{"id":28,"date":"2005-11-03T20:25:10","date_gmt":"2005-11-03T22:25:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=28"},"modified":"2012-07-24T10:22:47","modified_gmt":"2012-07-24T13:22:47","slug":"miranda-en-cuba-un-capitulo-decisivo-en-la-vida-del-precursor-de-la-independencia-de-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=28","title":{"rendered":"Miranda en Cuba. Sergio Guerra Vilaboy"},"content":{"rendered":"<h3>Un cap\u00edtulo decisivo en la vida del precursor de la Independencia de Am\u00e9rica Latina<\/h3>\n<p>Sergio Guerra Vilaboy <a title=\"(Ver)\" href=\"http:\/\/adhilac.com.ar\/?p=723\">(Ver)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/MirandaFran1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-1249\" title=\"MirandaFran\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/MirandaFran1.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"338\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Francisco de Miranda. Museos de Caracas. <\/em><em>Foto: Carolina Crisorio<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sebasti\u00e1n Francisco de Miranda es una de las figuras m\u00e1s din\u00e1micas que a fines del siglo XVIII comenzaron a so\u00f1ar con una Am\u00e9rica libre de dominaci\u00f3n colonial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more-->Hombre de pluma y acci\u00f3n, con visos de aventurero, liberal e ilustrado prest\u00f3 parte de su energ\u00eda a la lucha que mantuvo la metr\u00f3poli hispana contra los ingleses. Sergio Guerra Vilaboy nos lo presenta en La Habana tropical, anegadiza y sofocante que pas\u00f3 de baluarte estrat\u00e9gico-militar al inicio de la expansi\u00f3n primario exportadora azucarera. En efecto este venezolano admirador de la joven rep\u00fablica estadounidense rompe en este paradis\u00edaco y ardoroso escenario con decadente imperio hispano, ante las presiones no s\u00f3lo de las autoridades coloniales, sino tambi\u00e9n de la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trienio de 1780 y 1783 fue decisivo para el curso de la vida del venezolano Sebasti\u00e1n Francisco de Miranda (1750-1816), precursor de la independencia de nuestra Am\u00e9rica. Esos fueron a\u00f1os de intensa actividad pol\u00edtica, militar e intelectual, en los cuales comenz\u00f3 a forjarse su conciencia \u201cnacional\u201d hispanoamericana y tambi\u00e9n el periodo en que se produjo su ruptura definitiva con la metr\u00f3poli espa\u00f1ola, tras abandonar el ej\u00e9rcito real, y el inicio de un largo peregrinar a favor de la emancipaci\u00f3n, objetivo al que se consagrar\u00eda desde entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miranda residi\u00f3 en Cuba de manera intermitente entre 1780 y 1783, pues durante ese trienio, y teniendo como base a la Mayor de las Antillas, particip\u00f3 como oficial del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en la independencia de las trece colonias inglesas de Norteam\u00e9rica, en una expedici\u00f3n militar al archipi\u00e9lago de las Bahamas y estuvo tambi\u00e9n cumpliendo misiones oficiales en Jamaica y Saint Domingue (hoy Hait\u00ed).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo cubano de Miranda se inici\u00f3 en los primeros d\u00edas de agosto de 1780 cuando lleg\u00f3 al puerto de La Habana como miembro de las fuerzas enviadas por Espa\u00f1a para combatir contra Inglaterra en el marco de la guerra de independencia de las trece colonias inglesas de Norteam\u00e9rica. La ciudad de La Habana hab\u00eda conocido mediante un bando del 22 de julio de 1779 la noticia de la nueva contienda contra Inglaterra, dado a conocer por el Mariscal de Campo Diego Jos\u00e9 Navarro Garc\u00eda de Valladares, Capit\u00e1n General de Cuba y de la Luisiana \u2013territorio incluido bajo su administraci\u00f3n. Cuatro meses antes, una real orden reservada hab\u00eda dispuesto algunas medidas preventivas ante la inminente posibilidad de que se produjera este conflicto, al cual Espa\u00f1a entr\u00f3 finalmente al lado de la Francia borb\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de San Crist\u00f3bal de La Habana, fundada en 1519 en el punto de confluencia del canal de entrada y la bah\u00eda, se hab\u00eda ido extendiendo desde entonces hacia el norte \u2014donde surgi\u00f3 la plaza de la Ci\u00e9nega\u2014 y hacia el interior, \u00e1rea urbana que hab\u00eda quedado protegida por una s\u00f3lida muralla levantada entre 1674 y 1740. Fuera del per\u00edmetro amurallado, exist\u00eda el Arsenal (1747), un astillero que proporcion\u00f3 los mayores nav\u00edos de la flota espa\u00f1ola. El trazado de La Habana segu\u00eda entonces la l\u00ednea irregular de sus estrechas calles \u2014no m\u00e1s de seis metros de ancho\u2014, ocupada por viviendas de techos de guano, tejas o terrados, con muros gruesos de adobe y mamposter\u00eda y pocas ventanas, siguiendo la tradici\u00f3n espa\u00f1ola-morisca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodeada de murallas por todas partes, la villa \u2014que seg\u00fan el censo de 1778 ten\u00eda unos 40 mil habitantes\u2014<sup>[<a href=\"#_note-1\">1<\/a>]<\/sup> se inundaba en el periodo de lluvias, haci\u00e9ndola pr\u00e1cticamente intransitable, pues muy pocas calles estaban pavimentadas. Seg\u00fan el Bar\u00f3n Alejandro de Humboldt, que la visit\u00f3 al finalizar esa centuria, \u201cse andaba en el barro hasta la rodilla; y la muchedumbre de calesas o <em>volantas<\/em>, que son los carruajes caracter\u00edsticos de La Habana; los carros cargados de cajas de az\u00facar, y los conductores que daban codazos a los transe\u00fantes, hac\u00edan enfadosa y humillante la situaci\u00f3n de los de a pie. El olor de la carne salada o del tasajo apestaba muchas veces las casas y a\u00fan las calles poco ventiladas\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-2\">2<\/a>]<\/sup> Adem\u00e1s, la villa carec\u00eda de alumbrado p\u00fablico \u2013s\u00f3lo comenz\u00f3 a instalarse en 1787-, por lo que despu\u00e9s de la ca\u00edda del sol las calles quedaban completamente a oscuras. La poblaci\u00f3n habanera, encerrada tras las murallas, gustaba de distraerse en los campos vecinos, donde muchos de los miembros de la aristocracia criolla ten\u00edan haciendas e ingenios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la toma de La Habana por los ingleses (1762-1763), que evidenci\u00f3 la ineficacia de su sistema defensivo, se erigieron nuevas edificaciones militares: la gigantesca fortificaci\u00f3n de San Carlos de la Caba\u00f1a, construida entre 1763 y 1774 en la parte este del canal de entrada a la bah\u00eda y a poca distancia del viejo castillo del Morro, as\u00ed como los fuertes de Santo Domingo de Atar\u00e9s (1767) \u2014enclavado en la loma de Soto, al fondo de la bah\u00eda habanera\u2014 y El Pr\u00edncipe (1779), en la loma de Ar\u00f3stegui, al sur del monte Vedado. Tambi\u00e9n se reconstruyeron las antiguas fortalezas de El Morro, La Fuerza y La Punta y se levantaron las bater\u00edas de la Pastora y el Polvor\u00edn, a la vez que se modernizaba la muralla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa \u00e9poca la pol\u00edtica espa\u00f1ola en Cuba \u2013y muy en particular en el estrat\u00e9gico puerto de La Habana- se hab\u00eda dirigido al reforzamiento de sus capacidades militares, lo que fue incrementado aun m\u00e1s a partir del estallido de la guerra contra Inglaterra. Adem\u00e1s de las numerosas construcciones defensivas, fueron creadas milicias, integradas por los naturales de la colonia, lo que hizo de la villa una urbe en extremo militarizada hacia la d\u00e9cada de 1780.