e1neo: Historia y problemas.<\/em> Barcelona.Biblos, Cr\u00edtica, 2001, pp. 225-267.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00c9REZ MONFORT, Ricardo: <em>Cotidianidades, imaginarios y contextos: ensayos de historia y cultura en M\u00e9xico, 1850-1950.<\/em> M\u00e9xico. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog\u00eda Social, 2008, 532 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00c9REZ-RAY\u00d3N ELIZUNDIA, Nora: <em>M\u00e9xico 1900. Percepciones y valores en la gran prensa capitalina.<\/em> M\u00e9xico. Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco, Miguel \u00c1ngel Porr\u00faa, 2001, 400 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RIBERA CARB\u00d3, Eulalia: \u201cSegregaci\u00f3n y control, secularizaci\u00f3n y fiesta. Las formas del tiempo libre en una ciudad mexicana del siglo XIX\u201d, <em>Scripta Nova.\u00a0Revista Electr\u00f3nica de Geograf\u00eda y Ciencias Sociales<\/em>.Barcelona. Universidad de Barcelona, n\u00fam. 36, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RIBERA CARB\u00d3, Eulalia: <em>Herencia colonial y modernidad burguesa en un espacio urbano. El caso de Orizaba en el siglo XIX. <\/em>M\u00e9xico.Instituto Mora, 2002, 342 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SALINAS SANDOVAL, Mar\u00eda del Carmen:<em>Pol\u00edtica y sociedad en los municipios del Estado de M\u00e9xico (1825-1880).<\/em>Zinacantepec. El Colegio Mexiquense, 1996, 340 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SCOTT, James C.:<em>Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos.<\/em> M\u00e9xico. Era, 2000, 314 pp.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THOMPSON, Edward Palmer:<em>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra.<\/em> Barcelona. Cr\u00edtica, 1989, 2 vols.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00c1ZQUEZ MANTEC\u00d3N, Carmen: \u201cEl honor y la virtud en el discurso pol\u00edtico del M\u00e9xico Independiente\u201d.<em>Hist\u00f3ricas<\/em>.M\u00e9xico. Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, n\u00fam. 52, mayo-agosto 1998, pp. 12-26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VILLACORTA BA\u00d1OS, Francisco y Teresa RACCOLIN: \u201cCiencia, arte y mentalidades en el siglo XIX\u201d, Julio Ar\u00f3stegui, Cristian Buchrucker y Jorge Saborido (dirs.). <em>El mundo contempor\u00e1neo: Historia y problemas.<\/em> Barcelona. Biblos, Cr\u00edtica, 2001, pp. 269-325.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* \u00a0Genny M. Negroe Sierra: Doctora en Estudios Mesoamericanos por la Universidad de Hamburgo. Sus \u00faltimas publicaciones son <em>Izamal Festivo <\/em>(2006) y <em>Santuario en Yucat\u00e1n. Pasado y presente<\/em> (2004). Se especializa en vida cotidiana, honor, sexualidad y matrimonio en la \u00e9poca colonial. Directora y Profesora Investigadora Titular C en laFacultad de Ciencias Antropol\u00f3gicas dela Universidad Aut\u00f3noma de Yucat\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Miranda Ojeda: Doctor en Estudios Mesoamericanos por la Universidad de Hamburgo. Autor de <em>Diversiones p\u00fablicas y privadas. Cambios y permanencias l\u00fadicas en la ciudad de M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, 1822-1910<\/em> (2004) y <em>Las comisar\u00edas del Santo Oficio de M\u00e9rida y Campeche<\/em>(2007)<em>.<\/em> Se especializa en el Santo Oficio y en la vida l\u00fadica decimon\u00f3nica. Profesor Investigador Titular C enFacultad de Ciencias Antropol\u00f3gicas de la Universidad Aut\u00f3noma de Yucat\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">** El presente trabajo ha sido presentado en el Congreso Internacional de la Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC Internacional) \u201cLa formaci\u00f3n de los Estados latinoamericanos y su papel en la historia del continente\u201d realizado del 10 al 12 de octubre de 2011 en el Hotel Granados, Asunci\u00f3n, Paraguay, organizado por Repensar en la historia del Paraguay, Instituto de Estudios Jos\u00e9 Gaspar de Francia, Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n \u201cFloreal Gorini\u201d (Argentina). Entidad Itaip\u00fa Binacional. Mesa:\u00a0<em>Vida cotidiana, mentalidades, identidad y diversidad y su reflejo en los Estados latinoamericanos y caribe\u00f1os.