{"id":3214,"date":"2012-08-05T21:36:56","date_gmt":"2012-08-06T00:36:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=3214"},"modified":"2012-08-07T07:47:07","modified_gmt":"2012-08-07T10:47:07","slug":"de-contribuciones-y-contribuyentes-a-principios-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=3214","title":{"rendered":"De contribuciones y contribuyentes a principios del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\">Comerciantes y revoluci\u00f3n en la campa\u00f1a de Buenos Aires<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrea Rosas Principi*<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/Gregory-Enlazando-ganado.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3226\" title=\"Gregory Enlazando ganado\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/Gregory-Enlazando-ganado.gif\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"113\" \/><\/a> <strong>I<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace ya casi tres d\u00e9cadas, la renovaci\u00f3n de la historiograf\u00eda vinculada con el estudio del mundo rural rioplatense de fines del siglo XVIII y de la primera mitad del siglo XIX, contribuy\u00f3 a modificar la imagen de la estructura agraria pampeana. <!--more-->Las visiones de una estructura productiva tradicional de grandes propiedades dedicadas exclusivamente a la ganader\u00eda y una sociedad simple y polarizada en peones \u201cvagos y mal entretenidos\u201d y todopoderosos estancieros ausentistas fueron cuestionadas a la luz de nuevas preguntas y nuevas fuentes. El resultado: una econom\u00eda de peque\u00f1as y medianas explotaciones donde la combinaci\u00f3n de tareas de labranza y cr\u00eda de ganados para el autoconsumo y el mercado urbano conviv\u00eda con algunas grandes propiedades y daba forma a una sociedad por dem\u00e1s heterog\u00e9nea. As\u00ed, a partir del an\u00e1lisis de las caracter\u00edsticas demogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas de ese mundo, los trabajos inscriptos en esta renovaci\u00f3n mostraron tanto la complejidad de los procesos de expansi\u00f3n rural como la diversidad de los actores implicados en ellos. Y desde entonces, muchas investigaciones han coadyuvado a complejizar la visi\u00f3n de la sociedad y la econom\u00eda rural rioplatense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, los estudios de historia rural, comenzaron a centrar su atenci\u00f3n en el an\u00e1lisis de las distintas relaciones entabladas entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica durante la crisis del imperio espa\u00f1ol y la posterior reconstrucci\u00f3n de un nuevo orden reconocido en la campa\u00f1a. En este marco, se est\u00e1n estudiando las bases locales del \u201cnuevo orden\u201d, la conflictividad sociopol\u00edtica y el ejercicio de la justicia en el mundo rural, la sociabilidad pol\u00edtica pueblerina, el accionar del clero y las caracter\u00edsticas socioecon\u00f3micas de las nuevas autoridades. Desde distintos enfoques, estos trabajos empezaron a abordar las formas que adopt\u00f3 este proceso de construcci\u00f3n de un nuevo orden conect\u00e1ndolo con las caracter\u00edsticas de la sociedad y la econom\u00eda del periodo, a partir del an\u00e1lisis de los actores sociales involucrados en estos procesos, de sus pr\u00e1cticas y de sus experiencias[1].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n, el horizonte \u00faltimo de nuestro trabajo apunta a conectar las dimensiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas en el estudio del comercio minorista de la campa\u00f1a porte\u00f1a. En funci\u00f3n de ello, en esta oportunidad, el an\u00e1lisis de fuentes documentales de orden fiscal y judicial nos permitir\u00e1 inscribir en el marco sociopol\u00edtico las pr\u00e1cticas y estrategias econ\u00f3micas de los peque\u00f1os y medianos comerciantes de la campa\u00f1a de Buenos Aires, en los convulsionados a\u00f1os centrales de la d\u00e9cada de 1810.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del siglo XIX, en un territorio que comenzar\u00eda a expandirse poco a poco, labradores y pastores, funcionarios y curas, jornaleros y arrendatarios, zapateros y sastres, carpinteros y alba\u00f1iles, y hasta m\u00e9dicos y m\u00fasicos conviv\u00edan en los poblados m\u00e1s cercanos a la ciudad, en la campa\u00f1a repleta de ondulaciones y r\u00edos del norte o dispersa en la planicie horizontal con lagunas del sur[2]. Junto a esta creciente y cada vez m\u00e1s heterog\u00e9nea poblaci\u00f3n rural, muchos otros pobladores, a tiempo completo o parcial, conformaron un amplio tejido de comercializaci\u00f3n que buscaba ocuparse de los intercambios comerciales en la campa\u00f1a de Buenos Aires, en distintas escalas y manejando diversos recursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solos o con sus propias familias, los pocos agregados que con ellos viv\u00edan y alg\u00fan eventual dependiente, estos intermediarios se distribuyeron desigualmente al interior de la campa\u00f1a. A principios de siglo, entre 1813 y 1815, la mayor\u00eda de ellos estaban asentados en el norte del hinterland porte\u00f1o o en las cercan\u00edas de la ciudad de Buenos Aires en proporciones m\u00e1s significativas que en el oeste o en la frontera sur[3]. Los diversos procesos de poblamiento y puesta en producci\u00f3n de las distintas \u00e1reas de la campa\u00f1a, junto con un mayor desarrollo de las funciones urbanas en algunos partidos del norte y de las cercan\u00edas debieron influir en la concentraci\u00f3n diferencial de los comerciantes en esas zonas. Precisamente, el norte del hinterland porte\u00f1o y las inmediaciones de la ciudad reun\u00edan respectivamente el 27% y el 35% de los intermediarios censados en los padrones de poblaci\u00f3n de la campa\u00f1a efectuados en esos a\u00f1os, mientras que el oeste concentraba un 17% de ellos y el restante 21% resid\u00eda en el sur de la campa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para cualquier habitante rural, iniciarse en la actividad comercial supon\u00eda, en esos a\u00f1os, una inversi\u00f3n bastante modesta. Un reconocido viajero indicaba que s\u00f3lo eran necesarios unos doscientos pesos para abrir un negocio, \u201cmodesta suma \u2018que cualquiera le presta\u2019\u201d[4]. Precisamente, la mayor\u00eda de las veces, buena parte del capital inicial (tanto en dinero efectivo como en mercader\u00edas) le era adelantado por alg\u00fan otro comerciante, fuera \u00e9ste un simple intermediario rural que hab\u00eda logrado acumular unos pocos pesos o un destacado mercader de la ciudad que deseaba ampliar sus beneficios y su esfera de influencia. Como bien sabemos, estos mecanismos de habilitaci\u00f3n permit\u00edan conformar las \u201csociedades a partir utilidades\u201d con que muchos intermediarios iniciaron sus actividades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un promedio que rondaba los seiscientos pesos de capital de giro destinado a sus \u201ccasas de comercio\u201d, los comerciantes del hinterland porte\u00f1o se dedicaron al comercio invirtiendo en sus negocios desde un exiguo caudal hasta varios cientos e incluso algunos miles de pesos[5]. Un peque\u00f1o grupo de traficantes y mercachifles -que representaban poco m\u00e1s del 2% de los intermediarios registrados en los padrones de poblaci\u00f3n de mediados de la d\u00e9cada de 1810- se dedic\u00f3 a un tr\u00e1fico ambulante y bastante limitado en el que manejaban inversiones que no llegaban a los trescientos pesos de capital de giro. Su presencia era proporcionalmente mayor en los partidos de las cercan\u00edas de Buenos Aires, en algunos pagos del oeste y en la frontera sur que comenzar\u00eda a expandirse en estos a\u00f1os. Este reducido grupo de peque\u00f1os vendedores contaba, por lo general, con un patrimonio total que no alcanzaba los mil pesos o incluso apenas rondaba ese monto, siendo due\u00f1os de unos pocos bienes de uso personal m\u00e1s all\u00e1 de la casa o rancho \u201cde su morada\u201d y de los efectos y existencias que ten\u00edan a la venta en sus negocios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pulperos, tenderos y tratantes dispersos por toda la campa\u00f1a formaban parte del grupo mayoritario de intermediarios rurales, dedic\u00e1ndose a un comercio a mediana escala vinculado tanto con el suministro de algunos bienes para el mercado de la ciudad de Buenos Aires como con el abastecimiento de la poblaci\u00f3n de la campa\u00f1a. Representando alrededor del 68% de los comerciantes rurales registrados en los padrones de 1813-1815, en su mayor\u00eda giraban entre trescientos y seiscientos pesos en sus negocios. Con sumas que iban de los mil a los dos mil pesos de patrimonio total, estos comerciantes eran due\u00f1os de alguna carreta con la que sal\u00edan a recorrer la campa\u00f1a en tiempos de siega y unos pocos animales o algunas cuartillas de trigo, aparte de sus propias viviendas y comercios. En ocasiones, los m\u00e1s capitalizados pose\u00edan adem\u00e1s de alg\u00fan sitio o bien de dos o tres cuartos de alquiler.