<sup>[<a href=\"#_note-3\">3<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n a fines del siglo XVIII aparecieron los dos monumentales palacios barrocos ubicados en derredor de la Plaza de Armas: la casa de Correos o palacio del Segundo Cabo, concluido en 1777, y el palacio de los Capitanes Generales, acabado tres a\u00f1os despu\u00e9s. Por estas mismas fechas se termin\u00f3 en la Plaza de la Ci\u00e9nega una gran iglesia, en un antiguo colegio de los jesuitas, compuesta de tres naves con dos esbeltas torres en sus costados, de una altura de 90 pies y que en 1789 ser\u00eda declarada Catedral de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el desarrollo de la actividad portuaria \u2013pues en la isla comenzaba a despuntar la econom\u00eda de plantaci\u00f3n-<sup>[<a href=\"#_note-4\">4<\/a>]<\/sup> se dejaron ver en el paisaje urbano las enormes diferencias sociales entre sus habitantes.<sup>[<a href=\"#_note-5\">5<\/a>]<\/sup> Las primeras mansiones de dos plantas \u2014la baja generalmente serv\u00eda de almac\u00e9n, tienda o taller de los m\u00e1s variados oficios\u2014 hab\u00edan aparecido desde mediados del XVII, como las enormes casas de mamposter\u00eda de Calvo de la Puerta, J\u00fastiz y el marqu\u00e9s de Villalta; aunque fue en la segunda mitad del XVIII cuando se produjo la eclosi\u00f3n de estas lujosas residencias, que elev\u00f3 el compacto entramado de intramuros a una superficie aproximada de 1,6 kil\u00f3metros cuadrados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En torno a las plazas brotaron suntuosos palacios barrocos ornamentados con bellos vitrales, m\u00e1rmoles y herrajes filigranados, con espaciosos zaguanes y portales, entre ellos los de los marqueses de Aguas Claras y de Arcos, de los condes Lombillo, Jaruco y de Zuazo o la Quinta de Balboa; mientras las viviendas m\u00e1s pobres quedaban arrinconadas en los extremos de la villa \u2014Campeche, habitado originalmente por abor\u00edgenes mexicanos tra\u00eddos de este poblado yucateco,<sup>[<a href=\"#_note-6\">6<\/a>]<\/sup> y La Punta\u2014 o incluso fuera de las murallas \u2014pues su l\u00edmite f\u00edsico fue sobrepasado\u2014, en los pobres caser\u00edos situados al sur de la bah\u00eda y a lo largo de las v\u00edas de comunicaci\u00f3n con las zonas agr\u00edcolas. A la par, los muelles p\u00fablicos, construidos con maderas duras y algunos de canter\u00eda, se fueron ampliando, hasta abarcar todo el litoral entre el castillo de La Fuerza y el muelle de Luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi simult\u00e1neamente se levant\u00f3 el primer paseo de la villa, la alameda de Paula, frente al puerto y llegando hasta la misma entrada del teatro Principal, construido de mamposter\u00eda y tabla en 1773. A la entrada de la bah\u00eda se instalar\u00edan despu\u00e9s unas barracas que ser\u00edan las primeras edificaciones importantes m\u00e1s all\u00e1 de la muralla, al margen de las fortalezas. Estos albergues, de madera y yaguas, se construyeron en 1781 para cobijar una parte de los 12 mil soldados que Espa\u00f1a envi\u00f3 en apoyo de la independencia de los colonos norteamericanos.<sup>[<a href=\"#_note-7\">7<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intensificaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica \u2013las rentas de aduana se duplicaron entre 1779 y 1782-, en gran medida gracias al reci\u00e9n abierto comercio con Norteam\u00e9rica (1778), se reflej\u00f3 no s\u00f3lo en la mayor importancia adquirida por los criollos en la vida de la colonia, sino tambi\u00e9n en el despertar del movimiento cultural, hasta entonces pr\u00e1cticamente inexistente. Muestra de ello fue el continuo funcionamiento de las primeras imprentas, de la Real y Pontificia Universidad de San Ger\u00f3nimo de La Habana \u2013fundada en 1728- y los seminarios. Otro s\u00edntoma del mismo fen\u00f3meno fue la creciente presencia de extranjeros en La Habana, sobre todo de comerciantes norteamericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa era la villa que pudo contemplar la escuadra espa\u00f1ola en que ven\u00eda el capit\u00e1n Miranda como miembro del llamado <em>Ej\u00e9rcito de operaciones de Am\u00e9rica<\/em>, cuerpo expedicionario de 10 mil hombres comandado por el General Victorio de Navia Osorio. Este poderoso contingente militar hab\u00eda salido de C\u00e1diz rumbo a La Habana el 28 de abril de 1780 y estaba formado por 12 nav\u00edos, 3 fragatas, 4 bergantines de guerra y 82 buques de transporte. La traves\u00eda dur\u00f3 tres\u00a0meses, pues hicieron escalas en varios puertos del Caribe, donde dejaron parte de sus efectivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Regimiento de Arag\u00f3n, al que estaba asignado Miranda, muy disminuido en sus efectivos por los estragos causados por el escorbuto y otras enfermedades, fue acantonado en las h\u00famedas e inc\u00f3modas barracas levantadas apresuradamente en el sitio donde se enclavar\u00eda el Campo de Marte, convertido en improvisado campamento militar; aunque muchos de aquellos soldados, como la propia mariner\u00eda de la escuadra, debieron ser atendidos en los hospitales de San Juan de Dios y de San Ambrosio, en el convento de Bel\u00e9n e incluso en casas particulares. Seg\u00fan cuenta el historiador cubano Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Cabrera: \u201cLos habaneros, fieles a su generosa tradici\u00f3n hospitalaria, franquearon su mesa y sus casas a cuantos militares pudieron albergar, y la ciudad, a pesar de los estragos de la epidemia, continu\u00f3 entreg\u00e1ndose animosa a las diversiones, alentada por los cuantiosos caudales tra\u00eddos de Veracruz para las necesidades de la guerra y por la libre entrada de buques norteamericanos y franceses cargados de v\u00edveres, disposici\u00f3n esta \u00faltima que ven\u00eda a aflojar un tanto el odioso monopolio mercantil que asfixiaba y paralizaba el desarrollo de la colonia.\u00bb<sup>[<a href=\"#_note-8\">8<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Miranda-4-2\" src=\"..\/wp-content\/uploads\/2005\/11\/Miranda-4-2.jpg\" alt=\"Miranda-4-2\" width=\"227\" height=\"312\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombramiento de Miranda como Edec\u00e1n del Mariscal de Campo Juan Manuel de Cajigal Monserrat, nacido en Santiago de Cuba, con quien manten\u00eda una \u00edntima amistad desde 1775, lo sac\u00f3 de improviso de la oscuridad al convertirse en el hombre de confianza de una de las figuras m\u00e1s importantes entre los jefes militares de Espa\u00f1a, qui\u00e9n no tardar\u00eda en ser designado Gobernador de Cuba, cargo que asumi\u00f3 oficialmente el 29 de mayo de 1781. Esta posici\u00f3n permiti\u00f3 al joven oficial venezolano entablar relaciones con lo m\u00e1s encumbrado de la sociedad habanera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ello tambi\u00e9n le posibilit\u00f3 establecer su residencia con todas las comodidades propias de la \u00e9poca, en la que se destacaba su bien provista biblioteca, como la inventariada en Madrid por Jos\u00e9 de Pineda el 5 de abril de 1780, v\u00edsperas de su partida hacia Am\u00e9rica, que conten\u00eda entre sus libros diccionarios de lat\u00edn, ingl\u00e9s, franc\u00e9s e italiano, as\u00ed como biograf\u00edas de grandes personalidades, la <em>Biblia<\/em>, textos militares, de geograf\u00eda, y de ciencias exactas, as\u00ed como varias obras de filosof\u00eda, historia y literatura, entre ellos <em>Los viajes de Gulliver<\/em><strong>, <\/strong><em>Don Quijote de la Mancha<\/em><strong>, <\/strong><em>La verdadera historia de la conquista de Nueva Espa\u00f1a<\/em> de Bernal D\u00edaz del Castillo y el <em>Ensayo sobre el entendimiento humano<\/em> de Locke.