{"id":1130,"date":"2004-11-28T12:10:39","date_gmt":"2004-11-28T15:10:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=1130"},"modified":"2026-04-02T21:47:24","modified_gmt":"2026-04-03T00:47:24","slug":"analisis-de-maldita-sea-la-hora-de-julio-chavez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=1130","title":{"rendered":"La gallina degollada y los pecados capitales. Teatro argentino"},"content":{"rendered":"<h3>An\u00e1lisis de \u201cMaldita sea (la hora)\u201d de Julio Ch\u00e1vez<\/h3>\n<p>Carolina Crisorio<a title=\"(Ver)\" href=\"http:\/\/adhilac.com.ar\/?p=745\"> (Ver)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1132\" title=\"MalditaSeaLaHora-02\" src=\"http:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/MalditaSeaLaHora-02.jpg\" alt=\"MalditaSeaLaHora-02\" width=\"491\" height=\"369\" \/><\/p>\n<p><em>Foto: Carolina Crisorio<\/em><\/p>\n<p>Una de las puestas teatrales m\u00e1s \u00e1cidas del 2003 fue la obra escrita y dirigida por el actor argentino Julio Ch\u00e1vez presentada en el Teatro Payr\u00f3, en el microcentro porte\u00f1o.<\/p>\n<p>Entrar en el mundo de Julio Ch\u00e1vez es un viaje hacia lo peor de nosotros mismos. Podemos elegir re\u00edrnos para no perder el aliento, pero entre risa y risa Ch\u00e1vez nos pone un espejo en el que no queremos mirarnos.<\/p>\n<p>Se destacan:<\/p>\n<ul>\n<li>Los personajes logran una creaci\u00f3n colectiva de un realismo desgarrador.<\/li>\n<li>El sonido.<\/li>\n<li>Los di\u00e1logos.<\/li>\n<li>Lo que no se dice.<\/li>\n<\/ul>\n<p>.<\/p>\n<p>An\u00e1lisis de la obra:<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Maldita sea (la hora)\u00a0<\/em>nos coloca en un escenario que evoca el mundo subterr\u00e1neo de\u00a0<em>Metr\u00f3polis<a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=1130#_edn1\"><strong>[i]<\/strong><\/a><\/em>, donde est\u00e1n los marginales, los desesperados, aunque, a diferencia de aquel mundo proletarizado de obreros sobreexplotados, su\u00a0<em>underground<\/em>\u00a0est\u00e1 poblado de desocupados y marginales reducidos a un estrecho c\u00edrculo familiar que gira alrededor de Sof\u00eda.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Presentada en primera instancia a trav\u00e9s de los di\u00e1logos de sus hermanos y cu\u00f1ado que permanecen unidos merced a la \u201cdebilidad\u201d de su naturaleza, ir\u00f3nicamente, aquella cuyo nombre implica sabidur\u00eda, ha resultado la hija deficiente, minusv\u00e1lida de la que nadie se quiere hacer cargo,\u00a0 pero de la que todos est\u00e1n penosamente pendientes, y maltratan m\u00e1s que cuidan. Sof\u00eda se ha convertido en la moneda de cambio que sus dos hermanas, hermano y cu\u00f1ado utilizan para ser mantenidos por la madre viuda: a cambio de casa y comida, la familia cuida a la<em>\u00a0tonta<\/em>.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>La madre nunca baja al s\u00f3tano y s\u00f3lo la escuchamos a trav\u00e9s de los monitoreos de sonido que \u201cdesde abajo\u201d realiza Mario Eduardo, su yerno. Su manejo de la familia, extorsivo y despreciativo ha transformado a la hija\u00a0<em>diferente\u00a0<\/em>en el \u00fanico\u00a0<em>objeto de su atenci\u00f3n<\/em>, con todas las dudas que puede despertar esa particular relaci\u00f3n. Como en los bronces chinos, la madre protege y devora, provee el sustento pero los mantiene en una relaci\u00f3n asim\u00e9trica degradante. Ni siquiera cultiva una verdadera relaci\u00f3n con Sof\u00eda a la que busca exhibir como una curiosidad hermosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dolores hermana mayor de Sof\u00eda, no en vano llamada as\u00ed, lleva el principal peso del trabajo hogare\u00f1o, donde el cuidado y limpieza de la hermanita idiota que se escapa y juega a ensuciarse, es una carga extra que la avinagra y los pocos visos de afecto que a veces se le escapan quedan sofocados en el