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de una cuarta parte de este grupo de medianos comerciantes hab\u00edan invertido algunos pesos m\u00e1s en sus comercios, entre seiscientos y novecientos pesos de capital de giro, y ten\u00edan a su disposici\u00f3n un patrimonio total que iba de los tres mil y hasta unos cinco mil pesos. Sus bienes inclu\u00edan m\u00e1s de un inmueble: a la casa propia sumaban otra vivienda en el mismo pago o en Buenos Aires o bien alg\u00fan terreno en el que pastaban sus pocos animales y\/o sembraban sus fanegas de trigo. Por otra parte, entre los \u201cefectos\u201d de sus comercios encontramos no solamente aquellos productos que demandaba para su consumo la poblaci\u00f3n rural[6] sino que tambi\u00e9n comenzaba a aparecer algo de trigo \u201ccomprado a partir utilidades\u201d, algunos cueros o carretadas de le\u00f1a \u201cen la tienda\u201d[7], peque\u00f1os indicios que nos remiten al papel destacado que estos comerciantes jugaron como acopiadores de la producci\u00f3n rural destinada al mercado urbano. Al tiempo que actuaron como habilitadores de la producci\u00f3n mediante el otorgamiento de cr\u00e9ditos o participaron directamente en las actividades agropecuarias[8]. El acervo a disposici\u00f3n de estos medianos comerciantes les hab\u00eda permitido adem\u00e1s comprar cuando menos otra carreta e inclusive ser due\u00f1os de un esclavo, signo bastante claro de la rentabilidad de sus negocios. Bien sabemos que los esclavos eran, detr\u00e1s del ganado, una de las principales formas de acumulaci\u00f3n de capital entre los productores rurales[9].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por encima de estos medianos intermediarios, varios otros giraban cantidades m\u00e1s importantes de capital en sus comercios conformando un sector de (comparativamente) \u201cgrandes\u201d comerciantes rurales, que en la mayor\u00eda de los casos hab\u00eda invertido entre novecientos y dos mil cien pesos de capital. Vinculados a un comercio de alcance bastante m\u00e1s amplio y de una envergadura econ\u00f3mica mayor que aquellos otros intermediarios que hab\u00edan destinado sumas m\u00e1s reducidas al giro de sus establecimientos comerciales, este grupo representaba poco menos del 30% de los intermediarios censados en los padrones de la d\u00e9cada de 1810. Una mayor proporci\u00f3n de esclavos (entre dos y tres individuos) y de dinero destinado a la compra de medios de transporte -que en ciertos casos inclu\u00eda un par de embarcaciones y que les permit\u00eda precisamente ampliar el alcance de sus actividades comerciales- as\u00ed como la presencia m\u00e1s asidua de trigo, le\u00f1a, cueros y sal almacenado en sus negocios aparecen como los aspectos m\u00e1s destacables de los inventarios de bienes de estos \u201cgrandes\u201d mercaderes de la campa\u00f1a que contaban con patrimonios totales de entre siete mil y 10\/12mil pesos[10].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un sector proporcionalmente muy reducido de estos \u201cgrandes\u201d comerciantes rurales manejaban giros que superaban los dos mil pesos de capital, concentr\u00e1ndose especialmente en los partidos de la campa\u00f1a cercana m\u00e1s vinculados con los circuitos de abasto del mercado urbano, en aquellos del norte ligados al tr\u00e1fico regional y en los que serv\u00edan de avanzada en la colonizaci\u00f3n de las nuevas tierras m\u00e1s all\u00e1 del r\u00edo Salado. Apenas algunos dos o tres intermediarios forman parte de este grupo que pose\u00eda 20mil pesos o m\u00e1s de patrimonio total, repartido en casas en el pago de la campa\u00f1a donde resid\u00edan y otras en la ciudad-puerto, tierras y varios esclavos, as\u00ed como algunas carretas o canoas. Sin embargo, no s\u00f3lo la mayor proporci\u00f3n de unos bienes que eran comunes a la mayor\u00eda de los comerciantes rurales distingu\u00eda a estos mercaderes. Habiendo ya salvaguardado una parte significativa de sus caudales por medio de la inversi\u00f3n en bienes menos rentables en lo inmediato que el comercio, pero a largo plazo mucho m\u00e1s seguros, estos pocos mercaderes fueron los \u00fanicos que -a diferencia de quienes contaron con sumas de patrimonios totales m\u00e1s reducidas al momento de su fallecimiento- participaron en m\u00e1s de un emprendimiento comercial: bien sea abriendo otro comercio por sus propios medios o en sociedad, bien sea actuando como habilitadores \u201ca partir utilidades\u201d de otro comerciante rural o instalando alguna tienda en la misma ciudad de Buenos Aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originarios o recientemente llegados a la campa\u00f1a, en las cercan\u00edas de la ciudad, en los poblados del norte, en la frontera sur o a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de ella, en las \u201ctierras nuevas\u201d que empezaban a colonizarse allende el Salado, con apenas una carreta y unas pocas mercader\u00edas, en alg\u00fan rancho a la vera del camino o con una \u201ccasa-pulper\u00eda\u201d bien surtida, los comerciantes minoristas rurales buscaron abrirse camino y mantenerse dentro de ese amplio y difuso tejido de comercializaci\u00f3n que se conform\u00f3 en la campa\u00f1a bonaerense a lo largo de las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX. Y es que, a pesar de las escasas necesidades de capital inicial para montar sus negocios, dedicarse al comercio en la campa\u00f1a de Buenos Aires en los primeros y convulsionados a\u00f1os del siglo XIX no era una tarea sencilla. En buena medida, la diversificaci\u00f3n de sus inversiones procuraba enfrentar o evitar los riegos propios de la actividad[11].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profuso, disperso, heterog\u00e9neo grupo de pulperos, mercachifles y tenderos que habitaban el hinterland porte\u00f1o debieron competir por atraer a una clientela que, aunque numerosa, pod\u00eda escoger a quien comprar los productos necesarios para su abastecimiento personal, a quien solicitar alg\u00fan dinero por adelantado a cuenta de parte de la producci\u00f3n destinada al mercado, o donde empe\u00f1ar sus bienes personales cuando as\u00ed lo necesitaban&#8230; siempre y cuando no estuviesen ya endeudados con alg\u00fan comerciante en particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos generales, las pulper\u00edas volantes que recorr\u00edan la campa\u00f1a en tiempos de siega junto con las ventas a cr\u00e9dito, el pr\u00e9stamo de dinero, el empe\u00f1o de efectos personales y a\u00fan el despacho de bebidas y el esparcimiento de los parroquianos actuaron como mecanismos para establecer alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n econ\u00f3mica entre los peque\u00f1os productores y los comerciantes rurales. A trav\u00e9s de ellos, los comerciantes buscaban establecer v\u00ednculos m\u00e1s prolongados y estables en el tiempo como estrategias para compensar los condicionantes que sobre sus operaciones y negocios impon\u00eda el limitado capital de giro que dispon\u00eda la mayor\u00eda de ellos[12]. Sin embargo, muchas de estas pr\u00e1cticas eran \u201carmas de doble filo\u201d. Varias fueron las ocasiones en las que los comerciantes rurales se quejaron por los cr\u00e9ditos o fiados dif\u00edciles de cobrar. A fines de 1806, Don Gregorio S\u00e1nchez -que atend\u00eda una pulper\u00eda en San Isidro, un partido de los alrededores de la ciudad de Buenos Aires- le reclama a Marcos Telis la cancelaci\u00f3n de sus deudas puesto que s\u00f3lo le hab\u00eda pagado \u201cdos reales de los muchos mas que habia estado debiendo en gastos\u201d[13].