<sup>[<a href=\"#_note-9\">9<\/a>]<\/sup> Adem\u00e1s, por el cuaderno de los equipajes de Miranda conservados entre sus papeles se puede tener una idea del confort de su vivienda en La Habana: \u201cMuebles finos de caoba y de cedro, cuadros y l\u00e1minas con marcos dorados, un pianoforte, un canap\u00e9 de \u00faltima moda con vestiduras de indiana, cortinas, servicios de mesa de plata, guarda-brisas, una hamaca americana&#8230;, y libros, muchos libros adornaban la vivienda del ayudante predilecto del impetuoso y pundonoroso Cagigal.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-10\">10<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Miranda no tendr\u00eda mucho tiempo para disfrutar de su confortable residencia, de proseguir sus lecturas y de estrechar sus relaciones con las amistades habaneras, pues ocho meses despu\u00e9s de llegar a la isla debi\u00f3 partir con las tropas espa\u00f1olas enviadas a combatir a los ingleses en el territorio de las trece colonias de Norteam\u00e9rica. El 9 de abril de 1781 sali\u00f3 de Cuba la expedici\u00f3n en la que iba Miranda, junto a un contingente de 1600 hombres, al mando del Mariscal Cajigal, destinados a reforzar las fuerzas espa\u00f1olas que ya se encontraban en La Florida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios de mayo de 1781 Miranda particip\u00f3 en el sitio y el posterior asalto a la fortaleza inglesa de Pensacola, en La Florida, al lado de su jefe Cajigal, quien en el combate, seg\u00fan dice el propio Miranda, se caracteriz\u00f3 por \u201cla intrepidez vinculada en los de su linaje\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-11\">11<\/a>]<\/sup> El exitoso ataque fue realizado por tropas espa\u00f1olas salidas de la Luisiana y una fuerza de desembarco, bajo el mando de Cajigal, procedente de La Habana. Luego Miranda permaneci\u00f3 en Pensacola unos d\u00edas, que aprovech\u00f3 para adquirir algunos esclavos y doce obras de autores ingleses, entre ellos Chesterfield, Robertson, Milton y Addison.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 20 de julio, ya de regreso en La Habana, de la que estuvo ausente por poco m\u00e1s de tres meses, el ahora Teniente General Cajigal inform\u00f3 a Miranda de su ascenso, por m\u00e9ritos en la campa\u00f1a reci\u00e9n terminada, al grado de Teniente Coronel. A continuaci\u00f3n Cajigal, como nuevo Gobernador de Cuba, decidi\u00f3 enviar a su Edec\u00e1n a la vecina posesi\u00f3n brit\u00e1nica de Jamaica, para que negociara un canje de prisioneros, aprovechando que el joven caraque\u00f1o dominaba el ingl\u00e9s. En la instrucci\u00f3n reservada que el Gobernador dio a Miranda, fechada el 9 de agosto de 1781, le comunic\u00f3 que viajar\u00eda en la goleta <em>Nuestra Se\u00f1ora del Rosario<\/em>, a las \u00f3rdenes del Capit\u00e1n Ignacio de Sevilla. Esta misi\u00f3n fue aprobada por la corona, seg\u00fan consta en real orden fechada en San Lorenzo, el 17 de noviembre de 1781: \u201cEl Rey aprueba, el gasto que ha originado el fletamento de la Goleta que en calidad de Parlamentaria pas\u00f3 \u00e1 Jamaica con doce prisioneros de guerra, y el Capit\u00e1n Francisco de Miranda, con tres sirvientes \u00e1 tratar sobre art\u00edculos pendientes del Canje\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-12\">12<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de este objetivo, a Miranda se le encomend\u00f3 la tarea de estudiar las defensas militares de Jamaica, de las que deb\u00eda levantar un mapa, y adquirir algunas embarcaciones ligeras que las autoridades espa\u00f1olas necesitaban con urgencia para la mejor defensa de Cuba. Con ese fin, recibi\u00f3 cuatro mil pesos de manos del Intendente Juan Ignacio de Urriza, destinados tambi\u00e9n a sus posibles gastos en la misi\u00f3n. En consecuencia, el 14 de agosto de 1781, parti\u00f3 del Surgidero de Bataban\u00f3, en la costa suroccidental de la isla, en la embarcaci\u00f3n parlamentaria Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, con escala en Casilda (d\u00eda 22), puerto cercano a la villa de Trinidad. El 4 de septiembre la balandra inglesa Port-Morant intercept\u00f3 a la goleta espa\u00f1ola en la ensenada de Bluefields, aunque al d\u00eda siguiente se les permiti\u00f3 continuar su traves\u00eda a Port Royal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Kingston, el Gobernador brit\u00e1nico Mayor General John Dilling le dispens\u00f3 a Miranda una c\u00e1lida acogida. En poco tiempo llegaron a un acuerdo para el canje de prisioneros \u2013hab\u00eda unos 700 soldados y marinos espa\u00f1oles presos en la isla, 170 de los cuales viajaron a Cuba el 28 de octubre en el bergant\u00edn Lady Draper-, formalizado en un convenio de 18 art\u00edculos, firmado el 18 de noviembre en un nav\u00edo ingl\u00e9s anclado en la bah\u00eda de Port Royal. Como resultado del satisfactorio acuerdo, el Almirante Peter Parker, uno de sus anfitriones, escribi\u00f3 cuatro d\u00edas despu\u00e9s a Cajigal sobre la impresi\u00f3n causada por su Edec\u00e1n: \u201cLa conducta de este caballero en todos respectos, exige mi m\u00e1s vehemente aprobaci\u00f3n y V.E. se servir\u00e1 aceptar mis agradecimientos por el franco tenor de sus instrucciones.\u00bb<sup>[<a href=\"#_note-13\">13<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miranda permaneci\u00f3 unos cuatros meses en Jamaica, donde trab\u00f3 negociaciones con Philip Allwood. Gracias a la interesada colaboraci\u00f3n de este activo comerciante ingl\u00e9s, el Edec\u00e1n de Cajigal logr\u00f3 cumplimentar otro de sus objetivos, la adquisici\u00f3n de tres embarcaciones para Espa\u00f1a: los bergantines Porcupine y Three Friends, as\u00ed como la goleta Eagle. En carta a su jefe, fechada en el propio Surgidero de Batabano el 13 de diciembre de 1781, el mismo d\u00eda de su regreso a Cuba, Miranda explic\u00f3 al Gobernador quien era este ingl\u00e9s que le hab\u00eda ayudado a \u201cencubrir a la vigilante perspicacia de los enemigos\u201d con la finalidad de comprar y trasladar a la Mayor de las Antillas las tres embarcaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Miranda, Allwood \u201ces sujeto en quien recaen todas estas circunstancias y a quien debo cuantos auxilios he necesitado. Me ha franqueado caudales para todo; se ha hecho cabeza y amo de las embarcaciones para poderlas sacar de Jamaica, por la rigurosa prohibici\u00f3n que hay de vender embarcaciones a potencias enemigas, con varios otros favores que despu\u00e9s dir\u00e9 a V.E en que se ha expuesto notablemente. Por todo lo cual, le he ofrecido a nombre de V.E. su protecci\u00f3n y favor con permiso de que traiga una negociaci\u00f3n secreta de seis a ocho mil pesos, para reponer los costos y atrasos que se le hayan ocasionado en auxiliar mis asuntos.