{"id":203,"date":"2006-02-25T20:23:30","date_gmt":"2006-02-25T22:23:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=203"},"modified":"2026-04-01T11:08:49","modified_gmt":"2026-04-01T14:08:49","slug":"el-complejo-espaciotemporal-un-problema-mayor-en-las-ciencias-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=203","title":{"rendered":"El complejo espaciotemporal un problema mayor en las ciencias sociales"},"content":{"rendered":"<pre style=\"text-align: justify;\"><\/pre>\n<p>Feliciano Garc\u00eda Aguirre<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2006\/02\/Feliciano-Garcia-Aguirre-828x1024.jpg\" width=\"254\" height=\"314\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n capitalista en \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos espec\u00edficos tiene \u00e1ngulos problem\u00e1ticos con frecuencia omitidos a la hora de evaluar sus efectos, entre ellos est\u00e1n: los intereses estrat\u00e9gico-expansionistas estadounidenses, principalmente en Am\u00e9rica Latina. Las capacidades de resistencia de los pueblos ante las decisiones tomadas por\u00a0\u00e9lites\u00a0gubernamentales unilateralmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Saber situarse ante la realidad es hoy una tarea imperativa pero no s\u00f3lo como un desaf\u00edo de conocimiento, pues m\u00e1s que conformarse con quedar aprisionado en el interior de determinados constructos se hace necesario trascenderlos, desde ciertas exigencias val\u00f3ricas, mediante un acto deliberado de conciencia. Ello debido a que el conocer constituye cada vez m\u00e1s un arma de lucha para imponer y consolidar opciones que sean las puertas de entrada para hacer de la historia el espacio de gestaci\u00f3n de proyectos. De ah\u00ed que la conciencia gnoseol\u00f3gica pueda devenir en conciencia pol\u00edtica, para la cual siempre la historia ser\u00e1 un reto de construcci\u00f3n, en cuyo \u00e1mbito el sujeto se obliga a enfrentar tareas ajenas a las del conocimiento en un sentido acad\u00e9mico estricto.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hugo Zemelman, <em>Los horizontes de la raz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Como el espacio y el tiempo no son variables ex\u00f3genas al quehacer hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico, sucede que los lugares no est\u00e1n dados a priori, sino que son construidos\/instituidos en el terreno movedizo de las luchas sociales, que tambi\u00e9n son luchas por atribuci\u00f3n de sentidos.<\/em><\/p>\n<p>Carlos Walter Porto Gon\u00e7alvez, <em>Geograf\u00edas, movimientos sociales, nuevas territorialidades y sustentabilidad<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n capitalista en \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos espec\u00edficos tiene \u00e1ngulos problem\u00e1ticos con frecuencia omitidos a la hora de evaluar sus efectos, entre ellos est\u00e1n: los intereses estrat\u00e9gico-expansionistas estadounidenses, principalmente en Am\u00e9rica Latina. Las capacidades de resistencia de los pueblos ante las decisiones tomadas por elites gubernamentales unilateralmente. Las capacidades de los Estados para asegurar la gubernamentalizaci\u00f3n en los momentos en que los organismos internacionales imponen la apertura comercial. Las posibilidades reales de subordinaci\u00f3n y control de los flujos migratorios de la fuerza de trabajo hacia \u00e1reas con mayores niveles de rentabilidad y desde luego, la identificaci\u00f3n de potencialidades para construir proyectos alternativos capaces de incidir en la organizaci\u00f3n social de nuestras naciones.<\/p>\n<p>Buscando en las intersecciones del complejo universo aludido encontramos como \u00e1mbito digno de atenci\u00f3n el uso de conceptos portadores de conocimientos con los cuales articulamos nuestros actos. A dos de ellos el espacio y el tiempo, voy a referirme en el presente trabajo, para llamar la atenci\u00f3n sobre algunas fallas que se han repetido entre acad\u00e9micos latinoamericanos sin reparar en sus consecuencias a la hora de diagnosticar la realidad, identificar contradicciones, advertir rumbos e incluso construir alternativas estrat\u00e9gicas. Lo har\u00e9 situando desde la perspectiva ofrecida por dos de las herramientas normativas m\u00e1s usadas por los cient\u00edficos sociales en el contexto sociohist\u00f3rico latinoamericano, para hurgar en el contrapunto de las teor\u00edas del desarrollo y pol\u00edticas econ\u00f3micas con las que se ha intervenido la realidad econ\u00f3micosocial en la regi\u00f3n. Me sirvo para tal fin de diversas investigaciones dedicadas a explorar la consistencia de tales propuestas te\u00f3ricas. <a href=\"#_note-1\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9stos grandes \u00e1mbitos de la realidad social han influenciado decididamente tanto la construcci\u00f3n regional como su ontologizaci\u00f3n. Lo han hecho al responder a las necesidades gubernamentales, expresadas en el control de la poblaci\u00f3n, garantizar la reproducci\u00f3n social del sistema y la seguridad de los sujetos involucrados. A este complejo problem\u00e1tico diversos cient\u00edficos sociales han respondido con soluciones te\u00f3ricas distintas, quedando residuos te\u00f3rico-conceptuales sin atender, porque son considerados de menor importancia o porque se prefiere la emp\u00edria e intervenci\u00f3n sociales. En los intersticios dejados por los recortes cognitivos de las ciencias sociales, tratamos de colocarnos para repensar la importancia del papel desempe\u00f1ado por categor\u00edas articuladoras fundamentales como las del espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos situamos dentro de la modernidad como proceso hist\u00f3rico y como frontera ideol\u00f3gica infranqueable por la sociedad actual, en un contexto discursivo en el que algunas concepciones postmodernas -fuertemente influidas por el hegelianismo- consideran que las categor\u00edas espaciales pasan a dominar a las de tiempo o incluso al rev\u00e9s, caracterizando al presente. <a href=\"#_note-2\"><sup>2<\/sup><\/a>Aqu\u00ed mantenemos la hip\u00f3tesis de que tales nociones no contribuyen a lograr una mejor comprensi\u00f3n de las expresiones fenom\u00e9nicas en el \u00e1mbito latinoamericano, en donde a los procesos sociohist\u00f3ricos constantemente se les encuentra mezclados, resignific\u00e1ndose. Al articularse pasado y presente con las <em>espacialidades<\/em> f\u00edsicas y espirituales premodernas con los procesos de modernizaci\u00f3n se resignifican al interactuar en una compleja amalgama que conjuga las tendencias con lo contingente y relaciona las certezas con los excedentes de realidad desconocidos.<\/p>\n<p>La presente exposici\u00f3n une campos de la construcci\u00f3n intelectual que aluden aquellas construcciones te\u00f3ricas mediante las cuales se han logrado justificar diversas intervenciones de la realidad sociohist\u00f3rica latinoamericana, expresadas como nociones del desarrollo. Parte del texto es empleada para ubicar de manera sucinta la importancia adquirida por los conceptos de espacio y tiempo en las construcciones de los cient\u00edficos sociales en el \u00e1rea. Ubicando los lazos que las unen en una compleja trama en la que se entrelazan ambas categor\u00edas, dando lugar a un andamiaje te\u00f3rico abigarrado que desdibuja a los sujetos hist\u00f3ricos. Antes de proseguir considero prudente hacer una advertencia, una especie de gu\u00eda de lectura. \u00bfC\u00f3mo procederemos? En primer lugar como marco de general referencia se efect\u00faa una exposici\u00f3n grosso modo de las teor\u00edas del desarrollo <a href=\"#_note-3\"><sup>3<\/sup><\/a>y pol\u00edticas econ\u00f3micas contempor\u00e1neas, con la finalidad de situar en ese \u00e1mbito el uso de los conceptos objeto de nuestra atenci\u00f3n. En segundo lugar, es necesario tener presente que ambos cuerpos te\u00f3ricos han logrado notoriedad al centrar la atenci\u00f3n en la dial\u00e9ctica de la riqueza y pobreza, en el marco hist\u00f3rico en el cual se responde principalmente a la soluci\u00f3n de las crisis econ\u00f3micas ocurridas durante el siglo XX. En tercer lugar, pretendemos penetrar a las formas de resignificaci\u00f3n mutua de los conceptos de espacio y tiempo. Debo se\u00f1alar tambi\u00e9n que nuestra noci\u00f3n trata de ajustarse a todas aquellas circunstancias gnoseol\u00f3gicas en las cuales los antagonismos entre pares de conceptos desaparecen al involucrarse mutuamente. <a href=\"#_note-4\"><sup>4<\/sup><\/a>Por ello estaremos situados m\u00e1s cerca de la concepci\u00f3n elaborada por E. Levinas, que de la cl\u00e1sica dial\u00e9ctica hegeliana. Las sostenidas pugnas entre contrarios <a href=\"#_note-5\"><sup>5<\/sup><\/a>-tan interiorizada en las concepciones de los cient\u00edficos sociales-, tensa pares de conceptos excluyentes que se significan en y mediante la oposici\u00f3n de uno frente al otro. En dicho procedimiento cabe la posibilidad de eliminaci\u00f3n de uno para mantener al otro, lo cual tiene implicaciones ideol\u00f3gico-pol\u00edticas de enorme peso, a la hora de pensar la diversidad regional latinoamericana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la noci\u00f3n propuesta los extremos conceptuales se resignifican interactuando, no se violentan. Cuando nos referimos a la anal\u00e9ctica espaciotemporal como posibilidad cognitiva, los conceptos de espacio y tiempo se perciben influenci\u00e1ndose. No son concebidos como recept\u00e1culos de las construcciones sociales, sino amalgam\u00e1ndose permanentemente con estos. En el presente ensayo se pretende llamar la atenci\u00f3n sobre la posibilidad anal\u00edtica de considerar a tan importante par conceptual inmerso en nuestras concepciones y no como una variable m\u00e1s vinculada ex\u00f3genamente a los fen\u00f3menos sociales. Esta dificultad que enfrentamos en \u00e1mbitos alejados de la corriente principal de los conocimientos sociohist\u00f3ricos, es tambi\u00e9n la que se intenta problematizar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La l\u00ednea de exposici\u00f3n aun cuando parezca quebrarse, problematiza fundamentalmente la importancia del espacio y el tiempo trat\u00e1ndoles como dos categor\u00edas cruciales para la construcci\u00f3n de las ciencias sociales en Am\u00e9rica Latina. No busca solucionar un problema cognitivo que es producto hist\u00f3rico de la dominaci\u00f3n, el colonialismo intelectual y por supuesto, una tarea que reclama esfuerzos de quienes estamos empe\u00f1ados en comprender la compleja din\u00e1mica de los procesos sociohist\u00f3ricos contempor\u00e1neos. Adelanta por tanto, algunas apreciaciones como punto de partida para elaboraciones posteriores y busca establecer intercambios con colegas interesados en las expresiones regionales de los fen\u00f3menos sociales, tanto como con aquellos empe\u00f1ados en analizar y conceptualizar los complejos problemas \u00ednter, intra y transfronterizos, los movimientos de la poblaci\u00f3n, los efectos territoriales de la modernidad y en pensar todas aquellas formas de interiorizaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de los problemas geoespaciales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>De donde partimos<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los instrumentos de intervenci\u00f3n gubernamental preferidos por los cient\u00edficos sociales est\u00e1n la pol\u00edtica y planificaci\u00f3n econ\u00f3micas. Sus antecedentes los encontramos con diversos grados de intensidad a lo largo de todo el siglo XX convocando su institucionalizaci\u00f3n. Los m\u00e1s firmes asideros hist\u00f3rico-justificativos de la primera, nacieron al calor del periodo entre las guerras mundiales y las necesidades de hacer frente a las crisis de sobreproducci\u00f3n enfrentadas por el capitalismo real, sustentadas en las propuestas inicialmente construidas por John Maynard Keynes y posteriormente por todo el conjunto de pensadores identificados como poskeynesianos, entre los que hay que incluir a los llamados te\u00f3ricos de la modernizaci\u00f3n y el estructural funcionalismo. Corrientes que gestaron lo que el pensamiento cr\u00edtico identific\u00f3 como desarrollista ya en la d\u00e9cada de los setenta, lanzado de nueva cuenta por Amartya Sen o Joseph Stiglitz en la actualidad <a href=\"#_note-6\"><sup>6<\/sup><\/a> y reinterpretado por Carlos Walter Porto Gon\u00e7alves, <a href=\"#_note-7\"><sup>7<\/sup><\/a>como un concepto central en la construcci\u00f3n de la modernidad e indispensable para estudiar la geograf\u00eda pol\u00edtica de las sociedades contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todas aquellas propuestas desarrollistas coincidieron en un solo prop\u00f3sito fundamental: asegurar el crecimiento econ\u00f3mico de las naciones. Las variables relevantes de esas construcciones te\u00f3ricas fueron la reactivaci\u00f3n de la demanda v\u00eda el gasto del gobierno y la manipulaci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s para incentivar el ahorro del cual depend\u00eda la inversi\u00f3n. Sus funciones de producci\u00f3n fueron incapaces de incluir los llamados efectos extraecon\u00f3micos, tanto como sus expresiones espaciales, siempre concebidas en sus aspectos m\u00e1s generales sin reparar en el papel de los sujetos sociales hist\u00f3ricamente construidos. Con lo cual un conjunto importante de problemas sociales al ignorarse se subordinaron a los dictados de la acumulaci\u00f3n capitalista, pretendiendo controlarse mediante cuerpos jur\u00eddicos y polic\u00edacos, que contribuyeron a ahondar las contradicciones existentes expresadas en la polarizaci\u00f3n de la miseria y opulencia, la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y la apropiaci\u00f3n privada de la riqueza y el poder, la explotaci\u00f3n acelerada de la naturaleza y los da\u00f1os al medio ambiente, en fin, de la riqueza y pobreza y sus correlatos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La <em>espacialidad<\/em> de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos intervenidos con las propuestas te\u00f3ricas regionalistas -expresadas en planes de reestructuraci\u00f3n urbano-regional y pol\u00edticas econ\u00f3micas antic\u00edclicas del mismo signo te\u00f3rico-, fueron reducidas principalmente a garantizar el clima de seguridad reclamada por los empresarios para extraer plusvalor, convirtiendo as\u00ed a las medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica y planes regionales en meras desagregaciones de sus hom\u00f3logas nacionales. Lo macro y lo micro dialectol\u00f3gicamente hablando trababan aqu\u00ed una vez m\u00e1s relaciones de subordinaci\u00f3n excluyentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los discursos poco o nada ten\u00edan