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer, eran los mismos mecanismos establecidos para asegurar y ampliar sus negocios los que, paralelamente, ayudaban a generar o incrementar las condiciones de incertidumbre en las que los comerciantes desarrollaban sus actividades. Por otra parte, el robo de bienes empe\u00f1ados como garant\u00eda de pago actuaba intensificando la inseguridad e inestabilidad propias de los tr\u00e1ficos mercantiles en la campa\u00f1a[14]. En 1817, Don Santiago Villamayon, propietario de una pulper\u00eda en San Pedro, relataba a las autoridades el robo del que hab\u00eda sido v\u00edctima unas pocas noches antes. En su declaraci\u00f3n se\u00f1alaba que Juan Lucero, un sujeto que d\u00edas antes le hab\u00eda empe\u00f1ado algunos efectos personales, \u201cse fue rob\u00e1ndome todas estas prendas que eran por las que yo le hab\u00eda dado este dinero, y adem\u00e1s de \u00e9stas me rob\u00f3 dos pares de espuelas de plata, una sobrecincha de hilo, un chicote con pasadores de plata, una jerga bordada, una camisa, un chaleco y una pa\u00f1oleta de coco blanco\u201d. Don Santiago mencion\u00f3 tambi\u00e9n que le hab\u00eda entregado a Lucero unos cien pesos por las pocas prendas de uso personal que \u00e9ste hab\u00eda empe\u00f1ado en su pulper\u00eda[15], cifra que equival\u00eda a casi el 30% del capital que giraba en su negocio (trescientos cincuenta pesos). Considerando las limitaciones del giro de Villamayon y los otros bienes en venta que el ladr\u00f3n sustrajo de la pulper\u00eda, dif\u00edcil habr\u00e1 sido para Don Santiago soportar la p\u00e9rdida de capital que el robo le supuso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1814, la pulper\u00eda que Don Andr\u00e9s Castro hab\u00eda establecido en el Fort\u00edn de Areco -en el norte de la campa\u00f1a porte\u00f1a- tambi\u00e9n hab\u00eda sido asaltada. En su informe del hecho, el Comandante del Fort\u00edn rese\u00f1aba los art\u00edculos hurtados: \u201cuna bolsita con doce macuquinos y una pieza de zaraza empezada y m\u00e1s de sobre las tablas dos piezas de zaraza, siete pa\u00f1uelos de muselina, una apero de montar de su uso, dos piezas de Irlanda de algod\u00f3n blanco, y siete varas de coco blanco\u201d[16]. Sin dudas, y pese a que Don Castro manejaba su negocio con un giro de unos ochocientos pesos -cifra que superaba la media general de la campa\u00f1a- el costo de los bienes robados en esta oportunidad m\u00e1s los que le sustraer\u00edan en los dos o tres delitos sufridos en el siguiente par de a\u00f1os, importaba una significativa reducci\u00f3n del l\u00edquido disponible para el negocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las dificultades de cobrar los cr\u00e9ditos y fiados y de recuperar el dinero prestado por prendas empe\u00f1adas, estos comerciantes sumaban la inseguridad derivada de los conflictos que surg\u00edan diariamente a causa de las mismas ventas de sus negocios. Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX, este panorama se complic\u00f3 con el incremento en la campa\u00f1a de las \u201cgavillas de salteadores\u201d, que encontraban entre los comerciantes a sus principales v\u00edctimas[17]. En este contexto, las convulsiones pol\u00edticas de estos a\u00f1os no hicieron m\u00e1s que sumar nuevos elementos que contribu\u00edan a hacer a\u00fan m\u00e1s inestable el desarrollo de las actividades mercantiles rurales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el establecimiento de un nuevo virreinato con capital en Buenos Aires, las remesas de met\u00e1lico enviadas desde Potos\u00ed se hab\u00edan convertido en la fuente de ingresos fiscales m\u00e1s importante del gobierno. Sin embargo, en los primeros a\u00f1os del siglo XIX la participaci\u00f3n del situado en el presupuesto porte\u00f1o se redujo dr\u00e1sticamente no s\u00f3lo por la brusca ca\u00edda de la producci\u00f3n argent\u00edfera sino tambi\u00e9n por el aumento de los requerimientos financieros de la Corona para enfrentar la coyuntura b\u00e9lica europea. Para cubrir sus necesidades, el gobierno virreinal recurri\u00f3 a los ingresos provenientes del comercio exterior -y a otras fuentes como la transferencia de ingresos de otras cajas y los aportes de particulares y corporaciones- cuando esos c\u00e1nones no lograban suplir la totalidad de los gastos de la colonia. Sin embargo estos recursos m\u00e1s extraordinarios (que ya hab\u00edan comenzado a utilizarse para paliar la crisis de la miner\u00eda potosina) mermaban r\u00e1pidamente al tiempo que la coyuntura que afectaba a la metr\u00f3poli comenzaba a incidir en la percepci\u00f3n de los m\u00e1s leg\u00edtimos ingresos aduaneros porte\u00f1os. En este contexto, y a pesar de los intentos del gobierno colonial porte\u00f1o, se produjo el aumento de los gastos gubernamentales, en parte por la r\u00e1pida militarizaci\u00f3n que sigui\u00f3 a las invasiones inglesas de 1806 y 1807, provoc\u00e1ndose as\u00ed el agotamiento de los recursos genuinos y extraordinarios[18].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habi\u00e9ndose interrumpido definitivamente el flujo de met\u00e1lico altoperuano, los gobiernos revolucionarios que se sucedieron luego de mayo de 1810, debieron cubrir unos gastos militares cada vez m\u00e1s importantes en el marco de una penuria financiera que no ced\u00eda. A pesar de su aumento, los recursos provenientes del comercio exterior fueron, luego de la revoluci\u00f3n, m\u00e1s bajos que en tiempos coloniales[19]. Por ello, desde fines de 1811, el gobierno porte\u00f1o implement\u00f3 algunos mecanismos de emergencia para obtener nuevos medios con los cuales financiar sus gastos de mantenimiento y las operaciones militares en el norte y en el litoral: las expropiaciones de bienes a los \u201cenemigos de la revoluci\u00f3n\u201d y las contribuciones extraordinarias sobre fincas, comercio y artesan\u00edas. De dif\u00edcil recaudaci\u00f3n, ni unas ni otras lograron convertirse en fuentes estables de ingresos. Adem\u00e1s, los montos obtenidos se agotaban r\u00e1pidamente sin llegar a cubrir una proporci\u00f3n significativa de los ingresos que el gobierno necesitaba. Mientras que las expropiaciones de bienes proveyeron s\u00f3lo entre un cuarto y un tercio de las entradas, las contribuciones extraordinarias apenas cubrieron una d\u00e9cima parte de los ingresos p\u00fablicos en los cinco o seis a\u00f1os que siguieron a 1810[20].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines de 1816, Don Francisco Pelliza -que por entonces estaba comisionado para el cobro de la contribuci\u00f3n extraordinaria a los comerciantes rurales- elevaba al Secretario de Hacienda del Estado una cuenta detallando lo recaudado el a\u00f1o anterior en tal concepto, as\u00ed como los montos que peri\u00f3dicamente hab\u00eda ido entregando a la Tesorer\u00eda General[21]. Gracias a ella sabemos que, ese a\u00f1o, los intermediarios minoristas de la campa\u00f1a abonaron al erario porte\u00f1o casi once mil pesos de la \u00e9poca, en concepto de contribuci\u00f3n[22]. Considerando que, en 1814, la Aduana porte\u00f1a hab\u00eda desembolsado m\u00e1s de novecientos mil pesos en gastos de guerra[23], las sumas recaudadas por Pelliza en las pulper\u00edas de la campa\u00f1a no parecen haber permitido cubrir una porci\u00f3n significativa del conjunto de gastos que ten\u00eda que enfrentar el erario. Por lo dem\u00e1s, los gastos militares, que se incrementar\u00edan en los a\u00f1os siguientes, supon\u00edan tambi\u00e9n crecientes costos en recursos y hombres complicando a\u00fan m\u00e1s el panorama econ\u00f3mico[24].