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-14\">14<\/a>]<\/sup> Miranda se refer\u00eda a la autorizaci\u00f3n dada por \u00e9l al comerciante ingl\u00e9s para entrar en La Habana una cantidad de mercanc\u00edas sin pagar impuestos: piezas de lienzos ingleses, con hilo blanco pintados, y objetos de metal y loza por valor de unos seis u ocho mil pesos. Estas concesiones fueron ratificadas por Cajigal en oficio del 13 de diciembre de 1781, donde autoriz\u00f3 el ingreso a Cuba de estas mercanc\u00edas junto al equipaje de Miranda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servicial Allwood, con quien Miranda se top\u00f3 en Jamaica, era socio de la firma brit\u00e1nica Baker and Dawson, de Liverpool, y parece que se vali\u00f3 de esta relaci\u00f3n para establecerse despu\u00e9s en La Habana, donde entablar\u00eda jugosos negocios con los ricos plantadores cubanos con quienes \u201ccomercio en grande\u201d. Seg\u00fan Moreno Fraginals, ser\u00eda el traficante que mayor cantidad de esclavos introdujo en Cuba entre 1790 y 1795, \u201cm\u00e1s que todos los importadores de La Habana juntos\u201d; aunque termin\u00f3 expulsado por los comerciantes espa\u00f1oles, perjudicados por su competencia.<sup>[<a href=\"#_note-15\">15<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto a las mercanc\u00edas de Allwood, Miranda tambi\u00e9n llev\u00f3 a Cuba ciento treinta prisioneros espa\u00f1oles, las tres embarcaciones ligeras que le hab\u00edan sido encargadas, as\u00ed como abundante informaci\u00f3n sobre las fuerzas y fortificaciones inglesas en Jamaica y varios planos topogr\u00e1ficos bastante exactos. Adem\u00e1s, el venezolano carg\u00f3 junto a su equipaje una peque\u00f1a biblioteca adquirida en Jamaica de 93 obras, muchas de ellas en varios tomos \u2013un total de 305 vol\u00famenes-, en su mayor\u00eda en ingl\u00e9s.<sup>[<a href=\"#_note-16\">16<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conseguida el mismo d\u00eda de su arribo a Cuba la autorizaci\u00f3n de Cajigal, el equipaje y las mercanc\u00edas de Allwood \u2013seis ba\u00fales y un barril\u2014 fueron cargados en tres carretas y conducidos a La Habana. Pero en el camino los funcionarios del resguardo montado de rentas, en cumplimiento de instrucciones reservadas del intendente Urriza, detuvieron los transportes y se apoderaron de las mercanc\u00edas, a pesar de la orden de Cajigal que los amparaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De inmediato el Gobernador se comunic\u00f3 con Urriza para explicarle que Miranda contaba con su autorizaci\u00f3n y pidi\u00e9ndole que esos transportes no fueran registrados en la aduana sino en el castillo de la Punta. En otra breve esquela confidencial el propio Cajigal solicitaba al intendente que hiciera esto para proteger la reputaci\u00f3n del \u201cpobre oficial comisionado\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-17\">17<\/a>]<\/sup> En su respuesta al Gobernador el Intendente contest\u00f3: \u201cYo he procedido dentro de los l\u00edmites de mi jurisdicci\u00f3n, y no puedo menos que conocer que V.E. me ha embarazado prohibiendo que los g\u00e9neros se lleven a la Aduana, lugar que el Rey tiene destinado para el examen de los que se aprehenden&#8230;\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-18\">18<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resuelto el inesperado problema al gusto del Gobernador y Miranda \u2013aunque las mercader\u00edas de Allwood fueron evaluadas por un valor algo superior al convenido por Cajigal: 9558 pesos-, el Intendente Urriza, que hab\u00eda quedado desautorizado, decidi\u00f3 salvar su responsabilidad y vengarse. Para perjudicar al Gobernador \u2013con quien ya ten\u00eda \u201cfuertes rozamientos por asuntos relacionados con las recaudaciones\u201d-,<sup>[<a href=\"#_note-19\">19<\/a>]<\/sup> envi\u00f3 a Madrid el 27 de diciembre de 1781 un informe sobre este asunto lleno de acusaciones contra Cajigal y Miranda, del que fue portador su secretario Juan de Pati\u00f1o. La informaci\u00f3n fue acogida con inter\u00e9s por las autoridades metropolitanas y el Intendente felicitado por su celo en el cumplimiento del deber, como puede apreciarse en el siguiente documento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEnterado el Rey de todo, se ha servido tomar las resoluciones convenientes para impedir que en lo sucesivo vuelvan a representarse en esa plaza unas escenas tan escandalosas a sus habitantes, y tan contrarias al buen orden y r\u00e9gimen que debe observarse en cualquier ciudad culta, aun prescindiendo del inter\u00e9s de la Real hacienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte S.M. reconoce y aprueba el celo de VS y las acertadas providencias que tom\u00f3 para justificar y contener el mal proceder de Miranda, y de su protector el Capit\u00e1n General: y no duda que en cuanto se lo hayan permitido las circunstancias habr\u00e1 proseguido en la averiguaci\u00f3n de los fraudes cometidos con motivo de los <em>facatruces<\/em> [del ingl\u00e9s flag of truce, o sea, bandera de parlamento, SGV] que arribaron a Bataban\u00f3 por disposici\u00f3n de aquellos\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-20\">20<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00ednterin, Cajigal \u2013que hab\u00eda informado oportunamente a sus superiores (9 de agosto) de la misi\u00f3n enviada a Jamaica para el canje de prisioneros- conoci\u00f3 que el Ministro de Indias, Jos\u00e9 de G\u00e1lvez, hab\u00eda objetado mediante dos oficios \u2013fechados en Madrid el 2 y el 16 de noviembre de 1781- que le fuera encomendada esta tarea a Miranda \u201cpor los motivos que se comunican en orden reservada del 2 del corriente\u201d,<sup>[<a href=\"#_note-21\">21<\/a>]<\/sup> en donde adem\u00e1s se inclu\u00eda otro cargo contra Miranda: llevar al General ingl\u00e9s John Campbell, que estaba prisionero en La Habana tras su derrota en Pensacola, a un recorrido por varias fortificaciones, entre ellas el castillo del Pr\u00edncipe. Las dos misivas llegaron a poder del Gobernador de Cuba s\u00f3lo a principios de marzo de 1782, cuando ya su Edec\u00e1n hab\u00eda regresado de su viaje a Jamaica. Incluso, ya hacia dos meses que Cajigal hab\u00eda remitido un largo y pormenorizado oficio al propio Ministro sobre las actividades de Miranda en cumplimiento de su misi\u00f3n en la colonia brit\u00e1nica.<sup>[<a href=\"#_note-22\">22<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su comunicaci\u00f3n del 2 de noviembre de 1781, el Ministro de Indias ordenaba el env\u00edo de Miranda a la metr\u00f3poli en \u201cprimer aviso, o correo u otra embarcaci\u00f3n que salga de ese puerto para cualquiera de estos Reinos de Espa\u00f1a\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-23\">23<\/a>]<\/sup> En lugar de su Edec\u00e1n, Cajigal remiti\u00f3 a G\u00e1lvez un extenso oficio donde explicaba que todo el asunto era un malentendido, pues Campbell no hab\u00eda visitado ning\u00fan sitio militar, salvo el castillo del Pr\u00edncipe, entonces en fase de terminaci\u00f3n en la loma de Ar\u00f3stegui, por imprudencia de un oficial nombrado Jos\u00e9 de Montesinos. Despu\u00e9s que este intercambio epistolar tuvo lugar, pues se recibieron otras cartas de G\u00e1lvez fechadas el 16 de noviembre de 1781 y el 11 de marzo de 1782 \u2013algunas de ellas con nuevas acusaciones contra Miranda por apartarse de las ordenanzas reales en el canje de prisioneros realizado con los ingleses-<sup>[<a href=\"#_note-24\">24<\/a>]<\/sup> respondidas por Cajigal -la primera de ellas con fecha del 5 de marzo de 1782-,<sup>[<a href=\"#_note-25\">25<\/a>]<\/sup> Miranda sali\u00f3 de Cuba en otra campa\u00f1a militar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el 22 de abril de 1782, el venezolano integr\u00f3 la expedici\u00f3n \u2013formada como en anteriores ocasiones no s\u00f3lo con tropas espa\u00f1olas, sino tambi\u00e9n con voluntarios y milicianos cubanos- que bajo el mando del general Cajigal parti\u00f3 de La Habana para apoderarse