<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<hr size=\"1\" \/>\n<div>\n<p>[1]Jes\u00fasG\u00f3mez Serrano, \u201cUna ciudad pujante. Aguascalientes durante el porfiriato\u201d, Anne Staples (coord.), <em>Historia de la vida cotidiana. Bienes y vivencias. El siglo XIX, <\/em>M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, tomo IV, 2005, p. 254; DieterLangewiesche, \u201cLiberalismo y burgues\u00eda en Europa\u201d, Joseph Mar\u00eda Fradera y Jes\u00fas Mill\u00e1n (eds.),<em> Las burgues\u00edas europeas del siglo XIX. Sociedad civil, pol\u00edtica y cultura,<\/em> Madrid, Ediciones Biblioteca Nueva, Universitat de Val\u00e8ncia, 2000, pp. 194-195.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[2] Genny Mercedes Negroe Sierra,<em> Santuarios en Yucat\u00e1n. Pasado y Presente<\/em>,Hannover,Verlagf\u00fcrEthnologie, 2004, p. 216.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[3]DieterLangewiesche, \u201cLiberalismo y burgues\u00eda en Europa\u201d, Joseph Mar\u00eda Fradera y Jes\u00fas Mill\u00e1n (eds.),<em>Las burgues\u00edas europeas del siglo XIX. Sociedad civil, pol\u00edtica y cultura,<\/em> Madrid, Ediciones Biblioteca Nueva, Universitat de Val\u00e8ncia, 2000, p. 195.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[4]Eric J. Hobsbawm,<em> La era de la revoluci\u00f3n, 1789-1848,<\/em> Buenos Aires, Cr\u00edtica, 1997, p. 240; Edward PalmerThompson,<em>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra,<\/em> Barcelona, Cr\u00edtica, I, 1989, pp. 71-193.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[5]Charles A.Hale,<em> El liberalismo mexicano en la \u00e9poca de Mora, 1821-1853,<\/em> M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 1982, pp. 152-153, 159.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[6]Eric J. Hobsbawm,<em> La era de la revoluci\u00f3n, 1789-1848,<\/em> Buenos Aires, Cr\u00edtica, 1997, p. 240.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[7]Mar\u00eda del Carmen Salinas Sandoval, <em>Pol\u00edtica y sociedad en los municipios del Estado de M\u00e9xico (1825-1880),<\/em> Zinacantepec, El Colegio Mexiquense, 1996, pp. 122-123; Francisco Villacorta Ba\u00f1os y Teresa Raccolin, \u201cCiencia, arte y mentalidades en el siglo XIX\u201d, Julio Ar\u00f3stegui, Cristian Buchrucker y Jorge Saborido (dirs.), <em>El mundo contempor\u00e1neo: Historia y problemas,<\/em> Barcelona, Biblos, Cr\u00edtica, 2001, p. 310.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[8] AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, s\/clasif.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[9] La Revista de M\u00e9rida, 12 de julio de 1877.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[10]<em>Diccionario de la lengua castellana<\/em>, Madrid, Imprenta Real, 1832, p. 496; <em>Enciclopedia moderna. Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio<\/em>, Publicado por Francisco de P. Mellado, Madrid, Establecimiento de Mellado, XXVIII, 1854, p. 111; <em>Diccionario universal de la lengua castellana, ciencias y artes. Enciclopedia de los conocimientos humanos<\/em>, Madrid, Astord Hermanos, Editores, VIII, 1878, p. 831. Este modelo conceptual tiene sus antecedentes en el <em>Diccionario de Autoridades<\/em>, publicado en 1732, con el objetivo de facilitar las funciones de los administradores coloniales. La moral se define como la \u201cFacultad que trata de las acciones humanas, en orden \u00e0 lo licito \u00f9 il\u00edcito de ellas.