resentimiento contra todo y contra todos, y sepultados por la ira, uno de los pecados capitales. Convertida en el arquetipo del ama de casa su horizonte es el miserable y estrecho c\u00edrculo familiar. Esclava de Sof\u00eda, esclava de su marido Mario Eduardo, los hace objeto de un\u00a0<em>odi et amo<\/em>\u00a0que se trastoca en menosprecio hacia sus hermanos Gerardo y Violeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mario Eduardo se planta frente a la familia como el \u201cartista\u201d. Este \u201cbohemio\u201d desocupado tiene reminiscencias de otros desocupados que ocuparon los escenarios porte\u00f1os escapados de universos como los de Armando Disc\u00e9polo o Roberto Cossa. Esta vez toma la etiqueta de luchador clasista, aunque su conducta podr\u00eda colocarlo en el mismo escaparate de un p\u00edcaro holgaz\u00e1n de comienzos de la Edad Moderna.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Mario Eduardo aparece por momentos altamente centrado en s\u00ed mismo y en sus necesidades como un ni\u00f1o de dos a\u00f1os, mantenido, atendido por una esposa que clama y reclama, pero que no deja de subordinarse a sus caprichos. \u00c9l es quien m\u00e1s vigila a su suegra \u201cque vive en el mundo de arriba\u201d a trav\u00e9s de un intercomunicador que nos la trae sin que nunca la veamos. Su instinto de supervivencia lo ha empujado a restaurar un retrato de esa suegra para intentar agradarla, aunque todos consideran el gesto como in\u00fatil. Ni siquiera hay lugar para el argumento \u201ces talentoso pero tiene mala suerte\u201d: su conducta es la de un verdadero par\u00e1sito.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Mario Eduardo juega su papel de<em>\u00a0macho<\/em>\u00a0deseado por todas las mujeres que se le ofrecen s\u00f3lo para ser despreciadas.\u00a0 Sin embargo, este personaje a pesar de portar los pecados de ira, pereza y soberbia, manifestados a trav\u00e9s las contradicciones entre su conducta y su discurso ideologizado donde busca mostrarse como portador de las virtuosas caridad, templanza y generosidad, trastocadas en la contempor\u00e1nea solidaridad, logra establecer una relaci\u00f3n casi m\u00e1gica con Sof\u00eda. Ella se siente atra\u00edda por \u00e9l y es el \u00fanico que puede frenar sus ataques de descontrol. \u00a0Mario Eduardo ocupa el lugar del padre\/ marido y representa\u00a0<em>la ley<\/em>, aunque, no abandona la ponderaci\u00f3n ed\u00edpica hacia su madre.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Los ataques de capricho e ira de Sof\u00eda, sin duda son el reflejo del maltrato al que es sometida principalmente por Dolores y Violeta, aunque todo el grupo familiar la asume como un \u201cproblema\u201d. Adem\u00e1s, cuando uno est\u00e1 desprevenido y cree que nada se puede esperar del discurso \u201cirracional\u201d de Sof\u00eda, ella hace alarde de una sagacidad y capacidad de observaci\u00f3n que radiograf\u00eda, las debilidades familiares al tiempo que se regodea con comentarios de una no tan ingenua iron\u00eda.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Violeta es el prototipo de la gula. Tiene hambre de comida, de sexo\u2026 pero tambi\u00e9n de fantas\u00edas. Violeta admira a Jessica Lange, hasta siente que se encarna en ella, hecho materialmente imposible en todos los aspectos.