de las islas Bahamas. La operaci\u00f3n fue todo un \u00e9xito y Miranda se encarg\u00f3 de negociar y redactar el acta de capitulaci\u00f3n de los ingleses en Nassau (8 de mayo). Despu\u00e9s fue enviado a Cap Francais (Saint Domingue), donde pas\u00f3 poco m\u00e1s de tres meses, para informar de estos magn\u00edficos resultados al general Bernardo de G\u00e1lvez, sobrino del Ministro de Indias y jefe de las fuerzas hispanas en el Caribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la amistad existente entre G\u00e1lvez y Cajigal, el ambiente que Miranda encontr\u00f3 all\u00ed no le fue nada favorable. Al parecer, el jefe de las fuerzas espa\u00f1olas en el Caribe se molest\u00f3 \u2013el Gobernador de Cuba le hab\u00eda escrito previamente, los d\u00edas 5 y 6 de marzo de 1782, recomend\u00e1ndole a su controvertido Edec\u00e1n-<sup>[<a href=\"#_note-26\">26<\/a>]<\/sup> porque Miranda no hab\u00eda puesto su nombre en las reci\u00e9n firmadas capitulaciones de Nassau, ni en el art\u00edculo suyo publicado el 24 de julio de 1782 en un peri\u00f3dico de Cap Francais dirigido por su amigo el abate Roland, donde relataba pormenores de la lucha en Nueva Providencia.<sup>[<a href=\"#_note-27\">27<\/a>]<\/sup> Como confes\u00f3 Miranda en carta a su jefe remitida desde Cap Francais el 22 de junio de 1782:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\">\u201cEn fin, se\u00f1or, yo en honor y por obligaci\u00f3n, debo decir a V. Que aqu\u00ed lo que hay es un c\u00famulo de desafectos, que infaliblemente conspiran a denigrar sus acciones de V., de cuantos he visto o adquirido noticias. Hasta hay quien afirma que Providencia ha valido 500 mil pesos a V. Y a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todos estos antecedentes, y aguardando por instantes el que me metan en un calabozo, no me he atrevido a proponer volverme a La Habana como V. me dijo. Ya puede V. considerar que esto nunca puede ser en m\u00ed, por falta de voluntad, pues soy consecuente y agradecido; la suerte y mi desgracia me persiguen duramente y creo que sin su extraordinario esfuerzo de la protecci\u00f3n de V. mi ruina ser\u00e1 infalible. Nunca, sin embargo, faltar\u00e9 a lo que tengo prometido a V., y s\u00f3lo le suplico por su honor me diga qu\u00e9 es lo que debo hacer en las presentes circunstancias, para tomar (si puedo) el partido que sea menos ruinoso a mi honor y a mi subsistencia\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-28\">28<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consider\u00e1ndose agraviado por Miranda, G\u00e1lvez termin\u00f3 elaborando para Madrid un informe negativo sobre el Edec\u00e1n de Cajigal y finalmente lo arrest\u00f3 el 8 de agosto, para enviarlo como prisionero a La Habana en la fragata correo <strong>Nueva Diligencia<\/strong> -en la que estuvo encerrado varios d\u00edas en Cap Francais. Su acci\u00f3n fue justificada con el cumplimiento de la real orden del 11 de marzo de 1782 que exig\u00eda que se \u201cle haga inmediatamente arrestar y poner a su disposici\u00f3n de S. M. en el Castillo de San Carlos de las Caba\u00f1a\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-29\">29<\/a>]<\/sup> G\u00e1lvez adem\u00e1s se apoder\u00f3 de los papeles y libros de Miranda, que \u201cse quedan aqu\u00ed para reconocerlos\u201d seg\u00fan le escribi\u00f3 al Gobernador de Cuba ese mismo d\u00eda.<sup>[<a href=\"#_note-30\">30<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Liberado de inmediato por Cajigal a su llegada a La Habana el 5 de septiembre de 1782, desobedeciendo la terminante orden real, Miranda reasumi\u00f3 sus funciones de Edec\u00e1n e incluso recibi\u00f3 sus pagas atrasadas desde el mes de junio, seg\u00fan consta por oficio del Intendente Urriza del 10 de octubre de ese a\u00f1o.<sup>[<a href=\"#_note-31\">31<\/a>]<\/sup> En carta al abate Roland \u2013quien lo manten\u00eda al tanto de los asuntos del Cap y que tambi\u00e9n le suministraba obras de Rousseau y Raynal- Miranda dej\u00f3 constancia de sus primeras impresiones al volver a Cuba: \u201cmis amigos me han recibido m\u00e1s bien en triunfo que otra cosa (\u00a1vicisitud de las cosas!). Mi verdadero y digno amigo, el se\u00f1or Gobernador, se ha distinguido entre todos y de alguna manera ha mitigado un poco en m\u00ed las sensaciones que conservo, y no olvidar\u00e9 jam\u00e1s, de la conducta de esos se\u00f1ores para conmigo&#8230; Hablemos de otras cosas m\u00e1s agradables.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-32\">32<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los amigos a que se refer\u00eda Miranda presumiblemente estaban el Marqu\u00e9s de J\u00fastiz, Jos\u00e9 de Cartas, Gabriel de Pe\u00f1alver, Antonio Ram\u00f3n del Valle, Francisco Xavier de Matienzo, Jos\u00e9 Montero y el Conde de Casa Montalvo, cuyas tarjetas conserv\u00f3 entre sus papeles y libros. Prueba de ello fue la invitaci\u00f3n recibida por el venezolano de parte del Conde de Buena Vista para que lo acompa\u00f1ara el 6 de diciembre \u201ca la fiesta de San Nicol\u00e1s de Bari, que se celebra en la parroquial Mayor\u201d y la carta del Conde de Vallellano, fechada en su ingenio de los Cinco Se\u00f1ores de Nasar el 8 de enero de 1783, pidi\u00e9ndole una recomendaci\u00f3n de Cajigal y en la que se\u00f1alaba: \u201cEl haber adelantado mi madre su viaje al ingenio, con motivo de una fuga de los negros que trastornaban todo el producto que pod\u00eda rendir la zafra, y serme forzoso el acompa\u00f1arla, me ha impedido ver de nuevo a Vm. Y practicar lo que intentaba comunicarle el d\u00eda de Reyes que tuve el gusto de felicitarle, imposibilit\u00e1ndomelo el compa\u00f1ero que se me agreg\u00f3\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-33\">33<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esa situaci\u00f3n ya no durar\u00eda mucho tiempo, pues unos d\u00edas despu\u00e9s Cajigal fue sustituido como Gobernador por Luis de Unzaga, que ostentaba igual cargo en Venezuela, quien arrib\u00f3 a su nuevo destino el 29 de diciembre de 1782. Miranda, que continuaba como alto oficial del Regimiento de Arag\u00f3n, todav\u00eda recibi\u00f3 una certificaci\u00f3n de Cajigal, en su condici\u00f3n de primera autoridad de la isla, dando fe de sus grados y servicios prestados a la corona, firmada el 2 de enero de 1783.<sup>[<a href=\"#_note-34\">34<\/a>]<\/sup> Para esa fecha Miranda se dedicaba a preparar el retorno de las tropas y de su jefe a la metr\u00f3poli, pues ya hab\u00eda terminado la guerra con Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s en previsi\u00f3n de lo que pudiera ocurrir a su regreso a Espa\u00f1a, Miranda pidi\u00f3 apoyo a sus amistades en La Habana a trav\u00e9s de una misiva (11 de febrero de 1783),<sup>[<a href=\"#_note-35\">35<\/a>]<\/sup> para que le remitieran constancias escritas sobre la verdad de lo ocurrido con la visita de Campbell al castillo del Pr\u00edncipe, ocasi\u00f3n en que \u00e9l se encontraba en la finca Ojo de Agua del Conde de Casa Montalvo, situada a tres o cuatro leguas de La Habana \u2013presumiblemente se trata del ingenio San Francisco de Ass\u00eds, conocido tambi\u00e9n como Ojo del Agua, ubicado en el camino de Paso Seco, curso medio del r\u00edo Almendares.