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a la muy reducida, casi insignificante, incidencia que en el presupuesto de ingresos y erogaciones del gobierno revolucionario estas contribuciones parec\u00edan tener, la situaci\u00f3n era muy diferente para los propios comerciantes de la campa\u00f1a y para el desarrollo de sus actividades mercantiles cotidianas. Como hemos visto, la mayor\u00eda de ellos manejaban sus negocios con giros bastante limitados siendo, adem\u00e1s, frecuentes las ocasiones en que estaban expuestos a robos y\/o a complicaciones por el cobro de fiados y cr\u00e9ditos otorgados. En esta situaci\u00f3n, sumar al pago de las patentes o licencias por el establecimiento de sus comercios el desembolso de entre catorce y veinte pesos anuales[25] en concepto de contribuci\u00f3n extraordinaria, debi\u00f3 ser dif\u00edcil de afrontar para muchos de estos comerciantes, poniendo consecuentemente en peligro la estabilidad y continuidad de sus emprendimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, las valuaciones a partir de las cuales los comisionados establec\u00edan los montos a contribuir no siempre se correspond\u00edan con el capital de giro a disposici\u00f3n de los comerciantes rurales, motivando que muchos expresaran sus quejas por los montos requeridos en tal car\u00e1cter. Como la que en 1815 elevaba Do\u00f1a Luisa Mart\u00ednez, una viuda encargada de atender una pulper\u00eda instalada en la zona de Chascom\u00fas, en el sur de la campa\u00f1a, \u201ca partir utilidades\u201d con un joven apellidado Fern\u00e1ndez. A fines de ese a\u00f1o, la mujer se\u00f1alaba en una carta que las ganancias del negocio apenas alcanzaban para \u201cadquirir la indispensable subsistencia de su dilatada familia\u201d, justificando su pedido de reducci\u00f3n del monto de contribuci\u00f3n en que \u201cle es muy doloroso que siendo una Sra viuda sin mas amparo que el de sus propios brazos se le cobren los mencionados 4 ps siendo asi que otros individuos mas pudientes en este pdo solo pagan de 100 ps dos en este concepto\u201d[26].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un par de a\u00f1os antes, en julio de 1812, Francisco Lamadrid tambi\u00e9n hab\u00eda instalado un negocio en los alrededores de Chascom\u00fas \u201ccon un principal tan corto que apenas pasaba de 50ps\u201d. Con el tiempo, hab\u00eda podido aumentar el giro de su pulper\u00eda logrando, en noviembre de 1815, venderla \u201ccon la propiedad del rancho en que la ten\u00eda [&#8230;] en cantidad de 400ps\u201d. A fines del siguiente a\u00f1o, Lamadrid elevaba un pedido de reducci\u00f3n del monto a pagar en concepto de contribuci\u00f3n puesto que el comisionado Pelliza le reclamaba el pago de \u201c6 ps mensuales por igual tiempo que el exponente fue due\u00f1o de dicha pulper\u00eda\u201d[27]. Habiendo sufrido un arresto por causa de su deuda con el erario, fueron los propios vecinos y posibles clientes de don Francisco quienes dieron fe de las caracter\u00edsticas de su negocio, convenciendo as\u00ed a las autoridades porte\u00f1as que atendieron su pedido y finalmente reajustaron los montos a pagar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Do\u00f1a Luisa y Don Francisco no fueron, por cierto, los \u00fanicos solicitaron alg\u00fan tipo de rebaja en el monto de la contribuci\u00f3n extraordinaria. Muchos otros comerciantes de la campa\u00f1a tambi\u00e9n lo hicieron aduciendo el estado de indigencia al que se ver\u00edan reducidos en caso de afrontar tales pagos&#8230; Aunque en ocasiones, la posibilidad de pobreza alegada por los comerciantes devenidos en contribuyentes fuera m\u00e1s que remota. Tal fue, precisamente, el caso de Don Francisco Guti\u00e9rrez, un vecino de San Jos\u00e9 de Flores, un poblado situado en las inmediaciones de la ciudad de Buenos Aires, que ten\u00eda all\u00ed instalado un comercio en el que hab\u00eda invertido unos 2500 pesos de capital de giro. Como ya hemos se\u00f1alado, muy pocos eran los comerciantes rurales que manejaban sumas semejantes. Las posibilidades de acopiar trigo, ma\u00edz y cebada proveniente de los labradores del oeste de la campa\u00f1a para el abastecimiento del mercado urbano explican -al menos en parte- la prosperidad de los negocios de Guti\u00e9rrez que su giro deja traslucir<sup><sup>[28]<\/sup><\/sup>. En virtud de ello, para este \u201cgran\u201d comerciante rural, el pago de la contribuci\u00f3n no parec\u00eda traer aparejadas dificultades econ\u00f3micas de consideraci\u00f3n. Sin embargo, a fines de abril de 1816, Francisco Guti\u00e9rrez obtuvo de las autoridades revolucionarias una disminuci\u00f3n de alrededor del 40% en el monto de la erogaci\u00f3n que le correspond\u00eda, que pas\u00f3 de cinco pesos y dos reales a s\u00f3lo tres pesos[29].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas, las relaciones personales y el conocimiento entre aquellos que fijaban los capitales sobre los cuales gravitaba la contribuci\u00f3n y los comerciantes de la campa\u00f1a que deb\u00edan pagarla influyeron en la asignaci\u00f3n de los montos a cubrir[30]. Al mismo tiempo, los mismos mecanismos establecidos para atraer a la dispersa clientela de la campa\u00f1a generaron v\u00ednculos entre los comerciantes rurales y sus vecinos que, traspasando el espacio de la transacci\u00f3n comercial, se pusieron en movimiento a la hora de hacer frente a la presi\u00f3n impositiva de los gobiernos revolucionarios y negociar los montos a tributar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, en estos convulsionados a\u00f1os, adem\u00e1s de las contribuciones extraordinarias impuestas por el erario porte\u00f1o, varios de los comerciantes de la campa\u00f1a debieron afrontar el pago de \u201cmultas\u201d impuestas por su supuesto comportamiento contrario a los intereses de los nuevos y fr\u00e1giles gobiernos revolucionarios. A fines de 1816, el Alcalde de la Hermandad del partido de San Antonio de Areco, don Agust\u00edn Balmaceda, elevaba a las autoridades una denuncia en la que pon\u00eda de manifiesto la \u201cconducta iniqua y escandalosa q.e observan los Espa\u00f1oles Europeos en estos destinos; ablan publicam.te con la mayor desfachates de [&#8230;] nuestro Sup.rior Govierno [&#8230;] hacen sus complos y convinaciones asu antojo [\u2026] y son los q.e nos hacen mas la guerra de opinion\u201d[31] de un grupo de seis o siete comerciantes asentado en la zona. Atendiendo a la denuncia, las autoridades impusieron a los acusados una multa de quinientos pesos pagadera en efectivo o mediante el embargo de la parte del patrimonio necesaria para cubrirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres de los comerciantes acusados hab\u00edan invertido en sus casas de comercio unos quinientos pesos de giro, cifra que -como hemos visto- rondaba el promedio del capital que la mayor\u00eda de los intermediarios rurales ten\u00eda destinado al efecto. Dos de ellos hab\u00edan sido registrados en los listados de pulperos con arreglo a los cuales las autoridades recaudaban las contribuciones establecidas por el Segundo Triunvirato en 1812, con setecientos y ochocientos pesos de capital de giro, respectivamente. Al \u00faltimo de los acusados se le asignaron mil pesos de giro. Aunque la suma de los capitales invertidos por los pulperos denunciados superaba el promedio general, el monto de la \u201cmulta\u201d insinuada por Balmaceda involucraba -cuando menos- la mitad del principal que estos hombres pose\u00edan para el giro de sus negocios. La situaci\u00f3n para estos sujetos pod\u00eda llegar a ser potencialmente insostenible si ello sumamos los problemas cotidianos que los comerciantes rurales atend\u00edan en sus negocios vinculados con el cobro de las deudas contra\u00eddas por adelanto de mercader\u00edas y las dificultades relacionadas con la presi\u00f3n impositiva que venimos refiriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas, las ingentes necesidades de hacer frente a los gastos que demandaba la construcci\u00f3n de legitimidades para estos nuevos y fr\u00e1giles gobiernos incidieron en la facilidad con que las autoridades gubernamentales aceptaron la sugerencia del Alcalde de la Hermandad. En este contexto, y mostr\u00e1ndose tan preocupados por evitar los calificativos (y su correspondiente connotaci\u00f3n negativa) vertidos en la denuncia, como por desembolsar una cantidad de dinero por dem\u00e1s considerable, los comerciantes acusados buscaron dejar en claro su compromiso con la sociedad local, con \u201cel sistema liberal\u201d y con las autoridades revolucionarias. Por si mismos o a trav\u00e9s de las declaraciones de sus propios vecinos, repitieron una y otra vez los generosos \u201cpr\u00e9stamos\u201d suministrados a los americanos, los auxilios otorgados al \u201cEstado\u201d, los beneficios dados a la \u201cpatria\u201d as\u00ed como la insolvencia y el \u201cmenoscabo\u201d sufrido por sus caudales en los \u00faltimos tiempos. De todas formas, puesto a elegir, m\u00e1s de uno prefer\u00eda hacer frente a alg\u00fan tipo de colaboraci\u00f3n monetaria -m\u00e1s o menos forzada- antes que cargar con el