\u00a0 Violeta es el prototipo de la cultura del \u201ctodo bien\u201d, de los cuerpos esculpidos y el alma vac\u00eda, del\u00a0<em>carpe diem<\/em>\u00a0restringido al goce de un estricto materialismo narcisista. Pero toda ella es un gran fiasco porque no logra alcanzar ninguno de los paradigmas de belleza y \u00e9xitos propios de la yuppy \u201ccultura globalizada\u201d. De todos modos, si bien trata a Sof\u00eda con displicencia y por momentos la maltrata, a\u00fan tiene algunos momentos de calidez hacia la hermanita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gerardo, distante y pasivo es el intelectual impotente que analiza todo a su alrededor pero es incapaz de transformar su brillante discurso en una acci\u00f3n, y menos una acci\u00f3n constructiva. Comprende el maltrato al que est\u00e1 sometida Sof\u00eda, pero lo critica sin involucrarse casi en el cuidado de la hermanita o en sus relaciones con el resto de la familia. As\u00ed, a los siete pecados capitales que se cometen de manera individual Ch\u00e1vez agrega el octavo: la falta de compromiso y la impotencia que s\u00f3lo podr\u00eda compensarse trabajando por la reciprocidad y la solidaridad social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El autor apunta contra la instituci\u00f3n de la familia, atada por intereses mezquinos, la violencia, la envidia y la autodestrucci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n<em>\u00a0Maldita sea (la hora)\u00a0<\/em>puede verse como una met\u00e1fora de la Argentina de fines del siglo XX, donde el padre ha muerto. Podr\u00eda pensarse que este ausente es una referencia a la desaparici\u00f3n del rol de un Estado activo, responsable de la educaci\u00f3n, la salud y la vivienda. Es una sociedad en descomposici\u00f3n que supuestamente cuida pero en realidad abandona, aparentemente protege pero desata violencia y desamparo hacia los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La madre podr\u00eda ser vista como la encarnaci\u00f3n de lo que queda de este Estado-naci\u00f3n, que simula inter\u00e9s por su\u00a0<em>hija boba<\/em>, pero que en realidad desatendiendo a todos sus hijos. Adem\u00e1s siente especial desprecio por Gerardo que de alguna manera es el intelectual, el inteligente, el estudioso\u2026 Ella llega a gritarle a Antonia, la mucama frases del estilo: \u201c\u00a1Te dije que no quiero ver a ese tarado!\u201d \u201c\u00a1No lo dej\u00e9s pasar!\u201d. La actitud de la madre demuestra que ha sido in\u00fatil la mimetizaci\u00f3n de Gerardo que se hab\u00eda cambiado el peinado y la vestimenta, ni siquiera con su look aburguesado es digerible.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Pero<em>\u00a0Maldita sea (la hora),\u00a0<\/em>adem\u00e1s de indagar sobre los pecados capitales\u00a0tiene otros puntos de contacto con\u00a0<em>Metr\u00f3polis<\/em>. En ese film, Mar\u00eda es la dulce e inocente hija de un obrero de quien un perverso cient\u00edfico se enamora. \u00c9ste crea una Mar\u00eda robot, que quiere destruir el orden constituido e inundar la ciudad subterr\u00e1nea, ahogando a los ni\u00f1os y poniendo en peligro el futuro. Para lograr su objetivo destructivo, la robot baila una danza al estilo de la m\u00edtica Salom\u00e9 para atraer a la multitud. La verdadera Mar\u00eda logra finalmente salvar a los trabajadores y junto con el hijo del due\u00f1o de la f\u00e1brica preanuncian la alianza de clases\u00a0que en el mundo de la segunda posguerra tomar\u00e1 la forma de la econom\u00eda mixta, y del Estado de bienestar. En\u00a0<em>Maldita sea (la hora),\u00a0<\/em>Sof\u00eda concentra en s\u00ed misma la doble cualidad de las dos Mar\u00edas. Por un lado tiene la inocencia que le provee su discapacidad, y por el otro, la propia discapacidad la transforma en un arma destructiva. Ella, al igual que la robot Mar\u00eda, se desnudar\u00e1 frente a todos, pero su desnudo no es ni sensual ni er\u00f3tico. Su desnudez, si bien conmociona a todos, tiende a causar rechazo. Por otra parte, lo sexual est\u00e1 presente en su deseo continuo a masturbarse. Cuando se habla alrededor del sexo, salvo Violeta, se habla del mismo sin erotismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para el autor, la familia nuclear, disfuncional, no podr\u00e1 sobrevivir minada por el credo consumista, en un mundo sumergido sin horizonte ni esperanza. Pero tampoco el \u201cmundo de arriba\u201d ofrece alternativas. No hay un final optimista de contenci\u00f3n del conflicto social y de alianza de clases. El autor, sin nombrarlo, dispara sobre las consecuencias disociadoras del neoliberalismo reinante en la Argentina de fines del siglo XX.