<sup>[<a href=\"#_note-36\">36<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa solicitud respondieron positivamente una veintena de personas, en su mayor\u00eda oficiales espa\u00f1oles \u2013entre ellos el propio Jos\u00e9 Montesinos, quien por acta del 5 de marzo de 1783 ante escribano reconoci\u00f3 haber acompa\u00f1ado a Campbell en aquella ocasi\u00f3n-<sup>[<a href=\"#_note-37\">37<\/a>]<\/sup> y miembros de la aristocracia habanera, entre estos \u00faltimos Gabriel Pe\u00f1alver y Calvo, Caballero Regidor, el Conde de Vallellano, el Marqu\u00e9s del Real Socorro, el Conde de Buena Vista y el Conde de Casa Montalvo, Alcalde ordinario de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posterior llegada a La Habana en marzo de 1783, procedente de M\u00e9xico, del Regente de la Audiencia de Guatemala Juan Antonio de Uru\u00f1uela, encargado del juicio de residencia abierto al protector de Miranda, Cajigal, compuls\u00f3 el inmediato desenlace. Detr\u00e1s de todos estos acontecimientos, cargos y persecuciones, sin duda se mov\u00edan enemigos de Cajigal y Miranda, tanto de la Habana como Madrid, que consideraban a ambos liberales peligrosos. Hay tambi\u00e9n que tomar en cuenta que la Inquisici\u00f3n vigilaba a Miranda al parecer desde 1776. En una resoluci\u00f3n secreta dictada el 28 de octubre de 1782 esta instituci\u00f3n religiosa ordenaba \u201cque Francisco de Miranda deb\u00eda ser encarcelado y sus libros confiscados y, en el momento de ser arrestado, todos sus libros y papeles deber\u00edan ser examinados y los objetos prohibidos confiscados.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-38\">38<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya Miranda hab\u00eda tenido, al parecer, un conflicto personal con Santiago Jos\u00e9 de Echavarr\u00eda y Elguesua y Nieto de Villalobos, Obispo de La Habana desde 1769, lo que llev\u00f3 al venezolano a afirmar que \u201ctodo fue tramado por este prelado intrigante y bullicioso\u201d.<sup>[<a href=\"#_note-39\">39<\/a>]<\/sup> Sobre Echavarr\u00eda le hab\u00eda comentado Cajigal a Miranda cuando este todav\u00eda se encontraba en Cap Francais: \u201cEl pedante del obispo sufre con bajeza la soberbia que le domina y que mi circunspecci\u00f3n le ha impuesto sin que sus viles adulaciones y flaquezas hayan podido corromperme que ceda un punto de mi concepto. Ha echado empe\u00f1os someti\u00e9ndose, hasta por escrito, contritarse, decir se mor\u00eda, hasta maricadas y por fin mil puerilidades, originadas de su ofuscado talento pero desatendidas; y habiendo venido a verme cuando llegu\u00e9, no lo recib\u00ed y ocurriendo varios oficios en donde mezclando los serios asuntos con los personales, llenos de inconsecuencias que \u00e9l, con su natural aturdimiento, serv\u00eda en las dislocadas especies que ministraba a los farsantes de la comedia, que creo eran los tres ara\u00f1a, conchas y Cortes, que es lo mismo que decir el Papa, Urrutia, esto es don Ignacio, Tagamena o Moya, y Garc\u00eda el cl\u00e9rigo y finalmente me crey\u00f3 Abel. R\u00edase V., y se acord\u00f3 de su antecesor, y no sin fundamento, entr\u00f3 la cobard\u00eda, sin embargo de haber arriado la bandera desde el primer fogonazo; y se ha ido huyendo a Santiago, all\u00ed vive y pace sin cumplir as\u00ed su obligaci\u00f3n.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-40\">40<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el mes de marzo y principios de abril de 1783, ya pr\u00f3ximo a partir de La Habana con el Regimiento de Arag\u00f3n y la escuadra espa\u00f1ola, Miranda se despidi\u00f3 de sus amigos habaneros e hizo un inventario de sus bienes. Como parte de esos preparativos, el 1 de marzo escribi\u00f3 al Intendente Urriza reclamando las pagas devengadas en el primer trimestre de ese a\u00f1o.<sup>[<a href=\"#_note-41\">41<\/a>]<\/sup> Pero el 14 de abril de 1783, un ayudante del nuevo Gobernador se present\u00f3 de improviso para detenerlo, en la \u201cmediana posada\u201d donde Miranda pernoctaba en el vecino pueblo de Regla \u2013un caser\u00edo surgido en el siglo XVII en torno a una ermita de ese nombre, en la orilla opuesta del puerto de La Habana, junto al desembarcadero de Marimelena-, pues al parecer una nueva orden de arresto hab\u00eda llegado la noche anterior. Seg\u00fan relat\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s a Cajigal el propio Miranda: \u201cHall\u00e1bame, con el permiso de V.E., en el lugar de Regla tomando los aires, \u00ednterin se met\u00eda lastre y recorr\u00eda un poco la fragata que nos conduc\u00eda [debe decir conducir\u00e1, SGV] a Espa\u00f1a\u201d. Ante esta situaci\u00f3n \u201cy el modo furtivo y extra\u00f1o con que el Gobernador proced\u00eda en su providencia de arresto, desvi\u00e1ndose enteramente del orden legal militar, pues hall\u00e1ndome yo en t\u00e9rminos de servicio, ya embarcado a las \u00f3rdenes e inmediaci\u00f3n de la persona de V.E, era lo derecho pasarle oficio\u201d, el venezolano decidi\u00f3 desertar y esconderse en casa de un amigo. En la propia carta Miranda le daba a conocer a su jefe la decisi\u00f3n que hab\u00eda tomado de marcharse a Europa v\u00eda Estados Unidos, a la espera de obtener un salvoconducto para ir a Espa\u00f1a a defenderse en condiciones de imparcialidad.<sup>[<a href=\"#_note-42\">42<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cajigal comprendi\u00f3 las razones del caraque\u00f1o y prometi\u00f3 en carta del 18 de mayo ayudarle en su empe\u00f1\u00f3 e interceder por \u00e9l en la corte espa\u00f1ola, para donde se embarcar\u00eda pronto.<sup>[<a href=\"#_note-43\">43<\/a>]<\/sup> Incluso escribi\u00f3 a G\u00e1lvez \u2013que ya estaba con sus fuerzas en La Habana, esperando la fecha de su retorno a Espa\u00f1a (16 de julio)-, quien hab\u00eda dado \u00f3rdenes de buscar a Miranda por todas partes: \u201cSu paradero es el campo, donde con mi permiso fue a restablecer su salud.\u201d<sup>[<a href=\"#_note-44\">44<\/a>]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estar un d\u00eda escondido en La Habana, Miranda se traslad\u00f3 por mar a Matanzas (16 de abril), donde al parecer se refugi\u00f3 en la casa de campo de Ignacio Menocal, cercana a este puerto, ubicado a un centenar de kil\u00f3metros al este de La Habana. Convencido que ten\u00eda todas las de perder, pues exist\u00edan varias \u00f3rdenes de prisi\u00f3n en su contra firmadas por Carlos III, Miranda organiz\u00f3 entonces desde Matanzas -el 25 de abril estaba todav\u00eda escondido en una casa cercana a ese puerto aguardando por una embarcaci\u00f3n que pudiera conducirlo de nuevo a La Habana-<sup>[<a href=\"#_note-45\">45<\/a>]<\/sup> su fuga a los Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vuelta a la capital, en espera de la mejor oportunidad para dejar la isla \u2013teniendo ya en su poder cartas de recomendaci\u00f3n de Cajigal para el Conde Francisco Rend\u00f3n, representante de Espa\u00f1a en Norteam\u00e9rica, y George Washington-,<sup>[<a href=\"#_note-46\">46<\/a>]<\/sup> el venezolano debi\u00f3 mantenerse oculto ante el temor a ser capturado por las autoridades peninsulares que lo persegu\u00edan incansablemente. A pesar de ello, hay indicios de que se encontr\u00f3 una \u00faltima vez, en secreto, con Cajigal, con quien nunca perdi\u00f3 el contacto en esos d\u00edas turbulentos. Al parecer, la reuni\u00f3n se celebr\u00f3 en la \u201ccasa de Garc\u00eda\u201d<sup>[<a href=\"#_note-47\">47<\/a>]<\/sup> en la villa de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como colof\u00f3n, en la ma\u00f1ana del 1 de junio de 1783, en la balandra norteamericana Prudent, Miranda dej\u00f3 a Cuba para siempre, abandonando tambi\u00e9n sus servicios en el ej\u00e9rcito real.