que ver con las situaciones vividas por los sujetos sociales que se pretend\u00edan intervenir, mediante recursos te\u00f3ricos homologadores, impulsados desde los centros mundiales y nacionales del poder. Toda la gran gama cultural construida secularmente por pueblos y comunidades enteras era menospreciada o ignorada frecuentemente en aras de la modernidad. De Harrod y Domar, N. Kaldor, Albert Hirshman, Ranis y Fei, Arthur Lewis, Fran\u03c2oise Perroux, etc., hasta las propuestas latinoamericanas, a las de Ra\u00fal Prebish, difundidas y promovidas por la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica Para Am\u00e9rica Latina y el Instituto Latinoamericano de Planificaci\u00f3n Econ\u00f3mica y Social pudimos apreciar un ramillete de propuestas orientadas a garantizar el desarrollo capitalista privilegiando la industrializaci\u00f3n como v\u00eda para salir del atraso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dichas propuestas anclaron sus intervenciones en favor del sistema de acumulaci\u00f3n del capital y la modernizaci\u00f3n. Lo cual supon\u00eda poder hacer frente a las distorsiones sociales, identificadas como indeseables: el desempleo, la pobreza, la contaminaci\u00f3n, la disgregaci\u00f3n sociocultural, la macrocefalia urbana, la ineficiencia productiva, la concentraci\u00f3n de la riqueza, etc. Las voces disidentes de las tres \u00faltimas d\u00e9cadas se consideraron gritos en el desierto y poqu\u00edsimos asistieron a sus llamados. <sup><a href=\"#_note-8\">8<\/a> <\/sup>La corroboraci\u00f3n emp\u00edrica se convirti\u00f3 en el efecto demostraci\u00f3n indispensable frente a la indisposici\u00f3n de trabajar con abstracciones conceptuales, plagando a las ciencias sociales de esa manera de altas dosis de empirismo autocomplaciente incapaz de criticarse as\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n <sup><a href=\"#_note-9\">9<\/a> <\/sup>se erigi\u00f3 en Latinoam\u00e9rica en el instrumento capaz de otorgar concreci\u00f3n a las construcciones te\u00f3ricas expresadas por los productores de modelos desarrollistas durante las s\u00e9ptima y octava d\u00e9cadas del siglo pasado. Tales actitudes contribuyeron alimentar las condiciones te\u00f3rico-acad\u00e9micas en las cuales la imposici\u00f3n del modelo neoliberal fue justificada y aplaudida por diversas inteligencias latinoamericanas. La planificaci\u00f3n fue impulsada con tal fuerza que lleg\u00f3 a adquirir estatuto de obligatoriedad para el ejercicio de la administraci\u00f3n p\u00fablica hasta convertirla en lo que actualmente es: un instrumento complicadamente in\u00fatil y est\u00e9ril. Las responsabilidades \u00e9ticas se repartieron entre gobernantes y cierta inteligencia vinculada a los c\u00edrculos del poder quienes declararon que los planificados no se dejaban planificar, por lo tanto habr\u00eda que ajustar las miradas a los dictados del mercado en abstracto. El economicismo <a href=\"#_note-10\"><sup>10<\/sup><\/a> sentaba as\u00ed sus reales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal situaci\u00f3n no hubiese sido posible sin la presencia de coyunturas hist\u00f3ricas coincidentes con el fin de la Segunda Guerra Mundial, entre las que habr\u00eda que mencionar apretadamente la guerra fr\u00eda y su conclusi\u00f3n, los movimientos de liberaci\u00f3n en la periferia y las crisis econ\u00f3micas de los pa\u00edses centrales durante los a\u00f1os setenta inauguradas por los Estados Unidos. La respuesta a dicha inflexi\u00f3n fueron las medidas econ\u00f3micas adoptadas por ese pa\u00eds al llegar Ronald Reagan y su contraparte brit\u00e1nica Margaret Tacher al poder -identificadas como <em>reaganomics-<\/em>, <a href=\"#_note-11\"><sup>11<\/sup><\/a> y el modelo neoliberal la soluci\u00f3n impuesta en el resto del continente, con excepci\u00f3n de Cuba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tales soluciones se hicieron acompa\u00f1ar de toda una d\u00e9cada de recesiones sectoriales, ramales e internacionales y de una serie de cambios significativos como el desmantelamiento del sistema socialista. La sistem\u00e1tica opresi\u00f3n de los trabajadores por la v\u00eda de la reducci\u00f3n de los salarios reales y el control sindical por las derechas. La sobre estimulaci\u00f3n financiera por medio de la manipulaci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s y la reprivatizaci\u00f3n de empresas estrat\u00e9gicas de alta rentabilidad. La flexibilizaci\u00f3n de los procesos productivos facilitadores de la extracci\u00f3n acelerada de <em>plusvalor<\/em> -en lugares y culturas dis\u00edmiles y distantes de los centros de decisi\u00f3n econ\u00f3mica-. El fortalecimiento de la hegemon\u00eda econ\u00f3mico-pol\u00edtico y militar estadounidense y el desplazamiento sistem\u00e1tico del n\u00facleo de acumulaci\u00f3n del Atl\u00e1ntico Norte hacia el Pac\u00edfico <sup><a href=\"#_note-12\">12<\/a> <\/sup>en torno a Jap\u00f3n, ampliaron la reproducci\u00f3n del capital. La finitud de \u00e9ste motiv\u00f3 voraz competencia entre quienes aspiraban a ser beneficiarios en el corto plazo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fruto de las experiencias hist\u00f3ricas de los \u00faltimos siglos, son algunos conceptos y categor\u00edas empleadas para armar justificaciones e instrumentos de construcci\u00f3n social que articularon vidas y territorios en un concierto a veces perverso y pretendidamente universal. Este es el caso de las nociones de tiempo y espacio <sup><a href=\"#_note-13\">13<\/a> <\/sup>que todav\u00eda empleamos sin reparar en sus consecuencias. Las nociones din\u00e1micas de los procesos -econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos, hist\u00f3ricos, etc.-, aluden al movimiento de objetos de estudio en \u00e1mbitos territoriales, nutridos de concepciones f\u00edsicas del tiempo y el espacio. Tales concepciones son empleadas sin cuestionar su linealidad, positividad y consecuencias epistemol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La influencia del tiempo en la cristalizaci\u00f3n y\/o disoluci\u00f3n de estructuras, sistemas o subsistemas, procesos y sujetos, no fue evaluada sino como parte de las tendencias hist\u00f3ricas esperables que llevar\u00edan a la humanidad de estadios subdesarrollados a los m\u00e1s avanzados. <sup><a href=\"#_note-14\">14<\/a> <\/sup>Lo cual inhibi\u00f3 la percepci\u00f3n de la emergencia y\/o dilatada presencia de fen\u00f3menos importantes alejados de las tendencias hist\u00f3ricas menospreciados por la corriente principal de los cient\u00edficos sociales durante el siglo XX. Las contingencias de los mismos no se apreciaron relevantes y las posibilidades de reversibilidad de los procesos estudiados no form\u00f3 parte de las investigaciones sino marginalmente. Para sorpresa de quienes aseguraban la absoluta verdad de las tendencias, el muro que divid\u00eda a Alemania fue derribado, la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Sovi\u00e9ticas Socialistas (URSS) se desmembr\u00f3 y la construcci\u00f3n del futuro se volvi\u00f3 incierta a la luz del despliegue cultural de los pueblos, las luchas por sus autonom\u00edas y la presencia pol\u00edtica de las minor\u00edas, el feminismo y la preservaci\u00f3n del medio ambiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tales situaciones influyeron en el desencanto de que fueron presa buena parte de las inteligencias latinoamericanas. Dos actitudes se percibieron al finalizar el siglo XX como consecuencia de la escalada de las derechas en el mundo, alimentando la apat\u00eda y paralizaci\u00f3n intelectual. La aceptaci\u00f3n generalizada del fin de los paradigmas y por ende de la historia y la paciente espera de la ca\u00edda del capitalismo realmente existente por las izquierdas chabacanas, dogm\u00e1ticas. Ni la historia se termin\u00f3, ni al capitalismo le ha llegado su \u00faltima hora \u00bfy mientras tanto qu\u00e9? \u00bfCu\u00e1ntos diagn\u00f3sticos son necesarios para demostrar que el capitalismo es insostenible, humanamente hablando? \u00bfCu\u00e1ntas denuncias es necesario hacer? Las reformas economicistas propuestas para el perfeccionamiento de los mecanismos del mercado s\u00f3lo han contribuido a acentuar sus perversiones. Ampliaron la concentraci\u00f3n de las ganancias, tornaron a los ricos m\u00e1s ricos y a los pobres m\u00e1s pobres durante el \u00faltimo cuarto de siglo. Entre tanto los instrumentos de pol\u00edtica econ\u00f3mica cambiaban su signo de intervenci\u00f3n y la planificaci\u00f3n se institucionaliz\u00f3 tan s\u00f3lo para recordarnos las incapacidades de ambas para distribuir los beneficios entre los sujetos sociales y cada uno de los lugares cooperantes en la acumulaci\u00f3n de <em>plusval\u00eda<\/em>. Si el desarrollo humano consiste en la constante ampliaci\u00f3n de la subjetividad como sostiene H. Zemelman, <a href=\"#_note-15\"><sup>15<\/sup><\/a> \u00bfc\u00f3mo generar una divisi\u00f3n del trabajo que no sea base de ninguna relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n? \u00bfRadicalizando la democracia infinitamente como lo sugiere Boaventura de Sousa Santos? \u00bfC\u00f3mo resolver la dial\u00e9ctica riqueza-pobreza? \u00bfEs posible conceptualizar la espaciotemporalidad social de manera distinta?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El lugar, los lugares, los territorios, las naciones y los estados nacionales contin\u00faan garantizando la reproducci\u00f3n ampliada del capital. <sup><a href=\"#_note-16\">16<\/a> <\/sup>Son el soporte material de los procesos de trabajo y explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. La historia del capitalismo como la de la humanidad ha demostrado que los seres humanos no se distribuyen homog\u00e9neamente como una mancha de aceite, sino m\u00e1s bien tendemos agruparnos como hormigas. <sup><a href=\"#_note-17\">17<\/a> <\/sup>A \u00e9ste agrupamiento hist\u00f3rico se le ha sumado la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica inducida por el desarrollo industrial, comercial y de uso rentable del suelo bajo la acelerada \u00e9gida del capital transnacionalizado desde sus or\u00edgenes. La globalizaci\u00f3n, ese mito formidable invento de la contemporaneidad, ni homogeniza territorios ni distribuye beneficios racionalmente entre los pueblos e individuos. Por esa v\u00eda la construcci\u00f3n de futuros est\u00e1 cancelada a no ser que sea la que impone el poder hegem\u00f3nico occidental, mediante el control ejercido por las instituciones econ\u00f3micas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Argentina es el ejemplo m\u00e1s reciente que sigui\u00f3 a otros como M\u00e9xico, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Ecuador, Colombia y Venezuela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El espacio en un contexto como el descrito grosso modo, es aceptado como una categor\u00eda articuladora del movimiento de los seres humanos, atada a manipulaciones ideol\u00f3gico-pol\u00edticas. Por eso cuando se alude a \u00e9l en los an\u00e1lisis sociales, se le emplea generalmente como un marco general de referencia, que como entelequia, explica por s\u00ed mismo cierto comportamiento de los procesos sociohist\u00f3ricos y no interviene jam\u00e1s en su conformaci\u00f3n, en la cristalizaci\u00f3n de estructuras, pr\u00e1cticas culturales o pol\u00edticas. Aparece as\u00ed como el no lugar o coordenadas en las que se diluyen todo g\u00e9nero de explicaciones promovidas desde las c\u00fapulas del poder para referir sin hacerlo a las consecuencias ocasionadas por la toma de decisiones. <sup><a href=\"#_note-18\">18<\/a> <\/sup>La influencia de las concepciones de la f\u00edsica cl\u00e1sica tambi\u00e9n han dejado su impronta en las construcciones te\u00f3ricas dominantes empleadas por los cient\u00edficos sociales. La noci\u00f3n de recept\u00e1culo, homog\u00e9neo y a veces llano, ha servido de base a la arquitectura geopol\u00edtico-planificadora gestada por la historia del capitalismo y empleada reiteradamente para diluir los efectos indeseados de dicha organizaci\u00f3n social, invocamos aqu\u00ed a todas aquellas construcciones inspiradas por los sistemas de ciudades propuestas originalmente por Agust L\u00f6sch y Walter Christaler. No obstante, la raz\u00f3n principal de tales representaciones ha sido hist\u00f3ricamente utilizada para el sojuzgamiento de los pueblos. <a href=\"#_note-19\"><sup>19<\/sup><\/a>El espacio no ha sido considerado como elemento inherente a los procesos sociales, sino como exterioridad en la cual se expresan. Espacio y tiempo son categor\u00edas cruciales para la construcci\u00f3n del conocimiento en las ciencias sociales, que demandan una concepci\u00f3n epistemol\u00f3gica distinta a la dominante -capaz de tornarlos parte sustantiva de los procesos y no simples coordenadas de referencia-, tanto como son otras para la construcci\u00f3n de futuros, <a href=\"#_note-20\"><sup>20<\/sup><\/a> he aqu\u00ed su radical importancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Importancia del lugar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como lo hemos venido sugiriendo, el tiempo en la din\u00e1mica de los procesos no debiera seguirse considerando como una variable m\u00e1s de los procesos sociohist\u00f3ricos. Al ser un elemento fundamental influyente que act\u00faa en la conformaci\u00f3n y creaci\u00f3n de estructuras, es un atributo fundamental de su movimiento, <sup><a href=\"#_note-21\">21<\/a> <\/sup>perceptible en los diversos momentos de cambio y mutabilidad. Pero no s\u00f3lo eso, es capaz de intervenir en la reversibilidad e irreversibilidad de las mismas y ha dejado de tener una sola direcci\u00f3n, como se le atribu\u00eda hasta hace algunos a\u00f1os. La flecha del tiempo no avanza en una sola direcci\u00f3n ni es homog\u00e9nea, es heterog\u00e9nea y capaz de permitirnos comprender lo tendencial, tanto como lo contingente, lo inesperado como lo probable, lo que es acto y potencia constituyente de la totalidad. Esta concepci\u00f3n del tiempo, alude a la temporalidad -o cualidad de ser en el tiempo-, que es particularmente importante para la comprensi\u00f3n de fen\u00f3menos inesperados y para la construcci\u00f3n de futuros alternativos. Permite por ejemplo, comprender la idea del <em>eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil<\/em> a la que hac\u00eda alusi\u00f3n Lenin, tanto como la disoluci\u00f3n de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas (URSS) o la emergencia del <em>movimiento zapatista<\/em> en un contexto sociohist\u00f3rico en el cual la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canad\u00e1, auguraba previsiblemente el acceso de M\u00e9xico al primer mundo. <a