ep\u00edteto de \u201cespa\u00f1ol europeo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, la capacidad de estos comerciantes de movilizar a su favor relaciones sociales generadas por la vecindad, el parentesco o los negocios influy\u00f3 en el cauce que tom\u00f3 la denuncia. A los pocos meses, los funcionarios encargados de dirimir el conflicto resolvieron sobreseer del cargo a los imputados. Aunque ello no supuso la cancelaci\u00f3n de la \u201cmulta\u201d impuesta \u2013cancelaci\u00f3n por dem\u00e1s dif\u00edcil en el contexto de penuria econ\u00f3mica que padec\u00eda el gobierno porte\u00f1o al que ya hemos hecho referencia-, las autoridades estipularon que el monto del ahora llamado\u201cempr\u00e9stito\u201d se establecer\u00eda de acuerdo con las posibilidades de pago que demostraran los involucrados. En este contexto, y atendiendo a las dificultades que siempre supon\u00eda la recaudaci\u00f3n de estas exacciones, comerciantes y autoridades acordaron en una suma que rondaba unos mil cien pesos en total, muy alejada de los seis mil pesos que el gobierno hab\u00eda esperado recaudar considerando las sugerencias del Alcalde denunciante pero que contemplaba y procuraba equilibrar las necesidades de unos y otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las p\u00e1ginas precedentes, ensayamos inscribir en un marco sociopol\u00edtico las pr\u00e1cticas y estrategias econ\u00f3micas de los comerciantes de la campa\u00f1a de Buenos Aires en los convulsionados a\u00f1os centrales de la d\u00e9cada de 1810 para mostrar c\u00f3mo nuevos y viejos problemas se combinaron para condicionar el desarrollo de sus actividades mercantiles. Siguiendo las l\u00edneas de an\u00e1lisis de los estudios de historia rural de los \u00faltimos a\u00f1os, procuramos as\u00ed aproximarnos a conectar las dimensiones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas en el estudio del comercio minorista del hinterland porte\u00f1o a principios del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esos primeros y convulsionados a\u00f1os, junto a una creciente y cada vez m\u00e1s heterog\u00e9nea poblaci\u00f3n rural, un amplio tejido de comercializaci\u00f3n buscaba ocuparse de los intercambios comerciales en la campa\u00f1a de Buenos Aires, en distintas escalas y manejando diversos recursos. En este marco, hemos visto que los pulperos, mercachifles y tenderos que habitaban el hinterland porte\u00f1o debieron competir por atraer a una clientela que pod\u00eda escoger a quien comprar y vender, a quien solicitar alg\u00fan dinero en pr\u00e9stamo o donde empe\u00f1ar sus pocos bienes en caso de necesidad. En esta competencia, fueron los mismos mecanismos establecidos para asegurar y ampliar sus negocios los que, paralelamente, ayudaron a generar o incrementar las condiciones de incertidumbre en las que los comerciantes desarrollaban sus actividades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas, los conflictos derivados de la crisis pol\u00edtica del orden colonial y las necesidades de financiamiento de la guerra revolucionaria no hicieron m\u00e1s que restringir seriamente las posibilidades que estos actores tuvieron de desarrollar sus negocios. Empero, en un contexto de fuertes tensiones, choques y reacomodamientos de viejas y nuevas formas de poder, consenso y legitimidad, las relaciones personales generadas tanto por la vecindad, el parentesco y el conocimiento entre los pobladores rurales y los comerciantes de la campa\u00f1a como por las mismas pr\u00e1cticas de negocios generaron v\u00ednculos que, traspasando el espacio de la transacci\u00f3n comercial, se pusieron en movimiento a la hora de hacer frente a la presi\u00f3n impositiva de los gobiernos revolucionarios e influyeron en las posibilidades de negociaci\u00f3n de los actores implicados en estos procesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda citada<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amaral, Samuel, \u201cEl descubrimiento de la financiaci\u00f3n inflacionaria. Buenos Aires, 1790-1830\u201d en <em>Investigaciones y Ensayos<\/em>, N\u00ba 37, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1988, pp. 379-418.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carrera, Juli\u00e1n, \u201cEntre el negocio fugaz y la empresa duradera. Comercio y pulper\u00edas rurales rioplatenses a fines del siglo XVIII\u201d.<em> Actas de las XXI Jornadas de Historia Econ\u00f3mica<\/em>, Caseros, Asociaci\u00f3n Argentina de Historia Econ\u00f3mica &#8211; Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2008. Disponible en: http:\/\/www.aahe.fahce.unlp.edu.ar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciliberto, Mar\u00eda Valeria, <em>Aspectos sociodemogr\u00e1ficos del crecimiento periurbano. San Jos\u00e9 de Flores, 1815-1869<\/em>. Mar del Plata, Grupo de Investigaci\u00f3n en Historia Rural Rioplatense &#8211; Universidad Nacional de Mar del Plata, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cort\u00e9s Conde, Roberto, \u201cFinanzas p\u00fablicas, moneda y bancos (1810-1899)\u201d. Academia Nacional de la Historia, <em>Nueva Historia de la Naci\u00f3n Argentina<\/em>, Tomo V, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2001, pp. 463-505.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Djenderedjian, Julio, \u201cEstrategias de captaci\u00f3n y fidelizaci\u00f3n de clientes en un medio competitivo. Cr\u00e9dito, moneda y comercio rural en el sur entrerriano a fines de la colonia\u201d. <em>Anuario <\/em><em>del Instituto de Estudios Hist\u00f3rico-Sociales<\/em>, N\u00ba 21, Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2006, pp. 287-310.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duart, Diana, \u201cEl cr\u00e9dito como relaci\u00f3n social: algunas consideraciones sobre los v\u00ednculos comerciales en el \u00e1rea de la frontera bonaerense del siglo XIX\u201d. Ayrolo, Valentina y Mat\u00edas Wibaux (ed.), <em>Actas de las Jornadas de Trabajo y discusi\u00f3n \u201cProblemas y debates del temprano siglo XIX: espacio, redes y poder<\/em><em>\u201d<\/em>, Mar del Plata, Universidad Nacional de Mar del Plata, 2005, pp. 53-59.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duart, Diana y Mat\u00edas Wibaux, \u201cProveedores, comerciantes y clientes. Dilemas del cr\u00e9dito mercantil en la campa\u00f1a bonaerense, 1820-1870\u201d. Ayrolo, Valentina (comp.), <em>Econom\u00eda, sociedad y pol\u00edtica en el R\u00edo de la Plata del siglo XIX. Problemas y debates<\/em>. Rosario, Prohistoria ediciones, 2010, pp. 65-79.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dupuy, Andrea, Rosas Principi, Andrea y Valeria Ciliberto, \u201cHacendados y pulperos de la campa\u00f1a porte\u00f1a. Patrimonio e inversi\u00f3n en situaciones de frontera (Buenos Aires, primeras d\u00e9cadas del siglo XIX)\u201d. <em>Procesos Hist\u00f3ricos, Revista Semestral de Historia, Arte y Ciencias Sociales<\/em>, A\u00f1o VIII, N\u00ba 15, M\u00e9rida-Venezuela, Universidad de Los Andes, 2009. Disponible en: http:\/\/www.saber.ula.ve\/procesoshistoricos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fradkin, Ra\u00fal, \u201cLas formas de hacer la guerra en el litoral rioplatense\u201d. Bandieri, Susana (comp.), <em>La historia econ\u00f3mica y los procesos de independencia en la Am\u00e9rica hispana<\/em>. Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Argentina de Historia Econ\u00f3mica &#8211; Prometeo Libros, 2010, pp. 167-213.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fradkin, Ra\u00fal (comp.), <em>El poder y la vara. Estudios sobre la justicia y la construcci\u00f3n del Estado en el Buenos Aires rural (1780-1830)<\/em>. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fradkin, Ra\u00fal, \u201cCaminos abiertos en la pampa. Dos d\u00e9cadas de renovaci\u00f3n de la historia rural rioplatense desde mediados del siglo XVIII a mediados del XIX\u201d. Gelman, Jorge (comp.), <em>La historia econ\u00f3mica argentina en la encrucijada. Balances y perspectivas<\/em>. Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Argentina de Historia Econ\u00f3mica &#8211; Prometeo Libros, 2006, pp. 189-207.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fradkin, Ra\u00fal, \u201cAsaltar los pueblos. La montonera de Cipriano Ben\u00edtez contra Navarro y Luj\u00e1n en diciembre de 1826 y la conflictividad social en la campa\u00f1a bonaerense\u00bb. <em>Anuario del Instituto de Estudios Hist\u00f3rico-Sociales<\/em>, N\u00ba 18, Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2003, pp. 87-122.