-Lo que pertenece \u00e0 las buenas costumbres, \u00f2 \u00e0 las acciones humanas, en orden \u00e0 lo l\u00edcito, \u00f9 il\u00edcito de ellas.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[11]<em>Diccionario de la lengua castellana<\/em>, Madrid, Imprenta Real, 1832, p. 496. La moralidad, seg\u00fan el Diccionario de Autoridades, defini\u00f3 una \u201cDoctrina \u00f9 ense\u00f1anza perteneciente \u00e0 las buenas costumbres y arreglamiento de la vida.-Se llama la capacidad de las acciones humanas, para ser \u00f9 denominarse licitas \u00f9 il\u00edcitas\u201d (Madrid, Gredos, 1990, II, 1990, pp. 604-605).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[12]<em>Diccionario universal de la lengua castellana, ciencias y artes. Enciclopedia de los conocimientos humanos<\/em>, Madrid, Astord Hermanos, Editores, VIII, 1878, p. 833.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[13]AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, s\/clasif.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[14]Robert Nisbet, <em>Historia de la idea del progreso<\/em>, Barcelona, Gedisa, 1981, pp. 243-253.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[15]OlegarioMolina, <em>Mensaje le\u00eddo por el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic. \u2026 ante la H. legislatura, el d\u00eda 1\u00b0 de enero de 1906 al inaugurar su actual per\u00edodo de sesiones. Contestaci\u00f3n del C. diputado Lic. Jos\u00e9 I. Novelo,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta \u201cGamboa Guzm\u00e1n\u201d, 1906, p. 12.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[16]<em>As\u00ed miramos a nuestra incipiente industria,<\/em> M\u00e9rida, Imprenta de Jos\u00e9 D. Espinosa, 1864, en Centro de Apoyo a la Investigaci\u00f3n Hist\u00f3rica de Yucat\u00e1n (en adelante CAIHY), Fondo Reservado, Caja XII, 1864, 013. Un discurso casi en los mismos t\u00e9rminos se advierte, en 1915, cuando el Gral. Salvador Alvarado afirm\u00f3 que \u201clos salvadores principios que constituyen el programa de la Revoluci\u00f3n tienden a cimentar la felicidad y engrandecimiento del pueblo mexicano\u201d (Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n, 23 de marzo de 1915).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[17] La Revista de M\u00e9rida, 20 de abril de 1890; La Revista de M\u00e9rida, 4 de septiembre de 1890.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[18] La Revista de M\u00e9rida, 4 de septiembre de 1890.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[19]Olegario Molina,<em> Mensaje le\u00eddo por el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic. \u2026 ante la H. legislatura, el d\u00eda 1\u00b0 de enero de 1906 al inaugurar su actual per\u00edodo de sesiones. Contestaci\u00f3n del C. diputado Lic. Jos\u00e9 I. Novelo,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta \u201cGamboa Guzm\u00e1n\u201d, 1906, p. 12.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[20]AliciaHern\u00e1ndez Ch\u00e1vez,<em>La tradici\u00f3n republicana del buen gobierno,<\/em> M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, El Colegio de M\u00e9xico, 1993, p. 22; Mar\u00eda del Carmen Salinas Sandoval,<em>Pol\u00edtica y sociedad en los municipios del Estado de M\u00e9xico (1825-1880),<\/em>Zinacantepec, El Colegio Mexiquense, 1996, pp. 41, 43; CAIHY, Fondo Reservado, Impresos hojas sueltas, caja IV-1831, 037.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[21]CarmenV\u00e1zquez Mantec\u00f3n, \u201cEl honor y la virtud en el discurso pol\u00edtico del M\u00e9xico Independiente\u201d, <em>Hist\u00f3ricas<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, n\u00fam. 52, 1998, p. 18.