href=\"#_note-22\"><sup>22<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las nociones de espacio no han tenido la misma fortuna. Su cosificaci\u00f3n dio lugar a diversas mecanizaciones en las ciencias sociales y sus expresiones se redujeron a regiones que alud\u00edan reiteradamente partes de universos frecuentemente inexplicados o indefinidos. Las categor\u00edas de espacio y regi\u00f3n mostraron r\u00e1pidamente su flexibilidad hasta el punto de ser identificadas casi a capricho de sus constructores, hubo y hay tantos espacios y regiones as\u00ed identificado (as) como cient\u00edficos sociales hay empe\u00f1ados en dise\u00f1arlas e identificarlas. Sin embargo, los esmeros por definir cada una de las regiones <em>ex ante<\/em> o <em>ex post<\/em>, dejaron al espacio como la \u00faltima instancia ontologizadora en la cual aquella lograba alg\u00fan tipo de explicitaci\u00f3n. \u00bfTal explosi\u00f3n regionalista evidenciaba una riqueza anal\u00edtica inusitada? No, no est\u00e1bamos en presencia de una creatividad inusual. Fue m\u00e1s bien efecto de la repetici\u00f3n, de ahondar la brecha de un camino pero con escasas bifurcaciones. Una ilustraci\u00f3n reciente del hecho puede contribuir a situar con m\u00e1s claridad la actitud cognoscitiva m\u00e1s o menos t\u00edpica en la que se encuentra atrapada la regional\u00edstica. Arturo Taracen Arriola, al problematizar en torno a la regi\u00f3n hist\u00f3rica a partir de la experiencia hist\u00f3rica de Los Altos de Guatemala entre 1750 y 1850, destaca:<\/p>\n<p>Es muy com\u00fan observar que la noci\u00f3n de regi\u00f3n en los estudios historiogr\u00e1ficos ha estado reducida a las entidades administrativas o a los espacios geogr\u00e1ficos, lo que no garantiza un estudio englobante de las complicadas relaciones entre los actores, intereses y procesos en el espacio regional ni de \u00e9stas con las entidades mayores, como el Estado y la Naci\u00f3n. El punto de partida para los historiadores regionales debe ser el an\u00e1lisis del espacio y el tiempo desde la actividad social producida por los humanos que los habitan y los hacen posibles. Tal actividad se traduce por actos identitarios y procesos econ\u00f3micos y pol\u00edticos, pues la regi\u00f3n es en s\u00ed una construcci\u00f3n social en la historia y no en un determinismo de origen geogr\u00e1fico o administrativo. <a href=\"#_note-23\"><sup>23<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se aprecia de manera c\u00f3mo las reflexiones en torno a la regi\u00f3n y el espacio se clausuran. Por eso no es de extra\u00f1ar que se proponga a los historiadores dedicados a la construcci\u00f3n historiogr\u00e1fica regional iniciar con el <em>an\u00e1lisis del espacio y el tiempo desde la actividad social<\/em>. Esta sugerencia no es tan s\u00f3lo privativa de la historiograf\u00eda, ni de los historiadores, la encontramos repetidas veces en los productos ofrecidos por los cient\u00edficos sociales. \u00bfA qu\u00e9 se debe tan generalizada actitud? \u00bfFacilismo o ignorancia? \u00bfFalta de precisi\u00f3n en el \u00e1ngulo de mirada o aceptaci\u00f3n de teor\u00edas sin en m\u00ednimo de criticismo? En todo caso el problema persiste, de su concepci\u00f3n pende la soluci\u00f3n. Las exigencias de definici\u00f3n contin\u00faan en funci\u00f3n de ciertas nociones del espacio que en general tampoco son definidas o al hacerlo revelan mecanicismos insuperables. \u00bfEn d\u00f3nde y para qu\u00e9 surgieron estas? \u00bfSomos conscientes de sus herencias? Si bien no son trabajadas al momento en que precisamos las aristas de nuestros objetos de investigaci\u00f3n, tampoco desaparecen del taller. Forman parte del saber convencional y por eso tal vez no reparamos en ellas, ni en sus implicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la finalidad de tener presente la importancia de los asideros que anclaron el avance de las ciencias sociales contempor\u00e1neas conviene referir los registros epistemol\u00f3gicos que constituyeron las matrices del pensamiento contempor\u00e1neo. Las herencias euclidiano-aristot\u00e9licas nos hicieron que creer todo podr\u00eda ser medido, que el universo podr\u00eda sintetizarse en un punto. El movimiento de \u00e9ste dar\u00eda lugar a una l\u00ednea, la translaci\u00f3n de la l\u00ednea a un plano y el movimiento de \u00e9ste en un cuerpo. O a la inversa como lo sugiere el propio Arist\u00f3teles:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si se consideran como principios a las l\u00edneas o de lo que de ellas se deriva (hablo de las superficies primeras), no son ellas ous\u00edas separadas, sino secciones y divisiones, las primeras, de las superficies, las otras, de los cuerpos, y los puntos, de las l\u00edneas; s\u00f3lo ellos son los l\u00edmites de esos mismos cuerpos; todas ellas existen en otros seres y ninguna de ellas existe en estado separado. <a href=\"#_note-24\"><sup>24<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Baste tener presente la importancia dada por R. Descartes otorg\u00f3 a las cuatro operaciones aritm\u00e9ticas fundamentales en la Regla XVIII, para percibir el origen o influencia que a partir de ah\u00ed ejercer\u00eda el c\u00e1lculo o si se prefiere la medici\u00f3n practicada en las ciencias sociales:<\/p>\n<p><em>si llegamos al conocimiento de una magnitud porque tenemos las partes de que se compone, es por adici\u00f3n; si descubrimos una parte, es por sustracci\u00f3n. No hay m\u00e1s medios para deducir una magnitud cualquiera de otras magnitudes consideradas absolutamente y en las cuales est\u00e9 contenida la primera. Pero si una magnitud es intermedia entre otras de las que difiere por completo, y no se halla contenida en ninguna, es necesario referirla a aquellas; y esta relaci\u00f3n, si se busca directamente, se hallar\u00e1 por una multiplicaci\u00f3n, y si indirectamente, por una divisi\u00f3n.<\/em>\u201d <a href=\"#_note-25\"><sup>25<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El razonamiento cartesiano es la base de todo tipo de agregaci\u00f3n practicada por la contabilidad econ\u00f3mica, de la cual deviene el c\u00e1lculo de las variables micro y macro de que se sirve el pensamiento econ\u00f3mico convencional de corte keynesiano, y que en la actualidad usan los organismos internacionales. Los principios racionales que habr\u00edan de servir a toda representaci\u00f3n gr\u00e1fica expresada en una plano geom\u00e9trico bidimensional conservan la misma impronta. A estas concepciones les vinieron bien las reflexiones de E. Kant e I. Newton, base de todos los instrumentales construidos m\u00e1s tarde por otras ciencias como la geograf\u00eda econ\u00f3mica al estilo de August L\u00f6sch, Von Th\u00f6nen y Walter Chirstaller. Propuestas te\u00f3ricas que fueron recicladas en el siglo XX por la escuela norteamericana de regionalistas encabezada por W. Izard, en la que incluso se hicieron aplicaciones de la teor\u00eda newtoniana de la gravitaci\u00f3n universal a fen\u00f3menos sociales para medir los grados de interacci\u00f3n social. Concebido como el recept\u00e1culo de todas las cosas existentes bajo la influencia newtoniana, pero tambi\u00e9n como el conjunto de interconexiones posibles entre las partes de un fen\u00f3meno como lo suger\u00eda Fran\u00e7ois Perroux, <sup><a href=\"#_note-26\">26<\/a> <\/sup>el espacio era cosificado, separado de la articulaci\u00f3n intr\u00ednseca de los procesos, era convertido en una coordenada m\u00e1s. Tal vez ahora no reparamos en la importancia que tales nociones tuvieron en la construcci\u00f3n de las sociedades latinoamericanas. <sup><a href=\"#_note-27\">27<\/a> <\/sup>En el tr\u00e1nsito de las d\u00e9cadas de s\u00e9ptima y octava del pasado siglo -hace menos de dos d\u00e9cadas para el caso de M\u00e9xico- la teor\u00eda de los polos de crecimiento jugaba el papel que ahora desempe\u00f1a el modelo neoliberal. Era inspiraci\u00f3n y norma de cualesquiera de los planes de desarrollo y de las pol\u00edticas econ\u00f3micas impuestas en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La propuesta perruoxina nacida al calor de la segunda posguerra abrigaba la idea fundamental de desmitificar los conflictos ocurridos como consecuencia de la ocupaci\u00f3n territorial. Fue tambi\u00e9n quien acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino de coexistencia pac\u00edfica en su papel de asesor de Charles de Gaulle. Propon\u00eda recorrer la atenci\u00f3n del espacio geogr\u00e1fico al espacio econ\u00f3mico abstracto en el cual los polos de crecimiento eran capaces de inducir dos movimientos complementarios, uno succionando recursos en un primer momento para en otro difundir sus efectos benefactores. Ese movimiento de atracci\u00f3n-repulsi\u00f3n tender\u00eda a homogeneizar el espacio econ\u00f3mico entre las naciones. La condici\u00f3n era en ese contexto dejar de pensar en las fronteras y las naciones que distorsionaban los procesos de crecimiento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s la mirada economicista iluminaba con sus estrategias de desarrollo para fomentar la creaci\u00f3n de polos de crecimiento en todo el subcontinente. Tales iniciativas prefiguraban ya lo que en la d\u00e9cada de los noventa se considerar\u00eda como parte de un modelo exitoso: la promoci\u00f3n de la globalizaci\u00f3n a escala mundial. La propuesta perrouxiana desde la d\u00e9cada de los setenta hab\u00eda hecho creer a no pocos planificadores que la supremac\u00eda del espacio econ\u00f3mico sobre el territorial ten\u00eda capacidades para evitar los conflictos generados por las disputas territoriales. Sin embargo, es importante insistir para los fines de nuestra exposici\u00f3n que el concepto articulador de dicha propuesta era justamente el concepto de espacio. Un espacio concebido como campo de fuerzas en el cual unas actuaban centr\u00edfuga y otras centr\u00edpetamente expresadas en polos de crecimiento econ\u00f3mico. De donde era deducible que la creaci\u00f3n de varios polos tender\u00eda a homogeneizar las bondades del crecimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La presencia del fisicalismo en la construcci\u00f3n de dicha teor\u00eda del desarrollo es innegable, tanto como lo es su mecanicismo. No es lo uno ni lo otro lo que debiera preocuparnos por pernicioso. Como construcciones intelectuales que han contribuido a cimentar a la f\u00edsica cl\u00e1sica no debieran ser objeto de discusi\u00f3n entre nosotros los cient\u00edficos sociales, pero por las implicaciones de su uso extensivo en Am\u00e9rica Latina s, pues contin\u00faan alimentando la corriente principal de los an\u00e1lisis emp\u00edricos. La cuesti\u00f3n que nos hace sentido ahora no es si el mecanicismo es o no importante, sino si es posible dar cuenta de la complejidad social aferrados a tales pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Semejantes concepciones dieron p\u00e1bulo a que la idea de sistema cobrara fuerza en las ciencias sociales. Los sujetos sociales, sus relaciones y experiencias culturales quedaron reducidas a un dato y el lugar o los lugares a su representaci\u00f3n en mapas bidimensionales, convirti\u00e9ndolos en caricaturas groseras del funcionamiento de las realidades sociales intervenidas. \u00bfC\u00f3mo aprehender fen\u00f3menos como la recursividad en semejantes concepciones? Imposible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El conocimiento construido de esa manera nos ha creado un problema mayor. El uso descuidado de categor\u00edas tan importantes est\u00e1 planteando por lo menos dos retos impostergables. Uno de ellos tiene que ver con la deconstrucci\u00f3n del conocimiento eurocentrista que hemos heredado, que articula conocimientos con los intereses del poder dominante. Otro con las posibilidades de construir categor\u00edas apropiadas a la realidad sociohist\u00f3rica mexicana en particular y latinoamericana en general. Las dial\u00e9cticas de lo global-local, micro-macro, geograf\u00edas-territorios, Estado-Naci\u00f3n y riqueza-pobreza reclaman una revisi\u00f3n urgente a instancias de nuestras experiencias. Deconstruir lo andado implica tamizar el saber construido con la finalidad de asegurar su pertinencia, pero tambi\u00e9n identificar la manera en que constructos sociales alternativos se fueron cancelando, relegando, reprimiendo o de plano desechando. <a href=\"#_note-28\"><sup>28<\/sup><\/a> Situarnos en \u00e1reas de umbral pudiera ser una alternativa, otra articular nuestros saberes desde los lugares en los cuales se materializa la vida y organizaci\u00f3n social vigente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La veta de an\u00e1lisis evidente en los intersticios te\u00f3rico-emp\u00edricos de diversas ciencias sociales, posibilita tambi\u00e9n matizar la pertinencia de la modernizaci\u00f3n capitalista tal como la vivimos actualmente, como v\u00eda para resolver en sus m\u00e1s gruesos t\u00e9rminos la idea de radicalizar la democracia. Lo cual creemos permitir\u00eda rescatar experiencias culturales en las que es posible encontrar soluciones a los retos planteados por la contemporaneidad, por ejemplo, los referidos a la dial\u00e9ctica individuo-comunidad. En donde la solidaridad familiar-comunal despliegan espaciotemporalidades distintas. <a href=\"#_note-29\"><sup>29<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La actitud cognoscitiva anterior podr\u00eda permitirnos respuestas a cuestiones a\u00fan sin contestar: \u00bfcu\u00e1les son los cambios ocurridos en los lugares concretos a instancias de la mundializaci\u00f3n? Es posible seguir construyendo conocimiento con concepciones del espacio cosificantes? Por supuesto que s\u00ed. La justificaci\u00f3n armada para impulsar en Plan Puebla Panam\u00e1 es un buen ejemplo de eso. <a href=\"#_note-30\"><sup>30<\/sup><\/a> \u00bfPara qui\u00e9n y para qu\u00e9 tiene importancia? <sup><a href=\"#_note-31\">31<\/a> <\/sup>Sin duda para los intereses de los grupos econ\u00f3micos poderosos, interesa a los pol\u00edticos de oficio e intelectuales a su servicio y gobernantes prosist\u00e9micos. Pues funcionan como verdaderos distractores de los problemas que el capitalismo es incapaz de solucionar. Pero realmente \u00bfha sido \u00fatil incluso para sus beneficiarios? Tengo mis dudas. Porque es frecuente observar que la aplicaci\u00f3n de las llamadas <em>medidas correctoras<\/em> -de los efectos perversos del capitalismo- con frecuencia agravan las problem\u00e1ticas que se pretend\u00edan corregir. <a href=\"#_note-32\"><sup>32<\/sup><\/a> La posici\u00f3n te\u00f3rica incluida en tales concepciones o ha sido ciega al no percatarse de los excedentes de realidad dejados fuera de sus modelos -siguiendo a Zemelman-, o ingenua, al no percibir que los procedimientos estrat\u00e9gicos