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fradkin, Ra\u00fal y Jorge Gelman, \u201cRecorridos y desaf\u00edos de una historiograf\u00eda. Escalas de observaci\u00f3n y fuentes en la historia rural rioplatense\u201d. Bragoni, Beatriz (ed.), <em>Microan\u00e1lisis. Ensayos de historiograf\u00eda argentina<\/em>. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2004, pp. 31-54.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garavaglia, Juan Carlos, <em>San Antonio de Areco, 1680-1880. Un pueblo de la campa\u00f1a, del Antiguo R\u00e9gimen a la modernidad argentina<\/em>. Rosario, Prohistoria ediciones, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garavaglia, Juan Carlos, <em>Pastores y labradores de Buenos Aires. Una historia agraria de la campa\u00f1a bonaerense, 1700-1830<\/em>. Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garavaglia, Juan Carlos, \u201cLa justicia rural en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX (estructuras, funciones y poderes)\u201d. <em>Poder, conflicto y relaciones sociales. El R\u00edo de la Plata, XVIII-XIX<\/em>. 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Espa\u00f1a, Universidad Internacional de Andaluc\u00eda &#8211; Universidad de Buenos Aires, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gelman, Jorge, \u201cLos caminos del mercado: Campesinos, estancieros y pulperos en una regi\u00f3n del R\u00edo de la Plata colonial\u201d. <em>Latin American Research Review<\/em>, Vol. 28, N\u00b0 2, Latin American Studies Association, 1993, pp. 89-118.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grupo de Investigaci\u00f3n en Historia Rural Rioplatense, \u201cLa sociedad rural bonaerense a principios del siglo XIX. Un an\u00e1lisis a partir de las categor\u00edas ocupacionales\u201d. Fradkin, Ra\u00fal y Juan Carlos Garavaglia (ed.), <em>En busca de un tiempo perdido: la econom\u00eda de Buenos Aires en el pa\u00eds de la abundancia, 1750-1865<\/em>. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2004, pp. 21-63.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Halperin Donghi, Tulio, <em>Guerra y finanzas en los or\u00edgenes del estado argentino (1791-1850)<\/em>. Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mayo, Carlos (dir.), <em>Pulperos y pulper\u00edas de Buenos Aires, 1740-1830<\/em>. Mar del Plata, Grupo Sociedad y Estado &#8211; Universidad Nacional de Mar del Plata, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicolau, Juan Carlos, <em>La reforma econ\u00f3mico-financiera en la Provincia de Buenos Aires (1821-1825). Liberalismo y econom\u00eda<\/em>. Buenos Aires, Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosas Principi, Andrea, \u201cComerciantes, conductas y contribuciones. Los pulperos de la campa\u00f1a de Buenos Aires durante la revoluci\u00f3n de independencia\u201d. Ayrolo, Valentina (comp.), <em>Econom\u00eda, sociedad y pol\u00edtica en el R\u00edo de la Plata del siglo XIX. Problemas y debates<\/em>. Rosario, Prohistoria ediciones, 2010, pp. 19-40.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rosas Principi, Andrea, \u201cEl comercio de mostrador en la campa\u00f1a de Buenos Aires a principios del siglo XIX: los agentes sociales y sus giros\u201d. <em>Jornada de Debate \u2018Nuevas perspectivas de investigaci\u00f3n en el mundo rural\u2019<\/em>. Buenos Aires, Red de Estudios Rurales &#8211; Programa de Estudios Rurales, Instituto de Historia Argentina y Americana \u201cDr. Emilio Ravignani\u201d, Universidad de Buenos Aires, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Socolow, Susan, <em>Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, familia y comercio<\/em>. Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wibaux, Mat\u00edas, \u201cPor efectos que llev\u00f3 de mi almac\u00e9n&#8230;. El abastecimiento del comercio minorista y los h\u00e1bitos de consumo en la campa\u00f1a rural bonaerense a mediados del siglo XIX\u201d. <em>X Jornadas Interescuelas\/Departamentos de Historia<\/em>, Rosario, Universidad Nacional de Rosario, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>*\u00a0El presente trabajo ha sido presentado en el Congreso Internacional de la Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC Internacional) \u201cLa formaci\u00f3n de los Estados latinoamericanos y su papel en la historia del continente\u201d realizado del 10 al 12 de octubre de 2011 en el Hotel Granados, Asunci\u00f3n, Paraguay, organizado por Repensar en la historia del Paraguay, Instituto de Estudios Jos\u00e9 Gaspar de Francia, Asociaci\u00f3n de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, Centro Cultural de la Cooperaci\u00f3n \u201cFloreal Gorini\u201d (Argentina). Entidad Itaip\u00fa Binacional. Mesa:\u00a0<em>Vida cotidiana, mentalidades, identidad y diversidad y su reflejo en los Estados latinoamericanos y caribe\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>** Licenciada en Historia. Auxiliar docente. Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Integrante del Grupo de Investigaci\u00f3n: \u201cProblemas y Debates del Siglo XIX\u201d. Direcci\u00f3n electr\u00f3nica: anrosas@mdp.edu.ar<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Un balance actualizado sobre la historiograf\u00eda rural rioplatense en Ra\u00fal Fradkin, \u201cCaminos abiertos en la pampa. Dos d\u00e9cadas de renovaci\u00f3n de la historia rural rioplatense desde mediados del siglo XVIII a mediados del XIX\u201d, en: Jorge Gelman (comp.), <em>La historia econ\u00f3mica argentina en la encrucijada. Balances y perspectivas<\/em>, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2006, pp. 189-207. Ra\u00fal Fradkin y Jorge Gelman, \u201cRecorridos y desaf\u00edos de una historiograf\u00eda. Escalas de observaci\u00f3n y fuentes en la historia rural rioplatense\u201d, en: Beatriz Bragoni (ed.), <em>Microan\u00e1lisis. Ensayos de historiograf\u00eda argentina<\/em>, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2004, pp. 31-54.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[2] Un estudio de la estructura social de la campa\u00f1a porte\u00f1a de la \u00e9poca en Grupo de Investigaci\u00f3n en Historia Rural Rioplatense, \u201cLa sociedad rural bonaerense a principios del siglo XIX. Un an\u00e1lisis a partir de las categor\u00edas ocupacionales\u201d, en: Ra\u00fal Fradkin y Juan Carlos Garavaglia (ed.), <em>En busca de un tiempo perdido: la econom\u00eda de Buenos Aires en el pa\u00eds de la abundancia, 1750-1865<\/em>. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2004, pp. 21-63.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[3] En 1813-1815 la zona norte de la campa\u00f1a agrupa a los partidos de San Nicol\u00e1s de los Arroyos, San Pedro, Baradero, Pergamino, Arrecifes, Ca\u00f1ada de la Cruz, San Antonio de Areco, Fort\u00edn de Areco y Areco Arriba. La campa\u00f1a cercana concentra los partidos de San Jos\u00e9 de Flores, Matanza, Mor\u00f3n, Quilmes, San Fernando y San Isidro. La zona oeste de la campa\u00f1a incluye los partidos de Villa de Luj\u00e1n, Pilar, Guardia de Luj\u00e1n, San Lorenzo de Navarro y Lobos. El sur de la campa\u00f1a abarca los partidos de San Vicente, Magdalena, Chascom\u00fas y Monsalvo, Tordillo y Montes Grandes. Aunque no ignoramos que esta divisi\u00f3n por zonas, como otras, entra\u00f1a arbitrariedades, sigue, en l\u00edneas generales, las consideraciones geogr\u00e1ficas e hist\u00f3ricas indicadas en Grupo de Investigaci\u00f3n en Historia Rural Rioplatense, \u201cLa sociedad rural bonaerense a principios del siglo XIX&#8230;\u201d, pp. 29-30.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[4] Se\u00f1ala Carlos Mayo haciendo suyas las palabras de Azara. Y agrega luego que varias eran las pulper\u00edas de la ciudad de Buenos Aires que contaron con un capital inferior: \u201cSobre un total de 65 pulper\u00edas cuyo capital conocemos, 11 (el 16.9%) tiene menos de 201 pesos de principal\u201d. Al respecto, v\u00e9ase el trabajo de Carlos Mayo (dir.), <em>Pulperos y pulper\u00edas de Buenos Aires<\/em>, <em>1740-1830<\/em>, Mar del Plata, Grupo Sociedad y Estado &#8211; Universidad Nacional de Mar del Plata, 1995, pp. 25 y 28 respectivamente.