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[22] AGEY, Poder Ejecutivo, Decretos y leyes, caja 11, vol. 1; CAIHY, Fondo Reservado, Impresos hojas sueltas, caja IV-1831, 037. Un documento interesante puede revisarse en el \u201cInforme presentado el 13 de septiembre de 1833 por el R. Ayuntamiento de esta capital sobre la viciosa administraci\u00f3n de los fondos del com\u00fan y su urgente necesidad de su reforma. M\u00e9rida, Imprenta Espinosa, impresor del gobierno\u201d, CAIHY, Fondo Reservado, Folletos, caja III. 1831, 35.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[23] Un n\u00famero importante de estos documentos se conservan en el archivo estatal. Por ejemplo, pueden verse las cartas de moralidad de Santiago Irigoyen, Carlos C. Betancourt, Jos\u00e9 Catalino Peniche, Pedro y Alfredo Rodr\u00edguez, Luis F\u00e9lix G\u00f3mez, Antonio Castillo Vales, Gerardo Castillo, Rafael Castillo Ech\u00e1nove, Jos\u00e9 de Santa Flora, Fernando Buenfil, etc. (AGEY, Justicia, Civil, s\/clasif.). A finales del siglo XIX los empresarios tambi\u00e9n comenzaron a demandar a sus empleados estas cartas de honorabilidad y buenas costumbres (El Eco del Comercio, 22 de agosto de 1882).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[24] Citado por Fernando Escalante Gonzalbo, <em>Ciudadanos imaginarios. Memorial de los afanes y desventuras de la virtud y apolog\u00eda del vicio triunfante en la Rep\u00fablica Mexicana \u2013Tratado de moral p\u00fablica\u2013,<\/em> M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 1998, p. 189.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[25] La Raz\u00f3n del Pueblo, 21 de marzo de 1881; La Raz\u00f3n del Pueblo, 4 de abril de 1881<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[26] El Pueblo Yucateco, 15 de abril de 1905.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[27] Algunos bandos de buen gobierno de esta \u00e9poca pueden verse en CAIHY, Fondo Reservado, Actas de cabildo de M\u00e9rida, libro 21, ff. 144v-145; CAIHY, Fondo Reservado, Impresos hojas sueltas, caja V-1833, 043; AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, vol. 5, exp. 127.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[28]Alicia Hern\u00e1ndez Ch\u00e1vez,\u00a0 <em>La tradici\u00f3n republicana del buen gobierno, <\/em>M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, El Colegio de M\u00e9xico, 1993, pp. 9-10.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[29]Fernando Patr\u00f3n Correa,<em>Colecci\u00f3n de leyes, decretos, ordenes y dem\u00e1s disposiciones de tendencia general expedidos por los poderes legislativos y ejecutivos del estado de Yucat\u00e1n, formada con autorizaci\u00f3n del gobierno por\u2026,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta \u201cLoret de Mola\u201d, 1912, p. 251.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[30] AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, Informaci\u00f3n y Propaganda, caja 476.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[31] AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, caja 556. El Manifiesto del Gral. Salvador Alvarado estableci\u00f3 que el adelanto y el mejoramiento, como principios fundamentales de la felicidad de los pueblos, pod\u00edan alcanzarse mediante la extirpaci\u00f3n de los vicios, el abandono de los abusos y el combate a la corrupci\u00f3n (Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n, 23 de marzo de 1915).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[32] El Espectador, 1 de enero de 1914.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[33] El Siglo Diez y Nueve, 18 de junio de 1851.