con alg\u00fan grado de certeza deben estar ligados al movimiento sociohist\u00f3rico de los pueblos y no cifrar sus posibilidades dise\u00f1ando normas obligatorias de comportamiento social, exigentes de sistemas represivos crecientes para garantizar el logro de sus objetivos, como contin\u00faa haci\u00e9ndose en todo el continente americano. \u00bfCu\u00e1les son las alternativas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si centr\u00e1semos la atenci\u00f3n en la dilatada presencia de la organizaci\u00f3n social basada en la ganancia capitalista como referente, deber\u00edamos aceptar por principio que es el resultado de la construcci\u00f3n social que ha echado ra\u00edces en lo m\u00e1s inhumano, violento e irracional de lo humano. Su prolongaci\u00f3n ha gestado efectos perversos en la vida de las grandes mayor\u00edas como lo contin\u00faa haciendo con en el medio ambiente. <sup><a href=\"#_note-33\">33<\/a> <\/sup>\u00bfA qu\u00e9 espacio nos referimos con semejante afirmaci\u00f3n? \u00bfAl recipiente de todo lo existente? Por supuesto que no. Tal categor\u00eda es insulsa, inapropiada para comprender el comportamiento de los complejos procesos sociohist\u00f3ricos, si se tiene en cuenta que el 30 % de la poblaci\u00f3n mundial est\u00e1 completamente integrada al mercado y el 70 % restante no lo est\u00e1 o est\u00e1 parcialmente. Ese espacio no es un lugar compuesto por tres dimensiones como las cartesianas, por m\u00e1s \u00fatil que resulte para la elaboraci\u00f3n de planos y mapas, maquetas o modelos. Lo propio de los fen\u00f3menos sociales es su <em>espacialidad<\/em> y por ende la extensi\u00f3n de su movimiento lo cual se expresa hist\u00f3rica, ling\u00fc\u00edstica y culturalmente. <a href=\"#_note-34\"><sup>34<\/sup><\/a> Por eso compartimos con Alejandro Moreno un dato sociohist\u00f3rico insoslayable:<\/p>\n<p>Las mentes se despiertan en un mundo, pero tambi\u00e9n en lugares concretos, y el conocimiento local es un modo de conciencia basado en el lugar, una manera lugar-espec\u00edfica de otorgarle sentido al mundo. <a href=\"#_note-35\"><sup>35<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Superar las trampas epistemol\u00f3gicas impuestas por la globalizaci\u00f3n y las vacuidades ofrecidas por nociones del <em>no lugar<\/em> posmoderno, <a href=\"#_note-36\"><sup>36<\/sup><\/a> es afirmar la posici\u00f3n del lugar o los lugares, frente al espacio. La <em>espacialidad<\/em> como concepto articulador inherente a los procesos sociales ofrece alternativas contra la cosificaci\u00f3n del espacio y las regiones, al permitir situarnos fuera de los paradigmas dominantes en la regional\u00edstica, dando paso a la pensabilidad, la intuitividad, la extensi\u00f3n viva y org\u00e1nica, no mec\u00e1nica y agregada, que tambi\u00e9n deber\u00edamos poner a prueba. El ejemplo que ya hemos usado en otra ocasi\u00f3n para referir la <em>espacialidad<\/em> de la expansi\u00f3n europea en la parte central del Golfo de M\u00e9xico, resulta provechoso para expresar lo que refiero. Hist\u00f3ricamente la expansi\u00f3n europea fue geografiando y subordinando procesos sociales y vidas en todo el continente americano, en algunos lugares con mayor intensidad que en otros hasta integrarlos al funcionamiento del sistema, describiendo cierta <em>espacialidad<\/em> que fue marcando los lugares de huellas que al paso del tiempo se nos fueron haciendo evidentes por familiares, como parte de estructuras culturales cristalizadas que perviven hasta el presente. El uso de los recursos naturales afectados por la noci\u00f3n de lo \u00fatil a la mano depredaron construyendo habitats y destruyendo ecosistemas irreversiblemente. Uno de los primeros lugares que sufri\u00f3 las consecuencias del impacto de la colonizaci\u00f3n europea fue la costa oriental mexicana, espec\u00edficamente la cabeza de playa que posteriormente se convertir\u00eda en enclave del dominio espa\u00f1ol a lo largo de trescientos a\u00f1os: Veracruz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Veracruz al convertirse en el lugar desde el cual se vertebr\u00f3 la colonizaci\u00f3n de M\u00e9xico con el transitar de personas, mercanc\u00edas y conocimientos hacia el altiplano nacional, se constituy\u00f3 en uno de los ejes en torno al cual girar\u00edan multitud de actos humanos que marcaron indeleblemente territorios. Esa movilidad humana gest\u00f3 la apropiaci\u00f3n de todos aquellos recursos naturales indispensables para la sobrevivencia y mantenimiento de todos los procesos de trabajo vinculados a la explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica sin reservas. Colaboraron tambi\u00e9n en la reproducci\u00f3n de formas culturales de poder-subordinaci\u00f3n de los conquistadores y de todo el poder\u00edo espa\u00f1ol en el mundo. No sin influir y transformar cualesquiera de los h\u00e1bitos y \u00e1mbitos de los pobladores, hasta el punto de afectar gustos culinarios, musicales, recreaciones ling\u00fc\u00edsticas y festivas, el cuidado y las nociones del cuerpo, de salud-enfermedad, la construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica, el trazado y localizaci\u00f3n de las ciudades, la fortificaci\u00f3n y mantenimiento urbanos, la religi\u00f3n y los cultos, la educaci\u00f3n, los roles sociales de cada uno de los miembros de la naciente sociedad, etc., confiriendo a los lugares una personalidad que habr\u00eda de repetirse con sus peculiaridades -con m\u00e1s o menos violencia- en el resto del continente. Con ello se describir\u00edan <em>espacialidades<\/em> que compartieron rasgos comunes, a la vez que diferenciantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ciudad puerto de Veracruz era un lugar poco propicio para las actividades que le confer\u00edan los colonizadores, movi\u00f3 varias veces su localizaci\u00f3n hasta quedar en donde ahora se encuentra. Pero la necesidad de transportar mercanc\u00edas hacia lugares m\u00e1s habitables, fundaron asentamientos transitorios que despu\u00e9s llegar\u00edan a ser ciudades, como Xalapa, C\u00f3rdoba y Orizaba. Estos cuatro asentamientos jugaron en el conjunto roles diferentes. Hacia el sur de la ciudad puerto se cultivaron las primeras ca\u00f1as de az\u00facar de tierra firme al inicio del periodo colonial. En lugares cercanos a C\u00f3rdoba y Xalapa cafetales en el siglo XIX, pero en las tierras aleda\u00f1as se diseminaron cabezas de ganado mayor y menor provenientes del continente europeo. Estas pr\u00e1cticas econ\u00f3micas, religiosas, militares y culturales en general, afectaron para siempre las de los antiguos pobladores de la regi\u00f3n, diezmando a la poblaci\u00f3n por efectos de la transmisi\u00f3n de vectores biol\u00f3gicos. El uso de madera como fuente de energ\u00eda, materiales de construcci\u00f3n y transporte depredaron los bosques, especies animales y vegetales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dos maneras de concebir el mundo y resolverlo se enfrentar\u00edan permanentemente: La de los espa\u00f1oles y sus descendientes y la de las comunidades ind\u00edgenas que poblaban la zona antes de su llegada. La primera dotada de las justificaciones que le otorgaba el rey, su fe y el poder\u00edo militar, se apropi\u00f3 de cuanto a su paso estuvo, sin importar los efectos de sus pr\u00e1cticas sobre los lugares conquistados, personas sometidas y pr\u00e1cticas culturales. La explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo hasta la esclavitud, garantiz\u00f3 la extracci\u00f3n de metales preciosos y riquezas varias para grandeza del reino. Al cercar y delimitar sus posesiones afectaban importantes ciclos ambientales desconocidos. En oposici\u00f3n, los ind\u00edgenas conocedores de los recursos naturales y su comportamiento hist\u00f3rico, los empleaban sin arrasarlos. El cultivo mediante <em>roza y quema<\/em>, por ejemplo, parec\u00eda ante los ojos de los conquistadores un uso libre de la tierra, de una tierra que no ten\u00eda propietario alguno. No es de extra\u00f1ar que con frecuencia consideraran que las tierras y posesiones adquiridas por ellos eran <em>tierras incultas<\/em>. Tan dilatado fue el efecto social de dichas nociones y pr\u00e1cticas que no falt\u00f3 qui\u00e9n considerase que la conquista del tr\u00f3pico h\u00famedo mexicano se logr\u00f3 hasta bien entrado el siglo XX <a href=\"#_note-37\"><sup>37<\/sup><\/a>Esto incluso se ha llevado al extremo al considerar que dichos territorios eran espacio vac\u00edo en el siglo XIX, cuando la presencia de los pueblos ind\u00edgenas est\u00e1 datada por lo menos desde 2000 a\u00f1os antes de la llegada de los espa\u00f1oles. \u00bfEspacio vac\u00edo o <em>espacialidades<\/em> distintas? \u00bfQu\u00e9 importancia adquiere en el presente una noci\u00f3n u otra? Las exploraci\u00f3n de tales implicaciones ofrecer\u00eda material abundante para la elaboraci\u00f3n de una serie de ensayos. Por ejemplo: baste tener presente las maneras de concebir la autonom\u00eda de los pueblos ind\u00edgenas <a href=\"#_note-38\"><sup>38<\/sup><\/a> en M\u00e9xico, sus concepciones, uso de sus recursos y territorios.<\/p>\n<p>La multitud de actividades con sus respectivos procesos de trabajo \u2013vinculados a la producci\u00f3n, circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, extracci\u00f3n de recursos naturales- se desplegaron en la parte central del Golfo de M\u00e9xico y describieron rutas de entrada y salida del pa\u00eds para de ah\u00ed distribuirse al puerto de Acapulco, que comunicaba con Oriente, el altiplano, el Baj\u00edo y los centros mineros del norte, fueron describiendo la <em>espacialidad<\/em> desplegada por los seres humanos en su tr\u00e1nsito y persistente peregrinar. Si fu\u00e9semos capaces de imaginar las rutas, ampliaciones aleda\u00f1as de estas y su vinculaci\u00f3n a los centros de vivienda y trabajo, podr\u00edamos imaginar tambi\u00e9n la telara\u00f1a de relaciones tejida a lo largo de tres siglos de dominaci\u00f3n espa\u00f1ola en persistente movimiento, con una espaciotemporalidad muy distinta a la que tendr\u00eda al finalizar el siglo XIX. Por otra parte, si la mir\u00e1semos en su constituci\u00f3n y funcionamiento local, a lo mejor nuestra imagen se transformar\u00eda en la de un archipi\u00e9lago en un mar despoblado, en la que las \u00ednsulas ser\u00edan las actividades productivas y de servicios, los asentamientos humanos, las rutas de transportes y el mar: todo lo no sometido, ni estructurado al sistema de explotaci\u00f3n-dominaci\u00f3n. Pero lo no-utilizado y no-subordinado, conviv\u00edan siempre con lo potencial y latente, con lo que no estaba en potencia y ni en acto. \u00bfQu\u00e9 queremos decir con eso?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primero, que si bien el centro de Veracruz describ\u00eda sus l\u00edmites dominantes de interacci\u00f3n social e individual durante la Colonia entre las m\u00e1rgenes de los r\u00edos Nautla hacia el norte y Papaloapan hacia el sur, estos se ver\u00edan rebasados y trastocados como consecuencia de la aplicaci\u00f3n de las Reformas Borb\u00f3nicas al final del siglo XVIII. La liberaci\u00f3n del comercio y de los puertos aleda\u00f1os al de Veracruz, trajo aparejada la reorientaci\u00f3n de los flujos y como consecuencia el desplazamiento de las \u00e9lites comerciales, al punto que estas debieron contactar directamente con los centros productores de cochinilla grana en Oaxaca, palo de tinte en Campeche y los de cacao en Tabasco. El cambio de la orientaci\u00f3n de las actividades econ\u00f3micas en este caso -debido a una decisi\u00f3n pol\u00edtica tomada en el centro de poder-, condujo a modificaciones importantes en la <em>espacialidad<\/em> de las actividades. Pero no s\u00f3lo eso, trajo como consecuencia una participaci\u00f3n m\u00e1s agresiva de los veracruzanos en la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n durante todo el siglo XIX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las modificaciones ocurridas en el proceso de acumulaci\u00f3n mundial comandadas por los ingleses dieron al tendido de v\u00edas f\u00e9rreas y a la explotaci\u00f3n petrolera tal prioridad que provoc\u00f3 el remapeamiento de las actividades al modificar las <em>espacialidades<\/em> precedentes construidas durante siglos de dominio espa\u00f1ol. Las zonas petroleras y los ferrocarriles se unieron para acelerar la extracci\u00f3n de riquezas. En el norte y sur de Veracruz, por ejemplo la propiedad de la tierra -suelo y subsuelo- fueron reestructurados en los lugares en donde las nuevas actividades se desplegaron. La poblaci\u00f3n se movi\u00f3 en direcci\u00f3n de los centros petroleros, se crearon ciudades en donde no las hab\u00eda y gener\u00f3 una actividad portuaria insospechada. Formas culturales aparecieron combin\u00e1ndose en las festividades institucionalizadas por las comunidades, en las formas del uso del tiempo libre, la convivencia familiar, la educaci\u00f3n, etc.: todos los horizontes de vida se trastocaron ante la impronta de la modernizaci\u00f3n, mezcl\u00e1ndose de manera fecunda, capaz de asimilar formas culturales diversas. \u00c1reas que antes estaban delimitadas pol\u00edtica y administrativamente, eran rebasadas por las pr\u00e1cticas cotidianas del hacer-transformar-explotar-vivir-migrar-reproducirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los l\u00edmites de las entidades federadas se superaban, al norte de la entidad los centros de extracci\u00f3n petrolera se agolparon en torno a Tampico, durante el tr\u00e1nsito de los siglos XIX al XX como consecuencia de la febril explotaci\u00f3n de los territorios de los huastecos. Pero durante la segunda d\u00e9cada del siglo XX en un lugar inimaginado unos a\u00f1os antes, se congregaron trabajadores y prestadores(as) de todo g\u00e9nero de servicios para dar vida a Poza Rica, surgida de la agitaci\u00f3n provocada por el descubrimiento y explotaci\u00f3n de enormes yacimientos petrol\u00edferos. Al sur por su parte, los habitantes de Oaxaca y Tabasco tendieron a migrar hacia Minatitl\u00e1n y Coatzacoalcos, lugares en donde la extracci\u00f3n, refinamiento y exportaci\u00f3n de petr\u00f3leo se llevaban a cabo. Los trabajadores se acomodaron a las exigencias de la reproducci\u00f3n capitalista del momento, pero no sin dotar al entorno socioambiental de su propio colorido, resistencia y participaci\u00f3n. zapotecos, zoques, popolocas, huastecos y totonacos deambularon en las zonas petroleras como fuerza de trabajo: m\u00fasicos, restauranteros, agricultores, ganaderos, cocineras, sexoservidoras y sexoservidores, l\u00edderes sindicales, campesinos, rebeldes insumisos, comerciantes y representantes oficiales de sus comunidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los circuitos