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[5] Sobre las caracter\u00edsticas de los comerciantes rurales en los a\u00f1os de 1810, v\u00e9ase Andrea Rosas Principi, \u201cEl comercio de mostrador en la campa\u00f1a de Buenos Aires a principios del siglo XIX: los agentes sociales y sus giros\u201d, ponencia presentada en la <em>Jornada de Debate \u2018Nuevas perspectivas de investigaci\u00f3n en el mundo rural\u2019<\/em>, Buenos Aires, Red de Estudios Rurales &#8211; Programa de Estudios Rurales, Instituto de Historia Argentina y Americana \u201cDr. Emilio Ravignani\u201d, Universidad de Buenos Aires, 2004.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[6] Un listado ilustrativo de la variedad de productos en venta en las pulper\u00edas urbanas en el trabajo de Carlos Mayo (dir.), <em>Pulperos y pulper\u00edas de Buenos Aires&#8230;, <\/em>pp. 49-66. Sobre las pautas de consumo de los pobladores de la campa\u00f1a porte\u00f1a y las mercader\u00edas de las pulper\u00edas que los abastecen, v\u00e9ase Mat\u00edas Wibaux, \u201cPor efectos que llev\u00f3 de mi almac\u00e9n&#8230;. El abastecimiento del comercio minorista y los h\u00e1bitos de consumo en la campa\u00f1a rural bonaerense a mediados del siglo XIX\u201d, ponencia presentada en las <em>X Jornadas Interescuelas\/Departamentos de Historia<\/em>, Rosario, Universidad Nacional de Rosario, 2005.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[7] Archivo General de la Naci\u00f3n, Argentina (en adelante AGN), Sala X, Sucesiones: 8141 (A\u00f1o 1812); 3474 (A\u00f1o 1819); 4844 (A\u00f1o 1821); 7785 (A\u00f1o 1823).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[8] Sobre estos temas, v\u00e9ase Juan Carlos Garavaglia, \u201cDe la carne al cuero. Los mercados para los productos pecuarios (Buenos Aires y su campa\u00f1a, 1700-1825)\u201d en: <em>Anuario del Instituto de Estudios Hist\u00f3rico-Sociales<\/em>, N\u00b0 9, Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 1994, pp. 61-95. Jorge Gelman, \u201cLos caminos del mercado: Campesinos, estancieros y pulperos en una regi\u00f3n del R\u00edo de la Plata colonial\u201d en: <em>Latin American Research Review<\/em>, Vol. 28, N\u00b0 2, Latin American Studies Association, 1993, pp. 89-118. Y Julio Djenderedjian, \u201cEstrategias de captaci\u00f3n y fidelizaci\u00f3n de clientes en un medio competitivo. Cr\u00e9dito, moneda y comercio rural en el sur entrerriano a fines de la colonia\u201d, en: <em>Anuario <\/em><em>del Instituto de Estudios Hist\u00f3rico-Sociales<\/em>, N\u00ba 21, Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2006, pp. 287-310.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[9] \u201clos ganados constituyen el primero de los rubros con un 42% del total de los bienes [&#8230;] el 17% del total de los bienes -o sea, el segundo rubro relativo detr\u00e1s de los vacunos- se refiere al capital invertido en la compra de&#8230; hombres, es decir, esclavos\u201d se\u00f1ala Juan Carlos Garavaglia, <em>Pastores y labradores de Buenos Aires. Una historia agraria de la campa\u00f1a bonaerense, 1700-1830,<\/em> Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1999, p. 126. El autor indica adem\u00e1s que el precio promedio de los esclavos de las estancias era de 189 pesos (nota al pie 46, p. 327).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[10] Casi no es necesario aclarar que aquellos intermediarios que caracterizamos como \u201cgrandes\u201d comerciantes rurales manejaban sus negocios, caudales e inversiones con montos de capital incomparablemente m\u00e1s reducidos que los grandes mercaderes porte\u00f1os del periodo tardo-colonial, quienes \u201chab\u00edan invertido grandes sumas de dinero, de 50.000 pesos para arriba, en el comercio\u201d se\u00f1ala Susan Socolow, <em>Los mercaderes del Buenos Aires virreinal, familia y comercio<\/em>, Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1991, p. 71. S\u00f3lo a t\u00edtulo ilustrativo, recordemos que Domingo Belgrano -uno de los m\u00e1s grandes comerciantes porte\u00f1os- legaba a sus herederos un \u201cpatrimonio neto al morir (es decir, descontado todo lo que deb\u00eda) llegaba a la cifra de 370.686 pesos 5 5\/8 reales\u201d se\u00f1ala Jorge Gelman, <em>De mercachifle a gran comerciante. Los caminos del ascenso en el R\u00edo de la Plata colonial<\/em>, Espa\u00f1a, Universidad Internacional de Andaluc\u00eda &#8211; Universidad de Buenos Aires, 1996, p. 25.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[11] Una aproximaci\u00f3n a las caracter\u00edsticas de sus inversiones en el trabajo de Andrea Dupuy, Andrea Rosas Principi y Valeria Ciliberto, \u201cHacendados y pulperos de la campa\u00f1a porte\u00f1a. Patrimonio e inversi\u00f3n en situaciones de frontera (Buenos Aires, primeras d\u00e9cadas del siglo XIX)\u201d en: <em>Procesos Hist\u00f3ricos, Revista Semestral de Historia, Arte y Ciencias Sociales<\/em>, A\u00f1o VIII, N\u00ba 15, M\u00e9rida-Venezuela, Universidad de Los Andes, 2009. Disponible en: http:\/\/www.saber.ula.ve\/procesoshistoricos.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[12] Al respecto, v\u00e9ase Diana Duart, \u201cEl cr\u00e9dito como relaci\u00f3n social: algunas consideraciones sobre los v\u00ednculos comerciales en el \u00e1rea de la frontera bonaerense del siglo XIX\u201d, en: Valentina Ayrolo y Mat\u00edas Wibaux (ed.), <em>Actas de las Jornadas de Trabajo y discusi\u00f3n \u201cProblemas y debates del temprano siglo XIX: espacio, redes y poder<\/em>\u201d, Mar del Plata, Universidad Nacional de Mar del Plata, 2005, pp. 53-59. Y el trabajo de Diana Duart y Mat\u00edas Wibaux, \u201cProveedores, comerciantes y clientes. Dilemas del cr\u00e9dito mercantil en la campa\u00f1a bonaerense, 1820-1870\u201d, en: Valentina Ayrolo (comp.), <em>Econom\u00eda, sociedad y pol\u00edtica en el R\u00edo de la Plata del siglo XIX<\/em>, Prohistoria ediciones, Rosario, 2010, pp. 65-79.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[13] AHPBA, Juzgado del Crimen, 34-2-31-24 (1806), s\/f.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[14] Sobre la estabilidad del comercio rural, v\u00e9ase el trabajo de Juli\u00e1n Carrera, \u201cEntre el negocio fugaz y la empresa duradera. Comercio y pulper\u00edas rurales rioplatenses a fines del siglo XVIII\u201d, en: <em>Actas de las XXI Jornadas de Historia Econ\u00f3mica<\/em>, Asociaci\u00f3n Argentina de Historia Econ\u00f3mica &#8211; Universidad Nacional de Tres de Febrero, Caseros, 2008. Disponible en http:\/\/www.aahe.fahce.unlp.edu.ar<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[15] El pulpero indic\u00f3 a las autoridades que Juan Lucero \u201cme pidi\u00f3 le diese algun dinero por un freno de copas con cabezadas de plata, unos estribos de plata medianos, una jerga bordada y todo el apero que tenia, por cuyas prendas le di setenta pesos y despues me pidi\u00f3 [&#8230;] le franqueara algun dinero mas, le di treinta y tres pesos mas que asciende [a] la cantidad de ciento tres pesos\u201d. AHPBA, Juzgado del Crimen, 34-2-37-75 (1817), s\/f.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[16] AGN, Tribunal Criminal, Sala IX, 32-7-6, legajo 60, expediente 26 (1814), s\/f.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[17] Sobre estas cuestiones, v\u00e9ase Ra\u00fal Fradkin, \u201cAsaltar los pueblos. La montonera de Cipriano Ben\u00edtez contra Navarro y Luj\u00e1n en diciembre de 1826 y la conflictividad social en la campa\u00f1a bonaerense\u00bb en: <em>Anuario del Instituto de Estudios Hist\u00f3rico-Sociales<\/em>, N\u00ba 18, Tandil, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2003, pp. 87-122. Sobre la justicia en la campa\u00f1a, v\u00e9ase el trabajo de Juan Carlos Garavaglia, \u201cLa justicia rural en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX (estructuras, funciones y poderes)\u201d en: <em>Poder, conflicto y relaciones sociales. El R\u00edo de la Plata, XVIII-XIX<\/em>, Rosario, Editorial Homo Sapiens, 1999, pp. 89-121. Del mismo autor, \u201cPaz, orden y trabajo en la campa\u00f1a: la justicia rural y los juzgados de paz en Buenos Aires, 1830-1852\u201d en: <em>Desarrollo Econ\u00f3mico, Revista de Ciencias Sociales<\/em>, Vol. 37, N\u00ba 146, Buenos Aires, Instituto de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social, 1997, pp. 241-262. Y los trabajos compilados en Ra\u00fal Fradkin (comp.), <em>El poder y la vara. Estudios sobre la justicia y la construcci\u00f3n del Estado en el Buenos Aires rural (1780-1830)<\/em>, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2007.