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[34]NoraP\u00e9rez-Ray\u00f3n Elizundia,<em> M\u00e9xico 1900. Percepciones y valores en la gran prensa capitalina,<\/em> M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Azcapotzalco, Miguel \u00c1ngel Porr\u00faa, 2001, p. 183. La conflictividad de la modernidad y la existencia cultural se analiza en ZygmuntBauman, \u201cModernidad y ambivalencia\u201d, JosetxoBeriain (comp.), <em>Las consecuencias perversas de la modernidad,<\/em> Barcelona, Anthropos, 1996, pp. 84-85; Anthony Giddens, \u201cVivir en una sociedad tradicional\u201d, <em>Modernizaci\u00f3n reflexiva. Pol\u00edtica, tradici\u00f3n y est\u00e9tica en el orden social moderno,<\/em> Madrid, Alianza Editorial, 1997, pp. 79, 116-118, 128.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[35] El Siglo Diez y Nueve, 28 de mayo de 1851. Casi en los mismos t\u00e9rminos discursivos se expres\u00f3 el \u201cDiscurso leido en sesi\u00f3n de la Academia, en 20 de enero de 1850, su autor, socio nato, el Sr. Lic. D. Nicanor Rend\u00f3n\u201d, en Mosaico, 1849.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[36]Colecci\u00f3n de leyes, decretos y \u00f3rdenes\u2026, 1832, pp. 110, 195; AGEY, Congreso, Acuerdos, vol. 7, ex. 1.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[37] En los mismos t\u00e9rminos se expres\u00f3 la prensa de mediados del siglo XIX: \u201cDespu\u00e9s de la instrucci\u00f3n, el otro medio de inspirar moral \u00e1 los pueblos es la promulgaci\u00f3n de buenas leyes, pues teniendo \u00e9stas por objeto es mantener el orden, haciendo respetar los derechos de todos, as\u00ed como evitar los excesos que puedan ser da\u00f1osos al cuerpo social, reprimen las costumbres cuando traspasan los l\u00edmites convenientes\u201d (El Siglo Diez y Nueve, 18 de junio de 1851). Otros ejemplos pueden verse en CAIHY, Fondo Reservado, Impresos hojas sueltas, caja IV-1831, 022.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[38]CAIHY, Fondo Reservado, Impresos hojas sueltas, caja V-1833, 043.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[39]CAIHY, Fondo Reservado, Manuscritos hojas sueltas, caja VII-1837, 012.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[40]CAIHY, Fondo Reservado, Manuscritos hojas sueltas, caja IX-1842, 012; La Raz\u00f3n del Pueblo, 13 de mayo de 1881. En la ciudad de Orizaba con el objetivo de evitar accidentes, las autoridades decretaron un reglamento que restringi\u00f3 el uso de las armas de fuego en los pasatiempos y limit\u00f3 la cacer\u00eda a una distancia de media legua de la poblaci\u00f3n (Eulalia Ribera Carb\u00f3, \u201cSegregaci\u00f3n y control, secularizaci\u00f3n y fiesta. Las formas del tiempo libre en una ciudad mexicana del siglo XIX\u201d, <em>Scripta Nova.\u00a0Revista Electr\u00f3nica de Geograf\u00eda y Ciencias Sociales<\/em>, Barcelona, Universidad de Barcelona, n\u00fam. 36, 1999; Eulalia Ribera Carb\u00f3,<em> Herencia colonial y modernidad burguesa en un espacio urbano. El caso de Orizaba en el siglo XIX, <\/em>M\u00e9xico, Instituto Mora, 2002, p. 240).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[41]Fernando Escalante Gonzalbo, <em>Ciudadanos imaginarios. Memorial de los afanes y desventuras de la virtud y apolog\u00eda del vicio triunfante en la Rep\u00fablica Mexicana \u2013Tratado de moral p\u00fablica\u2013,<\/em> M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 1998, pp. 45, 48.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[42]Francisco \u00c1lvarez, <em>Anales hist\u00f3ricos de Campeche,<\/em> II, Campeche, H. Ayuntamiento de Campeche, 1991, p. 39.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[43]La Nueva \u00c9poca, 29 de enero de 1864.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[44]La Nueva \u00c9poca, 17 de febrero de 1864.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[45]La Revista de M\u00e9rida, 12 de julio de 1877.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[46]Olegario Molina,<em> Mensaje le\u00eddo por el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic. \u2026 ante la H. legislatura, el d\u00eda 1\u00b0 de enero de 1906 al inaugurar su actual per\u00edodo de sesiones. Contestaci\u00f3n del C. diputado Lic. Jos\u00e9 I. Novelo,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta \u201cGamboa Guzm\u00e1n\u201d, 1906, p. 6.