del producto como los del capital transformando la divisi\u00f3n internacional del trabajo espacializaban sus consecuencias. Subordinaron \u00e1reas a los intereses extranjeros como enclaves de explotaci\u00f3n, \u00edntimamente vinculadas culturas y comunidades espec\u00edficas. Tales \u00e1reas no obstante, conservaron su sabor regional adaptando sus tradiciones culturales con la adopci\u00f3n de todo aquello que parec\u00eda novedoso, enriquecedor, que se apreciaba ben\u00e9fico y provechoso no sin resistir cuando se percib\u00eda que la vida comunitaria estaba en peligro. Es el caso de las culturas: huasteca, nahua, totonaca, zoque, popoloca, zapoteca y de sus pobladores, quienes se han destacado hist\u00f3ricamente por sus capacidades de trabajo y resistencia. La mezcla cultural generada como consecuencia de ese trasiego humano a lo largo de cinco siglos, amalgam\u00f3 en una superficie de 70 mil kil\u00f3metros cuadrados a ind\u00edgenas, europeos y africanos, en una <em>espacialidad<\/em> diversa ligada a lugares y medioambientes heterog\u00e9neos, que todav\u00eda ahora reclaman comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin entrar en los detalles de las maneras en las cuales los sujetos sociales se han transformado hist\u00f3ricamente, de manera destacada o an\u00f3nima, podemos recomponer con este ejemplo la <em>espacialidad<\/em> de los fen\u00f3menos sociohist\u00f3ricos que se desplegaron en el tr\u00e1nsito de varios siglos para conformar la regi\u00f3n del centro de Veracruz. Delimitada al norte por el r\u00edo Nautla y al sur por el Papaloapan. Abierta en sus relaciones hacia el centro-occidente del pa\u00eds \u2013 por las ciudades de ciudades de Puebla, M\u00e9xico y el Baj\u00edo-, y hacia el Oriente por sus relaciones con Cuba y el Caribe y por supuesto hacia el continente europeo. Regi\u00f3n que sustentaba sus dominios locales en cuatro centros urbanos -Veracruz, Xalapa, C\u00f3rdoba y Orizaba- y las principales comunidades aleda\u00f1as. Cada una de \u00e9stas con funciones espec\u00edficas en el conjunto, orientadas a rivalizar y complementarse s\u00f3lo en aquellas partes que no afectaban las ganancias ni los \u00e1mbitos de dominio y control. \u00c1mbito territorial en donde el puerto de Veracruz se mostraba dominante al irradiar los efectos de las actividades comerciales internas y externas, pero sobre todo por haber sido la garganta de Am\u00e9rica, la puerta de entrada al reino y sus riquezas. A finales del siglo XVIII y durante el XIX dicha regi\u00f3n inici\u00f3 sus transformaciones radicalmente acelerada por efectos del cambio del centro hegem\u00f3nico de poder mundial, del Mediterr\u00e1neo hacia el Mar del Norte. Inglaterra desde la llegada de los Borb\u00f3n al poder hab\u00eda iniciado la penetraci\u00f3n por varias v\u00edas a las posesiones coloniales espa\u00f1olas, Tampico fue la cabeza de playa desde la cual ingresaron los vendedores de mercanc\u00edas hacia las zonas mineras del norte, sin la mediaci\u00f3n de los comerciantes que integraban el poderoso grupo de ciudad de M\u00e9xico y Veracruz. El contrabando desde entonces ha sido perseguido al afectar los intereses de los comerciantes establecidos. En este contexto los pueblos ind\u00edgenas fueron desmembrados y secularmente excluidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De manera sint\u00e9tica hemos descrito algunas <em>espacialidades<\/em> complejas inducidas por la construcci\u00f3n de la modernidad y algunos de sus efectos se\u00f1eros en la parte m\u00e1s oriental de M\u00e9xico. En ella la organizaci\u00f3n de las culturas prehisp\u00e1nicas del Golfo de M\u00e9xico se afectaron por el contacto europeo, para dar paso a una sociedad colonializada h\u00edbrida y nueva. Lo local y mundial mostraron su dial\u00e9ctico devenir al subordinar territorios, lugares, conciencias y vidas, insufladas por el sistema capitalista necesitado de la construcci\u00f3n de un Estado Nacional, capaz de asegurar las correas de transmisi\u00f3n que un\u00edan al centro con sus periferias. No obstante, la modernidad como proceso civilizatorio y cultural contin\u00faa expandi\u00e9ndose, desplegando potencialidades, mostrando insuperables contradicciones al integrar territorios, recursos naturales y desintegrado e integrando pueblos, comunidades, personas y vidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En busca de soluciones<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber hecho \u00e9nfasis en la complejidad caracter\u00edstica de los fen\u00f3menos sociales y descrito la manera en que la espaciotemporalidad agrega y se significa en y a trav\u00e9s de ellos, ofrecer\u00e9 algunas miradas empe\u00f1adas en recuperar manifestaciones diversas de la espacialidad social concebida como inherente a los fen\u00f3menos y procesos sociohist\u00f3ricos, habida cuenta los saldos deficitarios existentes que se\u00f1al\u00e1bamos caracterizan el inter\u00e9s puesto en ellos por los estudiosos de los fen\u00f3menos sociales.<\/p>\n<p>No debe esperarse en el presente ensayo, una colecci\u00f3n exhaustiva de todos los \u00e1mbitos en los cuales he percibido que la espacialidad ha sido suplida por la categor\u00eda de espacio y \u00e9sta referida a sus aspectos geom\u00e9tricos euclidianos, geogr\u00e1fico deterministas, homog\u00e9neos absolutizados, polares fisicalistas o cualesquiera de sus percepciones mecanicistas como campo de fuerzas. Pretendo llamar la atenci\u00f3n sobre la manera en que la espacialidad puede ser comprendida, preguntando si es posible ir del \u00e1mbito psicol\u00f3gico hasta el econ\u00f3mico, del sist\u00e9mico y cultural, al geografiando territorios, avasallando fronteras y cualquier estatuto de lo est\u00e9tico o l\u00fadico. En todo caso la selecci\u00f3n se espera resulte sugerente a la vez que provechosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el lector tal vez se pregunte c\u00f3mo vincular la exposici\u00f3n precedente con lo que a continuaci\u00f3n vendr\u00e1. Le proponemos incursionar entre algunas maneras creativas, epistemol\u00f3gicamente hablando, de la espacialidad, categor\u00eda a la que damos mayor \u00e9nfasis por ser \u00e9sta la m\u00e1s descuidada. Los v\u00ednculos que se establecen en el presente art\u00edculo adquieren as\u00ed su car\u00e1cter se\u00f1ero: la apertura. Una apertura que no deja de reconocer los asideros te\u00f3ricos, emp\u00edricos, hist\u00f3ricos, sociol\u00f3gicos, pol\u00edticos, antropol\u00f3gicos, etc., heredados pero pretende identificar bifurcaciones antes que seguir empe\u00f1osos esfuerzos por ahondar corrientes principales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante varios a\u00f1os interesado en las cuestiones que genera la espacialidad de los fen\u00f3menos sociales e incentivado por los trabajos de Jos\u00e9 Luis Coraggio al inicio de los a\u00f1os ochenta, como dijeran los pianistas -con la mano izquierda- fui recogiendo distintas miradas, desde las propiamente economicistas hasta las sociopsicol\u00f3gicas. Todas ellas referidas a los pr\u00e9stamos que los cient\u00edficos sociales hicieron de las construcciones te\u00f3ricas de los f\u00edsicos en consonancia o disonancia con posiciones diversas del pensamiento filos\u00f3fico occidental, matizando la percepci\u00f3n de las discusiones en torno a la modernidad -y por supuesto la posmodernidad-. En ese proceso toc\u00f3 las puertas de la curiosidad la obra de Gast\u00f3n Bachelar con su <em>po\u00e9tica del espacio<\/em>, que se acercaba de manera inusitada a los descubrimientos y percepciones de Jean Piaget y Rolando Garc\u00eda. Lo cual oblig\u00f3 a preguntarnos \u00bfc\u00f3mo se manifiesta la po\u00e9tica de nuestra espacialidad fenom\u00e9nicamente hablando en una sociedad como la nuestra? \u00bfC\u00f3mo opera la espacialidad en el sujeto?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para retomar la senda, Bachelar, Piaget y Garc\u00eda rozan trayectorias en su encuentro con lo humano. Uno para mostrarnos cuan diversos pueden ser los espacios concebidos como lugares, desde el p\u00f3rtico de la casa hasta los rincones y la \u00edntima inmensidad y otros, para demostrar que una de las intuiciones humanas primeras es la percepci\u00f3n del lugar o lugares, desde que emprendemos los primeros desplazamientos,<\/p>\n<p><em>\u2026 constituyendo el punto fundamental de encuentro entre las actividades del sujeto y los caracteres del sujeto<\/em>. <a href=\"#_note-39\"><sup>39<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una y otras concepciones los lugares no son cerrados, excluyentes, ni et\u00e9reos: son abiertos, el dentro y afuera son apenas l\u00edmites referenciales trastocados por la cotidianeidad y el desplazamiento humano. Lo \u00edntimo incluso es mancillado por los avatares de la memoria, la dial\u00e9ctica de <em>lo dentro<\/em> y de <em>lo fuera<\/em>, tan frecuentemente separada por el ejercicio del pensamiento y el poder, es unidad de un devenir multiformado, separado por comodidad. <a href=\"#_note-40\"><sup>40<\/sup><\/a>Voy a detenerme en esa dial\u00e9tica por sus implicaciones en la construcci\u00f3n cotidiana de las ciencias sociales y por qu\u00e9 en ella -siguiendo a Bachelard-<\/p>\n<p><em>\u201cLa metaf\u00edsica m\u00e1s profunda ha enraizado as\u00ed en una geometr\u00eda impl\u00edcita, en una geometr\u00eda que \u2013se quiera o no- espacializa el pensamiento\u2026\u201d<\/em> <a href=\"#_note-41\"><sup>41<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo dentro y lo fuera, fundamento de diversas formas de alienaci\u00f3n -por simple oposici\u00f3n geom\u00e9trica- se ti\u00f1en de agresividad y violencia, trabajada por el mito y sustentada por la ideolog\u00eda. Al respecto W. Mignolo ha puesto a nuestro alcance toda una arquitectura de dominaci\u00f3n a partir de la diferenciaci\u00f3n representada desde la colonizaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas precolombinos. <a href=\"#_note-42\"><sup>42<\/sup><\/a> Bachelard nos atrapa y sugiere una y otra vez:<\/p>\n<p>El m\u00e1s ac\u00e1 y el m\u00e1s all\u00e1 repiten sordamente la dial\u00e9ctica de lo dentro y lo fuera: todo se dibuja incluso lo infinito\u2026 Se hace pasar a la categor\u00eda de absoluto la dial\u00e9ctica del aqu\u00ed y el all\u00e1. Se da a esos pobres adverbios de lugar poderes de determinaci\u00f3n ontol\u00f3gica mal vigilados. Muchos metaf\u00edsicos exigir\u00edan una cartograf\u00eda\u2026 todas las facilidades se pagan y el saber\u2026 inicia mal al partir de experiencias esquematizadas. Ante todo hay que comprobar que los dos t\u00e9rminos fuera y dentro, plantean en antropolog\u00eda metaf\u00edsica problemas que no son sim\u00e9tricos. Hacer concreto lo de dentro y vasto lo de afuera, son parece ser, las tareas iniciales de una antropolog\u00eda de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas sugerencias podemos extraer de aqu\u00ed? Las fronteras al mostrar lo que une y divide, tienen atrapadas las miradas de quienes observan la espacialidad porosa transfronteriza que rebasa prohibiciones al ser lugar de explotaci\u00f3n por pescadores de plusval\u00eda. Las fronteras nos recuerdan las diversas cualidades de las masas en movimiento, en espera, fluyentes, agitadas, densas, etc., a las que el dentro y fuera les tienen sin cuidado en horas decisivas. Fen\u00f3meno que incumbe m\u00e1s espec\u00edficamente a las construcciones de los cient\u00edficos sociales a los que el aguij\u00f3n del <em>dentro<\/em> y <em>fuera<\/em> fue puesto antes de ser lanzados al ruedo laboral y contin\u00faa repitiendo su doloroso escozor para tranquilidad de los poderosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para los economistas por ejemplo, el comercio es interno y externo, los sistemas econ\u00f3micos de intercambio se realizan mediante v\u00ednculos, en una red de arreglos jer\u00e1rquicos con al menos un lugar central. <a href=\"#_note-43\"><sup>43<\/sup><\/a> Para los historiadores sucede lo mismo. Parafraseando a Luis Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p><em>el terru\u00f1o es due\u00f1o de un espacio corto y tiempo largo, en \u00e9l las familias se conocen entre s\u00ed. Las relaciones con el territorio suelen ser amorosas y con los vecinos conflictivas.<\/em> <a href=\"#_note-44\"><sup>44<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente en la antropolog\u00eda se muestra insuperable la noci\u00f3n del dentro-fuera. Eric van Young considera que<\/p>\n<p><em>una regi\u00f3n es la espacializaci\u00f3n de una relaci\u00f3n econ\u00f3mica y acepta que una definici\u00f3n funcional ser\u00eda la de un espacio geogr\u00e1fico con una frontera -no necesariamente impermeable- que delimita, cuyas partes interact\u00faan m\u00e1s entre s\u00ed que con sistemas externos.<\/em> <a href=\"#_note-45\"><sup>45<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Similares apreciaciones son las rescatadas por Guillermo de la Pe\u00f1a en las nociones empleadas por arque\u00f3logos, etn\u00f3logos, bi\u00f3logos, ge\u00f3grafos y antrop\u00f3logos en sus an\u00e1lisis regionales, para quienes las expresiones espaciales suceden en el entramado sociohist\u00f3rico nacional, \u201ctejido inextricable de etnia, pol\u00edtica, econom\u00eda y religi\u00f3n.\u201d <a href=\"#_note-46\"><sup>46<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Aqu\u00ed la naci\u00f3n, lo nacional, aparece como lo dentro, reducto de la nacionalidad, portadora y delimitada por fronteras, que separan lo no nacional, manteniendo a raya lo fuera, lo otro, lo distinto. <a href=\"#_note-47\"><sup>47<\/sup><\/a>Las pol\u00edticas defensivas, defensivas y los ej\u00e9rcitos son justificados en funci\u00f3n de los intereses nacionales, encubriendo formas de dominaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n actuales o pret\u00e9ritas. En un discurso como el de la globalizaci\u00f3n neoliberal \u00bfla din\u00e1mica del dentro-fuera ha sido superada? Definitivamente no, como se dijo antes ni todos vivimos bajo el r\u00e9gimen del mercado, ni la modernizaci\u00f3n capitalista llega a todos lados, aunque los da\u00f1os medioambientales ocasionados por la explotaci\u00f3n de dicho r\u00e9gimen amenazan los delicados equilibrios de los ecosistemas. Los sucesos desencadenados despu\u00e9s del 11 de septiembre devinieron en castigo para los otros, los de fuera, los distintos, los terroristas, los musulmanes afganos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfHasta donde es posible llevar las sugerentes propuestas bachelarianas? \u00bfEs posible relacionar tales sugerencias con la vida comunitaria, los lugares y las solidaridades humanas? Se me ocurre que casi hasta donde queramos, de los sue\u00f1os y lo l\u00fadico, hasta lo pol\u00edtico y medioambiental. \u00bfEs posible describir tales arquitecturas? Algunas puertas se han abierto para nuestro benepl\u00e1cito, una de las cuales nos la ha obsequiado Alejandro Moreno cuando alerta:<\/p>\n<p><em>\u2026 el lugar y la conciencia basada en el lugar han sido marginalizadas en los debates de lo local y lo global. Esto es doblemente lamentable porque, por un lado el lugar es central al tema del desarrollo, la cultura y el medio ambiente, y es igualmente esencial, por el otro para imaginar otros contextos \u2026 de construcci\u00f3n de la pol\u00edtica, el conocimiento y la identidad.