<sup>[<a href=\"#_note-48\">48<\/a>]<\/sup> Se cerraba as\u00ed abruptamente el cap\u00edtulo cubano en la vida de Miranda y su hoja de servicios a Espa\u00f1a. Bajo la presi\u00f3n de las autoridades metropolitanas y la Inquisici\u00f3n, que no hab\u00edan dejado de perseguirlo, unido al influjo que en su pensamiento ten\u00eda la independencia norteamericana y las ideas de la ilustraci\u00f3n, la vida de Miranda dar\u00eda entonces un giro de 180 grados. Apenas unos pocos meses despu\u00e9s ya Miranda tendr\u00eda en mente su proyecto de emancipar a las colonias espa\u00f1olas. Tambi\u00e9n la isla que ha dejado atr\u00e1s, y a la que nunca volver\u00e1, se acercaba a un punto de inflexi\u00f3n en su historia: su importancia como enclave militar espa\u00f1ol estaba a punto de terminar definitivamente frente a la vertiginosa expansi\u00f3n de la econom\u00eda azucarera, a la que estar\u00eda atada su destino en los pr\u00f3ximos dos siglos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Habana. Marzo de 2005<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li id=\"_note-1\">Para toda Cuba dio una poblaci\u00f3n de 179 484 personas, 97 689 clasificados como blancos, 30 623 negros y mulatos libres y 45 612 esclavos. V\u00e9ase el Extracto del padr\u00f3n general de habitantes de la isla de Cuba correspondiente a fines de diciembre de 1778, en Juan P\u00e9rez de la Riva: \u00abPresentaci\u00f3n de un censo ignorado\u00bb, <span style=\"text-decoration: underline;\">Revista de la Biblioteca Nacional Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/span>, La Habana, A\u00f1o 63, # 3, septiembre-diciembre de 1977, pp. 5-16.<\/li>\n<li id=\"_note-2\"> Bar\u00f3n A. de Humboldt: <em>Ensayo pol\u00edtico sobre la Isla de Cuba<\/em>, Par\u00eds, Lecointe y Lasserde, 1840, pp. 10-11. V\u00e9ase tambi\u00e9n Juan P\u00e9rez de la Riva: <em>La isla de Cuba vista por los extranjeros<\/em>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1981, p. 50.<\/li>\n<li id=\"_note-3\"> V\u00e9ase Eduardo Torres-Cuevas: \u00abDe la Ilustraci\u00f3n reformista al reformismo liberal\u00bb, en<em> La colonia, evoluci\u00f3n socioecon\u00f3mica y formaci\u00f3n nacional. De los or\u00edgenes hasta 1867<\/em>, La Habana, Editora Pol\u00edtica, 1994.<\/li>\n<li id=\"_note-4\"> Los ingenios azucareros se duplicaron entre 1762 y 1780, a\u00f1o este cuando ya exist\u00edan 481, 150 de ellos en La Habana. Algunos utilizaban hasta 200 esclavos. Hacia 1779 Cuba era la \u00fanica colonia espa\u00f1ola que produc\u00eda az\u00facar en una cantidad apreciable (500 mil arrobas), que por si sola pod\u00eda abastecer la demanda de la metr\u00f3poli. V\u00e9ase Julio Le Riverend: <em>Historia econ\u00f3mica de Cuba<\/em>, La Habana, Edici\u00f3n Revolucionaria, 1971, p. 58 y  Roland T. Ely: <em>Cuando reinaba Su Majestad el Az\u00facar<\/em>, La Habana, Imagen Contempor\u00e1nea, 2001, p. 50.<\/li>\n<li id=\"_note-5\">Una excelente descripci\u00f3n de la vida cotidiana en Mercedes Garc\u00eda: \u00abVida y ambientes en La Habana intramuros del siglo XVIII\u00bb, en Bernardo Garc\u00eda D\u00edaz y Sergio Guerra Vilaboy: <em>La Habana\/Veracruz, Veracruz\/La Habana. Las dos orillas,<\/em> M\u00e9xico, Universidad Veracruzana\/Universidad de La Habana, 2002. p. 87 y ss.  V\u00e9ase tambi\u00e9n de Julio Le Riverend: <em>La Habana (Biograf\u00eda de una provincia<\/em>), La Habana, Imprenta \u00abEl siglo XX\u00bb, 1940.<\/li>\n<li id=\"_note-6\"> Eusebio Leal:<em> Regresar en el tiempo,<\/em> La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1986, p. 82 y ss.<\/li>\n<li id=\"_note-7\"> P\u00e9rez de la Riva., op. cit., p. 67.<\/li>\n<li id=\"_note-8\"> Jos\u00e9 Manuel P\u00e9rez Cabrera: <em>Miranda en Cuba (1780-1783<\/em><strong>)<\/strong>, La Habana, Academia de la Historia de Cuba, 1950, p. 11.<\/li>\n<li id=\"_note-9\"> En Francisco de Miranda: <em>Colombeia,<\/em> Caracas, Ediciones de la Presidencia, 1978, tomo I, pp. 586-593. Miranda dio el nombre de <em>Colombeia<\/em> a su archivo personal, aludiendo a papeles sobre Colombia, nombre puesto por \u00e9l a Hispanoam\u00e9rica.<\/li>\n<li id=\"_note-10\"> P\u00e9rez Cabrera, op. cit., p. 12. La relaci\u00f3n de sus objetos personales y muebles puede verse en <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, pp. 364-378.<\/li>\n<li id=\"_note-11\"><em>Colombeia<\/em>, t. II, p. 15.<\/li>\n<li id=\"_note-12\"> Archivo Nacional de Cuba, Asuntos Pol\u00edticos, 3\/31. En Jos\u00e9 Luciano Franco: <em>Documentos para la Historia de Venezuela,<\/em> La Habana, Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, 1960, p.2. Hemos actualizado la ortograf\u00eda de este documento.<\/li>\n<li id=\"_note-13\"> En <em>Colombeia<\/em>, op. cit, t. II, p. 179.<\/li>\n<li id=\"_note-14\"> Ibid., t. II, p. 186.<\/li>\n<li id=\"_note-15\"> V\u00e9ase Manuel Moreno Fraginals: <em>El Ingenio, complejo econ\u00f3mico social cubano del az\u00facar<\/em>, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1978, tomo I, pp. 51 y 70-71. Allwood realiz\u00f3 en Cuba una serie de actividades colaterales e introdujo varias especies de mangos, cafetos y ca\u00f1as de az\u00facar. Cfr.<em> Expediente promovido por Don Felipe Alwood, solicitando que esta corporaci\u00f3n represente a S.M. recomend\u00e1ndole para que no se le expulse de esta Isla, por ser extranjero, <\/em>ANC, Real Consulado, 291\/8913.<\/li>\n<li id=\"_note-16\"> Entre esos libros figuran Constituciones de la Fracmasoner\u00eda, obras de Maquiavelo, Locke y Shakespeare. V\u00e9ase la relaci\u00f3n en <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, pp. 161-164.<\/li>\n<li id=\"_note-17\"> En <em>Colombiea<\/em>, loc. cit., t. II, p. 196.<\/li>\n<li id=\"_note-18\"> Tomado de P\u00e9rez Cabrera, op. cit., p. 24. Hemos actualizado la ortograf\u00eda de este texto. Y en otra carta del 17 de diciembre el propio Intendente a\u00f1adi\u00f3: \u00abEl contrabando que con tanto esc\u00e1ndalo de esta ciudad y aun de toda la Isla, se ha tra\u00eddo de Jamaica en los Parlamentarios [\u2026] ninguna conexi\u00f3n tienen con los papeles de Estado [\u2026] y no puedo menos que conocer que V.E. me la ha embarazado prohibiendo que los g\u00e9neros se lleven a la aduana\u00bb. En <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, p. 199.<\/li>\n<li id=\"_note-19\"> Eso dice Ramiro Guerra en su <em>Manual de Historia de Cuba, <\/em>La Habana, Editora del Consejo Nacional de Universidades, 1964, p. 195. Desde su creaci\u00f3n en 1764 la Real Intendencia tend\u00eda a proteger los intereses metropolitanos, aunque a partir de la d\u00e9cada de 1790 la situaci\u00f3n cambiar\u00eda radicalmente al quedar esta instituci\u00f3n bajo la influencia de la aristocracia criolla de la isla. Por su parte Francisco Calcagno afirma que el contrabando de Allwood era introducido en Cuba \u00abde acuerdo con varios especuladores de La Habana\u00bb. V\u00e9ase su <em>Diccionario Biogr\u00e1fico Cubano<\/em>, New York, Imprenta y Librer\u00eda de N. Ponce de Le\u00f3n, 1878, p. 142.<\/li>\n<li id=\"_note-20\"> ANC, Asuntos Pol\u00edticos, 3\/ 38. Tambi\u00e9n hemos actualizado la ortograf\u00eda de este documento. En Franco, op. cit., p. 2. Este criterio fue reiterado en real orden reservada firmada en Aranjuez el 17 de mayo de 1782. V\u00e9ase ANC, Asuntos pol\u00edticos, 3\/51. Ibid., p.3.<\/li>\n<li id=\"_note-21\"> En <em>Colombeia<\/em>, op.cit., t. II, p.231.<\/li>\n<li id=\"_note-22\"> V\u00e9ase <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, pp. 232-238. Los argumentos a favor de Miranda fueron reiterados por Cajigal en sendas misivas a Jos\u00e9 de G\u00e1lvez fechadas el 5 de marzo. Ibid., pp. 238-240.