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[47]Nicol\u00e1s C\u00e1mara Vales,<em>Mensaje le\u00eddo por el gobernador constitucional del estado, C. Dr. \u2026, ante el congreso local, el d\u00eda 1\u00ba de enero de 1913, <\/em><em>al inaugurar la mencionada c\u00e1mara el actual per\u00edodo de sesiones y contestaci\u00f3n del presidente del expresado congreso C. Dr. Urbano G\u00f3ngora,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta Oficial del Gobierno del Estado, 1913, pp. 4-5.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[48]Fernando Patr\u00f3n Correa, <em>Colecci\u00f3n de leyes, decretos, ordenes y dem\u00e1s disposiciones de tendencia general expedidos por los poderes legislativos y ejecutivos del estado de Yucat\u00e1n, formada con autorizaci\u00f3n del gobierno por\u2026,<\/em> M\u00e9rida de Yucat\u00e1n, Imprenta \u201cLoret de Mola\u201d, 1912, pp. 222-224.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[49]James C.Scott,<em> Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos,<\/em> M\u00e9xico, Era, 2000, p. 27.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[50]James C.Scott, <em>Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos,<\/em> M\u00e9xico, Era, 2000, p. 28.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[51]La Nueva \u00c9poca, 29 de enero de 1864.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[52]Francisco Villacorta Ba\u00f1os y Teresa Raccolin, \u201cCiencia, arte y mentalidades en el siglo XIX\u201d, Julio Ar\u00f3stegui, Cristian Buchrucker y Jorge Saborido (dirs.),<em>El mundo contempor\u00e1neo: Historia y problemas,<\/em> Barcelona, Biblos, Cr\u00edtica, 2001, p. 308. Los principios fundamentales de la secularizaci\u00f3n nacieron gracias a los trabajos de John Locke. La necesidad de separar pol\u00edtica y religi\u00f3n se define por la determinaci\u00f3n de sus intereses distintos. En la pol\u00edtica coinciden asuntos de orden p\u00fablico y procura la soluci\u00f3n de los problemas materiales de la sociedad. En la religi\u00f3n se insiste en el car\u00e1cter privado y personal, intentando encontrar soluciones espirituales (Juan SisinioP\u00e9rez Garz\u00f3n, \u201cLa trayectoria de la filosof\u00eda y la cristalizaci\u00f3n de las ideolog\u00edas de la modernidad\u201d, Julio Ar\u00f3stegui, Cristian Buchrucker y Jorge Saborido (dirs.), <em>El mundo contempor\u00e1neo: Historia y problemas,<\/em> Barcelona, Biblos, Cr\u00edtica, 2001, p. 228). La secularizaci\u00f3n defini\u00f3 un proceso hist\u00f3rico y progresivo en un liberalismo preocupado por la atenci\u00f3n de instituciones racionales, en oposici\u00f3n a las ideas de la Iglesia, propias del progreso (Eric J. Hobsbawm, <em>La era de la revoluci\u00f3n, 1789-1848,<\/em> Buenos Aires, Cr\u00edtica, 1997, p. 239). No obstante, en alg\u00fan momento la prensa de la segunda mitad del siglo XIX lleg\u00f3 a calificar a la Iglesia como un cuerpo de profundos valores morales, \u00fatiles para la sociedad y el Estado, porque contribuye a encontrar soluciones a graves problemas sociales (El Mensajero, 3 de diciembre de 1875).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[53] Peri\u00f3dico Oficial del Departamento de M\u00e9rida, 6 de febrero de 1865.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[54] La civilizaci\u00f3n signific\u00f3 la incorporaci\u00f3n a los sistemas de producci\u00f3n e intercambio del capitalismo moderno. Por lo tanto, una de las principales pol\u00edticas implic\u00f3 la inversi\u00f3n en obras de infraestructura y en las comunicaciones, servicios b\u00e1sicos e introducci\u00f3n de innovaciones tecnol\u00f3gicas. Los cambios en la sociedad, al mismo tiempo, incluyeron la imposici\u00f3n de c\u00f3digos espec\u00edficos de higiene y salud, as\u00ed como una ruptura con las antiguas estructuras decadentes y resistentes al cambio social (RicardoP\u00e9rez Monfort, <em>Cotidianidades, imaginarios y contextos: ensayos de historia y cultura en M\u00e9xico, 1850-1950,<\/em> M\u00e9xico, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog\u00eda Social, 2008, pp. 49-50).