\u201d<\/em> <a href=\"#_note-48\"><sup>48<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Los lugares y la espacialidad desplegada por lo cotidiano al hacer y rehacer la vida, son los ambientes en donde se pone a prueba lo deseable con lo posible, lo imaginado con lo realizado. Las experiencias humanas pueden ser f\u00e1usticas o fant\u00e1sticas como son todos los futuros y mantener m\u00ednimas coherencias es vital desplegar proyectos alternativos, est\u00e1n presentes d\u00e9biles equilibrios \u2013homeoest\u00e1ticos, entr\u00f3picos, fractales- animados por las complejidades socioculturales, hist\u00f3ricas y medioambientales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomamos prestados los pensamientos y sugerencias -que son parte de las obras de colectivos y comunidades brasile\u00f1as-, de Carlos Walter Porto Gon\u00e7alves cifrados en experiencias locales de las que mucho debemos aprender los latinoamericanos. Y lo hacemos porque como \u00e9l dice todo lo hemos tomado prestado y aprendido de todos: idioma, pensamientos, experiencias. \u00bfQu\u00e9 somos sino construcciones socioculturales? Escojo tan s\u00f3lo un trozo de su libro recientemente publicado en M\u00e9xico para animar el sentido de nuestra reflexi\u00f3n en torno a la llamada sustentabilidad del desarrollo, entendida en el contexto de tensiones y luchas sociales prolongadas. Para otorgar sentido a la vida en el seno de una organizaci\u00f3n social insostenible, porque sus efectos son devastadores:\u00a0es necesario que nos movamos dentro de una temporalidad m\u00e1s concreta que aquella indicada como crisis de la modernidad, de un espacio-tiempo civilizatorio y, de este modo, que profundicemos en un espacio-tiempo de una enorme complejidad, que es el hist\u00f3rico-geogr\u00e1fico, del aqu\u00ed y del ahora, donde el venir est\u00e1 siendo concretamente decidido. <a href=\"#_note-49\"><sup>49<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas reflexiones exige semejante afirmaci\u00f3n? Todav\u00eda en el trabajo de los cient\u00edficos sociales en M\u00e9xico es frecuente apreciar que la temporalidad es reducida a priori a una d\u00e9cada o a un siglo, o a la tan incomprendida larga duraci\u00f3n braudeliana, como si el tiempo, los tiempos, no fueron afectados por el comportamiento de los procesos sociales, las variables seleccionadas y su forma de cuantificaci\u00f3n. Todav\u00eda no se logra asimilar que el tiempo no es una cosa, ni un marco general de referencia que fluye en una direcci\u00f3n, es ante todo, cualidad intr\u00ednseca de los sujetos sociales, de los procesos y fen\u00f3menos que estudiamos. Mientras la primera posici\u00f3n impide mantenernos alerta sobre las reversibilidades e irrevesibilidades de los procesos y apreciar en consecuencia lo que existe en acto y en potencia. La \u00faltima permitir\u00eda justamente alertarnos de lo contingente, tanto como de lo tendencial de los procesos en an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Similares actitudes se encuentran en el tratamiento otorgado al espacio. Se concibe como objeto, como algo lleno o vac\u00edo representable mediante el sistema de coordenadas, no como algo vivo e \u00edntimo del comportamiento de los sujetos sociales. Es empleado para otorgar cierto halo de cientificidad a las construcciones intelectuales, la din\u00e1mica espaciotemporal parece funcionar como un adorno esencial-universalista, hacia el cual todo fluye y del cual todo parte. Esa especie de no lugar, entelequia atemporal que desdibuja miserias y opulencias, posiciones de poder y exclusiones, son dise\u00f1ados por el influyente privilegio otorgado al proceso modernizador que funciona bajo la \u00e9gida de la producci\u00f3n capitalista. Sus gestores e instituciones al intentar borrar todo g\u00e9nero de vestigio hist\u00f3rico de los pueblos, as\u00ed como sus leg\u00edtimas aspiraciones y capacidades de construir futuros alternativos, alienta perpetuando formas de dominaci\u00f3n estructuradas generacionalmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ambas problem\u00e1ticas enrumban por diversas direcciones. Aludamos a tres de ellas que no son de poca monta siguiendo a Zemelman: Una de ellas se inscribe en el \u00e1ngulo de la mirada epist\u00e9mica. Otra al nivel instrumental de la representaci\u00f3n, el c\u00e1lculo y las exigencias prioritarias del modelo dominante de crecimiento. Otra referida a las condiciones pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas expresadas en las posibilidades de recuperaci\u00f3n de la vida comunitaria y solidaria. Sabemos que las pr\u00e1cticas de los cient\u00edficos sociales no son fortuitas, por ingenuas que parezcan. La posibilidad de construir mediciones cuantitativas alternativas es complicada debido a que lo que no interesa a los grupos dominantes, no se calcula. <a href=\"#_note-50\"><sup>50<\/sup><\/a>Por eso los organismos internacionales han marcado pautas de c\u00e1lculo de cuanto acontece a las naciones despu\u00e9s de la segunda Guerra Mundial. Eso explica por qu\u00e9 es frecuente que la mirada dominante se reproduzca sin cesar en las aulas universitarias y las conciencias de generaciones enteras, haci\u00e9ndose acompa\u00f1ar de fuertes presiones publicitarias en favor del sistema imperante. Relativamente f\u00e1cil resulta con semejantes medios difundir distractores intelectuales, rompecabezas para armar con variantes sobre el mismo tema, sue\u00f1os irrealizables por insustentables, golosinas atrofiantes de conciencias, autismos pol\u00edticos reverenciantes pero\u00a0irreverentes\u00a0a la vez, desmemoria pol\u00edtica, incapaces de mirarse en el espejo de otras experiencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer cuando los planificados no se dejan planificar y las masas muestran sus rebeld\u00edas ante la imposici\u00f3n de los modelos econ\u00f3micos y normas jur\u00eddicas? \u00bfExplotar la sustentabilidad del sistema cuando se sabe cancelada? \u00bfHacer la explotaci\u00f3n humana cada vez m\u00e1s verde \u2013m\u00e1s ecol\u00f3gica-, como lo hacen los fabricantes de autom\u00f3viles a la hora de promover sus ventas? \u00bfAnalizar el sentido estructural de la econom\u00eda capitalista para crear un nuevo orden de convivencia internacional, como lo sugiere Wallerstein? <a href=\"#_note-51\"><sup>51<\/sup><\/a>Ante tales opciones todas las cuestiones pendientes vienen en tropel, qu\u00e9 hacer en las comunidades, con las migraciones, la subsistencia, la insalubridad, el hacinamiento, la promiscuidad, la educaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda, la seguridad, los medios de comunicaci\u00f3n, las desigualdades sociales, el alcoholismo, la drogadicci\u00f3n, la violencia social e intrafamiliar, la calidad y esperanza de vida, los sistemas jur\u00eddicos, los \u00f3rganos de gobierno, la democracia y las presiones estadounidenses, etc. \u00bfA qu\u00e9 tipos de espaciotemporalidad aludimos trat\u00e1ndose de la construcci\u00f3n de potencialidades humanamente vivibles? \u00bfCu\u00e1les son las huellas que deber\u00edamos seguir? \u00bfTendremos \u00e9sta generaci\u00f3n la capacidad para remapear nuestras conciencias y por ende nuestros variados territorios? \u00bfTenemos modelos o ejemplos tan s\u00f3lo? \u00bfTendremos la entereza suficiente? \u00bfC\u00f3mo acomodar los sue\u00f1os y la esperanza como lo reclama el presente? Respuestas diversas las encontramos tambi\u00e9n en los psic\u00f3logos ambientalistas y antrop\u00f3logos, una de las cuales propone:<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de paradigmas alternativos de producci\u00f3n, \u00f3rdenes pol\u00edticos y su sustentabilidad son aspectos de un mismo proceso, y este es impulsado en parte por la cultura de los movimientos sociales y las comunidades en defensa de sus modos de naturaleza\/cultura. Es as\u00ed como el proyecto de movimientos sociales constituye una expresi\u00f3n concreta de la b\u00fasqueda de \u00f3rdenes alternativos de producci\u00f3n y ambientales. <a href=\"#_note-52\"><sup>52<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ellos confieren importancia irrestricta a los lugares, a las geograf\u00edas como dice Gon\u00e7alves, pero ante todo a las actitudes responsables de los humanos y sus intercambios con la naturaleza. La cuesti\u00f3n estriba en no tratar de encontrar la sustentabilidad perdida del capitalismo, no reparar los da\u00f1os ocasionados por su espacialidad, sino de crear otras alternativas no cifradas en la ganancia y la explotaci\u00f3n salvaje de corto plazo o en la valoraci\u00f3n capitalista del medioambiente, caracter\u00edsticas de la modernizaci\u00f3n neoliberal. Se trata de repensar la espaciotemporalidad de todas aquellas organizaciones sociales empe\u00f1adas en recuperar la vida comunitaria de sus pueblos, sin que ello signifique la vuelta al comunitarismo o hacer la apolog\u00eda del buen salvaje que pretende recuperar el pasado buc\u00f3lico perdido. Se trata de la construcci\u00f3n de la civilidad de quienes han sido perpetuamente excluidos por una organizaci\u00f3n social construida antidemocr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A manera de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como se ha podido apreciar hemos partido de las propuestas instrumentales construidas por quienes tienen confianza en el perfeccionamiento del capitalismo -surgidas en coyunturas hist\u00f3ricas despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial-, para identificar el papel subordinado a cierta racionalidad sist\u00e9mica de los conceptos espacio y tiempo. Pero a la vez hemos dejado claro nuestra posici\u00f3n en favor de la vida. Posesionados de estos dos \u00e1mbitos hurgamos contenidos importantes del saber construido por las ciencias sociales durante el mismo periodo hist\u00f3rico, para describir las maneras en las que la espaciotemporalidad de los fen\u00f3menos sociohist\u00f3ricos revelan sus geo-graf\u00edas. Se\u00f1alamos tambi\u00e9n los lugares comunes de las teor\u00edas del desarrollo, tanto como la necesidad de revelar la espacialidad pol\u00edtica del pensamiento. Ello nos ha permitido recuperar la construcci\u00f3n conceptual vinculada a un haz de saberes que se cruzan entre la necesidad de asegurar la existencia del poder de un r\u00e9gimen indispuesto a claudicar y las apremiantes necesidades de las mayor\u00edas que exigen toma de posici\u00f3n y consecuencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La globalizaci\u00f3n que trajo de la mano el modelo neoliberal ha tenido sonados fracasos. Algunos de ellos se pusieron de manifiesto cuando se pretendi\u00f3 uniformar soluci\u00f3n a problemas de acumulaci\u00f3n no previstas. Sobre todo cuando se impusieron a ciertos grupos humanos, poseedores de experiencias comunitarias signadas por la heterogeneidad, a quienes la pretendida homogeneizaci\u00f3n capitalista ha afectado hasta el punto de atentar contra su pervivencia. Otras fueron consecuencia de la imposici\u00f3n unilateral de proyectos productivos, cuya finalidad era la extracci\u00f3n r\u00e1pida de <em>plusvalor<\/em> a expensas de la sobre explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Las m\u00e1s severas se expresaron al nivel de la concentraci\u00f3n de la riqueza y el poder, que implicaron el uso persistente de la violencia y represi\u00f3n con diversos grados de intensidad como consecuencia de la competencia con otros lugares en los cuales las rentas capitalistas aseguraban jugosas ganancias o el no resignamiento de la p\u00e9rdida de posiciones de los grupos poderosos, largamente beneficiados por las pol\u00edticas econ\u00f3micas y administrativas estatales. A contrapelo, la globalizaci\u00f3n neoliberal favoreci\u00f3 la posibilidad de desestructuraci\u00f3n del sentido impl\u00edcito en los discursos hegem\u00f3nicos y la b\u00fasqueda de soluciones alternativas no capitalistas en poder de millones de personas a pesar del sistema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En tales procesos sociohist\u00f3ricos los lugares adquirieron el estatuto de crisol y expresi\u00f3n de las verdaderas intenciones del discurso neoliberal-globalizador. Los conceptos vac\u00edos de contenido han sido suplidos lentamente por las masas con sus propios conceptos, maneras de mirar el mundo y formas alternativas de organizaci\u00f3n. Es en este contexto en el cual proponemos la sustituci\u00f3n del concepto de espacio por el de <em>espacialidad<\/em> para aprehender la compleja trama de las relaciones sociohist\u00f3ricas, siguiendo las huellas dejadas por los sujetos como componentes esenciales de los procesos, que se extienden territorialmente en simbiosis con los procesos naturales, generando formas de ser y expresiones culturales propias en, mediante y a trav\u00e9s de la espaciotemporalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para estar en posibilidad de analizar detenidamente las distintas maneras en las que la espacialidad sociohist\u00f3rica de los sujetos se ha territorializado hist\u00f3ricamente, a instancias de la dominaci\u00f3n describiendo geo-graf\u00edas, conviviendo con otras que parecen irredentas, a veces dormidas pero indispuestas a sucumbir \u2013mares en calma en espera de conmoci\u00f3n, parafraseando a El\u00edas Canetti-, prudente ser\u00eda atender lo que Zemelman se\u00f1al\u00f3 como exigencia epist\u00e9mica fundamental, necesaria para comprender la complejidad sociocultural:<\/p>\n<p><em>Liberarse de par\u00e1metros para reubicarse frente a la realidad y mirarla \u2026 recuperar \u2026 la exigencia de mirar la realidad antes de volcarse a su explicaci\u00f3n.