\u00a0 Su pesimismo realista es agresivamente antiesteticista, apunta sobre nuestro pasado reciente, sobre nuestras conductas cotidianas, sobre nuestra hipocres\u00eda y nos horada las defensas y las autojustificaciones. Su escepticismo aparece vestido con un di\u00e1logo brillante no exento de un humor negro, \u00e1cido e ir\u00f3nico, con el que en un principio buscamos protegernos,\u00a0 para rematarnos con un inesperado final al estilo de\u00a0<em>La gallina degollada\u00a0<\/em>de Horacio Quiroga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>FICHA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong>\u00a0Julio Ch\u00e1vez<\/p>\n<p><strong>Direcci\u00f3n<\/strong>: Julio Ch\u00e1vez<\/p>\n<p><strong>Elenco:<\/strong><\/p>\n<p><em>Dolores:\u00a0<\/em>Nora Bitar<\/p>\n<p><em>Mario Eduardo:\u00a0<\/em>Leandro Castello<\/p>\n<p><em>Violeta:\u00a0<\/em>Carolina Gaetmank<\/p>\n<p><em>Sof\u00eda:\u00a0<\/em>Mar\u00eda Laura Occhi<\/p>\n<p><em>Gerardo:\u00a0<\/em>Ernesto L. Vacarezza<\/p>\n<p><em>Voces en Off:<\/em><\/p>\n<p>Elvira Villarino<\/p>\n<p>Victoria Marroqu\u00edn<\/p>\n<p>Laura Spivak<\/p>\n<p><em>Escenograf\u00eda:\u00a0<\/em>Julio Ch\u00e1vez<\/p>\n<p><em>Dise\u00f1o de sonido:\u00a0<\/em>Gustavo Dvoskin<\/p>\n<p><em>Dise\u00f1o de luces:\u00a0<\/em>Gonzalo C\u00f3rdoba<\/p>\n<p><em>Vestuario:\u00a0<\/em>Cecilia Allassia<\/p>\n<p><em>Prensa:\u00a0<\/em>Colombo-Paschkus<\/p>\n<p><em>Asistente de escena:\u00a0<\/em>Hern\u00e1n H\u00fabeli<\/p>\n<p><em>Asistente de direcci\u00f3n:\u00a0<\/em>Mercedes Sc\u00e1pola Mor\u00e1n<\/p>\n<p><em>Operador de Sonido:\u00a0<\/em>Miguel Angel Rodr\u00edguez<\/p>\n<p><em>Operador de luces:\u00a0<\/em>Pablo T\u00f3tolo<\/p>\n<p><em>Jefa de sala:\u00a0<\/em>Fabiana Lusardi<\/p>\n<p><em>Direcci\u00f3n del Teatro Payr\u00f3:<\/em><\/p>\n<p>Felisa Yeni<\/p>\n<p>Diego Kogan<\/p>\n<p>Marta Soriano<\/p>\n<p>Cristian Stevenot<\/p>\n<p>San Martin 766 \u2013 Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires \u2013 Argentina*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Buenos Aires. 2004<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=1130#_ednref1\">[i]<\/a>\u00a0El director germano Fritz Lang realiz\u00f3\u00a0<em>Metr\u00f3polis\u00a0<\/em>en 1927. Este film ha sido considerado como la primera producci\u00f3n de ciencia ficci\u00f3n, dentro de la corriente del expresionismo alem\u00e1n, y como una temprana propuesta de alianza de clases, como salida a la lucha de clases.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* La obra se presenta en el\u00a0<em>Teatro del Pueblo<\/em>, Avda. Roque S\u00e1enz Pe\u00f1a 943. Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires \u2013 Argentina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Noviembre de 2010<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ariadna Tucma Revista Latinoamericana. N\u00ba. 1 a 4. 2006-2009<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>Publicado por\u00a9www.ariadnatucma.com.ar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>info@ariadnatucma.com.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis de \u201cMaldita sea (la hora)\u201d de Julio Ch\u00e1vez Carolina Crisorio (Ver) Foto: Carolina Crisorio Una de las puestas teatrales m\u00e1s \u00e1cidas del 2003 fue la obra escrita y dirigida por el actor argentino Julio Ch\u00e1vez presentada en el Teatro Payr\u00f3, en el microcentro porte\u00f1o. Entrar en el mundo de Julio Ch\u00e1vez es un viaje &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.ariadnatucma.com.ar\/?p=1130\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa gallina degollada y los pecados capitales. 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