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[18] \u201cEsa militarizaci\u00f3n, surgida de una oleada de generoso entusiasmo colectivo, [&#8230;] va a perpetuarse, y con ella la carga fiscal que es su consecuencia. Entre 1807 y 1809 [&#8230;] las transferencias directas de fondos a los cuerpos creados a partir de 1806 alcanzan un promedio anual de $ 939.676\u201d se\u00f1ala Tulio Halperin Donghi. Y agrega luego que \u201cEsos novecientos mil pesos transferidos en sueldos y soldadas exceden la suma total alcanzada por las exportaciones no mineras del virreinato (es decir, las de la zona econ\u00f3mica de la que Buenos Aires es centro) salvo en a\u00f1os excepcionales\u201d. Sobre el particular, v\u00e9ase Tulio Halperin Donghi, <em>Guerra y finanzas en los or\u00edgenes del estado argentino (1791-1850)<\/em>, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982, pp. 83 y 88, respectivamente.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[19] En la d\u00e9cada de 1810 los ingresos de la Aduana de Buenos Aires se redujeron en un 47% respecto de la d\u00e9cada de 1800 se\u00f1ala Roberto Cort\u00e9s Conde, \u201cFinanzas p\u00fablicas, moneda y bancos (1810-1899)\u201d en: Academia Nacional de la Historia, <em>Nueva Historia de la Naci\u00f3n Argentina<\/em>, Tomo V, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2001, p. 463.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[20] Samuel Amaral, \u201cEl descubrimiento de la financiaci\u00f3n inflacionaria. Buenos Aires, 1790-1830\u201d en <em>Investigaciones y Ensayos<\/em>, N\u00ba 37, Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1988, p. 398.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[21] \u201cCuenta corriente que forma el comisionado de la campa\u00f1a de las cantidades que ha recaudado en ella de contribucion extraordinaria, con arreglo al padron, y a las ordenes que se le han comunicado por el Sr. Secretario de Hacienda del Estado a quien la presenta y de los cargos que aparecen sentados en el Libro de su referencia y es como sigue: a saber\u201d en AGN, Sala X, 42-5-7 (1816). En ella consta el dinero recaudado en Quilmes, Ensenada, Magdalena, Chascom\u00fas, Ranchos, San Vicente y Remedios, Monte, Lobos, Navarro, San Isidro, San Fernando y Conchas, Mor\u00f3n y Matanzas, Flores, Villa de Luj\u00e1n, Capilla del Pilar, Capilla del Se\u00f1or, San Antonio de Areco, Guardia de Luj\u00e1n, Fort\u00edn de Areco, Salto, Arrecifes, Pergamino, Rojas, San Nicol\u00e1s de los Arroyos y Baradero.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[22] Por entonces, los comerciantes de la ciudad de Buenos Aires -grandes, peque\u00f1os y hasta \u201cextranjeros con tienda abierta\u201d- abonaron un promedio anual de casi seiscientos cuarenta mil pesos, es decir unas sesenta veces m\u00e1s que sus pares de la campa\u00f1a. Sobre el particular, v\u00e9ase Juan Carlos Nicolau, <em>La reforma econ\u00f3mico-financiera en la Provincia de Buenos Aires (1821-1825). Liberalismo y econom\u00eda<\/em>, Buenos Aires, Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1988, p. 40.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[23] Tulio Halperin Donghi, <em>Guerra y finanzas&#8230;<\/em>, p. 103.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[24] V\u00e9ase Ra\u00fal Fradkin, \u201cLas formas de hacer la guerra en el litoral rioplatense\u201d en: Susana Bandieri (comp.), <em>La historia econ\u00f3mica y los procesos de independencia en la Am\u00e9rica hispana<\/em>, Buenos Aires, Asociaci\u00f3n Argentina de Historia Econ\u00f3mica &#8211; Prometeo Libros, 2010, pp. 167-213.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[25] Se\u00f1alemos, s\u00f3lo a t\u00edtulo ilustrativo, que en ocasi\u00f3n del fallecimiento de do\u00f1a M\u00f3nica de la Cruz Mart\u00ednez, los peritos encargados de tasar los efectos de la pulper\u00eda que ten\u00eda en el puerto de Las Conchas, en inmediaciones de la ciudad de Buenos Aires, estimaron en 12 pesos el valor de un barril de vino de Mendoza. AGN, Sucesi\u00f3n 6778 (1812), f. 4v.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[26] Aunque la carta no est\u00e1 fechada, es probable que haya sido enviada a fines de 1815 ya que la respuesta al pedido de do\u00f1a Luisa fue redactada en Buenos Aires el 31 de enero de 1816. AGN, Sala X, 42-5-7.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[27] Como en el caso de Luisa Mart\u00ednez, la carta de Francisco Lamadrid tampoco est\u00e1 fechada. Sin embargo, las respuestas a su solicitud fueron redactadas en Buenos Aires entre el 27 de enero y el 5 de febrero de 1816. AGN, Sala X, 42-5-7.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><sup><sup>[28]<\/sup><\/sup> De hecho, es con estas actividades de acopio de la producci\u00f3n fruti-hort\u00edcola de la campa\u00f1a para su venta en el mercado de Buenos Aires que se relaciona el din\u00e1mico crecimiento de la jurisdicci\u00f3n de Flores. Sobre el particular, v\u00e9ase el trabajo de Valeria Ciliberto, <em>Aspectos sociodemogr\u00e1ficos del crecimiento periurbano. San Jos\u00e9 de Flores, 1815-1869<\/em>. Mar del Plata, Grupo de Investigaci\u00f3n en Historia Rural Rioplatense &#8211; Universidad Nacional de Mar del Plata, 2004.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[29] El 29 de abril de 1816, el gobierno env\u00eda a Don Francisco Pelliza una carta en la que constan los montos que se hab\u00edan rebajado a varios de los comerciantes de la campa\u00f1a, entre los que figuraba Don Francisco Guti\u00e9rrez. AGN, Sala X, 42-5-7.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>[30] As\u00ed parec\u00eda ocurrir tambi\u00e9n entre quienes fijaban los capitales y los comerciantes en la ciudad de Buenos Aires, seg\u00fan sugiere Juan Carlos Nicolau, <em>La reforma econ\u00f3mico-financiera&#8230;<\/em>, pp. 43-44.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31] \u201cAutos obrados a represent.on de D.n Agustin Balmaceda Alcalde del Fort\u00edn de Areco contra Juan Coll, Ramon Blades, Josef Diaz, y otros, todos espa\u00f1oles europeos existentes en S.n Antonio de Areco\u201d, AHPBA, 13.1.6.49 (1816). Un an\u00e1lisis de la causa en el trabajo de Juan Carlos Garavaglia, <em>San Antonio de Areco, 1680-1880. Un pueblo de la campa\u00f1a, del Antiguo R\u00e9gimen a la modernidad argentina<\/em>, Prohistoria ediciones, Rosario, 2009, pp. 355-360. Y Andrea Rosas Principi, \u201cComerciantes, conductas y contribuciones. Los pulperos de la campa\u00f1a de Buenos Aires durante la revoluci\u00f3n de independencia\u201d en: Valentina Ayrolo (comp.), <em>Econom\u00eda, sociedad y pol\u00edtica&#8230;<\/em>, pp. 19-40.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba . 7. Marzo 2012-Febrero 2013 \u2013 Volumen I<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em> <\/em><br \/>\n<strong>Publicado por \u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contacto: info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comerciantes y revoluci\u00f3n en la campa\u00f1a de Buenos Aires &nbsp; Andrea Rosas Principi* I &nbsp; Hace ya casi tres d\u00e9cadas, la renovaci\u00f3n de la historiograf\u00eda vinculada con el estudio del mundo rural rioplatense de fines del siglo XVIII y de la primera mitad del siglo XIX, contribuy\u00f3 a modificar la imagen de la estructura agraria &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=3214\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDe contribuciones y contribuyentes a principios del siglo XIX\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":80,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[57,3],"tags":[45,20,16],"class_list":["post-3214","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencias-sociales","category-historia","tag-argentina","tag-emancipacion","tag-historia-economica","entry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/80"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3214"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3260,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3214\/revisions\/3260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}