<\/em> <a href=\"#_note-53\"><sup>53<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo cual implica ubicar las posibilidades -individuales o comunitarias- para construir su futuro desde el presente, desde lo coyuntural, en donde se dan cita espaciotemporalidades distintas, articulaciones probables, geo-grafiando lo posible para la construcci\u00f3n de la historia en favor de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre las actitudes normativas y estrat\u00e9gicas de los promotores del cambio social existe un trecho no f\u00e1cil de remontar, coincidente con \u00e1ngulos de mirada distintos. A la hora de construir alternativas ambos procedimientos apuntan hacia direcciones distintas, como lo bien lo difundiera Carlos Matus en su obra <em>Estrategia y plan<\/em>, y que recuperara Enrique Dussel en sus <em>Seis tesis para una filosof\u00eda pol\u00edtica cr\u00edtica<\/em>. La racionalidad formal, normativa, sujeta al c\u00e1lculo y los discursos de ocasi\u00f3n de los gobernantes en turno, se orienta por lo ya dado en el sistema vigente sea pol\u00edtico, econ\u00f3mico, jur\u00eddico, tecnol\u00f3gico, cultural, etc., en tanto que la racionalidad estrat\u00e9gica busca la compatibilidad de los fines de la acci\u00f3n con los de la reproducci\u00f3n de la vida humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En palabras de Dussel:<\/p>\n<p>El problema \u00e9tico pol\u00edtico de la raz\u00f3n estrat\u00e9gica consiste\u2026 en poder ver la compatibilidad de los fines de la acci\u00f3n (de la racionalidad formal: p. e. El fin del sistema burocr\u00e1tico o de las empresa capitalista) con la posibilidad de la reproducci\u00f3n de la vida humana (la verdad del fin) y con la legitimidad democr\u00e1tica de su elecci\u00f3n (la validez del fin). Una acci\u00f3n ser\u00e1 integralmente pol\u00edtica si cumple con los tres principios enunciados. <a href=\"#_note-54\"><sup>54<\/sup><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el recorrido que hemos realizado se ha destacado la importancia de la espaciotemporalidad en construcci\u00f3n de conocimientos en las ciencias sociales. En consecuencia, por la amplitud del ensayo es imposible abundar en algunos aspectos que reclaman una exposici\u00f3n m\u00e1s dilatada, raz\u00f3n por la cual hemos adelantado algunas reflexiones que son compartidas -en ocasiones m\u00e1s expl\u00edcitamente que en otras- por diversos estudiosos de las ciencias sociales, al poner \u00e9nfasis en la territorialidad de sus investigaciones para descubrirnos la compleja trama de relaciones que hemos subordinado a la racionalidad ecum\u00e9nica eurocentrista y al hacerlo, las omitimos dejando de nombrarlas y por ende de resignificarlas. <a href=\"#_note-55\"><sup>55<\/sup><\/a> Me refiero a todos aquellos aspectos de la realidad sociohist\u00f3rica de nuestros pueblos, componentes de la diversidad cultural, que es donde radica la verdadera riqueza y posibilidades de construir otras espacialidades. La problematizaci\u00f3n expuesta en el presente trabajo se hizo acompa\u00f1ar de unos cuantos ejemplos ilustradores, m\u00e1s no fue nuestro prop\u00f3sito ofrecer soluciones alternativas. Creo que esa es una tarea colectiva que reclama la presencia de pensamiento y actitudes cr\u00edticas en torno a lo que ha sido la vertiginosa eclosi\u00f3n de las ciencias durante el siglo pasado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Xalapa, 2001<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAFIA<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00c1lvarez Alejandro, Barreda Andr\u00e9s, Armando Bartra. <em>Econom\u00eda pol\u00edtica del Plan Puebla Panam\u00e1<\/em>, Itaca, M\u00e9xico, 2002<br \/>\nAsuad Senen, Normand E. <em>Econom\u00eda regional y urbana<\/em>, BUAP, Puebla, Pue., 403p. 2001<br \/>\nArrighi, Giovanni, <em>El largo siglo XX<\/em>, Trad. 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Guillermo de la \u201cLos estudios regionales y la antropolog\u00eda social en M\u00e9xico\u201d, P\u00e9rez Herrero, Pedro, (comp.), <em>Regiones e historia regional en M\u00e9xico<\/em>, Instituto Jos\u00e9 Luis Mora, M\u00e9xico, pp.123-162. 1997<br \/>\nPiaget, J., Garc\u00eda, Rolando <em>Psicog\u00e9nesis e historia de la ciencia<\/em>, Trad. de Rolando Garc\u00eda, Siglo XXI, Editories, M\u00e9xico, 252 pp. 1998<br \/>\nPrigogine, Ilya e Isabel Stengers <em>Entre el tiempo y la eternidad<\/em>, Versi\u00f3n espa\u00f1ola de Javier Garc\u00eda Sanz, Alianza Editorial, Madrid, 241 pp. 1994<br \/>\nPrigogine, Ilya e Isabel Stengers <em>\u00bfTan solo una ilusi\u00f3n? Una exploraci\u00f3n del caos al orden<\/em>, Trad. de Francisco Mart\u00edn, Tusquets Editores, Barcelona, 325 pp. 1997<br \/>\nPorto Gon\u00e7alves, Carlos Walter <em>Geo-graf\u00edas. Movimientos sociales, nuevas territorialidades y sustentabilidad<\/em>, S XXI Editores, M\u00e9xico, 298 pp. 2001<br \/>\nRevel-Mouroz, Jean <em>Aprovechamiento y colonizaci\u00f3n del tr\u00f3pico h\u00famedo mexicano: la vertiente del Golfo y del Caribe<\/em>, Trad. de Jos\u00e9 Barrales Valladares, Fondo de Cultura Econ\u00f3mico, M\u00e9xico, 391 pp. 1980<br \/>\nSaid, Eduard W. <em>Orientalismo<\/em>, Debate, Trad. De Mar\u00eda Luisa Fuentes, Barcelona, Espa\u00f1a, 510 pp. 2002<br \/>\nSen, Amartya \u201cLas teor\u00edas del desarrollo en el siglo XXI,\u201d <em>Leviat\u00e1n<\/em>, No. 84, II \u00c9poca, Madrid, verano, pp.65-84. 2001<br \/>\nSerres, Michel <em>Los or\u00edgenes de la geometr\u00eda<\/em>, Trad. de Ana Mar\u00eda Palos, Siglo XXI, Eds., M\u00e9xico, 273 pp. 1996<br \/>\nStiglitz, Joseph E. <em>El malestar en la globalizaci\u00f3n<\/em>, Trad. de Carlos Rodr\u00edguez Braun, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, Buenons Aires, Argentina, 348 pp. 2002<br \/>\nTaracena Arriola, Arturo \u201cRegi\u00f3n e historia\u201d, <em>Desacatos<\/em>, No1, CIESAS, M\u00e9xico, pp. 28-35. 1999<br \/>\nWllerstein, Immanuel \u201cPorto Alegre 2002\u201d, <em>La Jornada<\/em>, M\u00e9xico, 10.2. 2002<br \/>\nYoung, Eric \u201cHaciendo historia regional: consideraciones metodol\u00f3gicas y te\u00f3ricas\u201d, P\u00e9rez Herrero, Pedro, (comp.), <em>Regiones e historia regional en M\u00e9xico<\/em>, Instituto Jos\u00e9 Luis Mora, M\u00e9xico, pp. 99-126. 1997<br \/>\nZemelman, Hugo <em>Los horizontes de la raz\u00f3n. I. Dial\u00e9ctica del presente<\/em>, Anthopos-COLMEX, Barcelona, 255 pp. 1992<br \/>\nZemelman, Hugo <em>Problemas antropol\u00f3gicos y ut\u00f3picos del conocimiento<\/em>, El Colegio de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1996.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>As\u00ed mismo de los que hubiese adelantado en otro momento en torno a la <em>espacialidad<\/em>, como sustituto de la categor\u00eda de espacio. Feliciano Garc\u00eda Aguirre (2001).<\/li>\n<li>David Harvey (1998:225), citando a Fr\u00e9deric Jameson afirma que \u00e9ste: \u201c\u2026 atribuye la transformaci\u00f3n posmoderna a una crisis de nuestra experiencia del espacio y el tiempo, crisis en la que las categor\u00edas espaciales pasan a dominar el tiempo, mientras que ellas mismas sufren una mutaci\u00f3n que nos resulta muy dif\u00edcil de dar cuenta.\u201d<\/li>\n<li>Referir las teor\u00edas del desarrollo ha sido un ejercicio acad\u00e9mico frecuente entre los economistas y cient\u00edficos sociales. Las obras se\u00f1eras que destacan los progresos te\u00f3ricos fundaron el canon al finalizar la d\u00e9cada de los sesenta y recorrieron el continente entero las dos d\u00e9cadas posteriores del siglo pasado. Un reciente esfuerzo por recuperar los aportes del pensamiento econ\u00f3mico y sus influencias en el siglo XX latinoamericano nos lo ofrece Samuel Lichtensztejn, (2001).<\/li>\n<li>Aqu\u00ed nos servimos de la manera en la cual E. Levinas (1998:26), concibe el acto gnoceol\u00f3gico: \u201cAdmiremos la inversi\u00f3n del esquema gnoseol\u00f3gico; a saber: la obra del conocimiento comienza del lado del objeto, en los bastidores del ser. El ser primero debe iluminarse y adquirir una significaci\u00f3n refiri\u00e9ndose a esa reuni\u00f3n, para que el sujeto pueda acogerlo. Y, sin embargo, es el sujeto encarnado el que, reuniendo el ser, va a levantar el tel\u00f3n. El espectador se convierte en actor. La visi\u00f3n no se reduce a la recepci\u00f3n del espect\u00e1culo; simult\u00e1neamente, la visi\u00f3n opera en el seno mismo del espect\u00e1culo que acoge.\u201d<\/li>\n<li>Un par de ejemplos tal vez ayuden a clarificar sint\u00e9ticamente a que me refiero usando las palabras del propio autor: \u201c\u2026 el devenir es el desaparecer del ser en la nada y de la nada en el ser y desaparecer de ser y nada en general; pero reposa a la vez sobre la diferencia de ellos. Se contradice por lo tanto en s\u00ed mismo; pero una tal unificaci\u00f3n se destruye.\u201d O dicho de otro modo: \u201cEl infinito existe; en esta inmediaci\u00f3n el infinito es a la vez la negaci\u00f3n de otro, lo finito.\u201d G. W. F. Hegel (1968: 97-123).<\/li>\n<li>Amartya Sen (2001: 65-84). Joseph Stiglitz (2002: 42-88).<\/li>\n<li>Carlos Walter Porto Gon?alves, (2001: 7-12).<\/li>\n<li>Al respecto habr\u00eda que considerar por ejemplo las cr\u00edticas elevadas a rango de contestatarias de intelectuales latinoamericanos como Carlos Matus, Jos\u00e9 Lu\u00eds Coraggio, Anibal Quijano, Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, Teohtonio Dos Santos, Hugo Zemelman y tantos m\u00e1s. Enfatizando los peligros en que incurr\u00edan las pol\u00edticas y planificaciones incapaces de mirar cr\u00edticamente sus instrumentos, sus procedimientos estrat\u00e9gicos, ni de asumir una concepci\u00f3n historicista que superase las miradas instrumentalmente economicistas. Sin embrago, fue tal vez Hugo Zemelman quien puso \u00e9nfasis especial en el sentido ofrecido por una epistemolog\u00eda negadora del sujeto, fragmentadora de la realidad. \u201cLos tipos de relaciones que la teor\u00eda establece con la realidad plantean diferentes vac\u00edos epistemol\u00f3gicos. Entre estas cuestiones se encuentra la forma en que la teor\u00eda delimita a la realidad, la historicidad o formalismo de la propia teor\u00eda, y la determinaci\u00f3n por \u00e9sta de las opciones estrat\u00e9gicas para la acci\u00f3n.\u201d H. Zemelman (1996: 173).<\/li>\n<li>No se desconoce la importancia que tuvo en la construcci\u00f3n y mantenimiento la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica centralizada, ni el hecho de que fueron los primeros planes quinquenales de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica los que inspiraron el uso de planificaci\u00f3n en los pa\u00edses capitalistas. As\u00ed mismo, los antecedentes del c\u00e1lculo econ\u00f3mico que a la postre servir\u00edan a Vasili Leontieff en el dise\u00f1o de la matriz de insumo-producto, en el seno de la escuela norteamericana de regionalistas que creara y mantuviera Walter Izard, de la que provinieron influyentes propuestas problem\u00e1ticas y soluciones en las que abrevaron toda una generaci\u00f3n de cient\u00edficos sociales latinoamericanos.<\/li>\n<li>Con dicho t\u00e9rmino se identifica al conjunto de medidas econ\u00f3micas que privilegian lo econ\u00f3mico sobre cualesquier otro \u00e1mbito de lo social, ignoran al ser humano tal cual es y todas sus relaciones culturales. Pese al espectro de combinaciones que es posible encontrar a la hora de privilegiar al mundo econ\u00f3mico sobre cualesquier otro, siguiendo a Juan Castanigs Teillery (2002:1F), identificamos los rasgos de los economicistas f\u00e1cilmente: 1). Creen firmemente en los modelos matem\u00e1ticos y piensan que sus modelos representan la esencia del mundo real. 2). Piensan que todos los seres humanos act\u00faan racionalmente, es decir que cuentan con tanta informaci\u00f3n como para maximizar sus intereses como consumidores o productores. 3). Consideran que el mercado es un centro de interacci\u00f3n comercial tan eficaz que si se le deja libre de cualquier traba conduce al equilibrio general. 4). Piensan que la mejor situaci\u00f3n de una moneda es cuando esta es neutra, es decir, cuando s\u00f3lo juega el papel de intercambio, pero no tiene ninguna influencia en la formaci\u00f3n de los precios ni en las decisiones de los \u201cagentes\u201d. 5). Suponen que los factores pol\u00edticos y las otras interacciones sociales no presentes en sus modelos, no son elementos importantes que se deban de tomar en cuenta. En s\u00edntesis: \u201cNo todos los economicistas cumplen las cinco condiciones anteriores; muchos economicistas de tipo cl\u00e1sico, keynesiano o marxista responden principalmente a la primera y a la \u00faltima. Los economicistas neocl\u00e1sicos son los que cubren las cinco condiciones. Debe de notarse que no todos los economicistas son neoliberales, aunque todos los neoliberales son economicistas.\u201d Una mirada cr\u00edtica al economicismo ya la hab\u00edan adelantado Matus (1975 ) y Zemelman (1996:173-205).<\/li>\n<li>Con ese t\u00e9rmino fueron identificadas las medidas adoptadas por el gobierno de Ronald Reagan para hacer frente a fen\u00f3menos econ\u00f3micos in\u00e9ditos: Recesi\u00f3n econ\u00f3mica, inflaci\u00f3n, desempleo, d\u00e9ficits fiscales, endeudamiento externo y crisis econ\u00f3micas. Problemas que se presentaron todos juntos y a los cuales se respondi\u00f3 con la flexibilizaci\u00f3n laboral, desestructuraci\u00f3n de las luchas sindicales, tecnolog\u00edas flexibles capaces de fraccionar los procesos productivos, salarios restringidos, tasas bajas de inter\u00e9s, reducci\u00f3n de impuestos e impulso del complejo militar-industrial activando conflictos de baja y mediana intensidad en diversas regiones del planeta.<\/li>\n<li>Giovanni Arrighi (1999: 400).<\/li>\n<li>\u201cLa objetividad del tiempo y el espacio est\u00e1 dada\u2026 por las pr\u00e1cticas materiales de la reproducci\u00f3n social y, si tenemos en cuenta que \u00e9stas \u00faltimas var\u00edan geogr\u00e1fica e hist\u00f3ricamente, sabremos que el tiempo social y el espacio social est\u00e1n construidos de manera diferencial. En suma cada modo de producci\u00f3n o formaci\u00f3n social encarnar\u00e1 un conjunto de pr\u00e1cticas y conceptos del tiempo y el espacio.\u201d David Harvey, (1998: 228)<\/li>\n<li>Esto fue asegurado por diversos estudiosos durante buena parte del siglo pasado. Uno de los m\u00e1s famosos fue W.W. Rostow. Incluso Carlos Marx y Federico Engels tampoco escaparon a la tentaci\u00f3n de referir la tendencia positiva del desarrollo.<\/li>\n<li>Op. Cit, pp. 58-59.<\/li>\n<li>\u201cLa acumulaci\u00f3n de capital \u2013sostiene David Harvey (1999: 49)- siempre fue un asunto profundamente geogr\u00e1fico. Sin las posibilidades inherentes a la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica, la organizaci\u00f3n espacial y el desarrollo geogr\u00e1fico desigual, hace mucho tiempo que el capitalismo hubiera dejado de funcionar como sistema pol\u00edtico-econ\u00f3mico. Este perpetuo recurso \u201cremedio espacial\u201d a las contradicciones internas del capitalismo (muy destacadamente las que aparecen como sobre-acumulaci\u00f3n de capital en un \u00e1rea geogr\u00e1fica particular), combinado con la inserci\u00f3n desigual de los territorios y formaciones sociales dentro del mercado mundial capitalista, cre\u00f3 una geograf\u00eda hist\u00f3rica global de la acumulaci\u00f3n de capital cuyo car\u00e1cter se tiene que entender bien.