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[55] La Revista de M\u00e9rida, 23 de enero de 1886.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[56] Diario Yucateco, 17 de enero de 1908.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[57] AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, legajo 2, caja 524.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[58] AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, legajo 2, caja 524. En la prensa oficial, Alvarado public\u00f3 en 1915, que \u201cel pueblo yucateco, de suyo ilustrado y amante del trabajo y el progreso, me prestar\u00e1 su decidido concurso para entrar desde luego en el goce de los beneficios de la Revoluci\u00f3n y espero que venceremos todas las dificultades en esta labor que igualmente interesa y garantiza a todos, pobres y ricos, obreros y propietarios, profesionales o analfabetas\u201d (Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n, 23 de marzo de 1915).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[59] La Revista de M\u00e9rida, 28 de julio de 1911.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[60] Diario Yucateco, 12 de noviembre de 1911.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[61] La solicitud, realizada por el Centro Espa\u00f1ol, respondi\u00f3 a los nuevos tiempos vividos y como recuerdo de la Revoluci\u00f3n triunfante. De manera que se aplic\u00f3 el 16 de septiembre, en el primer aniversario de la Independencia Nacional (La Revista de M\u00e9rida, 25 de julio de 1911).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[62] En un art\u00edculo titulado \u201cNuestro modo de ser moral\u201d se destac\u00f3 la preocupaci\u00f3n del car\u00e1cter violento e inflamable de los meridanos como una preocupaci\u00f3n; de ah\u00ed que la vehemencia de las pasiones contribuy\u00f3 a definir comportamientos irracionales (La Voz de la Revoluci\u00f3n, 2 de febrero de 1917).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[63]AGEY, Poder Ejecutivo, Gobernaci\u00f3n, legajo 2, caja 526.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[64] Acerca de la administraci\u00f3n p\u00fablica puede consultarse \u201cBases para la administraci\u00f3n de la  Rep\u00fablica, hasta la promulgaci\u00f3n de la constituci\u00f3n. M\u00e9rida, Imprenta de Mariano Guzm\u00e1n\u201d, CAIHY, Fondo Reservado, Folletos, caja X. 1853, 02.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>[65]Ma. Estela Eguiarte Sakar, Ma. Estela, \u201cHistoria de una utop\u00eda fabril: la educaci\u00f3n para el trabajo en el siglo XIX\u201d, Armando Alvarado, Guillermo Beato <em>et al<\/em>. <em>La participaci\u00f3n del Estado en la vida econ\u00f3mica y social mexicana, 1767-1910,<\/em> M\u00e9xico, Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia, 1993, p. 289.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<div id=\"post-3357\">\n<div>\n<div>\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba \u00a07. Marzo 2012-Febrero 2013 \u2013 Volumen III<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Publicado por \u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contacto: info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siglo XX* Genny M. Negroe Sierra y\u00a0Pedro Miranda Ojeda** &nbsp; Introducci\u00f3n** &nbsp; En el siglo XIX la noci\u00f3n de progreso configur\u00f3 el discurso pol\u00edtico-social que defini\u00f3 las bases de la modernidad. 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