<\/li>\n<li id=\"_note-23\"> En <em>Colombeia<\/em>, op.cit., t.II, p. 230.<\/li>\n<li id=\"_note-24\">Ibid., t.II, pp. 231 y 275. En concreto Miranda era censurado por haber aceptado, en contra de las normas espa\u00f1olas al respecto, una estipulaci\u00f3n especial que establec\u00eda el trato de piratas a las tripulaciones capturadas en buques no comisionados regularmente por sus respectivos gobiernos.<\/li>\n<li id=\"_note-25\"> Ibid., t. II, p. 238.<\/li>\n<li id=\"_note-26\"> Ibid., t. II, pp. 240-242.<\/li>\n<li id=\"_note-27\"> El texto \u00edntegro en <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, pp. 280-286.<\/li>\n<li id=\"_note-28\"> En <em>Colombeia,<\/em> op. cit., t. II, p. 269.<\/li>\n<li id=\"_note-29\"> Ibid., t. II, p. 274.<\/li>\n<li id=\"_note-30\"> Ibid., t. II, p. 295.<\/li>\n<li id=\"_note-31\"> Ibid., t. II, p. 315.<\/li>\n<li id=\"_note-32\">Ibid., t. II, p. 316. Tambi\u00e9n en carta a la novia (p. 318) que ha dejado en Cap Francais (Genevieve) Miranda escribi\u00f3: \u00abYa he llegado a este pa\u00eds, siendo bien recibido por todos y viviendo en medio de la amistad y de la estima m\u00e1s distinguida (singular contraste).\u00bb<\/li>\n<li id=\"_note-33\"> Ibid., t. II,  pp. 348 y 358.<\/li>\n<li id=\"_note-34\"> Ibid., t. II, p. 355.<\/li>\n<li id=\"_note-35\"> En ibid, t. II, p. 379.<\/li>\n<li id=\"_note-36\">Este ingenio era propiedad de la familia Montalvo desde 1680. En 1750 se hizo una imposici\u00f3n de 4360 pesos a favor de una capellan\u00eda. Cuando Miranda estuvo en Cuba aparece registrado como propiedad de los Montalvo. Estaba a unas dos leguas de La Habana. ANC, Fondo Anotadur\u00eda de Hipotecas, 7\/223,224; 2\/260,261; 3\/302; 4\/30 y 156. Le Riverend tambi\u00e9n lo menciona entre los ingenios situados cerca de La Habana hacia 1762. V\u00e9ase <em>Biograf\u00eda de una provincia<\/em>, loc. cit., p. 111. Sobre la importante familia de los Montalvo puede tambi\u00e9n consultarse a Angel Mart\u00ed: \u00abLos Montalvo habaneros: una familia tipo dentro de la clase dirigente en parte de nuestra evoluci\u00f3n colonial\u00bb, en <em>Bolet\u00edn Informativo del Museo Numism\u00e1tico<\/em>, Banco Nacional de Cuba, La Habana, a\u00f1o II, #3, julio 15, 1978, pp. 2-16.<\/li>\n<li id=\"_note-37\"> Ibid., p. 395. Casi todas estas personas eran figuras encumbradas en La Habana. Por ejemplo, tanto el Conde de Casa Montalvo como el Marqu\u00e9s del Real Socorro eran miembros acaudalados de la aristocracia criolla, pues el primero pose\u00eda nueve ingenios azucareros y el segundo diez, cuando lo normal era entonces que los m\u00e1s poderosos propietarios tuvieran s\u00f3lo cuatro o cinco. Por su parte, Gabriel de Pe\u00f1alver ten\u00eda un capital de unos 200 mil pesos. Seg\u00fan Manuel Moreno Fraginals, op. cit., tomo I, p. 64. \u00abTodav\u00eda en 1792 se habla del conde de Casa Montalvo como due\u00f1o de 50 leguas de tierra: es decir, 5 500 cab. (73 810 ha.)\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n Le Riverend, op. cit., p. 186.<\/li>\n<li id=\"_note-38\"> Citado por Josefina Rodr\u00edguez de Alonso: \u00abBosquejo biogr\u00e1fico de Francisco de Miranda\u00bb, en <strong>Colombeia<\/strong>, loc.cit., t. I, p.30. La misma autora menciona (tomo II, pp. 16-17) una Sumaria de 210 hojas \u00fatiles \u00abpor delito de proposiciones, retenci\u00f3n de libros prohibidos y pinturas indecentes\u00bb que la inquisici\u00f3n de Sevilla envi\u00f3 a la Suprema de Madrid el 17 de diciembre de 1781. Sobre el tema puede consultarse Carmen L. Boh\u00f3rquez Mor\u00e1n: <em>Francisco de Miranda. Precursor de las independencias de la Am\u00e9rica Latina<\/em>, Caracas, Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello\/Universidad del Zulia, 1998, pp. 59-64.<\/li>\n<li id=\"_note-39\"> Tambi\u00e9n lo llam\u00f3 \u00abpresuntuoso\u00bb. Tomado de la Representaci\u00f3n de Miranda a Carlos III, Abril 10 de 1785, en <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, pp. 413 y 418. El Obispo Echavarr\u00eda hab\u00eda nacido en Santiago de Cuba en 1724 y muri\u00f3 en Nueva Espa\u00f1a (M\u00e9xico) en 1790. Seg\u00fan Pezuela en 1872 sali\u00f3 de su habitual mutismo en desacuerdo con la gesti\u00f3n de Cajigal. V\u00e9ase Jacobo de la Pezuela: <em>Diccionario geogr\u00e1fico, estad\u00edstico, hist\u00f3rico de la Isla de Cuba<\/em>, Madrid, Imprenta del establecimiento de Mellado, 1863, tomo III, p. 396.<\/li>\n<li id=\"_note-40\"> En <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. II, p. 278.<\/li>\n<li id=\"_note-41\"> Ibid., t. II, p. 412.<\/li>\n<li id=\"_note-42\"> La misiva esta fechada el 16 de abril, \u00abEn la mar, sobre el Puerto de Matanzas\u00bb, ibid., t. II, pp. 418 y 419.<\/li>\n<li id=\"_note-43\"><em>Colombeia<\/em>, op. cit., t II, p. 499.<\/li>\n<li id=\"_note-44\"> Carta fechada el 30 de mayo de 1783. Ibid, t. II, p. 499.<\/li>\n<li id=\"_note-45\"> Carta del 25 de abril a Miranda donde un amigo an\u00f3nimo le dice que deber\u00e1 todav\u00eda permanecer ocho d\u00edas en Matanzas en espera del buque que lo regresar\u00e1 a La Habana. Ibid., t. II, p.447.<\/li>\n<li id=\"_note-46\"> V\u00e9ase <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. III, p. 85-86.Tambi\u00e9n su amigo norteamericano James Seagrove le entreg\u00f3 misivas similares. Rend\u00f3n era natural de La Habana y hab\u00eda sido secretario del contrabandista cubano Juan de Miralles, el primer representante de las autoridades espa\u00f1olas ante los rebeldes norteamericanos y promotor del comercio de la isla con las trece colonias, fallecido en Norteam\u00e9rica (1780). V\u00e9ase Herminio Portell Vil\u00e1: <em>Historia de Cuba en sus relaciones con los Estados Unidos y Espa\u00f1a<\/em>, La Habana, Jes\u00fas Montero editor, 1938, t. I, p. 79.<\/li>\n<li id=\"_note-47\"> Carta de Cajigal a Miranda proponiendo el encuentro. Ibid., t. II, 453. Al llegar a C\u00e1diz, Cajigal fue arrestado y pas\u00f3 seis a\u00f1os de reclusi\u00f3n por el delito de amparar a su Edec\u00e1n. Fue rehabilitado en 1789 y reincorporado al ej\u00e9rcito. Muri\u00f3 en Valencia en 1811 a la edad de 72 a\u00f1os.<\/li>\n<li id=\"_note-48\">A fines de 1783 un tribunal lo conden\u00f3 a la p\u00e9rdida de su grado militar, 10 a\u00f1os de c\u00e1rcel en un penal de Africa (Or\u00e1n) y al pago de una fuerte multa, seg\u00fan conoci\u00f3 en New York por carta de su amigo James Seagrove del 16 de marzo de 1784. V\u00e9ase <em>Colombeia<\/em>, op. cit., t. III, p. 197. Para entonces ya hacia seis meses que Miranda se encontraba en Estados Unidos, a donde lleg\u00f3 tras una traves\u00eda de 9 d\u00edas, al puerto de Newberne, en Carolina del Norte, el 9 de junio de 1783. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, el 10 de diciembre de 1799, Cajigal le escribi\u00f3 a Miranda d\u00e1ndole a conocer que hab\u00edan sido exculpados de los cargos por contrabando y de la indiscreta visita de Campbell a las fortificaciones habaneras. La sentencia de 1799 reconoci\u00f3 ampliamente la inocencia de Miranda y lo declar\u00f3 libre de todo cargo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba. 1 a 4. 2006-2009<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><strong>Publicado por\u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cap\u00edtulo decisivo en la vida del precursor de la Independencia de Am\u00e9rica Latina Sergio Guerra Vilaboy (Ver) &nbsp; Francisco de Miranda. Museos de Caracas. 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