\u201d<\/li>\n<li>Pierre Chaunu (1985:205-207).<\/li>\n<li>Tal actitud nos recuerda otro rasgo caracter\u00edstico del economicismo: justificar decisiones econ\u00f3micas tomadas o que las no se quieren tomar.<\/li>\n<li>Un acucioso ejemplo de la manera en que tales medios de representaci\u00f3n fueron utilizados hist\u00f3ricamente nos lo proporciona la obra de Walter Mignolo (1995: 219-314). Enrique Florescano (2000: 13-184), hace lo propio para referir las concepciones del tiempo y espacio prehisp\u00e1nicos.<\/li>\n<li>Aqu\u00ed apelamos a la sugerente propuesta zemelmaniana referida a la apropiaci\u00f3n del presente y el presente potencial incluidas en su idea de totalidad: \u201cAl sintetizar lo dado y lo d\u00e1ndose, el presente exige en el plano del razonamiento una organizaci\u00f3n que resuelva la apertura hacia una realidad mutable, aparentemente est\u00e1tica, pero sujeta a movimientos enga\u00f1osos. Desde esta perspectiva se debe concebir una forma de razonamiento capaz de conjugar lo determinado y lo indeterminado, lo devenido y lo deviniendo, para dar cuenta de las relaciones dado-d\u00e1ndose en la construcci\u00f3n de objetos. En este marco rescataremos a la totalidad concreta ya que, de acuerdo con su l\u00f3gica, se busca incluir niveles de la realidad para dar cuenta del d\u00e1ndose de lo dado en todo recorte emp\u00edrico determinado.\u201d Hugo Zemelman, (1992: 239).<\/li>\n<li>V\u00e9ase Ilya Prigogine e Isabel Stengers (1994) e Ilya Prigogine (1997).<\/li>\n<li>Esto nos remite a las reflexiones de El\u00edas Canetti (1983: 79), en torno a la masa y el poder: \u201c\u2026 los hombres que miran desde los bordes de la calle son como \u00e1rboles en orillas, lo s\u00f3lido encierra lo fluido. Manifestaciones en grandes ciudades tienen semejante car\u00e1cter de r\u00edo. De los diferentes barrios llegan afluentes, hasta que se ha construido la corriente principal propiamente tal. Los r\u00edos son en especial un s\u00edmbolo para el tiempo en el que se forma la masa, el tiempo que no ha alcanzado aquello que llegar\u00eda a ser.\u201d<\/li>\n<li>(1999: 28-35). El caso extremo coincidente con el economicismo puede encontrarse en la obra de Normand E. Asuad San\u00e9n (2001: 120-123).<\/li>\n<li>Metaf\u00edsica: 478.<\/li>\n<li>Ren\u00e9 Descartes (2000: 141-144). \u201cComo el lenguaje, advierte E. L\u00e9vinas (1998:22), la experiencia tampoco aparece compuesta por elementos aislados, alojados en cierto modo, en un espacio euclidiano en el que podr\u00edan exponerse cada uno por su cuenta, directamente visibles, significando cada uno a partir de s\u00ed mismo. Significan a partir del &lt;&gt; y de la posici\u00f3n del que mira.\u201d Si acept\u00e1semos esto, entonces tendr\u00edamos que meditar detenidamente -como lo sugiere Derrida (2000:192)-, el problema de la proto-fundaci\u00f3n idealizante de la formaci\u00f3n de sentido llamada geograf\u00eda.<\/li>\n<li>Sobre el tema se escribi\u00f3 mucho en el tr\u00e1nsito de los a\u00f1os setenta a los ochenta creando una bibliograf\u00eda especializada abundante; quien recogi\u00f3 diversas experiencias latinoamericanas fue Carlos de Mattos, vinculado al ILPES. El discurso contestatario lo disemin\u00f3 principalmente Jos\u00e9 Lu\u00eds Coraggio.<\/li>\n<li>Walter Mignolo (1995: )<\/li>\n<li>Edgardo Lander (2000).<\/li>\n<li>Alicia Lid\u00f3n (1998: 167)<\/li>\n<li>Enrique D\u00e1vila, Georgina Kessel, Santiago Levy, ( 2000).<\/li>\n<li>Feliciano Garc\u00eda Aguirre (2002).<\/li>\n<li>Largo ser\u00eda dar cuenta aqu\u00ed del hecho. El caso emblem\u00e1tico nos lo ofrece la obra citada de J. Stiglitz.<\/li>\n<li>Para David Harvey (1990: 424), no cabe duda: \u201cLa geograf\u00eda hist\u00f3rica del capitalismo es un proceso social que descansa en la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas y de las relaciones sociales que existen como configuraciones espaciales particulares.\u201d Carlos Marx daba la pauta en El capital (1962: 284): \u201c\u2026 la cooperaci\u00f3n permite extender el radio de acci\u00f3n del trabajo, siendo, por tanto indispensable toda una serie de procesos de trabajo para la concatenaci\u00f3n geogr\u00e1fica del objeto sobre el que el trabajo recae: desecaci\u00f3n de tierras, canalizaci\u00f3n, irrigaci\u00f3n, construcci\u00f3n de diques, calles, l\u00edneas ferroviarias, etc\u2026\u201d<\/li>\n<li>B. Croce (1980: 262). \u201cSi (la) flexibilidad y educabilidad de los individuos y de los pueblos no existiese, la historia no ser\u00eda evoluci\u00f3n, sino determinismo y mecanismo; y disminuir\u00eda la fe en el continuo progreso y el entusiasmo en propugnarlo.\u201d<\/li>\n<li>Alejandro Moreno, (2000:155-246).<\/li>\n<li>Giles Lipovetsky, (2000: 51). \u201cla res publica est\u00e1 desvitalizada, las grandes cuestiones \u201cfilos\u00f3ficas\u201d. Econom\u00eda, pol\u00edtica o militares despiertan poco a poco la misma curiosa desenfadada que cualquier suceso, las \u201calturas\u201d se van hundiendo, arrastradas por la vasta operaci\u00f3n de neutralizaci\u00f3n y banalizaci\u00f3n sociales. \u00danicamente la esfera privada parece salir victoriosa de este maremoto ap\u00e1tico; cuidar la salud, preservar la situaci\u00f3n material, desprenderse de los \u201ccomplejos\u201d, esperar las vacaciones: vivir sin ideal, sin objetivo trascendente resulta posible \u2026 political solution don\u2019t work. Fin del homo politicus y nacimiento del homo psicologicus, al acecho de su ser y su bienestar.\u201d<\/li>\n<li>Jean Revel-Mouroz (1983).<\/li>\n<li>H\u00e9ctor D\u00edaz Polanco y Consuelo S\u00e1nchez (2002: 81-103).<\/li>\n<li>J. Piaget, Rolando Garc\u00eda (1998: 104).<\/li>\n<li>Este importante momento del pensamiento ha sido abundantemente desplegado por Michel Serres (1996: 92). \u201c\u00bfEl mal y el infortunio provienen pues, a la inversa, de los l\u00edmites, de la pertenencia misma cerrada en ellos, en donde la pasi\u00f3n mortal rechaza a los excluidos? S\u00ed, puesto que\u2026 las fronteras materiales o espaciales, temporales, mentales o l\u00f3gicas, culturales, ling\u00fc\u00edsticas, religiosas, financieras, pol\u00edticas, sociales\u2026 y s\u00f3lo de ellas surgen las guerras, porque a partir de las cercas y s\u00f3lo por ellas se pronuncian las expulsiones.\u201d Georges Duby (1992: 43).<\/li>\n<li>(2000: 250-251). \u201cNo cesamos de repasar la geometr\u00eda de los lugares: cosmos, polis, agora, templo, habitat\u2026 De esas formas de estos espacios \u00bfse escondi\u00f3 primero el plano, y seguidamente se ocult\u00f3 una elevaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 ya no podemos ver el plano cuando se nos da de perfil y no advertimos el perfil cuando os hace ver el plano? \u00bfQui\u00e9n se enga\u00f1a y quien enga\u00f1a? \u00bfLa historia tal cual es o la historia como se concibe?\u201d Advierte M. Serres, Op. Cit., p. 112.<\/li>\n<li>W. Mignolo, Op. Cit., p. 219. Las representaciones en mapas al centrar las posiciones dominantes dejaban fuera expl\u00edcitamente todo lo diferente, alejado de sus zonas tributarias, b\u00e1rbaros y salvajes. El sentido de la representaci\u00f3n era la dominaci\u00f3n y el situar amigos, simpatizantes y enemigos contin\u00faa siendo su funci\u00f3n. Bachelard concibe as\u00ed la diferencia.\u201d G. Bachelard, Ibidem, p. 251-254.<\/li>\n<li>La econom\u00eda regional fundamenta sus construcciones te\u00f3ricas en presupuestos como el siguiente: \u201c Un lugar central es un asentamiento o conglomerado de funciones econ\u00f3micas que es el eje de un sistema jer\u00e1rquico que incluye otros asentamientos\u2026 un lugar central se convierte en eje de una regi\u00f3n porque las mercanc\u00edas, la gente y la informaci\u00f3n fluyen principalmente entre el centro y su poco diferenciado hinterland (zonas aleda\u00f1as).\u201d Carol A. Smith (1991: 41).<\/li>\n<li>Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez ( 1991: 24).<\/li>\n<li>Eric van Young (1991: 99)<\/li>\n<li>Guillermo de la Pe\u00f1a (1997: 130).<\/li>\n<li>Esto trae a rendici\u00f3n de cuentas a otro par dial\u00e9ctico extensamente usado por analistas pol\u00edticos y diversos cient\u00edficos sociales: lo lleno y lo vac\u00edo. Frecuentemente se refiere al vac\u00edo de poder o a territorios vac\u00edos, en oposici\u00f3n a lo lleno, lo habitado. Si los seres humanos nos agrupamos como hormigas y no nos hemos desparramado como una mancha de aceite en el globo, para usar la met\u00e1fora de P. Chaunu, hablar de espacios vac\u00edos para aludir a territorios inconocidos, es tanto como seguir empleando lenguajes propios del colonizador o ignorar que los llamados vac\u00edo de poder no revelan m\u00e1s que desconocimiento de los movimientos asumidos en cada coyuntura por las fuerzas pol\u00edticas. Aqu\u00ed Bachelard (1957: 175) nuevamente revelador: \u201cla dial\u00e9ctica de lo lleno y de lo vac\u00edo s\u00f3lo corresponde a dos irrealidades geom\u00e9tricas. La funci\u00f3n de habitar comunica lo lleno y lo vac\u00edo. Un ser vivo llena un refugio vac\u00edo. Y las im\u00e1genes habitan. Todos los rincones est\u00e1n encantados, si no habitados.\u201d La historia nos asalta en cada recoveco de la vida, a la vuelta de la esquina, nada est\u00e1 vac\u00edo. En este sentido F. Feh\u00e9r nos sit\u00faa frente a otros l\u00edmites que han estado impl\u00edcitos en nuestra exposici\u00f3n: \u201cLa f\u00e1bula del \u201cp\u00e9ndulo de la modernidad\u201d no es un remiendo de la vieja teor\u00eda del desarrollo c\u00edclico, ni tampoco la comprensi\u00f3n est\u00e1tica de un mundo din\u00e1mico\u2026 Se\u00f1ala que nunca, en ning\u00fan lugar hay un desarrollo sin l\u00edmites; que siempre hay un l\u00edmite a las aspiraciones humanas definido por nuestra posici\u00f3n en el mundo, lo cual delimita tambi\u00e9n nuestro horizonte\u2026 el sue\u00f1o de cruzar el horizonte es una peligrosa locura\u2026\u201d Ferenc Feh\u00e9r (2001).<\/li>\n<li>\u201cLa desaparici\u00f3n del lugar es un reflejo de la asimetr\u00eda existente entre lo global y lo local en la mayor parte de la literatura contempor\u00e1nea sobre globalizaci\u00f3n, en la que lo global est\u00e1 asociado al espacio, al capital, la historia y la acci\u00f3n humana, mientras que lo local, por el contrario, es vinculado al lugar, al trabajo y las tradiciones, as\u00ed como sucede con las mujeres, las minor\u00edas, los pobres, y uno podr\u00eda a\u00f1adir, las culturas locales.\u201d Alejandro Moreno ( 2000: 178). La misma situaci\u00f3n es percibida por Alicia Lid\u00f3n (2000: 187-209), en sus investigaciones sobre el trabajar\/residir: \u201c\u2026 trabajar tiene multitud de conexiones en la cotidianeidad, que se van encadenando unas con otras para conformar particulares tramas de cotidianeidad que al reiterarse van constituyendo nuevos modos de vida dentro de la ciudad.\u201dEsos son los laboratorios donde se gesta lo nuevo y las potencialidades se inhiben o superan inercias fundantes de pr\u00e1cticas socioculturales, expresadas en ritos, sostenidos por ideolog\u00edas transfronterizas.<\/li>\n<li>Carlos Walter Gon?alves agrega a la cita anterior elementos b\u00e1sicos para comprender al momento actual por el que cruzamos: \u201cNo fue por otra raz\u00f3n que \u2026 asociamos el advenimiento civilizatorio de la modernidad a su condici\u00f3n hist\u00f3rico-geogr\u00e1fica inicial europeo-capitalista. Dijimos, de paso, que el excedente social en las sociedades anteriores al capitalismo\u2026 no era reintroducido en el proceso de producci\u00f3n (consumo improductivo). Ya en la modernidad capitalista ( y aqu\u00ed estoy asociando las dos espacio-temporalidades, la civilizatoria y la hist\u00f3rico-geogr\u00e1fica) se mueve a trav\u00e9s de esa movilizaci\u00f3n del excedente con fines de acumulaci\u00f3n productiva, de reproducci\u00f3n ampliada. Entonces dijimos\u2026 que \u00e9sa era una tensi\u00f3n permanente entre el Estado (estabilidad) y la fluidez de capital (inestabilidad). \u00c9ste es el punto de partida\u2026 para entender la actual crisis de reproducci\u00f3n ampliada, es decir, sustentable del modelo actual de organizaci\u00f3n social y, en consecuencia, de los sujetos sociales que lo instituyeron. La crisis actual gana en relevancia en la medida en que se desdobla despu\u00e9s del m\u00e1s largo periodo de crecimiento econ\u00f3mico de la historia del capitalismo. En este periodo, tambi\u00e9n, la forma geogr\u00e1fico-pol\u00edtica del Estado vivi\u00f3 su apogeo\u2026\u201d Carlos Walter Porto Gon?alves (2001: 48).<\/li>\n<li>De aqu\u00ed no se debe colegir que los aspectos cuantitativos de los fen\u00f3menos sociohist\u00f3ricos son irrelevantes. Se\u00f1alamos que la impronta keynesiana dejada en los sistemas de cuantificaci\u00f3n dominantes -en la gran mayor\u00eda de los registros gubernamentales de Am\u00e9rica Latina-, no han sido abandonados por los cient\u00edficos sociales y contin\u00faan siendo el referente cuantificable del acontecer de las naciones. Ese hecho ha fundamentado la conformidad de los especialistas, levantado la cr\u00edtica pero no permitido crear otras formas alternativas de cuantificaci\u00f3n. Usemos las que existen, parecen decirlo, pero las sugerencias te\u00f3ricas tampoco surgen al menos como posibilidad.<\/li>\n<li>Immanuel Wallerstein (2002).<\/li>\n<li>A. Moreno, Op. Cit., p. 181.<\/li>\n<li>Hugo Zemelman, Op. Cit., p. 32.<\/li>\n<li>(2001: 55)<\/li>\n<li>\u201cPero si estamos de acuerdo en que todas las cosas en la historia, como la historia misma, -Afirma E. Said (2002: 86)- est\u00e1n hechas por el hombre, debemos ser conscientes de hasta qu\u00e9 punto es posible que a muchos objetos, lugares y \u00e9pocas se les asignen papeles y se les den significados que adquieren una validez objetiva solo despu\u00e9s de que hayan realizado las asignaciones. Este proceso se lleva a cabo de manera m\u00e1s frecuente cuando se trata de realidades relativamente inusuales, extra\u00f1as y cambiantes o de comportamientos anormales.\u201d<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. Vol. 1 a 4. 2006-2009<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Feliciano Garc\u00eda Aguirre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La realizaci\u00f3n capitalista en \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos espec\u00edficos tiene \u00e1ngulos problem\u00e1ticos con frecuencia omitidos a la hora de evaluar sus efectos, entre ellos est\u00e1n: los intereses estrat\u00e9gico-expansionistas estadounidenses, principalmente en Am\u00e9rica Latina. 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